Ven y enloquece

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jueves, 9 de febrero de 2017

Ella lo cuenta mejor

Siempre temo que la muestra más evidente de mi incapacidad para escribir ficción es que no falta quien me busca y se encuentra en las fabulaciones que escribo.

Por suerte, la lectura de artículos como Ellas lo contaron mejor –escrito por Elvira Lindo para su columna “Don de gentes” en el diario “El País”– me recuerda que hay problemas que no están en uno, sino en quien te prejuzga.


Reproduzco un fragmento de Ellas lo contaron mejor

(…)

Al fin y al cabo, por muy desvergonzada que sea una novela, quien la escribe está inmerso en un mundo paralelo que borra los lazos de conexión con la realidad. De ahí que sea tan común que el novelista tenga problemas con personas que se ofenden porque se ven retratadas en sus historias. Qué difícil es explicar entonces que no se buscó desvelar secretos de otros, que simplemente se utilizó la experiencia como materia prima. Pero comprendo que sea difícil entender cómo funciona la mente durante el proceso creativo.

(…)

Elvira Lindo 4 FEB 2017 - 00:00 CET

Éste es el enlace al artículo de Elvira Lindo, donde reflexiona sobre…

9 comentarios:

  1. Nunca se puede hacer feliz a todo el mundo.
    El que tiene que ser feliz con lo que hace es
    Uno Mismo.
    Besitos

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    1. Buenos días, Mucha:
      Sí, eso era lo que siempre me decía mi madre cada vez que veía mi desconsuelo al ser rechazado por ser diferente. Ella me decía: “Nino, no eres dinero para que todo el mundo te quiera”.
      Un abrazo, Mucha.

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  2. Y que lo digas, y que lo diga Elvira... Muy interesante, y además de gran lucidez cuanto dice. Un tema para debatir amigablemente, y con la sincera perspectiva de cada cual. Y a tantos autores que los discriminaron o no le permitían publicar sus obras por, ese ojo lector objetivo, que no existe... Ya ves el calvario que sufrió Flaubert, para poder publicar "Madame Bovary", cuando el realismo literario, se impregnó de literatura erótica. Incluso al leer no olvidamos los prejuicios, mucho menos, entender a la mente creadora de la obra.
    Gracias, Nino. Muy interesante tu aporte.
    Salud!

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    1. Buenos días de nuevo, Clarisa:
      Hasta donde puedo entender, acepto las malinterpretaciones de un mensaje cuando este sufre interferencias o desajustes en su transmisión (hablar a destiempo o usar diferentes registros idiomáticos son desajustes cotidianos) Y está claro que las palabras se nos quedan muchas veces cortas o largas al asociarlas a sentimientos y percepciones. Es más, nuestro idioma (el español) ocasiona involuntariamente esos desajustes comunicativos, tanto por sus rasgos intrínsecos como el hipérbaton o la tilde, como por nuestras patadas idiomáticas en forma de leismos, vulgarismos o disglosías. Hace apenas una hora le he tenido que corregir a mi hermana su interpretación de una información que le había dado. Es decir: entiendo que la malinterpreción de un mensaje forma parte del proceso de comunicación.

      Pero en el caso del proceso creativo, cuando el lenguaje se utiliza para dar forma a lo iluso de la ilusión, a lo intangible del deseo o a lo ensoñado de la fantasía, no entiendo que la gente se dé por aludida y mucho menos por ofendida al sentirse, motu proprio, encarnado en personajes irreales o reflejados en situaciones inventadas. Eso me parace una mala interpretación voluntaria, no resultado del proceso comunicativo. Como bien dices, el tema da para mucho y, dado que ya me estoy descentrando, intentaré compartir mi opinión en un próximo texto.

      Muchas gracias por tu compañía, Clarisa.

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  3. Cuando leí esta tarde la "anticipación" de esta entrada en mi celular, me dio un ataque de risa Nino... y pensé "alguien espía mis conversaciones!!" ...jajajajajajajaja!
    Justo lo hablaba ls otros días, eso de escribir y deber explicar todo... que por qué dices así, que por qué el otro comenta asá... si subes una poesía melancólica es que estás triste... y me pregunto, si escribo de un homicidio, ¿llamarán a la policia? ...en fin, como dice aquí arriba "Recomenzar", que no se puede hacer feliz a todo el mundo, lo importante es estarlo uno mismo, sin jorobar a nadie.

    Besotes.

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    1. Buenos días, Alma:
      Habla de ti, y lo hace muy bien, el que ante un temor a estar siendo espiada en tu privacidad respondas con un ataque de risa y no de furia. Y, enninadamente, agradezco que el leerme te alegre (y el que recibas avisos de mis publicaciones en tu celular, me hace sentir animado y satisfecho). Yo no recibo ni las mías, me mantengo muy alejado de Internet, las redes sociales y las ventajas de la comunicación instantánea. Hay una larga historia que, a mi entender, explica mi desentenderme de la comunicación cibernética, lo que no quiere decir que la justifique.

      Respecto a lo que comentas sobre lo que ocurriría de escribir una ficción sobre un homicidio, me viene a la mente el caso de Stevenson, por cuyo personaje de Mr Hyde se le consideró como un instigador de Jack el Destripador. O el caso de Flaubert, comentado por Clarisa, quien fue llevado a juicio por “amoral”.

      Y, respecto a lo de ser “buscar ser feliz sin jorobar a nadie”… Lo admito, uno de los motores que me aleja del desánimo, es saber que mi felicidad molesta a algún que otro miserable.
      Una vez más: Gracias, Alma.
      Feliz viernes.

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  4. Gracias por vuestros comentarios. En este momento no os puedo corresponder, pues la migraña me está bloqueando. Espero mejorar y volver esta tarde.
    Feliz viernes.

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  5. Uno se pregunta, es posible que haya lectores que no sepan establecer una frontera entre la creación literaria, y el mundo real, en estos tiempos? Los hay, y ahí media una especie mórbida que debe ser campo de estudio de la siquiatría. Un abrazo. Carlos

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    1. Hola de nuevo, Carlos:
      Tu pregunta es la que nos hacemos todos al sorprendernos frente ante ciertos comportamientos lectores que demuestran un total desinterés hacia lo que se lee y una absoluta descortesía hacia quien fabula.
      A mí me pasmaba tenerle que explicar a releidas el uso del “tu” en mis textos para referirme a alguien inconcreto, o a un “todos” individualizado. Culpaba a mi torpeza el tener que aclarar que mi estado de ánimo personal no tenía que ver con el de mi personaje… Pero de repente empecé a reparar en detalles (sufro de le trastorno de hiperactividad y un marcado déficit de atención) que me ayudaron a comprender que su intención no era lectora, sino controladora. Por suerte mi reacción es siempre resolutiva al alejarme de quien me trata mal, el problema está en que esos maltratadores cuentan con reconocimiento social y soy visto como un ingrato por ignorar a los miserables.
      Un abrazo, Carlos.

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Hola, gracias por tu tiempo de lectura.