
Se acabó agosto.
Tenía ganas.
No es que tenga nada contra el verano, las vacaciones o el top-less… Pero, me apetecía que llegara el fin de este agosto bochornoso.
Estos dos meses pasados han sido esperanzadores.
Me siento rejuvenecer en espíritu, y con ganas de pellizcarle el culo a la vida.
Siendo como soy supersticioso, le había atribuido un valor totémico al domingo 31 de agosto que figuraba en rojo en mi calendario.
Decidí establecer en esta fecha el final de mi cuarentena emocional.
Si llegaba a este día sin mostrar los síntomas de apatía, melancolía y dependencia que me habían infectado estos últimos 4 años, había mejorado.
Si lograba cerrar agosto habiendo controlado mis ganas de fumar, podría empezar el último tercio del año libre de humos.
Si el ruido, el bochorno, los malos olores y los peores modales no me ponían atómico, habría logrado depurar mi bilis.
Aquí estoy, loco por incordiar. Con ganas de enloquecer de alegría
Ahí estás, leyendo mis apuntes al natural.
Gracias.
Septiembre comienza con un hasta pronto. Si desde este mismo espacio saludamos la llegada de un blog hermano, ahora anunciamos su entrada en silencio.
Quizás lo más difícil en la vida es el equilibrio. El saber cuándo llega el fin natural de las cosas. Me maravilla la lucidez de algunos. Nacho, sinceramente, es un placer leerte. http://ignaciobayon.blogspot.com/2008/08/cronica-de-una-muerte-anunciada.html
Como era de esperar, Agosto es mucho mes para irse sin cumplir su solaz gana.
El sábado pasado fue buena prueba de ello.
Una vez más, me reencontré con quien creía que me consideraba invisible.
Una vez más, el pasado se hizo presente y no sé si alejarme del faro de su luz.
Otra vez más, el destino jugó a los dados, y me entretuve siendo pieza en su cubilete.
Algo mareado, ojeé el diario ABC. En la página 65 me encuentro un artículo firmado por Rosa Belmonte que bien podría haber escrito yo.
En él habla de David Duchovny, y su excesivo apego a su papel de Hank Moody. Me llama la atención un epígrafe destacado “Más dramática sería la adición de Duchovny si, en lugar de su pinta, tuviera la de Danny De Vito”.
Hacía unos 10 días había escrito sobre mi sorpresa ante el paralelismo que algunos veis entre Moody y Ortea. Releo mi artículo. En él me alegro de mi parecido físico con De Vito. ¿Rosa, acaso eres turista de estas costas?
Por cierto, tienes suerte de ser mujer, si un hombre hiciera ese comentario sobre una actriz —por ejemplo, sobre las esposas de ambos— lo descalificarían por sexista.
Por lo demás bien.
Seguís sorprendiéndome con vuestra complicidad.
En un comentario a uno de mis posteos, uno de vosotros estableció un vínculo a una página. Este sábado mientras tomábamos un café, me comentó que para su sorpresa pasaban de 30 las visitas a esa página de acceso único desde este blog. Me alegra ver vuestra curiosidad.
El cine centró parte de los textos de esta semana. Entre Momias y Murciélagos la cosa se puso muy tierna. Parecía que definitivamente mis amiguitos conocerían a mis novias.
Pero no fue así… Al final me invadió la Pereza; con lo que añadí un nuevo pecado a mi lista.
Por fortuna, siempre estáis ahí para animarme. Así que he abierto una nueva sección, Mirador, donde podréis oír otras voces que no son la mía.
A diferencia de la periodista Belmonte, a mí las dependencias y adiciones ajenas no me hacen gracia —quizás por la facilidad con las que las desarrollo— aunque sean de personas cuyo personaje los supera.
Y por último, busqué dejaros claro que si los miserables nos llaman “locos”, es por recordarles su condición infame. ¡Ojala llegue el día en que el Infierno se los trague!
Por lo demás, cada día mejor: con más ganas de saber la marca de cereales que desayunas, y sin ningún apetito de comer de mano ajena.
Venga, ¡aullémosle juntos a la Luna esta noche!
Nino Ortea Gijón, 1-IX-08