Ven y enloquece

Ven y enloquece
Aunque este blog lo firme Nino Ortea, pertenece a quienes lo sentimos nuestro al leerlo.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Mirinda 001




Últimamente, he estado bastante ocupado enredando con un cachivache de esos que limpian, abrillantan y dan esplendor a la hierba de nuestras vidas.
En mi caso, no me he comprado una podadora eléctrica —con lo útil que me sería para desbrozar mi piel de ososi no un dispositivo multifunción para copiar / imprimir / enviar imágenes, documentos o lo que sea menester y se deje aplanar. El caso es que este tonto anda más contento que si le hubieran dado una tiza, pues el inaugurar un aparatito nuevo, y más o menos potentillo, constituye un día de fiesta en Ninolandia. Hasta el punto de que mis amiguitas las cucarachas, se agolpan a ambos lados de la avenida de mi pasillo para asistir al desfile triunfal de los agentes del consumismo.

¡Bien, a ver si de ésta te animas y compras un pijama, que ya estamos hartas de verte todo el día en bolas! —gritan algunas.
¡Venga, Nino, grande! ¡Ahora estírate y compra comida decente! —me animan otras.
¡¿Oye, eso no será una trampa gigante de Cucal?! —vociferan las más femeninas.

Cuando desembalo el producto, y queda claro que allí no hay nada que rascar —ni que comer— las cukis más solidarias se despliegan por las casas de mis vecinos, para conseguir un tentempié.
Hoy me han preparado: migas de bollycao con gelatina de jamón york, cocidas en una lata de magro… ¡Delicioso, como para chuparse las uñas de los pies, pues las de las manos me las como!
Bueno, el caso es que de ésta no me caso, y de paso ni me taso.

Volviendo al tema del cachivache, estoy aprovechando para digitalizar mi colección de carteles y programas de cine —quienes seáis lectores del diario La voz de Asturias, quizás recordéis una entrevista que se le hizo a un orondo Marcelino al respecto, si os interesa la escaneo y la cuelgo—. En este momento, acumulo 23.653 referencias que aumentan mes a mes. De hecho, una de mis ideas es la de abrir un blog con una selección de estas ilustraciones, acompañadas de algún tipo de texto; pero bueno, todo llegará.
Lo curioso es que, junto con el material cinematográfico, también he empezado a digitalizar algunas fotos. De entre las que he pasado al ordenador, ésta es una de mis favoritas. En ella aparezco junto a mi hermana Marta en la ¿piscina? de Villamanín (León).

No os sé decir la fecha de la instantánea, pues mi madre tardó mucho en datar sus recuerdos, y para cuando empezó, ya fue tarde. Pongamos que es de agosto de 1970.
Viendo la foto, deduzco el entorno que la rodeaba. El retrato lo sacó mi padre, pues es una imagen centrada, y no aparece el dedo con el que Elena solía indicar su autoría de la instantánea. Mi hermana, posa para mi padre, y yo le sonrío a mi mami —o a alguna vendedora de chucherías—.
La datación aproximada me la indicó my father, por la siguiente anécdota:
De aquella, mi hermana era mi Luna y mi Sol. Y, parece ser que cuando la tenía cerca, se me olvidaba todo menos imitarla. El caso es que en su infancia, Marta fue una fiel seguidora de Caballo Loco, y se pasaba el día haciendo el cabra. Donde hoy todo es prevención y mesura, antaño había un componente alocado que me transmutó en la adolescencia.
De siempre, mi hermana ha mostrado gran aptitud y pasión por los deportes, y poco menos que ya nació patinando, nadando y jugando al fútbol. Mientras que yo… bueno, yo teniendo cerca algo para comer y para jugar sentado, me pasaba horas tranquilamente ausente.

El caso es que, parece ser que después del feliz instante retratado llegó la acción. Marta, en su guerra sempiterna con las horas de digestión, se tiró al agua de cabeza, y yo me lancé tras ella sin reparar en que no sabía nadar.
Resultado: mi madre empieza a gritar, pues a ella no se le había olvidado que no sabía flotar en el agua; mi padre se pone nervioso y mi hermana pasa de mi mientras bracea a lo esterguiliams —yo, me lo perdí todo, pues me estaba ahogando—.
Al final, mi padre salta al río. Me saca del agua cuando aun me quedaba medio cauce por beber. Y los gritos de my mother a my sister, se podían oír en el Olimpo.
Parece ser que a nuestra vuelta en septiembre a Gijón, a Marta le volvieron a poner lazo para ir al cole, y a mí empezaron a matricularme en cursillos de natación —aprendizaje que duró años, ante mi costumbre de quejarme de lo fría que estaba el agua, para que mamá me sacara de los cursos—.

Bueno, después de todo creo que mi madre tenía razón: ¿Para qué fechar recuerdos, mientras estos siguen vivos y renacen en nuestra evocación?
Cuidaros

©Nino Ortea Gijón, 20-XI-08

6 comentarios:

  1. Hola Nino
    La foto es preciosa
    Ojalá seas capaz de mantener siempre esa sonrisa y de mantener el ánimo que muestras / aparentas en tus posteos y comentarios. Siempre te he animado a escribir pues creo que tus necesidades expresivas se acomodan al concepto de un blog. Aunque no quieras darme la razón, acerté al pedirte que lo abrieras
    Al final mañana nos quitan la línea del fijo, así que durante un tiempo leerte me será mas difícil, pues me gusta hacerlo con calma y tranquilidad no a escondidas en el trabajo
    Besos
    Laura

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  2. Hola Nino, q tal?
    Angeles

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  3. Jajaja, me has hecho recordar esaa época mortal que fue los cursillos de natación, bufff. Experiencias traumáticas para cualquier crío.
    Por cierto, Nino con pelo! Puedes sacar algo bueno, y es que, viendo tu parecido de iNiño al pequeño ruiseñor, imagínate si te llegas a parecer de mayor a él. Mejor sin pelo y lo más alejado en parecido al ex-mercenario.
    Ah, me interesaría ver esa entrevista en el periódico.
    Salu2

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  4. Hi, José:
    Tú con tal de quitarte años, buscas que los demás los descumplamos.
    Pues calculo que esa foto la saqué cuando tu campabas a tus anchas por el asteroide espacial.
    Curiosamente, y el otro día me lo recordaba una amiga, tengo muy pocas fotos. Como siempre he sido un desastre, y un despistado, como que no acostumbro a llevar cámara para no perderlas.

    En general, tengo un recuerdo de mi vida bastante alegre. Me gusta y me gusto. Por eso cuando me invadió la tristeza me desarbolé como velero en tormenta.

    Ahora se acerca mi singladura de ratificación, de ahí que, como has visto, extreme la precaución al navegar, no quiero encontrarme con restos de naufragios.

    En estos momentos desbordo planes y soy todo recuerdos y fantasías. Por eso Kong se me resiste... ¡por que no me gusta cómo me queda!

    Te dejo, tengo que escribir un artículo sobre Zona 84

    Cuídate

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  5. Hola, Laura:

    ¿Te he dicho alguna vez que me gusta cómo suena la carnalidad de ese saludo, con tanta vocal cerrada y consonante líquida?



    De sobra sabes que prefiero ser feliz a rico, con lo que cuidaré mi felicidad como oro en paño. Sí, fuiste una de esas voces que siempre resonaban en mi cabeza cuando me consumía al ver cómo desperdiciaba mi vida.

    Pese a la distancia, siempre te he sentido cerca, querida campanilla.

    Y, ahora que Peter Pan afronta un largo periodo de dos meses alejado de Nunca Jamás y confinado en un Londres inhóspito, confío en que tu revoloteo me siga orientando. ¡Aunque Wendy me de constantemente con la puerta de su ventanal en las narices por inmaduro!

    Recuerdos a Jorge

    Cuídate

    Nino

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Hola, gracias por tu tiempo de lectura.