viernes, 2 de marzo de 2018

Recortes de febrero, 2018




Buenas tardes, Clarisa:

Imagino que a quienes tienen el acierto de leerte les resultaría un pleonasmo el que me pusiera a alabar tu oficio literario. Para eso ya están tus palabras sentidas.

Es a tus aún no lectores a los que me remito al contarles esto que te escribo:

Llevaba años queriendo publicar con Clarisa Tomás Campa. Tantos como tiempo hacía que le había hablado de esta idea de componer una antología creativa. Me alegró profundamente el que decidiera formar parte de nuestro equipo. Y le agradezco profundamente el que haya formado parte de él en cuerpo y alma, pese a que –entre otra serie de casualidades temporales– justo en ese momento se encontraba culminado el proceso de publicación de su nuevo poemario: «Donde los puentes se alzan».

Aún no sé de dónde sacó el tiempo para poder unirse a nuestra antología «Mirador».Su relato narrado en prosa poética –El valle de las piedras: "Masha"–, es tan bello como desgarrador. Leerlo supone, como siempre que la leemos, encontrarnos con un acercamiento a la vida. A una vida que no es siempre agradable, ya no hablemos de “justa”. A una vida que siempre describe una esperanza al ser escrita por Clarisa Tomás Campa.

Gracias por hacer de tus palabras coro del sufrimiento de nuestras iguales, Clarisa.

Un abrazo, compañera.




 Buenos días, Carmen:

Llevas tiempo hablándonos de tu persona sentida mediante diferentes personajes literarios. Bajo la firma de cada personaje distinto está tu personalidad única, esperanzada ante un presente que se presenta incierto, como lo es el de toda vida sometida a los caprichos del destino.

¿El futuro? Como bien escribes: ya se ocupara la Realidad de él.

Un abrazo, Carmen.






Buenos días, Sylvia:

Ante todo te felicito por tus dos evocaciones, tienen todo lo que necesitan nuestros genes del recuerdo para recrear situaciones similares, y avivan nuestra imaginación para fabular una continuación a tus propuestas.

No llevo mal febrero habitualmente, y éste de 2018 no está siendo una excepción. Al envejecer sí que llevo mal la humedad, pero el frío me hace sentir vivo. Por lo general, sea febrero o agosto, recurro al autoengaño de la esperanza para aderezar mi día a día. El azafrán de la ilusión en lo improbable me convierte en iluso ante las acciones cuerdas y sosas de tantos que van por la vida como van al mercado: ateniéndose a lo que pone en la lista de la compra y evitando caer en cualquier tentación que los saque de esa rutina que los mantiene sanos.

Feliz fin de semana, el último de febrero, Sylvia.

Un abrazo.


  

Buenas tardes, Auroratris:

Gran relato el que nos sirves; brindo contigo por él.

“Embebido”. Así es como suelo definirme durante ese estado al que llego con vasos cortos de enamoramiento y tragos rápidos de pasión. “Embebidos”, así es como se encuentran tus personajes, ebrios de un deseo con regusto a amor. Pues el amor tiene mucho de costumbre a la que uno siempre acaba volviendo, y el deseo de bebedizo que apuramos en cada sorbo de piel.



Un abrazo, compañera. Gracias por tu relato.

Feliz tarde.



Entradas populares

LibrElena - Blog de Nino y Nino Ortea.

El contenido literario de este blog está registrado en Safe Creative