Ven y enloquece

Ven y enloquece
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viernes, 6 de febrero de 2009

¡Viva la vida!


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Hola a todos:
Hoy, viernes 6 de febrero, he recibido dos noticias tristes.
Mi vecino del segundo piso, con el que compartí la totalidad de mis cuarenta y tres años de vida en este edificio, ha muerto. Un caso triste, a la vez que repetitivo, de persona que intentó acompañar su soledad con malas compañías.
Un asunto bastante espeluznante, y creerme, el tener que llamar la semana pasada a una ambulancia para que acudiera en socorro de lo que quedaba de él, ha sido una de las experiencias más desasosegantes que he vivido últimamente.
Un consejo, cuando pidáis ayuda para un moribundo nunca mencionéis sus adicciones, pues pasará a ocupar el último lugar en la lista de atenciones. Cuarenta minutos tardó en llegar la ambulancia (desde las 17:02 en que hice la primera llamada, a las 17:42 en que aparecieron los enfermeros del Servicio de Salud del Principado de Asturias) pese a vivir en el centro de Gijón, con un ambulatorio a unos escasos 500 metros de distancia.
Mi intención no es escribir ningún panegírico sobre el difunto. A pesar de los años de convivencia, para mí era un gran desconocido. Eso sí, siempre le estaré agradecido por un par de veces que acudió ante los gritos de mi madre al encontrarme víctima de los excesos.
Por otro lado, y de manera involuntaria, en sus últimos años actúo como una especie de fantasma del tiempo futuro; al encarnar en su figura descarnada todos los estragos de una vida desorientada.
Descansa en paz, José Manuel, descansa finalmente en paz.

Esta misma tarde, tras vencer mi pereza a conectarme a Internet, he abierto un mensaje en el que una buena amiga me trasmitía su inquietud al haberle sido detectado un bulto en el pecho que requería intervención para serle extirpado.
No supe qué decirle, sólo intentar trasmitirle ánimo y esperanza. Tenemos la misma edad, y compartimos los mismos sueños. Ojala los sigamos cumpliendo año a año. Aunque no tengo mucho de cumplidor, como ella bien sabe, cada vez me gusta más cumplir años junto a la gente que quiero.
Si lees esto, querida Dana, ánimo y suerte.




Realidades como éstas, me llevan a plantearme mi enfoque vital. A practicar eso que mi catecismo escolar llamaba examen de conciencia, dolor por los pecados y propósito de enmienda.
Por fortuna, cada vez me encuentro mejor, y me gusta más la manera en que vivo mi vida. El pasado está ahí y puede volver en un segundo, es el riesgo o la maravilla de seguir vivo.
Aunque haya momentos en que me parezca mentira que me comportara de cierta manera, o que tolerara ciertos comportamientos, no fue el otro, fui yo quien caminó por el lado salvaje, ensalzó lo deplorable y maltrató a lo adorable.
Ahora me quiero, me justiprecio y creo firmemente que valgo mucho, pues soy lo mejor que tengo. Procuro disfrutar de la vida, y de sus placeres cotidianos: ordeno mi vida sin mandar en la de nadie.
Llegarán malos momentos, pero antes habré vivido muchos buenos. Como han sido reconfortantes las experiencias que me ha proporcionado este blog, aunque cada vez me cueste más venir a él. Supongo que es cuestión de etapas, y ahora, me atrae más lo tangible que lo cibernético.
Quizás vuelva mañana o dentro de una semana.
Hasta entonces, cuidaros. Vivir sanos, y con un toque de locura, es algo fascinante.
Nino

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