Ven y enloquece

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lunes, 24 de noviembre de 2008

Grant Morrison y los X-Men 02



Octubre de 1991 marca un punto de inflexión en este progreso imparable.


Al igual que en la remota época clásica El Imperio Romano dividió en dos su extenso dominio, surge una segunda hermandad mutante —los X-Men—, creada para reorganizar el camarote de los Mar-X en que se había convertido el vestuario mutante. Esta segunda fraternidad ostenta el mayor registro de seguidores congregados en un acto comiquero: los más de ocho millones de acólitos que participaron de su acta fundacional, redactada por Claremont e ilustrada por Jim Lee.
Poco después, una tormenta vararía el velero de libertad en el que Lee había partido de La Casa de las ideas, y, una vez encallado en los arrecifes de la realidad editorial, optó por coaligar su incipiente formación al partido Distinguida Competencia, alternativa a Marvel en el sistema bipartidista que marca los destinos de Mundocómic.
También esta fecha supone el comienzo de una progresiva caída de los mutantes. Tras dieciséis años marcando el destino X, Chris Claremont abandona su cargo, y salvo contados logros genéticos, son exiguos los avances en el desarrollo del ADN de los hijos del átomo. La saturación de clanes, agrupaciones y mercadotecnia mutante anquilosa el desarrollo del Universo Marvel que ve inoperante como cada vez son más los seguidores que se alejan de su atmósfera, y emprenden un viaje sin retorno hacia otros mundos creativos.



La endogamia se convierte en práctica habitual, y sus frutos son engendros que desmerecen de la gloria de sus ancestros. Aunque las brigadas mutantes mantienen su condición de ser las más asentadas, el número de pobladores del Noveno Mundo desciende alarmantemente, y la debilidad de Marvel es aprovechada por DC para afianzarse a velocidad de Vértigo en la facción adulta.
La deserción de una serie de creadores, previamente vinculados a la genética mutante, que deciden cambiar de Image, y pasar a hablar de conceptos genoactivos, no hace más que empeorar las cosas.




Una temporada en el infierno.



La progresiva falta de ideales en el movimiento mutante se hizo dolorosamente palpable al final del milenio pasado. La reincorporación a su alto mando de algunos de los estrategas que más hábilmente habían guiado al homo-superior en sus lizas creativas, Claremont o Davis, no hizo más que remarcar la necesidad de una remodelación de las filas X.
La desorientación en que vivían los hijos del átomo, coincidía con un momento en el que La casa de las ideas se encontraba en proceso de remodelación. Tras más de veinte años –la conocida como Era Marvel– ocupando de forma casi continuada los lugares más destacados en el sistema electoral de las ventas directas, que había sustituido al plebiscito popular realizado en las cajas de los quioscos, este partido comiquero había decidido superar su anquilosamiento renovando su comité central.
La primera reforma se realizó aprovechando los reajustes provocados por el enfrentamiento de todos los pobladores de El Noveno Mundo, tanto superheroicos como mutativos, con un enemigo común: Onslaught, hijo bastardo de La Globalización y El Pensamiento Único. Aunque su vástago comiquero fue derrotado, los padres continúan campando a sus anchas en ese planeta llamado Tierra, donde aquellos que piensan que otro mundo es posible son perseguidos y demonizados, como los mutantes en el suyo. ¡Tantos astros, tantas realidades y al final todas las sociedades que pueblan nuestro Sistema se caracterizan por perseguir al diferente!
Las estructuras jerárquicas del homo superior no fueron ajenas a este proceso de rebobinado creativo de personajes de ida y vuelta, conocido como Proyecto Reborn-Return; aunque esta marvelution afectó primordialmente a las formaciones superheroicas. De entre las consecuencias más agradables de este reajuste destaca el aumento de seguidores de la antigua religión Asgardiana; éstos se agrupan para beber hidromiel, y tras afeitar sus barbas hirsutas, se lanzan entonando el clásico Si yo tuviera un martillo a batalla carnal con las encantadoras valkirias que pueblan El Puente de Bifrost.


ADELANTE

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