Se acerca la noche. Confío en poder soñar. En mis sueños, vivo en la cara oculta de la Luna. Allí nadie me ve. Allí, libre de la gravedad del qué dirán, camino con pasos de gigante hacia el arcoíris.
A
falta de corazón, tengo una caja de bombones. A Dorothy no le importa. Dice que
el Mago de Oz me curará. Siempre que llegamos al camino de baldosas doradas, me
coge de la mano y empezamos a cantar. We're off to see the Wizard, The Wonderful
Wizard of Oz. …
We're Off To See The Wizard
(The Wizard of Oz, 1939)
No
entiendo lo que canto. En cuanto me jubile aprenderé inglés. Quizá entonces no
sólo sienta júbilo cuando sueño. Casi puedo oír latir mi corazón enlatado al
evocar a Dorothy. Por fortuna, cuando La Ciudad Esmeralda se muestra hermosa y
cercana, y yo estoy cerca de la emoción, suena el despertador.
¡Salvado
por la campana!
En
una hora seré el rey de mi despacho, allí me aburriré con empacho. ¿Quién
necesita usar su corazón palpitante teniéndolo en una caja radiante?
Y
pensar que hubo un tiempo en que soñaba con pasar a recoger a Dorothy en mi
caballo de cartón. Ahora la veo tan vulgar. Y pensar que hubo un tiempo en que
se me paraba el corazón cuando la veía. Ahora…
Ahora
estoy mejor sin corazón. El que tengo de lata no me delata.

