Un melodrama ambientado en el París de entreguerras del siglo pasado

miércoles, 14 de febrero de 2018

Miércoles de ceniza



Mi ensoñada Sidonie:
Imagino que leerás esto cuando ya estés allá, allá lejos. Confío en que te llegue antes de que entre nosotros habite el olvido.

No sé si tus palabras recientes fueron nuevas, o ya me las habías repetido en aquellos tiempos en los que me dedicaba a leerte entre líneas. El caso es que al pronunciarlas este domingo, acariciaste mi autoestima. Me emocionó saber de tu boca lo que ya en su momento me habías hecho sentir con tu piel. Sentimiento que yo acabé recluyendo a la condición de quimera, a ser un desvarío de mi ensoñación.
El que después de lo pasado aún te rías al recordar lo compartido –y el que sonrías sin reparo–, me hace sentir que mi corazón no se equivocó cada vez que volvió a latir a tu lado. Gracias por tu sinceridad, lo más fácil habría sido silenciarla en pro del “mejor dejar el pasado tranquilo”; o haberla limitado a evocar lo evidente, que “tuvimos buenos momentos”.
Para mí, esos momentos no fueron buenos, fueron únicos. Y me alegra saber que los compartí con alguien que también los considera así. Es reconfortante tener recuerdos gratos y atreverse a comentarlos con quien convivió esas experiencias.

Nuestro encuentro resultó lleno de ternura. Gracias por abrirme tu corazón y mis ojos. Curioso el que esa conversación sin máscaras la desplegáramos en un domingo de carnaval, ¿verdad?. Te agradezco el que respetaras mi disfraz de friolero, aunque sabes de sobra que cerca de ti lo que siento es fuego. De ahí, mi refranera Sidonie, que aproveche esta carta, que te certifico desde un blog que no lees, para aclararte que –aunque el calendario destaque que hoy es miércoles de ceniza– en mi sentimiento aún no es cierto el dicho:
“Donde hubo fuego, cenizas quedan”.

Y es que, como canta el David Bowie que te gustaba que te canturreara:

I'm happy, hope you're happy too.
I've loved all I've needed, love.
Ashes to ashes, funk to funky.

Por cierto, se me olvidó decirte lo bien que te sienta esa dieta de emociones al natural. Y que pocos vértigos son tan gratos como el que me produce asomarse al mirador de tu sonrisa.


Bueno, te tengo que dejar. La rutina de otra tarde sin ti me espera. Pero antes quiero reafirmarte con ánimo novedoso que, por muy lejos que estés, para mí nunca estarás en el olvido. Anidarás aquí, aquí cerca, entre la Realidad y el Deseo.
I never done good things
I never done bad things
I never did anything out of the blue, my Sidonie.


Siempre tuyo.

Nino

26 comentarios:

  1. Sidonie sería tu Mara Laira.
    Es una musa que te inspira elevados tectos, casi diría que prosas poeticas.

    Saludos.

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    1. Buenos días, Demiurgo:
      Gracias por tu consideración, pero tu Mara Laira es mejor personaje –te sugiere ensueños creativos más variados– que Sidonie, que sólo me inspira evocaciones ausentes. Quizá el vínculo físico de Sidonie, hace que a mi musa le cueste elevar su vuelo en la imaginación.
      Un abrazo, Demiurgo.

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  2. Nino, siempre he sostenido que la epístola, carta o misiva (como quiera llámarsele), es la mejor forma de desahogo, catarsis diría FReud, así no lleguen estos mensajes al destinatario. Muchas cartas las escribimos para una mujer universal muchas veces, y no es locura. Es que es una forma de sentirnos vivos, sacudiéndonos algún sentimiento, nostalgia, o dolor que tenebra el pensamiento.
    DE tu carta, a Sidonie, me ensalma eso de "Para mí, esos momentos no fueron buenos, fueron únicos."
    UN abrazo, amigo desde la otra orilla. Carlos

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    1. Buenos días desde esta orilla, amigo Carlos:
      Gracias por tu comentario, tan afectuoso como inspirador: hasta verlas escritas en el encadenado de tu comentario, nunca había reparado en la relación semántica, y quizá etimológica, entre “carta” y “catarsis”.
      Llevo toda la vida escribiéndole al recuerdo, lo que también conlleva escribirle a la ausencia y al anhelo. Unas veces por desahogo; otras, por añoranza; y en muchas, por esperanza. Escribir me ayuda a ratificarme en que ciertas suertes en mi vida no han sido solo un sueño, y en otras sirve para confirmarme que las pesadillas tienen fin.
      Aunque me llamen el “loco” –como canta mi admirado Javier Solís–, llevo toda mi vida enamorado de una mujer que se transmuta en diferentes cuerpos. La mujer que me cautiva no es vulgar ni escandalosa, no es mezquina ni traicionera; es independiente, ingeniosa, gozosa e integra. Unas veces rubia, pocas pelirroja, habitualmente morena. No falta quien asegura que me pierden hasta las calvas, cuando en realidad siempre me encuentro en ella, llamémosla Sidonie.
      Una de las razones que me lleva a publicar mis recuerdos es que no quiero que éstos desaparezcan con mi muerte. He vivido y he amado. Mi futuro no será silencio, sino un eco de lo vivido y lo amado.
      Mis trabajos de amor no estarán perdidos, sino confiados al océano de éter de la eternidad de Internet.
      Una vea vez más, Carlos: GRACIAS.

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  3. Como me alegra leerte, y saber que no te has ido del todo, que sigues compartiendo tu inspiración, amigo Nino.

    Qué carta más bonita a tu ensoñada Sidonie, me ha encantado.

    Besos enormes y feliz tarde.

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    1. Buenos días, alegrante María;
      Mi inspiración es resultante de la acción de vuestra compañía.
      Nada motiva más a las ganas que el saber que son compartidas. Y es siempre un estímulo el anticipar que tu encanto lector estará aquí para avivar mis ensoñaciones.
      Un abrazo, María.

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    1. Buenos días, Ángela:
      Encantando con tu encanto lector, tan generoso como constante.
      Feliz jueves, Ángela.

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  5. Triste, emotiva, sincera... emoción en letra, lo mejor que puede tener una carta. Me encanta!
    Bss

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    1. Buenos días, emotiva Sylvia:
      La emoción sincera me acompaña al leer tu comentario. Gracias por alegrarme el ánimo creativo.
      Buen día, Sylvia.

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  6. Muy preciosa carta a Sidonie. Pero dices en ella que quizá no la pueda leer... Espero que sí la lea y que avive las cenizas para convertirlas en un fuego nuevo.

    Anidar entre la realidad y el deseo... es muy hermoso. También se puede amar así.

    Muchos besos, Nino.

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    1. Buenos días, Carmen:
      Son ya varias las veces en las que hemos conversado sobre dónde se asienta la belleza en la escritura. Como creo que sabes bien, sostengo que está en ojos como los tuyos, atentaLectora.
      Aquí cerca, anido en una ensoñación. Mi vida ha transcurrido siempre entre la Realidad y el Deseo. Para mi suerte, mi deseo caprichoso se ha impuesto en bastantes ocasiones a la Realidad tenaz. Suerte como la de contar con tu ánimo lector. Carmen.
      Feliz jueves, atentaLectora.

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    2. La belleza siempre estará en tus letras, eso no lo dudes.

      Es bonito anidar en una ensoñación... Y me alegra que tu deseo se imponga, eso no es suerte, si se impone es porque lo vales o lo mereces :)

      Muchos besos, Nino.

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    3. Buenos días, Carmen:
      Agradezco tus palabras amables. Lo hago siempre. Y lo hago apreciando en ellas una constante muestra de afecto personal que estimula a mi personaje literario.

      Mi estado casi constante de ensoñador es parte de mi yo real, Carmen. Y, como bien sabes, la Realidad requiere estar atento a ella si quieres integrarte en sus estructuras y ser aceptado por los realistas. Lo que me conduce a ser un apocalíptico, ocasionalmente integrado.
      Feliz viernes, Carmen.

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    4. Pero es bonito estar integrado a la realidad siendo un soñador. Siempre será una realidad muy diferente.

      Que tus ensoñaciones nunca te abandonen.

      Muchos besos.

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    5. Buenos días, Carmen:
      Sí, es bonito: me lleva a buscar la belleza natural en las cosas. Es curioso que la belleza artificial me atraía mucho cuando yo abusaba de artificios. Ahora que mi vida es natural, también lo es la belleza que me rodea.
      Agradecido por tus palabras.
      Feliz domingo, Carmen.

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  7. Tremenda carta, Nino
    Con textos como ese es como revive el Fénix, sea miércoles, unes o sábado

    Leí algo de Susan Sontag, que veo allá arriba y la recuerdo con mucho gusto, una mirada muy crítica de las artes ¿ese libro de fotografía está muy bueno no?

    Abrazo grande!

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    1. Buenos días, Frodo:
      Como buen ave, Fénix estimula el vuelo de nuestra imaginación.
      Como buen aficionado a la Mitología, Frodo, valoro en tu comentario lo metafórico en su referencia al renacer fiel a una esencia.
      Creo que Susan Sontag es una de las grandes intelectuales de nuestra era. Cual ave Fénix, pese a estar muerta renace en sus textos que son en esencia una reflexión pausa sobre el ser humano y sus interacciones sociales. En “Sobre la Fotografía” despliega unas valoraciones muy acertadas sobre la manipulación de la verdad que se da en muchos de quienes afirman reproducirla. Algo muy acertado en estos tiempos fatuos, en los que la imagen pública nos lleva a falsearnos.
      Un gran abrazo, Frodo.

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  8. Pese al desenfado de la carta... no deja de tener ese lado de nostalgia compungida, la que atesoramos cuando algo que nos hizo feliz ya no se dedica a seguir haciéndolo.

    Un placer leerte, amigo Nino.

    Mil besitos para tu tarde.

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    1. Buenos días, Auroratris:
      Gracias por tu lectura comentada. De nuevo, tus palabras me llevan a pensarme en ellas.
      Esta carta es ficción. No sólo no me gusta bloguear lo evidente, sino que ya no existen este tipo de cartas en la vida real. Si alguien las enviara, sería un acto de locura. Y la nuestra es una sociedad aburridamente cuerda.
      Es triste, aunque también lo encuentro curioso, el que ciertos actos que antes eran cotidianos ahora estén idealizados. Si ya el mero hecho de escribir una carta a alguien resulta inhabitual en nuestros días, ya nadie juicioso envía cartas de amor. El romanticismo ha quedado reducido a la Ficción, al igual que el heroísmo. No en vano, encuentro mucho heroísmo en atreverse a enamorarse y confiar el corazón propio a intenciones ajenas.
      En la vida real, quien bien te quiere siempre te aconseja que evites meterte en problemas. Y el enamorarse puede resultar en un problema quimérico.
      Un placer el leerte, compañera.
      Un abrazo cálido, Auroratris,

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  9. Imagino que leerás esto cuando ya estés allá, allá lejos. Confío en que te llegue antes de que entre nosotros habite el olvido.
    Y cuando el olvido llegue
    el silencio por fin estará contigo


    GENIAL !!!!!!! Muchacho

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    1. Mi ingeniosa Mucha:
      Es maravilloso el encontrarme reafirmado en tus palabras. Palabras que, para mi suerte, cuando me llegue el silencio seguirán resonando aquí.
      Gracias.
      Feliz fin de semana.

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  10. Tienes una forma peculiar y mágica de sacudirte la "nostalgia".
    Como dijo Pessoa: "el escritor es un fingidor. Somos fingidores, sí, pero no tenemos cuento".
    Esta carta es la prueba de lo amable que resulta tu lectura.
    Y lo bueno de saber escribir es que esa palabras quedan guardadas en el recuerdo del lector. Y por otra parte, es motivador tener a alguien al que podamos escribirle, y como bien dices en estos tiempos de prisas tontas, es todo un alarde poseer esa paciencia para deleitarse escribiendo para alguien. Y más sabiendo que te leerá; te leerán con atención y gratitud.
    Y eso de que ya todo es pasado..., y que del amor hay que huir porque todo lo complica, no sé yo...
    Me gustaría leer la respuesta de Sidonie a ésta. Sería interesante saber qué guarda ella en sus recuerdos.
    Cuando era pequeña jugaba con mis amigas a encontrar al príncipe... Y recuerdo que teníamos una consigna: no darlo por perdido hasta que no viésemos pasar al último sapo. Je, bueno, perdona esta tonta anécdota infantil. Cuando te leo, siempre me entran ganas de escribir, y ya ves...
    Feliz fin de semana, Nino. Disfruto todas y cada una de tus palabras.
    (Gracias por Mirador. Voy a regalar algunos ejemplares a los amigos y ya te diré qué les pareció tu novela y el resto. Y por cierto, tu novela "noir" En la piel del diablo, es muy buena. Ojalá puedas publicarla a lo grande. Te lo digo en serio).
    Sigue con tu magia, compañero.

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    1. Mi querida Clarisa:
      Me alegra mucho saber de ti; y no voy a negar que me estimula el que sea gracias a las palabras de aprecio que de nuevo me dedicas.
      Esta misma mañana, hablaban en Radio 5 sobre Pessoa, sobre cómo en realidad a permitió quienes vivir su vida fue a sus heterónimos, hablaban de él como de un poeta que buscaba su vos en sus personalidades literarias. Sentí de nuevo pena por él: prefiero una buena vida a la inmortalidad literaria.
      Me identifico mucho con lo que dice en la cita que me recuerdas.
      Te agradezco el que califiques de amable la lectura de mis enninaciones, Clarisa. Los textos que publico buscan hacer compañía en la atención lectora y encontrar cobijo en el recuerdo ajeno. La única manera de agradecer esa atención y cobijo es con amabilidad.
      Como escritora, temo que habrás oído innumerables veces que es una pena que no le dediques a algo productivo el tiempo que pierdes escribiendo. Si incluso a una autora de tu valía se le falta al respeto, imagina lo que lleve desoyendo toda mi vida.
      El amor, a mis 52 años, tiene aún ese grado de rebeldía que muchos limitan a las pasiones adolescentes. Me rebelo ante la monotonía y el aburrimiento.
      Pues habrá que confiar en que Sidonie se digne a contestarme. Tras desmayarme del susto, publicaré su carta.
      El efecto es mutuo, compañera. De niño, estaba enamorado de la Princesa Sigrid –novia eterna del Capitán Trueno–, y de Diana Palmer –la girlfriend de El hombre enmascarado. En la pubertad me deslumbró Laura, una niña del barrio. Pero… A mis compañeros de juegos en el parque no les gustaba que las niñas vinieran a fastidiarnos. Mi fidelidad al grupo fue puesta en entredicho por mi ponerme tonto en cuanto llegaba Laura. Como requisito para seguir siendo de la pandilla, se me impuso que le dispara con mi tirachinas la primera vez que volviera al parque. Y lo hice. Meses después, la pandilla no existía. Todos tenían sus novietas. Yo mi tirachinas. Ocasionalmente me encuentro a Laura. Invariablemente, me sonrojo.
      Respecto a nuestra antología: créeme, Clarisa, para mí es todo un lujo el contar en ella con tu relato. “El valle de las piedras” es una lectura imprescindible para cualquier persona cuyo corazón lata de emoción. Te animo a que lo publiques de forma independiente.
      Me alegra, enorgullece y estimula el leer tu valoración sobre mi brevela. GRACIAS.
      Un abrazo, compañera.

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  11. Sono contenta di tornare a leggerti, in questo periodo sono stata un pò lontana dal blog,
    felice di leggere le tue emozioni e tutta la magia che loro esprimono.
    Un immenso abbraccio

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    1. Ciao, angeloblu:
      Me alegra mucho saber de tu regreso a Internet.
      Ahora me paso a leerte por tu blog. Siento mucha curiosidad por lo que nos contarás.
      Gracias por tu compañía.
      Un gran abrazo.

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Hola, gracias por tu tiempo de lectura.