Ven y enloquece

Ven y enloquece
Aunque este blog lo firme Nino Ortea, pertenece a quienes lo sentimos nuestro al leerlo.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Interludio 008

Buenas tardes:
Van a cumplirse cuatro meses desde que el 20 de julio decidí abrir este espacio.
La verdad es que junto con mi negativa a lucir peluquín, y mi propósito de convertirme en ex fumador, pocas decisiones he tomado más lúcidas. Bueno, sí, está también la de olvidar tu nombre, pero se me olvidó cómo te llamas, así que no estoy seguro de no recordarte. Además, el silencio, al igual que el negro, te hace parecer más delgada, o al menos… ¡menos pesada!
Lo del blogueo está siendo una experiencia muy gratificante para vuestro Peter Pan avejentado. Pues no sólo he retomado el placer rejuvenecedor de perder el miedo a soñar, si no que he vuelto a jugar con las palabras, y de la mano de la imaginación he regresado al Nunca Jamás de la ilusión.
El componente creativo / literario / fantástico / ilusorio está asentándose a marchas accidentadas; de ahí que unas veces sea el desconsolado que añora a Bilitis, otras el apasionado que se acaramela con Manón y ocasionalmente el enloquecido que fantasea contigo. Sí, te hablo a ti, no mires sorprendida a la pantalla, abre el ventanal de tu imaginación, y déjame pasar, capricho.
Mantenemos un promedio de más de 4.000 lecturas mensuales, lo cual me llena de satisfacción y orgullo. Lo de mantenemos, no se debe a un uso borbónico del plural mayestático, ni a que en mi esquizofrenia hable por boca de mis heterónimos.
— ¿Podemos pasar?
— ¡No, quedaros quietos, echad una siesta, que cada vez que os dejo pasar me creáis un conflicto con el sector realista!
El blog lo hacemos entre todos, tanto en el componente creativo —no en vano, vuestros comentarios enriquecen mis entradas— como en el anímico. Sin vosotros no existiría este blog, pues para hablarle al vació, volvería a encamarme con Tassepé.
Además, os recuerdo esa afirmación que tanto os ha sorprendido: Nino Ortea no existe. No es nadie sin vosotros, de hecho es el resultado de la comunicación entre vosotros y yo. ¡Vamos, que tenemos un hijo que nos ha salido decadente!
No me consideréis más enloquecido tras esta aseveración. Pensadlo: las historias nos pertenecen mientras las guardamos, en el momento en que las compartimos pasan a ser comunitarias. Si os fijáis, yo me guardo la autoría de los textos con un nombre inexistente, pues al igual que Fuenteovejuna, Nino Ortea somos todos los que venimos y enloquecemos. Con lo que si extendéis un cheque a mi nombre, tranquilos, nadie podrá cobrarlo.
¡Haced la prueba!
De hecho, en más de una ocasión ponéis en mi intención lo que encontráis en mis palabras. Lo cual, a estas alturas me halaga. Romper la cuarta pared era para mí un reto, gracias a vosotros es un placer casi diario. Ojalá fuera igual de cotidiano despertarme junto a tu sonrisa serena, pero mi carácter enloquecido me hace olvidar lo perenne de tu olvido.
¿Sigo?
— ¡Pues claro que sí, no seas ridículo!
Gracias, iNino Bartokomus.
Bueno, pues sigo, sigo sputnik.
A algunos os llama la atención mi constancia en el blog. No debería. Es resultado de que en la vida real no tengo ningún trabajo de Hércules que acometer, ninguna princesa a la que salvar y que no tengo tele —que no sabéis lo que ayuda eso—. Como, además, mi autarquía económica me impide hacer de los bares mi segundo hogar, y mi halitosis aleja de mí a todo aquél con quien busco conversar, Internet se ha revelado como un perfecto canal para mi verborrea.
¡Y yo que pensaba que era el canalillo agraciado para ver cine para adultos!
Se acercan tiempos prometedores para Ven y enloquece. Durante un par de meses trabajaré en la recepción nocturna de un hotel, lo cual aumentará el carácter selenita de este blog.
En esos momentos en que los efectos de la vigilia forzada se asemejan a los de los opiáceos, tengo pensado dedicarme a escribir donde antes solía sufrir. Mi juego con la escritura automática puede ser tan interesante como asomarme al balcón del escote de Blancanieves desde la perspectiva de un enano juguetón.
Aunque, antes de emprender mi operación trueno, confío en descubrir el viernes, junto a mi Úrsula Berry,cuánto sol hace, y después… este tipo se creería un yeins bon, que se convertiría, sólo para sus ojos, en el hombre de la pistola de oro, que nunca viviría dos veces si ella dejara de ser la espía que lo amó, en un mañana que nunca muere cuando el mundo no es suficiente. ¡Ojalá que los diamantes de su sonrisa fueran para siempre el agente secreto que vive en mi ánimo, y deja morir mi desánimo!
Creo que lo mejor está por llegar. Compartamos un poco de ello, día a día, aquí, en Ven y enloquece.
Venga, no seas tímida: Si tú me enseñas lo tuyo, yo te enseño lo mío.
©Nino Ortea Gijón, 19-XI-08

2 comentarios:

  1. Pues si que este blog tiene un componente que no he visto en otros: los comentarios se leen, y es por tus respuestas, tanto como los propios textos. Cada vez se te ve más suelto, pa mi que no tocas techo.
    A ver qué tal la aventura hotelera, me da que con blog por medio, va a ser diferente.
    A ver si nos vemos antes de que comience la operación trueno.

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Hola, gracias por tu tiempo de lectura.