Sólo presto atención a lo que me
interesa, lo que hace que no repare en lo que a la mayoría os resulta evidente. De ahí que en este blog escriba sobre lo que para mí son ninadas y para muchos resulten "perogrulladas".
Desde mi percepción no nos
comunicamos, sino que representamos. No trasmitimos la realidad de nuestros
sentimientos. Sí que adecuamos nuestras palabras y actos a una imagen que
queremos dar en esta sociedad llena de de escritores que no escriben y
vividores que no viven.
Joaquín
Sabina - "Todos Menos Tú"
El caso es ser nosotros mismos con
nuestros ramalazos, mientras corretamos de rama en rama. Lo que nos consideren los desconsiderados, nos da de lado.
Dicen, los que se sienten dichosos en el uso de sus dichos, que es de tontos encontrar consuelo en el mal de muchos.
Pero, puede que sea por que —aunque parezca tonto— lo que estoy es loco; o por que el consuelo no lo encuentro en el mal compartido, si no en el bien privativo, o quizás sea debido a que mi niñez sigue jugando en tu playa; el caso es que el saber que a los demás les traspasa lo que a mi me pasa –o pasó— es algo que me sobrepasa. Lo de mi sobrepeso sabido es que me sobresale, e intento sobrellevarlo con las sobras de mi soberbia.
Bueno a ver si me centro, que a estas horas de mi insomnio hotelero la dispersión es mi única diversión.
Decíamos ayer, mientras tú vestías con presteza lo que yo desvestía con torpeza, que mañana será otro día. Pero, el único presente diario es el regalo del hoy por hoy, que al cuadrado me dejará el culo de seguir aquí sentado todo chulo —¡con la de sábanas que me esperan en el tendal y yo aquí, desentendiéndome de lo tendido!—.
¿He dicho chulo?
¿En quién estaría yo pensando?No tengo ningún espejo a mano, así que debía de ser un espejismo del espíritu de las novedades pasadas. Una ofuscación que me hablaba de alguien empeñado en mantener su novismo a base de esnobismo, demandas y estiramientos de piel.
Alguien como, por citar a alguno, el gran Monchito quien como ya no disfruta siendo marioneta del poder, ni pelele del Moreno, se ha dispuesto a no dejar títere con cabeza en esa revista filistea que, pese a llamarse El Jueves, sale los miércoles. Si eso no es prueba de mala fe, que baje el endiosado Ra —en su moncín balancín— y lo vea.
El caso es que no se si sabéis que los ciberguardianes de Gu:gul han cerrado el canal que la revista El Jueves tenía en Yo tube (una granja en África). Parece ser que la causa principal de ese cerrojazo ha sido el contenido de dos videos albergados por la publicación satírica, en los que se escarnecía la figura pública de ese buen chaval y mejor persona cuyo anonimato respetaremos bajo las siglas de J.R.J.M.M.; o mejor, por ponerle un mote inexistente, llamémoslo Ramoncín, puesque yo sepa, NADIE se llama así ni en la pila del bautismo ni en la burocracia del abismo.
El caso es que todas las voces se han centrado injustamente en criticar la demanda en defensa de su honor del honorable King of the Fried Chicken in the Kitchen. Olvidando que tienen tanto derecho a defender su honor un vasallo como su señor, y que si eres rey nunca debes cambiar tu reino por un caballo. Otra cosa que no debes olvidar es llamar a casa de la que vuelves tarde a casa, no vayas a encontrarte a tu compañera en compañía y jugando al “tanto monta, monta tanto”.
Volviendo al tema del rifirrafe entre el Ra y el Ju, en la fuenteovejunera defensa de los del cuarto día, se nos olvida el primer factotum: Gu:gəl.
Y es que el mismo oligopolio que colabora con la dictadura China, vende nuestros datos personales ¡Y ME DEBE 137 $ QUE SE NIEGA A PAGARME A LA VEZ QUE NOS ACUSA A MÍ Y A ESTE BLOG DE FALSARIOS!, los muy corsarios van y cierran el canal de El Jueves al completo —y los requete pantagruélicos, van y lo hacen de miércoles—.
Curiosamente a esta compañía que gana millones prestando servicios gratuitos, y que aspira al control global de nuestra información, nadie la cuestiona ni investiga.
Sabido es que —como toda mente bien manipulada y mal informada sabe— el triágulo rectángulo formado por Bill Gates, Mr. Propper y Chiquito de la Calzada es el culpable de la decadencia de nuestro sistema de valores… y peor nos iría de no ser por que llegaron los de c Gu:gəl con el alza de su paquete de acciones. Sin su sacrosanto algoritmo, el mundo estaría regido por monstruosos yahoos, reducidos ahora a inocentes liliputienses gracias a los viajes de Gu:gəliver.
No sé a vosotros, pero a mí la omnipresencia de los todopoderosa Gu:gəl me preocupa tanto como la ausencia de pelos en mi testuz y su abundancia en mi espalda.
Ahora que lo pienso, ¡tengo este blog en un servicio de Gu:gəl!... ¡¡Seré vicioso!!
Mejor subo al tendal a ver si lo tiendo, aunque a mí no hay quien me entienda.
¡Nadie es perfecto! (Y ahora sí que me estoy mirando al espejo)
¡Pues sí, ya no están los recuadros anunciadores! Y no es que se los hayan llevado Los golfos apandadores.
Resulta que los espacios publicitarios que acompañaban mis textos eran, entre otros, de santeros, ligones o prestamistas… y yo no sacrifico mi soledad creativa por esas compañías.
Eso sí, no me niego a recibir los más de 120dólares que se me deben por vuestros pincheos. Pues al igual que el progresista de Sartre, mi ideología puede llevarme a no recoger el nóbel, pero NO a no trincar la pasta.
Además, estoy abriendo diferentes espacios en otros sitios, a fin de tejer una fina red que posibilite mi ambicioso plan de dominio mundial que viabilice la instauración de un New Order que nos aleje de los lunes tristes. Las 4723 lecturas que Ven y enloquece registró el mes pasado me llevan a buscar una solución habitacional más confortable.
Por lo demás, sigo bareando con colegas, callejeando con el aire, buscando tuaroma en pieles ajenas —sé que algún día te encontraré— y disfrutando de mi vida a contrapelo, como no hacía desde que dejé que los dinosaurios dominaran mi tierra.
Es decir, reafirmándome en que a lo loco, que no a lo embrutecido, yo vivo mejor.
Me gustaría dedicar un sonoro corte de manga a quienes pensaron que por dejarles coger mi mano, podrían por siempre estrujar mi espíritu.
Me gustaría dedicar un sincero abrazo a quienes pensaron, y piensan, que merece la pena tenerme en sus vidas.
Ir al cine hoy en día tiene un componente romántico y de aventura.
Romántico como ese enrolarse enuna causa perdida por la que optó Rhett Butler al dejar a Scarlett y unirse al Sur.
Ahora lo cómodo, lo tendente y lo económico es ver las pelis en casa, en muchos casos clavándoles estacas de descargas ilegales.
Cruzar media ciudad, ataviado con tu uniforme más apropiado, para vencer la batalla al tedio, y dispararle una salva de balas de plata a la monotonía, es una de las pequeñas aventuras que nos guarda lo cotidiano.
El cine de género.
Denostado por las petardas, ignorado por los entendidos, es nuestra última muralla frente a las oleadas de vacío creativo que emanan creadores poseídos por un deseo de convertir en pandemia su aneurismo.
El cine de “Miedo”, de monstruos amenazantes, no sólo nos lleva a armarios que encarcelan amenazas incógnitas, o a camas bajo las cuales acecha la oscuridad.
El temor al abandono, a ser despreciado por ser diferente, a ser un muerto en una vida sin amor, sigue aquí. Ese desasosiego camina con nosotros, ahora que el paso del tiempo perdido nos erosiona.
¿Quién no se ha despertado al lado de una Momia?
Inexpresiva, por su falso maquillaje, turbadora en su silencio provocado por las vendas de la mentira, obsesionada por su rancio amor por un príncipe cuyo linaje se convierte en polvo al alejarte tú de sus lodos.
¿Quién no se ha convertido voluntariamente en un Frankenstein?
Sólo por llegar a sufrir el abrazo deleznable de una “momia”, nos amputamos de los rasgos que nos definen, y nos activamos con descargas de autoengaños. Nuestra recompensa final será oír el grito de nuestra “novia” mientras se aleja de nosotros.
¿Quién no ha tenido en su vida un Chupasangre?
De esos que, tras su presencia arrebatadora y sus modales refinados, esconden un vació que te absorbe la energía. Al final, y con suerte, convertido en pellejo y huesos lucirás por siempre la marca de su vergüenza.
Yo, hombre lobo a la fuerza, trastornado por mi condición lunática, y traicionado por un vello traidor que crece donde no debe…
Yo, hombre invisible a los ojos de aquella por la que me arrancaría los ojos con tal de que me viera tal y como soy, aunque sólo fuera un minuto…
Yo, que he dormido con momias, vampiresas, quiméricas e innombrables…
¡Yo creo en monstruos!
He añorado sus desprecios, sus mordeduras y sus zarpazos… aunque nunca he añorado nada tanto como la luz de tu sonrisa, y sentir que iluminas con tu luz de julio este corazón en tinieblas.
La idea era comentaros la película La Momia: La tumba del emperador dragón.
Una vez más, mi corazón ha desoído a mi mente.
Quizás mañana, si este Dorian Gray puede enfrentarse a su retrato, logre escribir lo que me propongo.
Ahora, antes de que me prejuzguéis, os recuerdo las palabras traducidas de Oscar Wilde: