Es mi lado deficiente lo que me vuelve diferente. Así que necesito seguir aprendiendo todo lo que pueda, pues quizás me ayude a mejorar.
De
momento:
Sé lo que no quiero.
Sé lo que no puedo.
Sé lo que no debo.
No
me basta saber, ante todo debo recordar que me conviene alejarme de bebedizos
fríos en vasos largos y de momentos calientes en pasiones cortas.
Debo
acordame de que embeberme con los prejuicios de los demás es perjudicial para
mi salud.
Vértigos
a parte, sé que fue la BELLA, y no la caída, lo que mató a la bestia. Y es que
es lo más hermoso lo que hace más daño. Pero no debo dejar que me encoja el
miedo, si no que me entalle el respeto a mí mismo.
Tras
la caida, me levanto. No me voy a quedar en el suelo para pasar desapercibido.
Bueno,
y ahora me toca reinventarme.
¡Seré un perro verde!
—¡Miau, miau!
¿Por
qué coño voy a ladrar si no me apetece?
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