Las palabras pueden parecer aquí distintas a las que compartíamos cuando veníamos y enloquecíamos. ¿Te acuerdas? Parece que fue ayer; cuando, en realidad, ha sido ahora. Eso sí, nuestro ánimo es el mismo: que en nuestras oraciones rece la ausencia a todo rezo o imploración, que las activas sean reflejas de nuestra esperanza y que las pasivas sean reflectantes de su iniquidad.
Ahora
que todo vuelve a cambiar para volver a ser lo mismo, me gustaría recordarte,
amable leyente, que mi canto a mí mismo
lo es también a ti mismo. No es cuestión de sentirse más que nadie, es la
respuesta a verse mejor que antes. Con las caídas y recaídas que conlleva la
debilidad frente a lo eterno.
¡Aquí
estamos, tan firmes como una veleta al viento!
Así que cuidado con apagar las velas de la tarta vital de un soplido, pues podríamos acabar donde anida el olvido.
Imagen tomada de internet
Más vale hacerlo con un susurro, para
que nuestro destino no acabe en sus manos como un churro.
