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domingo, 29 de octubre de 2017

Antes de ver «Thor: Ragnarok»


Hola:
Antes de ver en el cine la película «Thor: Ragnarok» –Taika Waititi, 2017–, quizá te apetezca leer en este blog una serie de textos escritos por este hijo del trueno sobre diferentes etapas editoriales del personaje, a la vez que descubres un dibujo original de Thor que Sal Buscema tuvo la gentileza de dedicarme.
Gracias.

Thor, dibujado por Sal Buscema


Artículo en cuatro entregas: Érase un dios a un martillo pegado





Artículo en dos entregas: Si yo tuviera un martillo



viernes, 4 de agosto de 2017

Enpire Magazine cover of Thor: Ragnarok

This is a cut & and; paste of an article by Ana Dumaraog for screenrant.com


There is a lot of excitement bubbling around even within the bounds of the Marvel Cinematic Universe. While the first two Thor films were met with mixed reception, things look drastically different in the franchise’s threequel – from its vibrant visuals and even narrative tone further enticing everyone of what Waititi may have in store for MCU fans. It also helps that the cosmic adventure will significantly feature another Avenger in Hulk/Bruce Banner, opening an opportunity to pepper some Planet Hulk plot points in the film. The return of familiar faces like fan-favorite Loki (Tom Hiddleston) coupled with the introduction of new characters like the Grandmaster, Valkyrie and Skurge make for a great mix of old and new in Hemsworth’s fifth reprisal of his superhero role.


The aforementioned cover which has been unveiled online by Empire shows Thor with his long luscious locks, flowing red cape and holding his Mjolnir gearing up for battle as Hela confidently smirks at him. Marvel’s very own artist, Russell Dauterman, who is also the person behind the images of the current Thor comics run, was commissioned to create the stunning piece of artwork which will be exclusive for the outlet’s subscribers only. On top of the intricate cover page, the issue will also feature an extensive look on the film’s set in Australia, where principal photography took place.

jueves, 26 de mayo de 2011

Thor, dibujado por Sal Buscema




Dibujo de The Mighty Thor realizado por Sal Buscema en el Salón del cómic de Avilés.


domingo, 25 de octubre de 2009

Érase un dios a un martillo pegado 1/4

El presente artículo está basado en una relectura partidista de los primeros 25 números y dos anuales del cuarto volumen —que no mundo— de la serie El poderoso Thor, en su ya caduca explotación por parte de la editorial Planeta. A falta de rayos y truenos, el repaso de estas páginas me ha proporcionado tranquilidad y buenos alimentos.
Emociones fuertes buscarlas en otra composición.

Born Again


Una de las decisiones menos afortunadas que Marvel ha tomado en su laaaaaaaarga historia de laudos inlaudables fue aprobar Heroes Return; proyecto consistente en cerrar varias colecciones clásicas con bajo nivel de ventas, relanzándolas con nueva numeración y absurda fe ciega en algunos de los hijos pródigos de la editorial. Vamos, algo tan ridículo como confiar en que Espinete deje de pincharte cuando lo abrazas; ¿acaso no es un puercoespín, pues siempre te acabará pinchando?



Si existe un registro de partos artísticos desafortunados, el propiciado por Jim Lee y Rob Liefeld encabeza los realizados en el paritorio de los Cómics. El origen de héroes y villanos fue alterado y, pese a la presencia de autores como James Robinson o Walter Simonson, el todo vale con tal de vender impulsó este despropósito al precipicio editorial; alud que afectó doblemente a Thor como personaje y como colección.
En su condición de miembro del grupo Los Vengadores, experimentó un revivir indigno tanto de un dios como de un mortal. El Dios del Trueno reapareció en el primer número de “The Avengers” (Vol. II), colección en la que Kurt Busiek lo presentaba habitualmente como un ser de mucho músculo y poco cerebro; uno de esos zorolos que tanto les gustan a las estudiadas chicas estudiosas.

El asgardiano no contó con serie propia que mal contara sus gestas; retomándose el título de ”Journey Into Mistery” —colección en la que el asgardiano dio sus primeros martillazos en el número 83— que continuaba la numeración de la serie en la que había caído ante Onslaught (502). Planeta publicó los trece números de este proyecto de Thor sin Thor, en formato comic-book y como serie limitada (Los dioses perdidos).
Tom DeFalco y los Deodato Studios desarrollaron una trama apuntada con anterioridad: Odin, temeroso de que el Ragnarok acabase con los dioses, les asignó identidades mortales, y los envió la Tierra inconscientes de su condición divina. Contaba con la ayuda de su hijo para, una vez pasada la amenaza, poner en orden las cosas; pero su retoño, tan dado a proteger a Midgard, acudió en defensa de ésta desapareciendo en el citado combate frente a Onslaught.

El protagonista de estas aventuras es un Odin sin poderes y convertido en acólito de Baco, quien verá cómo una siniestra organización intenta eliminar a los desmemoriados asgardianos. Por lo que se convierte en un barrigudo ”YamesVón” que combate amenazas “spectrales”.
La serie protagonizada por la deidad nórdica se retrasó en medio año respecto a las de sus compañeros de exilio; quizás por aquello de que en la peluquería no acababan de dar con el tinte apropiado para las mechas de su poblada melena. Dan Jurgens fue seleccionado como guionista; siendo polémica desde el principio su elección. No era el candidato inicial —Walter Simonson rechazó el ofrecimiento—, y su propuesta compitió con las de guionistas más valorados, como el supravalorado Peter David.

El pasado editorial de Jurgens —marcado por su vinculación con La muerte de Superman, o el intento desmedido por redefinir el Universo DC en Hora Cero— y su vínculo con Rob Liefeld —uno de los personajes más controvertidos de la Industria del tebeo— tampoco contribuían a garantizarle una agradable acogida.



Érase un dios a un martillo pegado 2/4


Los temores de muchos aficionados aumentaron al finalizar el primer número, con un Dios del Trueno presumiblemente muerto al igual que el kriptoniano al que la gente confunde con un pájaro. Los recelos del autor de este artículo estallaron en el segundo episodio, al recibir el héroe una nueva identidad mortal: “¿¡La madre que lo parió, otra vez me lo van a poner lisiado, embarbado y enamorado!?”, gritó desde su trono de roca el estreñido Nino Ortea.

¿Era posible que en dos episodios Jurgens convirtiese su proyecto en un ragnarok editorial?
La recuperación de personajes y situaciones impregnaba la serie de una aroma rancio; máxime cuando el difuso periodo en que Ron Frenz y Tom DeFalco comiquearon al galán, había agotado la viabilidad de enfoques revivalistas.
Todo apuntaba a que el atractivo de la serie recaería exclusivamente en el dibujante John Romita Jr., quien prescindía del desafortunado aire a vicetiple de Locomía —ideado por Mike Deodato– que había avergonzado al dios en su etapa postrera, y le devolvía la majestuosidad y esplendor propios de una deidad que camina entre mortales. La serie fue progresivamente alcanzando un interés que convierte su lectura en fuente de entretenimiento y diversión. Incluso ahora, que para divertirme me basta con pensar que luego volveré a verte.


Dioses Oscuros

Marvel apoyó el regreso de Thor (julio, 1998) con la publicación del primer número con cuatro portadas diferentes; editándose en septiembre este episodio sin el entintado de Klaus Janson. Parece ser que la editorial planeaba reproducir directamente los dibujos de Romita, idea finalmente abandonada por limitaciones técnicas.
Nota a los curiosos —para las curiosas, un beso—: los números entre paréntesis tras personajes o situaciones, indican los episodios en los que éstos aparecieron u ocurrieron por primera vez en la serie regular.
Un secuestrador —que dice ser Heindall (85)— logra que Thor lo lleve a las ruinas de Asgard; unos militares descargan un contenedor; mientras es presentado el enfermero Jake Olson, y Hela (102) recibe una esperanzadora profecía. Thor deja al falso Heindall, al cuidado de Jane Foster (84), ahora doctora; para acudir en ayuda de Los Vengadores (101) frente al Destructor (118), quien ha cobrado vida apoderándose del espíritu del militar al mando de la descarga del contenedor.
Envuelto en el fragor de la batalla Thor no repara en Olson —quien está arriesgando su vida para salvar a una herida— provocando involuntariamente la muerte del paramédico antes de ser el mismo quebrado por su enemigo.
Un enigmático Marnot impide que el vengador reciba el frío beso de Hela, y condiciona su regreso a la Tierra —donde la Bruja Escarlata (109) mantiene el último hálito del héroe— a que éste comparta su existencia con Olson. Tras enviar al limbo al Destructor, el dios comprobará la dureza de la vida cotidiana de un mortal: trabajo estresante, relaciones complicadas y secretos asfixiantes.
Una deidad marina (120) necesitada de consorte complica la vida del asgardiano cuyo Mjolnir comienza a rebelarse; acudiendo en su rescate Namor (112), experto en eso de enamorarse de quien de él no se enamora. En Asgard, sobriamente reconstruido, asistimos al diálogo de unos seres que buscan capturar al último asgardiano: el Dios del Trueno. Aparece en escena Hércules (125), tras los destrozos que aderezan estos reencuentros, ambos viajan al Olimpo, donde Thor espera contar con el apoyo de Zeus (124). Encontrándose un panorama desolador, del que olímpicos culpan a asgardianos.

La dificultad de las relaciones paterno-filiales vuelve a florecer al apoyar Hércules a su amigo, quien clama la inocencia de su estirpe, frente a su padre. En Asgard otro progenitor doliente, Odin (85), conoce la identidad del enemigo, Los Dioses Oscuros, y la causa del enfrentamiento divino: el rencor de una mujer despechada. ¡Ah, las mujeres!




Érase un dios a un martillo pegado 3/4


Planeta publicó el número 8 de Thor dentro del Spiderman (vol. III) #2, aprovechando que este episodio continuaba en Peter Parker: Spider-man #2.
Los Oscuros descubren a Thor —al que su padre y Balder (85) daban por muerto— y atacan Nueva York. Tras enfrentarse a Replicus (141) e intentar que Orikal (138) le desvele lo que está ocurriendo, será Marnot quien le hable de Los Dioses Oscuros. Perrikus, contrapartida tenebrosa de Thor, logra que éste vaya a Asgard tras amenazar a Lady Sif (102). 
En el combate Perrikus parte el Mjolnir (118), provocando la fuga del dios antes de convertirse en hombre. Recuperado el martillo, acude al Destructor, solicitando la colaboración del humano que mora en la armadura; a ambos se unirán Hércules, Los Tres Guerreros (119) y Replicus. ¡Llega la hora de las tortas!
Liberado Asgard, Marnot desvela su identidad, resultando ser Hescamar, el cuervo de Odín.

Dioses Tozudos

A la altura del número 13—y quizás por aquello de la mala suerte—las cosas se ponían difíciles para Jake; a su complicada relación con Hannah, y la hija de ésta, se unía su condición de sospechoso de tráfico de drogas. Su compañero paramédico —Demetrius— se revela como un policía que lo investigaba. Las desapariciones de Jake para solventar amenazas interestelares no ayudan a clarificar los problemas. Mientras en su identidad endiosada se enfrenta —junto a Iron Man (101)— al Hombre Absorbente (114), su martillo queda incrustado en una pared. Y de allí no hay quien lo saque.
Transformado en mortal recibe el ataque de uno de Los Encantadores (143), cuyo espíritu anidaba en el interior del rebelde Mjolnir. La inclusión del anual 1999 como número de la colección permitió a la edición española ponerse a la par con la yanqui; escrito y dibujado por Jurgens y entintado por Janson, se desarrolla entre el final de Heroes Return y el comienzo de la serie.Thor cuenta a Los 4 Fantásticos (109) su enfrentamiento con Dr. Muerte (182) en un planeta donde el asgardiano intimó con Ceranda, hechicera asesinada por Muerte y llamada a implicaciones póstumas en la trama.

Odín, antes de ser atacado por dos de Los Encantadores, envía a Los Tres Guerreros en auxilio de su hijo; mientras éste, ayudado por Jane, huye de la policía. Aprovechando que Odin lucha en otra dimensión, Loki (85) suplanta a su padrastro (454). Thor se enfrentará a Juggernaut (411) —episodio perteneciente a la saga El octavo día— y ayudado por La Bruja Escarlata auxiliará a su padre; mientras buscando inculpar más a su hermanastro, Loki acude a Mefisto (180) pidiéndole que envíe al verdadero Olson –alma en pena en el Infierno– al averno llamado Nueva York. Derrotados Los Encantadores, comienza la búsqueda de El Elegido por parte de Thanos (471), ayudado por Mangog (154), en su intento de desencadenar el Armagedon.

Thor lleva a Jane ante un Odin (136) traicionado por su visir (180), sirviente de Thanos. Jane se reencuentra con una herida Sif con la que compartió cuerpo (236). El anual 2000 recoge en una historia, dibujada por Jerry Ordway, el final de la trama Olson.
Thor, con la ayuda de Matt Murdock, urdirá una historia de hermanos gemelos —recurso habitual en Daredevil— para justificar la presencia de dos Jakes en la ciudad. Odín castigará a Loki confinándolo en el cuerpo del encarcelado Olson. En la segunda historia —ilustrada por José Ladronn, autor de la portada del número 14— El Registrador (132) nos cuenta el ataque de Thanos a Los Colonizadores de Rigel (131).
Thanos consigue la última pieza de su mecano –El Elegido– a quien Thor, ayudado por El Registrador y El Señor del Fuego, intenta liberar. Odín le encarga al herrero Jagrfelm una armadura indestructible para su hijo; enfundado en ella, Thor logra anular la amenaza y todo parece volver a la calma. 
Aunque la solución del conflicto acarreará uno de superiores dimensiones... pero esa es otra historia, y Romita no fue el encargado de contarla.






Érase un dios a un martillo pegado 4/4

Luces y sombras




Trabajar con un personaje que en agosto de 2010 cumplirá cuarenta y ocho años de trayectoria editorial, condiciona a Jurgens y Romita.
De hecho, los guiones de Jurgens presentan más altibajos que mis cardiogramas al verte. Aunque, en general, la trama heroica está bien tratada y resuelta.
Los personajes recuperan su lenguaje arcaizante, y los dioses muestran altanería al tratar con los humanos. Vamos que supongo que Jurgens se inspiró en las imágenes que un viernes noche se pueden ver en cualquier bar, pub o chigre; donde la presencia femenina es tratada como advenimiento divino por los solitarios rijosos.
No faltan personajes que niegan de la existencia de los Dioses Nórdicos, y por lo tanto tal condición en Thor, que en muchos casos es más valorado como supersemental que como superhéroe. Jurgens muestra a los dioses refiriéndose a una deidad superior, evitando conflictos con las religiones institucionalizadas. Algo muy importante en un país en cuya moneda de curso legal se asevera su confianza en Dios.
La colección aparece hilvanada como una serie río, en la que detalles inadvertidos se convertirán en cruciales con el paso de las páginas. Se recuperan subtramas clásicas como el malestar de Odín respecto al mimo que su heredero presta a Midgard, y se barnizan otros relatos —Los dioses oscuros— con tonos atávicos.
La subtrama centrada en la identidad mortal flojea tanto como mi pulso al verte; pues su desenlace desentona de los planteamientos previos: el Olson heroico, que sacrifica su vida por una desconocida, resulta un amoral narcotraficante; su compañero negro, presentado ambiguamente, deriva en ético policía. ¿Qué hacia el nóbel Barack Obama leyendo tebeos de Conan en lugar de disfrutar de las gestas de este sidekick afroamericano? ¡Qué el cielo lo juzgue por éste, el menor de sus pecados!
En una época en la que el conocimiento enciclopédico de Kurt Busiek o Mark Waid despierta admiración en muchos aficionados, Jurgens demuestra cualidades para jugar en la misma liga de guionistas.
John Romita Jr realiza un dibujo impresionante; sólo superado por lo grácil de tu silueta.
Lo mismo en los escenarios urbanos que en los asgardianos, su trabajo con fondos y decorados es funcional y expresivo. Tanto en viñetas sobre bases lisas como elaboradas, logra dar volumen a la figura humana, sin que el entintado de Klaus Janson y de Dick Giordano —éste en los tres últimos episodios— adultere su trabajo.
El uso expresivo de encuadres y angulaciones, el empleo descriptivo de las viñetas, y el tratamiento narrativo de las páginas, distinguen el trabajo de Romita del de los otros ilustradores de la serie:
John Buscema —capítulo 8— entintado por Jerry Ordway, y Lee Weeks —15— realizan unos episodios soberbios. Mientras que bajo los lápices de Mike McKone y Mark McKenna —entrega 13—los personajes presentan cierto elefantismo. Tanto Jurgens —14— como. Michael Ryan —19/20— logran ilusionar al lector con la sensación de que cualquiera puede ser dibujante de cómics. Y en los tiempos que corremos, eso de abrir un tebeo y encontrar una posibilidad de trabajo es algo impagable.
Andy Kubert o Barry Windsor-Smith son nombres asociados a los capítulos siguientes, episodios que mantendrían a Thor como una de las series clásicas más interesantes de Marvel. Después el despropósito se apoderaría de la colección… Pero, lo bueno de tener memoria selectiva es que hace tiempo que he olvidado esas páginas.
A estas alturas me arrepiento de muchas cosas, pero sobre todo de las que no me atreví a hacer. Así que, querido lector, no me seas ninortea y no dejes que tus prejuicios te impidan leer una gran historia en viñetas.
© Nino Ortea. Gijón, 25-X- 09

jueves, 13 de agosto de 2009

Si yo tuviera un martillo A


Como addenda al artículo centrado en Erik Larsen y su genial creación The Savage Dragon, os acerco este comentario subjetivo sobre su electrizante trabajo con un personaje ajeno, editado por Planeta allá por el odiséico año 2001.






Thor vol.IV número 26 al 28
Guión: Dan Jurgens. Dibujo: Erik Larsen, Klaus Janson.
Editorial Planeta.








Una de las ventajas de ser un dios, es que los milagros forman parte de tu vida cotidiana. Condición que se cumple en el mundo del Cómic, donde la colección que recoge las aventuras de El Dios del Trueno lleva camino de convertirse en uno de los epítomes más gloriosos de la milenaria existencia de este personaje divino.
Tras los primeros veinticinco salmos —en los que el celestial trabajo de John Romita Jr había dotado a la imaginería de la serie del tono empíreo que las andanzas de un dios entre todopoderosos merece— muchos fueron los filisteos que preconizaron el advenimiento de siete años de plagas y sequía sobre los páramos creativos en los que mora el personaje.
La continuidad de Dan Jurgens al frente de la escritura de los versículos, no garantizaba el mantenimiento de la calidad en la obra, en un medio en el que es tan necesaria la comunión entre el espíritu (guión) y el cuerpo (dibujo). Afortunadamente, la palabra se hizo imagen y anidó entre nosotros; y, durante los tres cánticos en que Erik Larsen ilustró las gestas de Thor, se mantuvo el tono mesiánico de la serie.




Y es que, para nuestro regocijo, el eremita Larsen abandona ocasionalmente el santuario de Highbrow Enterteiment —perteneciente a la congregación Image, donde glosa las aventuras de Savage Dragon, apóstol de los diferentes, al que sus fieles españoles no olvidamos en nuestras oraciones— para volver a la cofradía Marvel, donde devocionarios como Amazing Spiderman o Lobezno se han visto engrandecidos con su arte epifánico.
En estos tres episodios la conjunción de Jurgens y Larsen produce una obra que amalgama lo mejor de las confesiones dragonianas y asgardianas: frescura, agilidad y una sensación de que todo vale con tal de contar bien una historia, desbordan estos pasajes.
Gráficamente nos encontramos ante un Savage Thor en el que las fortuitas desproporciones y los regates a la perspectiva más elemental ayudan a humanizar al dios. Las escenas ambientadas en Asgard nos acercan un Reino Dorado deudor de Jack Kirby, con encuadres imposibles y decorados indescriptibles. Erik muestra su impronta en detalles como el intentar reflejar la fugacidad del tiempo en personajes como Frigga, que pasa de lucir un aspecto juvenil en su primera intervención, a mostrar un aire ajado pasadas pocas viñetas.
¡Ah los caprichos del dios Cronos, que afectan tanto a dioses como mortales!. ¿O es que acaso, estimado lector, no has sufrido alguna vez la experiencia mística de yacer con mujer de piel tersa e hidratada, para levantarte junto a un ente de dermis deslucida y tono macilento?
Esa máxima de tempus fugit afecta a gran parte del elenco de la obra. Y es que tanto El hombre absorbente como El grupo destructor han vivido tiempos mejores. Pero claro tras múltiples combates traducidos en derrotas, y vivir ocultos, mal alimentados y alejados del sol es lógico que presenten un aspecto desmejorado.

Si yo tuviera un martillo B


Tras la etapa en que Romita Jr. nos acercó una imaginería poluta y ecuménica, muchos pueden hallar prosaico el trazo de Larsen. Simplemente nos encontramos ante una capacidad diferente y una técnica distinta aplicada al mismo propósito: intentar contar una buena historia, utilizando personajes y situaciones cuyo origen se pierde en el origen de la Era Marvel. Aunque, en estos episodios de The Mighty Dragon, es imposible no apreciar la impronta de un Erik que se las apaña para dejar su muesca en aspectos que trascienden el apartado gráfico. 





Los personajes sufren la desgracia de vivir en un país donde no existe cobertura sanitaria universal, con lo que se ven obligados a delinquir para conseguir asistencia médica. Thor alterna con sus compañeros de correrías, pero dada su condición de príncipe heredero no cae en la vulgaridad de llevar dinero, con lo que son sus colegas plebeyos los que pagan las copas.



Las mujeres siempre han sido mostradas por Larsen como iguales al hombre; a falta de una escultural Sharona con la que deleitarnos los sentidos, Erik lleva este concepto a Asgard, donde Lady Sif es elegida portadora de El Anillo Imperial mientras Odín concilia su sueño reparador.
Jurgens mantiene su línea, lo cual conlleva todas las ventajas y desventajas apreciadas a lo largo de su larga presencia en la serie. Su habilidad para recuperar tramas soterradas en el relato, su pericia para recurrir a argumentos clásicos esmaltándolos de un vidriado novedoso, o su destreza para combinar acción y la narración, no nos hacen olvidar sus deficiencias a la hora de caracterizar algunos personajes y situaciones, máxime en el aspecto de la identidad humana de Thor, donde ciertos caracteres y circunstancias hacen agua.
En un tiempo de integrismo religioso, Dan no duda en alejarse de problemas, dejando clara la existencia de un Dios superior. En un mundo marcado por el deseo, el asgardiano despierta lujuria donde antes sólo suscitaba admiración.
Klaus Janson se ocupa del entintado de estos episodios, al igual que había hecho con la mayor parte de los desarrollados por Romita Jr.; pese a que Janson tiende a marcar los contornos más que Larsen, su trabajo no desvirtúa el trazo del dibujante.
La condición de estrella invitada de Larsen, permite al guionista y al dibujante algunas licencias. Si bien es clásico el utilizar rótulos y carteles urbanos para homenajear a artistas y compañeros que han trabajado en una serie, no lo es tanto hacerlo reproduciendo el título de una colección editada por la Distinguida CompetenciaWalter Simonson, Orion–.
Conviene destacar que Mike Mignola —padre de ese hijo del Demonio ahora convertido en estrella cinematográfica, que responde al nom,bre de Hellboy—realizó la portada del número 26.
A Larsen lo sustituyó Andy Kubert.
Poco a poco la serie fue perdiendo su carácter electrizante, y los truenos de la inspiración apenas retumbaban en el cielo de sus páginas.
La colección fue cancelada, para pasar a renacer en un nuevo volumen en junio de 2007.
Y es tal el poder de El Dios del Trueno, que pese a los intentos de algunos de sus exegetas herejes por deslucir sus gestas, su gloria siempre acaba venciendo todo sacrilegio.

©Nino Ortea. Gijón, 13-VIII-2.009

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