Ven y enloquece

Ven y enloquece
Fotocomposición a partir de una imagen de Eva Green en la película “The Dreamers”

miércoles, 30 de julio de 2008

Lección de anatomía narrativa04

El brazo fuerte de Tom Strong.

“Cien años no es nada”, es una afirmación cantada por el llorado Carlos Gardel y asumida por Moore a la hora de plantear la serie de Tom Strong, personaje nacido el 1 de enero de 1890, y cuyas gestas continúan desarrollándose actualmente gracias a su consumo de raíces de Goloka que retrasan el envejecimiento.


Asistimos al desarrollo de una trama simple, sin recurrir a la falsa espectacularidad a la que se presta un personaje arquetípico como T. Strong, que encarna el concepto de héroe de una pieza pues aúna fuerza, inteligencia, y disposición para el sacrificio en pro del bien común.
Moore ensambla viejos materiales culturales en una innovadora estructura narrativa, que funciona con la misma eficacia y capacidad para maravillarnos que tienen las nuevas versiones de viejas canciones. Por ejemplo en el nº3 partiendo de la situación típica “villano busca conquistar el mundo”, acaba por contar una historia sobre confianza en la palabra dada y las teocráticas consecuencias de la toma de conciencia de un perfecto sistema informático.

Nos encontramos ante un héroe en la tradición pulp, que recuerda al personaje de Doc Savage por su uso de la técnica, estar rodeado por un fiel grupo de colaboradores y extender su labor benefactora a todos los orbes del planeta, e incluso del Sistema Solar, en el nº2 se nos habla de su viaje a Venus como algo normal. Nuestro personaje se encuentra totalmente integrado en la realidad de la sociedad a la que salvaguarda. Contando con su propio club de fans y la más variada mercadotecnia.
En este aspecto destacamos el guiño de haber elegido a Kirk Alyn, actor que dio vida a Superman o Blackhawk en los viejos seriales, como el actor que encarnó a Strong en la pantalla.

Junto con el antiguo equipo de Supreme, Alan nos presenta un mundo de aspecto más optimista y positivo que el actual, mostrando Millennium City, la Metrópolis donde se desarrollan gran parte de las andanzas del héroe, el aspecto radiante de una ensoñadora ciudad del futuro concebida a principios del siglo XX, no en vano la urbe fue diseñada por un tal Winsor McCay.

Tom no aparece mostrado como un ser autosuficiente, sino que es rodeado por toda una familia que comparte con él los riesgos de su trabajo diario. Destacando la relación que se establece entre Salomón, un chimpancé inteligente, y Pneuman, un lúcido robot. Este vínculo de amor/odio entre ambos nos recuerda a la tumultuosa relación entre La cosa y Johnny Storm en Los 4 Fantásticos.
En los cinco números leídos asistimos a la presentación en sociedad tanto del héroe como de sus enemigos, a lo que ayuda el que en un mismo episodio aparezcan intercaladas diferentes aventuras en el tiempo. De hecho en el nº1 se nos cuentan 99 años en la vida del personaje, o en el 5º viajamos hasta el periodo de Pangea, primera formación sólida de la Litosfera.

En el nº1, asistimos a lo que podríamos definir como la forja del héroe. En el nº2 presenciamos dos enfrentamientos, separados por 12 años, con Modularman. En el 3º descubrimos la existencia de más de 2.057 mundos paralelos que forman un multiverso de realidades alternativas, produciéndose en una de ellas el hecho de que Hernán Cortés fue recibido por los aztecas con armas automáticas, pasando estos a la formación de un imperio a lo largo del tiempo y el espacio. A partir del nº 4 asistimos al primer arco argumental en la serie, que teóricamente concluirá en el nº7. Tom se enfrenta a una lujuriosa enemiga nazi. En el 5º hace frente al primer villano de la Historia y en 6º lo hará a su némesis Paul Dorian Saveen.

Chris Sprouse realiza un dibujo claro, expresivo y acorde en todo momento con la historia. Muestra un gran cuidado y detallismo en fondos, ambientación y personajes. Al Gordon firma un soberbio entintado, dotando al dibujo de gran sensación de relieve y perspectiva. El coloreado de Tod Ehrlich es magistral creando tonalidades que enriquecen el dibujo.
A partir del nº4, comienzan a colaborar otros dibujantes, Art Adams, Jerry Ordway o Dave Gibbons, que se ocupan de realizar las aventuras intercaladas en la principal.



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