Mostrando entradas con la etiqueta Y me llaman El Loco.... Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Y me llaman El Loco.... Mostrar todas las entradas

jueves, 15 de febrero de 2024

El fuego y la palabra

 

Elmer Gantry | Soundtrack Suite (André Previn)


Creo en el poder de la palabra. Considero que este bloc es una prueba de su efecto positivo. En bastantes aspectos, Ven y enloquece equivale a ese cuaderno en el que los psicólogos aconsejan a sus pacientes que escriban sus reflexiones.

Para muchos falsos modestos, el uso ajeno de la palabra propia más allá del monosílabo es un acto de soberbia. ”Lenguaraz”, “charlatán” o “verborréico” son algunos de los denotativos con los que los enmudecidos deshonran a quienes no callamos lo que sentimos. Es más, no faltan cantamañanas que nos denigran como “egocéntricos” por hablar de nosotros en nuestros blocs y no cantar a la nada, como hacen ellos en sus blogs. Y siempre estará esa legión de cobardes que usa el silencio para trasmitirte su desprecio, ya que porfían en que aquello que se omite deja de existir.

En mi tendencia a la prosopopeya os puedo asegurar que uno de los descubrimientos que conllevó trabajar de recepcionista de hotel, en un turno de noche perpetuo, fue entender la dureza de un régimen penitenciario de aislamiento. Hasta entonces, había pensado que de estar encarcelado, mejor tranquilo en una celda que compartiendo duchas con la gandaya. La soledad me llevó a llorar. Entendí al Steve McQueen que enloquecía cada vez que lo encerraban en aislamiento, acompañado por su guante y pelota de béisbol, en la película «La gran evasión».

Vale, ya sé que ese abatimiento me invadió porque era y soy un “pupas” –el que no los escuche no implica que no los oiga cuando me lo aseguran–. Así, a lo loco, este cuerdo recuerda que por entonces los iletrados me aseveraban que habrían aprovechado esas noches de vigilia para leer a Kierkegaard. Los vagos, para hacer algo productivo. Y los pusilánimes, para mantener su ánimo.

Van a cumplirse catorce años desde que dejé ese trabajo de aislamiento nocturno. Pese al tiempo pasado, de forma ocasional mi subconsciente me lleva a aquella recepción. Su penumbra se me metió en el alma. Y recobra forma a la luz de lo más inesperado, como puede ser el brillo de la pantalla del televisor mientras veo un episodio de una serie como «True Detective: Noche polar».

Creo en el poder curativo de la palabra. Aunque sea dicha/escrita a destiempo. En gran medida Ven y enloquece es un mantra de autoestima que enfoca y centra mi animo. Como lo hizo ahora mientras escribía esta introspección. Como lo hará luego cuando corresponda a tus comentarios atentos, amable leyente.

¡Fuego, camina con Nino!


jueves, 1 de febrero de 2024

¿El hombre de hojalata?

El caso es que mi vida va pasando sin que me entere de lo que me está ocurriendo. Lo que ayer era importante… hoy es irrelevante. Pero me queda el consuelo de que mañana será un nuevo día en el que podré refugiarme en mi monotonía. Los días de vino y de rosas siempre concluyen en noches salvajes. A mis casi 60 septiembres, aún confío en que los excesos primaverales del fin de semana saciarán mis carencias afectivas otoñales.

Cartel de la miniserie "Tin Man".

Me miro y no me reconozco. Pero la culpa no es mía. Es del otro que sólo existe reflejado en mi pellejo ajado, es de esas pastillas que juro que no volveré a tomar, es de esos labios que perjuro que no volveré a besar.

Llega un momento en el que al mirar atrás no veo experiencias, sino vacío.

Me he comportado como el hijo de los padres de un artista que llega a ser aquello que sus progenitores no se atrevieron a intentar. Incluso he superado sus expectativas. No sólo soy más alto que ellos, también tengo un buen trabajo, una casa de revista y una mujer florista. Los niños vendrán cuando toque, que alguien me tiene que cuidar. Hago bien en esperar. Dorothy ya está vieja. Mejor los tengo con una nueva.

¿El corazón?

No recuerdo la última vez que lo he usado, pero creo que “Vudialen” tiene alguna frase ingeniosa sobre ese musculito. De momento lo he escondido allí donde amontono las ilusiones. Siempre es mejor que tenerlo en un puño. Además, tomo “Danacol”, hago ‘futin’ los domingos y sólo me enamoro los años bisiestos que acaban en 3. Así que lo tengo como nuevo para “baipasearlo” cuando, en mi tercera juventud, lo saque a “marcapasear”. Sé que aún funciona. El otro día se emocionó al leer esta noticia luctuosa que mi apreciada amiga Flor compartió en su blog

http://elbauldemislibrosyjuguetes.blogspot.com/2024/01/duerme-papa-que-yo-te-cuido.html

Mis mejores deseos para ella y los suyos.

miércoles, 24 de enero de 2024

Sigo el camino de baldosas amarillas (Reprise)

Se acerca la noche. Confío en poder soñar. En mis sueños, vivo en la cara oculta de la Luna. Allí nadie me ve. Allí, libre de la gravedad del qué dirán, camino con pasos de gigante hacia el arcoíris.

A falta de corazón, tengo una caja de bombones. A Dorothy no le importa. Dice que el Mago de Oz me curará. Siempre que llegamos al camino de baldosas doradas, me coge de la mano y empezamos a cantar. We're off to see the Wizard, The Wonderful Wizard of Oz. …

We're Off To See The Wizard (The Wizard of Oz, 1939)

No entiendo lo que canto. En cuanto me jubile aprenderé inglés. Quizá entonces no sólo sienta júbilo cuando sueño. Casi puedo oír latir mi corazón enlatado al evocar a Dorothy. Por fortuna, cuando La Ciudad Esmeralda se muestra hermosa y cercana, y yo estoy cerca de la emoción, suena el despertador.

¡Salvado por la campana!

En una hora seré el rey de mi despacho, allí me aburriré con empacho. ¿Quién necesita usar su corazón palpitante teniéndolo en una caja radiante?

Y pensar que hubo un tiempo en que soñaba con pasar a recoger a Dorothy en mi caballo de cartón. Ahora la veo tan vulgar. Y pensar que hubo un tiempo en que se me paraba el corazón cuando la veía. Ahora…

Ahora estoy mejor sin corazón. El que tengo de lata no me delata.


miércoles, 6 de diciembre de 2023

Éste NO es un poema de amor

Public Image Limited - This Is Not A Love Song

Music video by Public Image Limited performing This Is Not A Love Song. (C) 2013 Virgin Records Ltd


¡Éste no es un poema de amor!

Éste no es un poema de amor

¿Éste no es un poema de amor?

 

Me gusta como hueles

“Me gusta como hueles hoy”, me susurró ayer mi edredón al acostarme.

Ahora mi piel llovida ya no huele a ti. Esta noche al acostarme, mi cama echará de menos tu aroma.

Cuando hablan las pieles su sudor dice más que las palabras. Tras el silencio forzado del “hasta luego”, mi cuerpo fue un eco de tu voz sobre él.

“Me gusta como hueles”, te susurraré al volver a tumbarnos sobre nuestro edredón.

Y nuestras pieles llovidas de sudor, serán un eco de palabras que seguirán resonando cuando ese futuro sea pasado.

“Me gusta como huelo cuando huelo a libertad y placer” me digo ahora, como me dije antes cuando volví a pensar en cómo olía cuando olía a ti.

 

¿No es un poema de amor?

No es un poema de amor

¡No es un poema de amor!

 

I'm adaptable and I like my new role

I'm getting better and better

And I have a new goal

I'm changing my ways where money applies…

Ninoexcerpt from “This Is Not A Love Song”.


viernes, 20 de octubre de 2023

Pinocho sin bizcocho



A ti, excelente exleyente excedente:

No leas en mis palabras un alarde de soberbia, sino un burdo texto absurdo.

Al recuperar el ánimo por lo escrito y reescribirlo con nuevos ánimos, renuevo mi convencimiento en el valor del autoengaño si no nos hace daño. Al igual que un ensueño es la visión de algo positivo que nos puede ayudar a mantener el camino, el “internetearme” frente al mismo espejo, con diferente entrecejo, mantiene mi despejo y evita mi adormilarme frente a la indolencia propia.

Las palabras pueden parecer aquí distintas a las que compartíamos cuando veníamos y enloquecíamos. ¿Te acuerdas? Parece que fue ayer, cuando –en realidad– ha sido ahora. Eso sí, nuestro ánimo es el mismo: el de que en nuestras oraciones rece la ausencia a todo rezo o imploración, el de que las activas sean reflejas de nuestra esperanza y el de que las pasivas sean reflectantes de su iniquidad.

Ahora que todo vuelve a cambiar para volver a ser lo mismo, me gustaría recordarte que mi canto a mi mismo lo es también al encanto del “ninismo”. No es cuestión de sentirse más que nadie, es la respuesta a verse mejor que antes.

Mientras escribía esta “deliranza”, horneaba un bizcocho con el que deleitar mi panza.

Te ofrecería una porción, pero eres tan descortés que serías capaz de aceptarla; para luego criticar su sabor, su tamaño o mi natural tacaño.

Así que a falta de mi encanto enloquecedor, te dedico este “canto del loco”.

¡Ñam-ñam!



viernes, 22 de septiembre de 2023

El viejecillo engolado

Pieza dramática de un solo acto extraida del “dramtis personae«El teatrillo de Ninillo» (o “Las deventajas de creerte aún un lazarillo cuando ya eres un viejillo”)


Se alza el telón. Cortinas. Música dentro.


Sobre la música, las cortinas se descorren lentamente.

Estamos en una plaza de Gijón.

A la derecha –en términos del lector–, la casa del cuentista que contará este desencuentro: Nino. A la izquierda, una iglesia. Al fondo, tras los soportales, una perspectiva delicada y minuciosa de unos jardines. Imaginemos también, amable leyente, un banco de piedra blanca a cada lado.

Sentado sobre el más blanqueado está un hombre, alopécico y algo pésico (1). Posa su terminal telefónica sobre el sitial. Exhala con profundidad. Observa cómo se apaga la pantalla del teléfono. Guarda silencio. Se frota la comisura de la boca. Emite varios gruñidos. Se incorpora de manera quejumbrosa, víctima de los achaques de su edad provecta.

El casi sexagenario se apoya en su bastón y parece encaminarse al fondo, tras los soportales, hacia su casa. detiene su caminar vacilante. Con la mano izquiera saca un pañuelo y se suena sus bacilos. Lo guarda. Mira hacia atrás y ve su móvil sobre el banco. Su vejez ha convertido su despiste adolescente en desmemoria añescente.

Tose. Caminar acelereado lo ha fatigado. Imediatamente se ha sentado. Una vez que el teléfono ha recuperado, mira su pantalla embelesado y comienza un monólogo descarnado:

—¿Qué me ha podido llevar a públicitar mi cumpleaños de manera tan dicharachera que hay quien, desde su bien quererme, me quiere otra vez casado?

—¡Vade retro Satana!

—¿Quizá mis palabras cabalgaron a lomos de encabalgamientos líricos?

—¡Sí, pardiez! Sin duda me dejé llevar por mis infulas autoriales y mi regusto fluido por el melodrama. ¡Sí! Ellas, que no yo, son las culpables de los malentendidos que provocan mis textos al ser leidos.

—Leer es un ejercicio fallido, que induce sensaciones de euforia. Si lo sabré yo, que cada vez que veo el nombre de un escritor me convierto en escribano del mío. Imagino que, hace unos días, cuando fabulé mi última “enninación” me creí “El bardo de Avon”, yo que soy “El cardo de Xixón”.

Nino se acerca a la pantalla, mira a todos lados para asegurarse de que el parque sigue vacío y continúa su vaciado de pensamiento.

—Lo más llamativo, afable leyente, es que podía haber sido modesto y ensoñarme como el molesto Edward de Vere; o –ya saliéndome del tiesto– como Christopher Marlowe. Pero no… ¡Voy y me las doy de William Shakespeare!

—Lo que no tengo de enloquecido me sobra de engreidoNino mira atento a la pantalla del teléfono, quiere asegurarse de que su monólogo está siendo convertido en texto–.

—El caso es que la lectura de la atenta Flor parte de dos verdades. La primera de las mitades es que estar estoy casado, aún, según la doctrina de la Iglesia. La segunda es que la noche antes de escribir mi texto equívoco, había visto un episodio de la que es inequívocamente una de mis teleseries favoritas: “”Moonlighting”. Episodio donde se loa al gran Shakespeare y se satiriza lo atómico del matrimonio.

Justo en ese momento la música vuelve a resonar.


—La única diferencia está en que en nuestra boda el que sonó fue Prince; ya que mi desposada Gominola no tenía nada que envidiar en encanto a la encantadora Cybill. Así que imagino que ha sido el destino el que convirtió mi desatino en un texto cristalino para una lectora que me lee con el corazón más que con celazón.

—Obre este texto como pretexto para agradecerle a mi amiga Flor su aprecio y para celebrar nuestra amistad. La vejez es una fierecilla que, por el momento, tengo domada.

 

Cae el telón. Se escuchan unos pasos alejarse, mientras un silbido desabrido intenta imitar la música de la teleserie "Luz de luna"

.

Gracias por tu lectura de esta nueva chapuza literaria.

 


lunes, 18 de septiembre de 2023

El diablo dijo no

El diablo dijo noOrquesta Mondragon 1984 EMI-Odeón, S.A.


Buenos días:

Hoy tengo mucho que celebrar; y no se me ocurre nadie mejor que tú para compartir mi “aquíseguir”. Gracias por el regalo de tu compañía, amable leyente.

No importa si hay quienes ven como un delirio el espejismo recreativo que celebramos. A esta altura vertiginosa de mi vida achacosa tengo comprobado que el Infierno son los demás que en su delirio nos hacen sentir de más, para así arrojarnos al pozo del sollozo.

Delirio es hacer lo que haces porque te toca, porque es lo que se espera de ti o porque así te formalizas en una forma de persona formal. Lo nuestro –este flujo de palabras– es un espejismo celebrante, o la ilusión de unos ilusos que no pueden evitar ilusionarse ante lo ilusionante de seguir a lo nuestro en vez de a lo suyo. Quizás al resto les parezca ilusorio: pero lo que cuenta es que a los que sumanos nos resulte estimulante.

Con las caídas y recaídas que conlleva la debilidad frente a lo eterno, ¡aquí estamos, tan firmes como una veleta al viento! Así que cuidado con apagar la vela de la tarta de un soplido, pues podríamos acabar donde anida el olvido. Más vale hacerlo con un susurro, para que nuestro destino no acabe en sus manos como un churro.

El caso es que, para mi sorpresa, hoy cumplo 58 años. Tú ya los has cumplido o los cumplirás. En todo caso:

¡Feliz cumpleaños, amable leyente!

 

sábado, 21 de mayo de 2022

Lo de Segismundo no es de este mundo

Mañanitas para mi suegra | Los Tres Tristes Tigres

contacto@lostrestristestigres.com


Acto profano con ínfulas de sacramental. A representar por tres actores que no respeten el libreto.

Profanidad escrita como variación “soñolienta” de un reto onírico propuesto por El Demiurgo: “Un personaje tiene un problema con su televisor”

http://eldemiurgodehurlingham.blogspot.com/2022/05/este-jueves-un-relato-13-retos-oniricos.html


Lo de Segismundo no es de este mundo

–“¡Venga, atontado, no te quedes hay pasmado!

¡¡Pobre de ella que pudiendo casarse con un potentado

eligió malvivir con un arruinado!!”.

 

Segismundo vuelve a mirar el televisor aterrado,

aunque esta vez lo hace de lado

por si en la anterior se hubiese equivocado.

Pero no, la razón lo acompaña

dado que esa visión ciclópea cual montaña

no es la del intrépido hombre-araña

sino que la de su suegra, doña Maricastaña.

 

–“¡¡Ay mísero de mí, y ay, infelice! –exclama Segismundo.

¿Qué delito cometí contra vos, suegra mía, naciendo?

¿Qué ni en paz me dejáis cuando estoy durmiendo?”

 

Su madre política lo mira cual hijo descarriado

desde el fondo del televisor descuajeringado

y le saca la lengua cual si fuera un lenguado.

 

Segismundo, sintiéndose inmundo, suelta un grito tremebundo.

Y preso del ardor, apaga el televisor, por no tirarlo al contenedor pues de su precio es aún pagador.

 

Cuando el silencio en el cuarto se instaura,

la que irrumpe no es una centaura

sino que la bramante Rosaura.

 

–“Pero bueno, Segis, ¿ya estás otra vez chillando a la tele?

Es que cada vez que tu equipo pierde te da un telele

y te quedas hasta las tantas gritándole al aparato como un pelele”.

 

Sabiendo que su esposa de él se descasaría

si le contestara que él no gritaría

si su suegra no lo incordiaría

se va a la cama, que mañana será otro día.

 

Un rato después

de la pantalla del televisor salen dos pies.

Y una mujer, con cara de carta de ajuste,

al sillón donde se sentaba Segismundo se acerca con fuste

para esconder unas chinchetas y un afuste

confiando en que al sentarse su yerno se las incruste.

Doña Maricastaña desde que está muerta se muere de risa

viendo cómo a su yerno al cuello no le llega la camisa

cada vez que ella hasta su salón se televisa.


 ŋinO. Gijón. 2022.

martes, 22 de mayo de 2018

De cabeza


Hola:

He acabado el borrador de mi próxima novela.
Planeo autopublicarla en unos meses; así que —si no se me va la cabeza a pájaros— tengo tiempo de sobra para pulir el texto. Quizá la fiscalización de un nuevo borrador, cuando tengo pendiente afianzar uno previo, pueda parecer una nueva prueba de que soy un cabeza loca. De hecho, no recuerdo que nadie me haya definido alguna vez como un tipo cuerdo.

Sí que me han definido como tenaz, terco o “cabezota”.
Y lo soy. Por ejemplo: esta “nueva novela” es en realidad una cabezonería con un proyecto viejo. En ella rescato los pecios de un naufragio creativo que me resisto a dejar que se hunda en el océano del olvido. Por alguna razón, se me metió a la cabeza, hace casi tres años, escribir una “trilogía francesa”. Un proyecto apasionante que me sirvió para descubrir  un buen puñado de películas, novelas y tebeos franceses. Proyecto que mi cabeza no supo llevar a buen puerto. Pero me resistí a dejarlo varado, y retomé una de sus tramas para convertirla en la “brevela” «La piel del diablo» –publicada en la antología «Mirador»–. Los 5 capítulos de esa “brevela” forman parte de los 23 que, por ahora, conforman mi novela destitulada.

Mi novela tendría título de tener yo cabeza.
Normalmente mis proyectos no llevan título hasta que finalizo su borrador. Entonces es cuando los encabeza un nombre, cuya disponibilidad compruebo en Internet. Me conformo con que no sea semejante al título de otro libro publicado recientemente —disfrutando como disfruto de un blog titulado «Ven y enloquece» (referencia española para una obra antológica de Frederic Brown), encuentro redundante reconocer mi falta de reparos a la hora de apropiarme de encabezamientos ajenos—. El caso es que se me despistó el comprobar la disponibilidad del título que había pensado para este borrador recién acabado, y después de haberlo registrado voy y me doy de cabeza con una novela romántica con un nombre casi similar.
Así que ahora ando rascándome la cabeza a la búsqueda de un nuevo título.

Y esta búsqueda me trae de cabeza, atentoLector. Disculpa mi testarudez a la hora de no sacármela de la cabezota.
Gracias por tu compañía.


miércoles, 8 de marzo de 2017

Oculto a plena vista


Afirman que la mejor manera de ocultar algo es tenerlo a plena vista.

Creo que ratificar lo evidente no conlleva aceptarlo, sino convertirte en rebelde frente a una causa que te martiriza. Si ya estás hasta la coronilla de tu calvicie: ¡rasúrate! No te volverás más atractivo, pero dejarás de sentirte radioactivo frente a las miradas ajenas que se posan sobre tu calvera incipiente.

No hay mejor defensa frente a una inseguridad que un buen autoataque contra tus demonios. Al igual que los mejores chistes sobre judíos los cuentan humoristas ingeniosos hebreos, y no concejales letárgicos de PODEMOS; las mayores burlas sobre la condición de ser calvo, estar avejentado, comportarse de manera obsesiva o comunicarse con lenguaje verborreico las gastamos quienes sufrimos el serlo.

Por fortuna no estoy solo cuando me sube la fiebre del agobio. Siempre hay personas que me trasmitís ánimo y esperanza sin esperar nada a cambio. Como mucho confiaís en que siga haciendo lo que me gusta, en que siga escribiendo. Pese a que algunos no estaís en un buen momento personal, encontraís tiempo para opinar sobre lo que comparto, para trasmitirme interés por mi persona más allá de mi personaje, para ofrecerme vuestra ayuda en momentos en los que la realidad me supera.

Gracias a vosotros concilio un sueño dulce. Sueño que gusto, que caigo bien o soy ingenioso. Embebido en mi ensueño, me vanaglorio de escritor, de articulista incluso de novelista.

Gracias por venir y enloquecer, amigo lector.

viernes, 10 de febrero de 2017

Yo lo cuento a mi manera

El saber que son muchos los que lo cuentan mejor, no hace que deje de contar las cosas a mi manera. El leer vuestros comentarios lectores sobre la reflexión de Elvira Lindo respecto al juego de espejos y humo que acompaña a ciertos procesos de lectura, me ha animado a contarlo a mi manera.

Lo primero que me sorprendió tras abrir este blog fue el interés que desperté en otros. Nunca pensé que mis ensoñaciones resultaran de interés ajeno, de ahí que tomara para este blog el título de “Ven y enloquece”, pues los gregarios siempre se han puesto de acuerdo en aclamarme como “loco”.
Mi sorpresa se fue moderando al comprobar que, además de disfrutar de lectores empáticos, sufría de miserables apáticos que al comentarme buscaban evocar mis miserias. Aguafiestas que, aunque carentes del mínimo conocimiento semiológico, se integraban como apocalípticos al augurar para mis ínfulas creativas un final tan catastrófico como el que es el habitual en mis pasiones carnales.
Si había algo que me pasmara entre estos leídos empáticos era que no buscaban ponerse en mi lugar, sino que ocuparlo. Pero eso tardé en entenderlo y ya os lo contaré llegado el momento –probablemente durante mi discurso de rechazo al Nobel de Literatura (al premio, que el cheque me lo guardaré encantado)–.
Al principio me parecía prueba suficiente de mi mal escribir el que esos ignorados sufrientes se creyeran presentes en mis ensoñaciones pasadas; me avergonzaba el que, si fabulaba sobre un marciano, ellos se dieran por aludidos; y me sonrojaba el que, si ronroneaba a una venusiana, ellas se sintieran piropeadas. Lo de intentar aclarar a esos ayunos que Nino Ortea es mi heterónimo y lo que él escribe no es lo que YO vivo, acabó siempre en fracaso, pues no me hacían ni caso: mis verdades les sonaban a mentiras, lo verdadero no estaba en lo que yo afirmaba, sino en lo que ellos leían entre líneas.

Pasado ese tiempo, donde hubo miserables ahora hay ausencias, cuento con lectores respetuosos y con comentaristas atentas.
Pasado ese tiempo, mantengo abierto este blog y he publicado tres novelas, un libro infantil y una antología caprichosa.
Llegado este tiempo, amigo lector, te agradezco tu tiempo de lectura.

Feliz viernes, feliz fin de semana. ¡Salud y suerte en la vida!

Nino

miércoles, 1 de junio de 2016

Egomanía

En lo que va de semana, al comentar a quien aparentó quererme oír que mis planes para el futuro se reducen a publicar una nueva novela, he vuelto a sentir ese rancio ser tratado como si fuera un caso clínico, uno de esos de encerrar y tirar la llave.
¡Aquí llega y los saluda el enloquecido Nino Ortea!


Quien antes de despedirse aprovecha para anunciarles que a lo largo de este recién nacido mes de junio publicará su nuevo enninamiento “Forzado a convivir”.
Una vez más, apreciado lector: gracias por venir y enloquecer.

lunes, 25 de enero de 2016

La verdad está ahí fuera: en la revista Cuore



El demonio del dinero ha convertido los bares en lugares casi mitológicos; y a mí en un débil abstemio a la fuerza.

Y puesto que la virtud de la pobreza me tiene alejado tanto de las émulas de modelos de lencería como de montar sobre la mula de los siete pecados capitales, me resarzo incumpliendo a conciencia el séptimo de los diez mandamientos. Yo, que antes era un soberbio lujurioso, ahora soy un avergonzado ladrón. Aunque, gracias a mi condición de manilargo con lo ajeno, he desvelado el expediente X de nuestro marciano origen. Eso sí, no tras la lectura de una biblia, sino de muchas “cuores”.




Me explico: con las propinas que gano baldeando mi edificio no me da para ningún vicio. Así que mientras fregoteo el portal aprovecho para limpiar los buzones del correo, por si al cartero se le ha caído el reloj en el desempeño de su trabajo. De la que busco objetos para empeñar, también pongo empeño en birlar de todo material de lectura con el que paliar mi incultura. En su mayoría me apropio de catálogos, folletos y notificaciones de embargo.


Por fortuna, mi vecina –vamos, la única de ellas que no usa Indasec– está subscrita a la revista Cuore. Publicación que es una especie de wiki leaks impreso sobre el mundo del sobrepeso, el famoseo y la falta de seso en eso del sexo. Tras la lectura ejemplarizante del ejemplar de este viernes –en el que desvela el truco del almendruco para las que parecen muy cucas– he tenido media epifanía. Entre tanto ¡arrgh!, ¡puagh! y ¡jar! he tomado conciencia de las imperfecciones de actores, actrices y meretrices. 
Cuando no son las narices, son las varices, el caso es que sus cuerpos son más traicioneros que una manzana ofrecida por una serpiente.

¡El de la decrepitud humana sí que es un misterio y no los que investigan Mulder y Scully!



Entradas populares

LibrElena - Blog de Nino y Nino Ortea.

El contenido literario de este blog está registrado en Safe Creative