Ven y enloquece

Ven y enloquece
Fotocomposición a partir de una imagen de Eva Green en la película “The Dreamers”

jueves, 27 de noviembre de 2008

Negro sobre blanco 003



Hola a todos:



Recluido en mi retiro hotelero, toda referencia estacional desaparece, pues la falta de tu sol vuelve mis días grises, y mi deterioro del sueño los convierte en duermevelas.



Hasta que acabe en febrero mi hibernación, no volveré a leer. Sería despreciar los sueños de otros. Así que aquí os dejo la que probablemente será mi última divagación sobre lecturas en este año. Que es en realidad una revisitación a un texto ya escrito. Un aggionamentto de un texto que versa sobre algo tan placentero como la relectura, recuperar una amistad o vover a rozar unos lábios.



Quizás lo único que tenga de escritor, sea la condición de eterno autofagocitador de mis propios textos. Puede que lo único que tenga de ti, sea mi eterna ensoñación con tu recuerdo.


Nuestra travesía vital nos sitúa a finales de noviembre; mes ecuatorial en el que, ante la inminencia del período navideño, todos analizamos nuestro recorrido y futuros movimientos sobre ese tablero emocional que configuran los meridianos de las experiencias y los paralelos de las ilusiones.



Análisis en el que nuestra percepción de la realidad se ve alterada por falsos recuerdos —que nos llevan a sábanas en las que creíamos que yacía el amor, cuando en realidad dormitaba el capricho— y vivencias cercanas a un “deja vu” —que nos inducían a repetir, una y otra vez, las mismas viejas escenas—. Alteración que nos hace a vernos como protagonistas de relatos verídicos de Ciencia Ficción con final crepuscular, donde esos personajes en busca de autor somos nosotros.



La luz pierde intensidad, el aire se enfría y sólo nuestro brillo personal nos ilumina y reconforta… Brillo que se puede ver alimentado por el combustible de la Literatura. Así que, en las siguientes líneas intentaré acercaros diferentes libros cuya lectura recientemente me ha hecho recuperar las ganas de brillar.


Fichados (Freak Ediciones) es una obra de disfrute obligado para todo aquel amante morboso de la Cultura Popular. Lo escrito anteriormente puede parecer excesivo, pero una vez que te subes a su lectura no te puedes bajar de ella. Giacomo Papi amalgama fotos de fichas policiales con suculentas biografías de personajes famosos, o notorios, de la más variada ralea. De Frank Sinatra a Michael Jackson, pasando por Charles Manson o Al Capone. Por cierto, ¿sabías que el prohombre Bill Gates también tuvo su momento de gloria policial?

¡Parece ser que no soy el único que ha sido arrestado por escándalo píblico!


La editorial Timunmas nos acercó una joyita, War Boys, escrita por el jovencísimo Isamu Fukui, quien firma un relato con el que es imposible no identificarte si eres uno de los que sufren (o sufrió) las consecuencias nefandas del aborregante Sistema Educativo. Léela, y volverás a los infiernos de tizas y encerados. ¿Para qué construyen cárceles, si ya tienen colegios?

No faltará quien vea en mi comentario en resentimiento —cada uno entiende lo que quiere entender— hacia el gremio educativo. Quizás le sorprendería saber que algunas de mis mejores amistades forman parte brillante de este colectivo.


Imbuido por el espíritu de la novela gráfica 300 de Frank Miller, me acerqué a las casi 600 páginas de Fuego Persa (Editorial Planeta), donde Tom Holland a la vez que reconstruye la rivalidad entre atenienses y espartanos, y la consolidación del Imperio Persa, fabula sobre constantes que llevan al ser humano a asesinar, perseguir y exterminar al disidente. En conclusión, un cruce muy ameno entre lo didáctico y lo que nunca muere.

Me gustó más que Rubicón, él único libro que había leido con anterioridad de Holland, pues el tono narrativo es más distante, más solemne, lo que facilita su lectura como gesta épica.


Con cierto recelo, no pude evitar aventurarme por las páginas del teórico regreso póstumo de J.R.R. Tolkein, de la mano de su hijo Christopher, quien ha dado forma a un relato inédito de su padre publicado por Minotauro bajo el título de Los hijos de Húrin. En este viaje a la Primera Edad de la Tierra Media, se nos plasman las vivencias de Hombres y Elfos, recién asentados en el Universo Tolkienano. El exceso de detalle en las descripciones y lo parco del desarrollo de los personajes lastran a una obra cuya lectura promete más de lo que ofrece.


Involuntariamente, la lectura de esta obra ha tenido un efecto ultraviraminante: pues me ha confirmado que mi instinto vuelve a ser mi mejor guía. Es una de las grandezas del arte, que logra efectos insospechados. Fue como aquél día en que, cansado de exforzarme por entender el Ulises de Joyce, cerré el libro. Salí a dar una vuelta y tú me encontraste.
Desde entonces, ni se me ha ocurrido acabar su lectura. Siguo pensando que algún día lo leeré, al igual que confío en algún día volverás a mi encuentro.


Impulsado por el Mr. Hyde que anida en mí, no pude evitar devorar El diablo de la botella y otros cuentos (Alianza). La maestría del relato que da título a la antología (donde R. L. Stevenson repesca título y trama creados por B. Smith) me llevó de nuevo sumergirme en la magia de Stevenson, un autor imprescindible para todo lector con corazón.


Y éstas han sido las lecturas que me han acompañado este trascurso otoñal, en el que el clima inestable pareció ponerse de acuerdo con mi estado emocional, y que junto a la música del grupo Niños Mutantes (recogida en su imprescindible Grandes éxitos de otros, donde recrean temas que van del Enjoy the Silence de Depeche Mode, al Como yo te amo de Raphael) me han hecho recuperar la ilusión por brillar.


Recordad que leer es la mejor forma de mantener vivo el cerebro, y que esto nos ayudará a recordar todo lo bueno, y no olvidar ningún desprecio.


©Nino Ortea Gijón, ¿24? ¿25?-XI-08

4 comentarios:

  1. De sobra sabes que me gusta Stevenson, para sorpresa de todos los que lo consideran un escritor para niños. el libro de los Tolkein me resulto ameno y del resto de obras que comentas las desconozco.
    Aplaudo tu ánimo, Nino, y me sigo preguntando cuando duermes
    Un abrazo

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  2. Uff... y eso que amenazas con no volver a leer hasta febrero. Pues nada, creo que con estas excelentes recomendaciones andamos servidos de cara a estas frías navidades que se avecinan, un abrazo.

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  3. Pues hay autores que parece que siempre esstán ahí, y por eso nunca los leemos. Ma pasa con Stevenson, igual que con Alejandro Dumas, y unlargo etc. No he leído anda de ellos, y creo que debería, así que te pediré alguna recomendación sobre Stevenson.
    Lo que dice Ricardo, sobre que piensan que es para niños, pasa con muuuuchos relatos y muchos autores. La gente suele hablar sin saber. Yo como no se mucho, no me pronuncio. Excepto conla película: Historias del Kronen, de la que rajé sin verla, y al final me quedé corto.
    Salu2!!!

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  4. Hola, Alejandro:

    Tienes un aire muy hansoliano en la foto, je je.
    Como historiador, me interesa tu opinión sobre Fuego persa; y como degustador de pequeñas joyas, saborearás War Boys.

    De cara a navidades, te aconsejarái que leyeras Tres novelas en imágenes, de Max Ernst. Ayer mismo me despertó el mensajero para dármela y me está enloqueciendo.

    Aunque sé que tú preferirás enloquecer con Marta.

    buen finde

    Nino

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Hola, gracias por tu tiempo de lectura.