Ya
son muchas las veces en que he intentado ahogarte en el océano de la
desmemoria, Sidonie;
pero tu encanto de sirena permanece varado en las arenas de mi recuerdo.
Confío
en que llegará un día en el que los ríos del sentimiento desembocarán secos de tu
aroma en estas costas de la emoción; hasta entonces me quedo aquí, a la orilla
de la incertidumbre, preguntándome si, en realidad, todo me lleva a ti o, en
deseo, soy yo quien siempre acaba volviendo.
