Datos a 8 de septiembre de 2026.
Este
blog persiste por mi voluntad de resistir, pero a la vez porque otras personas dais
sentido a su existencia. Este blog no sería de no ser apreciado por una
selección de personas abiertas de ánimo y ágiles de mente como tú, amable
leyente.
Por
ello y por tantas cosas:
GRACIAS.
¡1.008.359 veces GRACIAS, amable lector!
Han pasado
18 años desde el inicio de este viaje enloquecedor y las ganas de continuar
vagabundeando siguen abundando.
En el poema “La Odisea”, ‘Ulises’ tarda 20 años en regresar a Ítaca.
Tras 18 años de
navegación narrativa, este blog se mantiene a flote gracias a que le permitís
hacer puerto en las costas de vuestra atención. Vuestra compañía, tanto la de
los presentes como la de los ausentes, es el estímulo de brisa fresca que
impulsa mis velas creativas más allá del acá de Ítaca.
Muchas gracias
por vuestra estimulante compañía, amables leyentes.
Lo simple y desenfadado de mi “discurso” puede parecer que tiene un
encanto naif de evocación ludita; pero, sinceramente, creo que nuestro abuso de
“Las nuevas tecnologías” y muestra entrega al pensamiento único de Google nos
están vulgarizando.
Aunque mi torpeza internáutica convierte en diestro al zurdo Capitán
Sparrow, llevo 18 años manteniendo a flote esta chalupa chulapa.
Gracias por acompañarme en la singladura, amable leyente. 😉
Éstas son las diez entradas más leídas desde que abrí este espacio el 20 de julio de 2008.
Son varios los trabajos de ficción que fabulan sobre el
destino de los libros cuando ya no son leídos, el de los juguetes cuando caen
en desuso o el de los corazones descorazonados. En estas obras vemos el efecto
que ese desinterés tiene tanto sobre los objetos abandonados como sobre las
personas abandonadizas.
Este blog que estás visitando, amable leyente, fue más
que un juguete para este caballerete. Fue un elemento vital en mi asentamiento
personal, que me permitió sentirme apreciado cuando me temía arrinconado. Me permitió
salir de un rincón de autolamentos y ocupar el centro de un escenario –tan
ilusionante como ilusorio–, sobre el que compartí mi juego favorito: el de
fabularme ilusionista.
Pero, lo que no tengo de talentoso, lo excedo de
caprichoso. Y como al regio Favila, me devoró el oso de la apabila. Desde que
en julio de 2011 escribí que la “soledad era esto”, comencé a distanciarme de
este espacio y de sus venyenloquecedores lectores. El blog se convirtió en un
bloc; y, al igual que en mi época escolar, comencé a dejarlo olvidado y a
sentir que cada vez que lo abría era para realizar deberes pendientes.
Desde entonces, una serie desafortunada de trasuntos
vitales ha hecho rebrotar en mí el desencanto misántropo que me infecta desde
el día de Navidad de 1981. La situación en mi entorno personal y la que creo
presente en nuestra sociedad retroalimentan mi aislamiento: soy excéntrico de
nacimiento e inadaptado por supervivencia. Mis controversias personales, han
sido también creativas tanto con este espacio como con los ajenos (desde el
respeto, no leo ningún otro blog).
Pero siempre acabo volviendo a éste. Al que el autoengaño
me lleva a fabular como “mío”, cuando en realidad pertenece a Google.
Thieves In The Temple - It (Prince live
@ Glam
Slam '92)
Llevo unos días más conversador de lo habitual. Charlo de
la vida con mis muertos. Admiro al difunto Prince Rogers Nelson,
nacido y muerto en el estado norteamericano de Minnesota. Nunca quiso vivir en
otro lugar, ya que "It's so cold, it keeps the bad people out"
(‘Es tan frío que mantiene fuera a las malas personas’).
Vuelve rápido, Prince, los malos se han
colado en tu tempo. Los asesinos del ICE tienen nuestro corazón helado.
No gano ni un céntimo con este blog, ya que –obviamente– ninguno de sus contenidos fue, es o será monetizado por mí. Todos los ingresos que genera el tráfico de lectura de estas entradas van directamente a Google.
I make zero money from this blog as obviously none of its content will ever be monetized by me. Any and all ad revenue from these posts goes directly to Google.
Now: what are we all to do, when money's got a hold on you?
¡Bailemos!
Simply Red - Money's Too Tight (To Mention) (Live at Montreux Jazz Festival 1992)
Hola, amable leyente:
En estos próximos
meses voy a estar ocupado, nada preocupante pero sí absorbente.
No quiero silenciar
este blog y que mi ausencia pueda hacer que os preocupéis por mí –efecto
indeseado que ha ocurrido en otras ocasiones–; de ahí que haya optado por
mantener activo «Ven y enloquece» mediante el
recurso de recuperar textos publicados a lo largo de sus casi 17 años de
existencia o compartir enlaces a contenidos ajenos.
¡Salud y suerte,
leyente!
Respuestas
al cuestionario Proust
Esta entrada data del 21 de mayo de 2014. Su elección ha sido resultado del azar. Hace años que no leo el blog de JLO: Cuando el arte ataque.
En su momento, JLO
nos propuso a una serie de blogueros que contestáramos al “Cuestionario Proust”.
Oferta que acepté encantado. Si te apetece leer mis respuestas, siguen en vigor
11 años después, sólo tienes que pulsar en este enlace
https://venyenloquece.blogspot.com/2014/05/respuestas-al-cuestionario-proust.html
Gracias, JLO.
Texto personal y quizá críptico sobre lo imperdonable de olvidar a los miserables.

Imagen de Alberto Sordi en la película Los inútiles - I Vitelloni Fellini de federico Fellini
Supongo
que con el PERDÓN pasa como con el OLVIDO: son palabras que usamos
habitualmente, pero las sentimos en ocasiones contadas.
Por
fortuna conozco el AMOR y desconozco el PERDÓN.
Desconozco
el PERDÓN
sentido y sincero que resulta de superar un daño irreparable, ya que nunca me
he visto en una situación en la que alguien me haya provocado un mal.
Pero
sí que he afrontado a quienes me hacen centro de su mucha inquina. Y a esos ni
los perdono
ni los olvido.
Nada de recomenzar tras la afrenta: no puedo perdonar a quienes me
hacen daño de manera gratuita; sus ofensas les saldrían gratis.
Asimismo,
los practicantes del perdón aseguran que éste conlleva el olvido;
y ése es un monte en el que nunca clavaré una cruz. Olvidar conlleva el peligro
de volver a morar en lugares que los ángeles no se atreven a sobrevolar; y,
pese a mi tendencia a sobrevalorarme, no soy ningún valiente.
Recordar
es una forma de crecer, de aprender y alejarse del dolor.
Si
se llama “juicioso” a quien recuerda que el fuego o el filo pueden hacer daño,
¿por qué al que recuerda quién le hizo daño se le denosta como “rencoroso”?
¿Acaso lo noble es exponernos al sufrimiento?
De
ahí que me reafirme en que no perdono a los miserables ni olvido
sus afrentas.
Lo
imperdonable sería no agradecerte eso que tú me das, amable leyente. GRACIAS
INOLVIDABLES. Nos dedico «Eso que tú me das», tema del
inmortal Pau
Donés y su banda Jarabe de
Palo.
Hola, amables leyentes:
Como muchos de
vosotros habéis observado, este blog lleva un tiempo recibiendo comentarios
insultantes. El porqué de estos insultos, no lo sé; el por quién de estos insultos,
sí lo sé.
Todo comenzó con esta
acometida, que además marca una pauta habitual en las agresiones de esta
persona: hace un comentario bajo una de sus personalidades normalizadas, vuelve
(bien bajo otra identidad ponzoñosa o como “anónima”) a dejar un encadenamiento
de desprecios, tras ello regresa y elimina su primer comentario.
Y así continúa
y continuará –imagino– con su cobarde agresión habitualmente anónima y homónima,
en una obcecación que ha llevado a la insultante a comentar en entradas publicadas
hace años, cuando no encuentra un texto reciente que mancillar. E incluso a
escribir en idiomas tan impropios como inapropiado es lo desbarrado. Oh la lá! C'est
incroyable!
Otros autores solidarios
de blogs me aconsejaron que siguiera su ejemplo y empezase a moderar los
comentarios. Y es que esta incontinente ha forzado a muchos de los espacios
donde ella acudía a ventosear a que recurran al filtrado de los comentarios –medida astringente
que afecta a todos los lectores, no sólo a la diarreica–.
Agradezco el consejo solidario,
pero no lo seguiré. Son contados los comentarios que recibe este blog; y cada uno
de ellos merece mi agradecimiento, no mi desconfianza. Poneros en duda a la
totalidad de mis lectores, por culpa de una insultante me parece una
socialización de la desconfianza y lo encuentro injusto. Nunca he tolerado lo
injusto ni soportado lo vulgar. NUNCA. Si de niño no lo hice –pese a la injusta
vulgaridad de mis maestros–, no voy a tolerárselo de viejo a esta pelleja.
Harto tras su más
reciente afrenta, he usado los servicios de información que Blogger pone a
nuestra disposición, para así confirmar con datos mis sospechas sobre la identidad
de la insultante. Accedí al menú principal de mi blog, seleccioné la opción
“Estadísticas”. Y empecé a obtener datos de estos tres últimos meses. Esta
opción la tenemos todos en nuestros blogs y es gratuita, los datos los
proporciona “Google Analytics” y quizá te sorprenda la cantidad de información
que facilita.
Encontré, por
ejemplo, las entradas por las que esa iracunda recomienza aquí. La muy cobarde
no iba a hacerlo desde uno de sus blogs, deduzco que tiene en su carpeta de
favoritos los enlaces directos a algunas entradas de «Ven y enloquece» y accede
desde ellas. Una de sus favoritas es ésta:
Google pone a nuestra
disposición los datos de acceso de nuestros lectores a nuestros blogs. Confirmé
los datos de origen del único visitante recurrente de este blog que accede
desde el estado de Florida en EE.UU.
De allí al área
metropolitana de Miami
Luego aparece esta
ciudad
Dentro de las
prestaciones de “Blogger”, “Google Analytics” nos permite acceder a información
tan curiosa como la del sistema operativo, lenguaje o navegador (versión
incluida) que usa cada uno de nuestros visitantes. En el caso de esta acosadora
en ocaso, compartiré unos pocos detalles más de esta insultante a la que no se
le ocurre nada más exultante que acceder a un blog de Google usando el
navegador de Google, con lo que su rastro digital es tan lineal como su nivel
neuronal:
Y respecto a la insultante
“mayamizante”: sé que su nombre es
Mucha –ya se ocupa ella de destacarlo-, aunque también usa el de Recomenzar, Mario...
o cualquier otro apodo bajo el que cometer bajezas. Ignoro qué la lleva a
avergonzarse de su nombre para que lo esté siempre ocultando, lo que debería
avergonzarla es su comportamiento. A ver qué nuevo exabrupto suelta y bajo qué tapujo
se esconde al dejármelo en su próxima incursión. Le sugiero el nombre de “Diarrea”
y como apellido “Mental”.
Bueno, amables leyentes, agradezco una vez más vuestra compañía lectora de este texto escrito con
total “animus iocandi”. Sabéis que una persona así no existe, al igual
que sabéis que las empresas cumplen la legislación de protección de datos. Ficción, todo es ficción... cuando no sueño. Eso es la vida.
Baja el telón y se acaba esta mascarada.
Gracias por venir y
enloquecer.
Nino Ortea.
Gijón. 2022.