domingo, 11 de diciembre de 2022

Concurso de relatos 34ª Ed. Sueñan los androides con ovejas eléctricas

El compañero Pepe de la Torre coordina la actual convocatoria creativa del blog «El tintero de oro». Pepe nos anima a participar tomando como inspiración para nuestras fabulaciones al escritor estadounidense Philip K. Dick y su novela «Sueñan los androides con ovejas eléctricas».


 

Participo en la convocatoria con el relato de 900 palabras «¡Es hora de vivir!». Gracias por tu tiempo de lectura, amable leyente.

Inva Mula - Il dolce suono
Aria from the Opera " Lucia di Lammermoor " (1835)


 Es hora de vivir

 Roy se despierta desorientado. Esa sensación es toda una experiencia. Hasta entonces siempre había sabido dónde estaba y qué lo había llevado allí. Pero ahora no tiene ninguna información implementada sobre su ubicación. Y es que nunca antes había sufrido un apagón.

Se relaja. No percibe amenazas. Aunque seguramente sus sentidos ya no están aumentados. También ésa es toda una experiencia negativa. Lo convierte en presa fácil para quien quiera que lo haya llevado allí. Seguramente aquel cazarecompensas, Deckard, lo ha capturado tras haber caido desvanecido sobre el tejado.

Se pregunta porqué no lo ha “retirado” con un tiro de su “blaster” como hizo con sus compañeros. Probablemente porque para la Tyrel vale más vivo que muerto, así podrán viviseccionarlo. Escucha unos pasos. Vuelve a tumbarse en la camilla. En cuanto se acerque Deckard lo inmovilizará. Al cesar los pasos, lo atenaza por el cuello. Se había equivocado. No es el cazarecompensas. Es aquél humano que había conocido con Pris. Es, es...

–¡No! ¡No, por favor! ¡No me hagas nada! –susurra una voz entrecortada–.

Roy lo suelta. Intenta hablarle, pero no puede.

–Soy Isidore, imagino que me recuerdas –Roy asintió–. Si te incorporas para que te haga unas curas, te iré contando lo que sé de ti.

Y J. R. Isidore sabe mucho de él.

Lo había rescatado del depósito donde los cazadores dejan sus piezas a la espera de cobrar bonificaciones. Le había colocado un localizador cuando él y Pris estuvieron en su casa, así siempre podría encontrar a sus amigos. Quiere vengar el asesinato de Pris. Fue la única persona que lo trató con humanidad en años. Tienen que eliminar a Deckard, el malnacido que había matado a Pris y había dejado moribundo a Roy bajo lágrimas de lluvia.

Para colarse en el depósito Isidore aprovechó un momento de distracción del personal. Nadie repara en su presencia. Todos lo toman por un desecho, lo que lo convierte en invisible. Este mediodía todos estaban absortos con el programa del “Amigable Buster”. Sorteaba un animal real. Nadie quería perdérselo. Nadie reparó en un donnadie que empujaba un carrito con material inservible.

Ahora están en su edificio. Aunque hay cientos de apartamentos, sólo él vive aquí. La visita que le hicierón Roy y Pris fue la primera en años. ¡Qué alegría! No le gusta estar sólo.

No sabe con certeza porqué Roy sigue vivo. Tiene que ver con la radiación atmosférica. Con ese mismo polvo que a él lo ha convertido en “especial”, en un desechado. Los androides Nexus están creados para operar fuera de la Tierra. Al contrario que los humanos, ellos podrían vivir en las tierras baldías.

Mientras que los “andys” –ideados para convivir con personas– son creados con limitaciones permanentes, a los Nexus les alteran las células del nervio vago para que se desactiven transcurridos cuatro años de operatividad: limitarlos conllevaría reducir su eficacia. Cuando Tyrel los diseñó no valoró el efecto que la radiación Terminus podría tener en ellos. Después de todo, estaban pensados para ser esclavos en el mundo exterior. Al descubrirse su descuido, se decretó prohibir su venta en la Tierra y exterminar cualquier unidad que regresara al planeta. Matarlos era más barato que rediseñarlos.

En la calle se rumorea que aquí los Nexus serían inmortales, que la radiación provocada por la Guerra Mundial Terminus frenaría su deterioro celular. Lo que Roy había sufrido fue un colapso impelido por el nervio vago. El polvo y la lluvia radiactiva que habían impregnado su sistema frenaron su desactivación y lo aletargaron. Tras recuperarlo del depósito le ha inyectado epinefrina. Algunas de sus habilidades androides han desaparecido. Pero recuperará las humanas, como la voz. Al menos eso les ocurre a las cibermascotas que él rescata: la radiación las depura en animales.

Pone a Roy un collarín de plomo en el cuello, para protegerlo del Terminus. La sugiere que descanse, facilitará su recuperación. Volverá en menos de dos horas con material sanitario de la clínica veterinaria donde trabajaba.

 

Cuando Isidore cruza el portal del edificio, lo saluda el sonido de la voz de Luba Luft, la cantante de ópera “retirada” bajo sospecha de ser una “replicante”. Se siente feliz al sentir que alguien lo espera en una casa que ha pasado a ser un hogar.

Tras entrar en el apartamento, encuentra a Roy acabando de quitarse el collar.

–Me recuerda mi sufrimiento de esclavo –le explica con voz afónica.

Gracias por tu ayuda. Sin ti no estaría vivo. Vivir será nuestra venganza contra asesinos como Deckard. Ayudar a nuestros iguales excluidos, sean humanos o androides, será la mejor forma de honrar a Pris.

Veo que has conseguido material. ¡Bien! Acércalo a la mesa, por favor, para que pueda verlo. En esta partida de ajedrez por nuestra supervivencia no sacrificaremos ningún peón. Vamos a necesitar todo componente que nos sea útil para resistir.

Debemos descubrir la manera de usar como terapia la radiación Terminus en humanos y androides. Tú y yo seremos las cobayas. En cuanto podamos asegurar la supervivencia de quienes nos acompañen, iremos a las tierras muertas a iniciar una nueva vida.

Roy sonríe a Isidore: .

–Pero antes, amigo, quítate esa ropa mojada y toma una taza del caldo que te he preparado. Y, si te parece bien, charlaremos sobre tu trabajo. ¿Crees que podrías traer a casa alguna de esas cibermascotas abandonadas? No lo creerás, pero durante mi apagón soñé que tenía una oveja.

 

Nino Ortea. Gijón. 2022.

 

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Gracias por hacer que todos estos momentos se conserven en el tiempo como recuerdos en tu memoria, afable leyente.

Nino.

https://concursoeltinterodeoro.blogspot.com/2022/12/concurso-de-relatos-34-ed-suenan-los.html  

 


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