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miércoles, 30 de septiembre de 2026

Alarde de soberbia

Amable leyente:

No veas en mis palabras un alarde de soberbia, sino un burdo texto de autoayuda. Al recuperar el ánimo por lo escrito y reescribirlo con nuevos ánimos, renuevo mi convencimiento en el valor del autoengaño si no nos hace daño.

Al igual que un ensueño es la visión de algo positivo que nos puede ayudar a mantener el camino, el internetearme frente al mismo espejo con diferente entrecejo, mantiene mi despejo y evita mi adormilarme frente a la indolencia propia.

Imagen tomada de Internet

 

jueves, 20 de noviembre de 2025

Miro hacia cincuentaitrás sin ira...

 

A mis 10 años recién estrenados.

Al jueves 20 de noviembre de 1975 en que murió el dictador Francisco Franco.

A la mañana de ese día en la que mis padres no nos levantaron a mi hermana ni a mí para ir al cole.

Al ruego de mis padres de que no exteriorizara mi alegría al enterarme de que, por unos días, no tendría que ir a l colegio.

A mi extrañeza por que hubiera tele matinal —por entonces, eso sólo ocurría las mañanas de sábados y domingos— y no echaran dibujos, sino conciertos de música clásica.

Al silencio de unas calles vacías, en las que destacaba el flamear de banderas que lucían crespones negros —luego sabría que las calles estaban vacías porque todo el mundo estaba festejando la muerte del dictador—.

A mi muñeco Madelman —modelo ‘explorador ártico’—, al que le había puesto un brazalete negro, con el que fui a jugar a Los Jardines de la Reina bajo la mirada protectora de mi madre.

A ver por la tele unas interminables colas de gente que nunca existió en un lugar al que nunca acudieron. No iban a darle “un último adiós” sino a “asegurarse de que estaba muerto” comentaron años después.

A la lectura, a la luz indirecta que entraba por un ventanal, de un tebeo de ‘El sheriff King’, que me acompañó mientras a mi madre la peinaban a la luz de unas velas en su peluquería habitual.

A mi vuelta al cole, donde me esperaba un cartel con las últimas palabras del Caudillo. Fueron sus palabras póstumas; pero también, perennes. El cartel decoró las paredes del centro años.

A profesores trasnochados que nos obligaban a cantar el “Cara al sol”, y te calentaban la cara si alzabas la mano equivocada.

A un colegio público, Jovellanos de Gijón, donde la clase de gimnasia consistía en correr por la calle.

A la llegada de la heroína que atrapó a algunos compañeros mientras yo estaba enganchado al regaliz rojo con peta zetas.


martes, 1 de julio de 2025

Hay momentos en que no puedo ser

El placer por dejarme llevar por mis ganas me supone muchos problemas en el desarrollo de una vida en sociedad: dificulta el que mantenga un trabajo, hace que me aburran las relaciones de amistad o de pareja, y me aleja del contacto social. Mi mayor estímulo son mis “enninaciones”, nada me gusta más que entregarme a divagar y ensoñar.

Me conviene crearme una serie de rutinas diarias; hacen que cobre sentido del paso del tiempo y que interactúe con otras personas, incluso le dan un barniz de “normalidad” a mi vida. Pero me aburre el ser rutinario y previsible, de ahí que siempre acabe saliendo de los escenarios de escenas cotidianas.


Los Secretos - No me imagino (Tocata)

domingo, 23 de febrero de 2025

Sobre el Arte 05

Lo que el academicismo razona como Arte, forma parte innata de nuestro entender el mundo y relacionarnos con el entorno. Antes de que en el colegio las desprestigie en forma de asignaturas “maría”, las habilidades creativas forman parte de nosotros. Al pasar a adultos, las aparcamos; lo mismo que nuestra especie al evolucionar dejó en desuso ciertos rasgos de primates. Sin embargo, al igual que nuestros instintos animales están presentes en nuestro adn genético, nuestras habilidades artísticas continúan de nuestro abc diario: pues nuestra percepción activa nuestra imaginación y nos anima a rehacer lo oído, leído o visto. De ahí que interpretemos interpretaciones ajenas –o nos recreemos en recreaciones– de una realidad ajena que sentimos nuestra.

sábado, 22 de febrero de 2025

Sobre el arte 04

Otra cosa es el infierno de los modismos, de esos ceñidores que restringen la canalización del Arte a su comercialización según unas medidas o temáticas y no a su valía. Parece mentira lo rápido que se puede pasar de la ilusión de la Fantasía a la decepción de la Realidad. Para ello basta con cruzar los metros que separan un parque de una librería. ¿Cómo puede ser que la naturalidad del Arte se aprecie en un jardín y no en un escaparate cultural?

Sobre el Arte 03

Pese a que tengo claro que el Arte es algo tan impredecible y natural como el hablar –aunque lo hagas a solas– o el atender –aunque sea a los fortuitos actos de un niño–, como antiguo obrero especializado en Aviador Dro, también sé que el Arte –lo mismo que el amor– puede ser industrial. En este aspecto, mis vanaglorias decadentes me llevan a fantasear con la ilusión de llegar a estar de moda y nunca ser demodé.

viernes, 21 de febrero de 2025

Sobre el Arte 02

Entiendo el Arte como algo gratuito en su concepción, no en su comercialización.
Para sostener esta idea me bastan experiencias como la que tuve ayer jueves, sentado a prudente distancia de un niño al que acabé observando mientras pretendía que mi mente se centrara en ideas más acuciantes. Poco a poco el infante acabó captando mi atención. Pensé en cómo su verborrea dará paso a la palabra, sus garabatos a pinceladas y sus amontonamientos a construcciones. Con su Arte presente ya logra comunicarse con su entorno y hace que un adulto se olvide del qué dirán y se una a sus juegos, en los que mimetiza sus balbuceos.

domingo, 16 de febrero de 2025

Sobre el Arte 01

Quizá tengan razón quienes ven en el Arte la muestra más exquisita de la evolución humana. Yo soy de los que ven en la creatividad un calco del ingenio que también muestran los cuadrumanos.
El Arte es un instrumento expresivo y comunicativo. También una fuente de placer, un producto de comercio y un arma ideológica. Pero, en el momento en que se convierte en un ente no perceptible por los sentidos o en un amaneramiento de algún metalenguaje ya no es Arte, es un mero instrumento de poder. Una barrera social tan injusta como subir el IVA cultural o bajar las becas de estudios. Para llegar a lo más alto, el Arte debe contactar también con nosotros: las clases más bajas. Soy un populista que entiende el Arte como algo no elitista: si para seguir un libro necesito aferrarme a una enciclopedia o para entender un cuadro debo aprenderme un tratado, lo que tengo enfrente merece que le de la espalda.

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LibrElena - Blog de Nino y Nino Ortea.

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