Ven y enloquece

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Aunque este blog lo firme Nino Ortea, pertenece a quienes lo sentimos nuestro al leerlo.

martes, 25 de agosto de 2009

Swamp Thing: Un grito en el pantano 5/7

El corazón de las tinieblas


Los restantes episodios hasta el 50 constituyen la saga American Gothic, surgida al anunciar Bissette y Totleben su intención de dejar la serie en el número 50. Comenzaron a intercambiar ideas, recurriendo a todo tipo de fuentes —noticias actuales, monstruos clásicos, constantes de la sociedad yanqui, o lacras mundiales, referencias culturales (de Lovecraft a Clive Baker, pasando por Brian Eno) o a la historia de la serie— resultando en un viaje turístico guiado por las miserias de EE. UU.
El guía, John Constantine, rompe la imagen de investigador de lo oculto. Es un hombre de la calle desencantado ante la situación que le rodea; desencanto convertido en una coraza de cinismo y sorna, que le otorga seguridad para moverse con paso firme en el plano físico y el espiritual, tal vez guiado por ese somos espíritus en un mundo material que cantaron The Police.


En éste viaje iniciático, Swampy deambula de un confín a otro del continente, aprende más sobre sus habilidades y su misión en el planeta, sabe de su condición de elemental y contacta con un Parlamento de los Árboles poblado por seres de su especie. ¡Ah, de paso salva a la humanidad de un nuevo Armageddon y casi besa a su chica!
Después de que Constantine marcase las normas de su relación con Swampy, actuando el piadoso John como todo buen seductor —al hacerse el interesante, dar a entender que sabe más de lo que cuenta, hacerse de rogar y de esperar en sus citas, y mostrar alguno de los mimbres que formarán el cesto narrativo de su fruta prohibida— comienza la acción.
En el 38 y 39 La cosa volverá a Rosewood —pueblo que había inundado en ST 3— para impedir una amenaza vampírica transformada ahora en vampiro-acuática. A la vez se plasmará el descuido y ceguera con que muchos padres crían a sus hijos. Greg Irons, fue un dibujante underground al que Bissette y Totleben dedicaron, ST 39. La casualidad hizo que el escenario de su muerte —según las autoridades de Bangkok, un accidente de autocar— coincidiera con la escena final del episodio en una parada de autobús. Rick Veitch descubrió que tras muchos de esos accidentes se ocultaban ataques de la guerrilla.


En The Curse, una mujer se enfrenta a tres maldiciones: el ciclo menstrual, su condición de licántropa y la condena de ser mujer en un mundo machista. La vigencia de esta denuncia en una sociedad en la que la hombría se demuestra a palos, se afianza con su conclusión: La mujer-lobo prefiere suicidarse a recurrir a la violencia del hombre.
En su viaje para frenar las manifestaciones del Mal, La cosa vuelve al hogar. El origen de ST 41-42, está en una noticia sobre un proyecto televisivo, a la estela de Lo que el viento se llevó, para el que se buscaban negros del lugar al considerar que los actores negros no parecían esclavos. Resultando una plasmación del vínculo presente-pasado, de la imposibilidad de vivir el hoy sin solucionar las grietas del ayer, de la debilidad del liberalismo frente al racismo... o del personal ideal para los trabajos basura.

ST 43 guarda una reflexión sobre la muerte y un acercamiento a las diferentes consecuencias, no siempre negativas, del uso de las drogas. El concepto de asesino en serie es abordado en ST 44, presentando al criminal como una mera herramienta del Mal, impersonalizado y alejado de los excesos que el real Ed Gein ha alcanzado en la ficción.
El cameo de Batman o las referencias al color celeste nos preparan para las crisis venideras.
El episodio 45 es el último enmarcado en el terror social. El tema lo facilitó Jim Wheelock, amigo de Bissette y Totleben, que les habló del terror de Sarah Winchester hacia los espíritus de los muertos por las armas desarrolladas por su familia.
El genocidio de los indios, el derecho a tener armas y la tentación a usarlas se entremezclan con el deseo por la pareja ajena, y la sucesión de amistades traicionadas.

Revelaciones supone un cruce obligado con Crisis en tierras infinitas —megarelato pergeñado por entonces como un intento de poner orden en la continuidad del Universo DC—. El diálogo de La cosa con Constantine y Phantom Stranger revelará los derroteros de la saga. ST 47 recoge el encuentro con El parlamento de los árboles en el que la primera Cosa del pantano del cómic, Alex Olsen, actúa de anfitrión. Aparece un guiño a Heap de —Hillman Periodicals— considerado primer ser cenagoso del Cómic.

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