“¡Bloguea o revienta!”, ésta fue la
disyuntiva que pareció empujarme a fabular mi realidad en un blog con la misma
impetuosidad con la que, hasta entonces, había desaforado mis deseos en excesos.
Quiero pensar que el bálsamo de lo contado como alivio de penas aquí en «Ven
y enloquece» ha conllevado en mí un cambio para bien. Desde luego, al
hacerlo he disfrutado fabulándome, me he conocido al (d)escribirme y he
aprendido al (re)leerme.
Hace ya tiempo que no soy el que
fui, no me lo puedo permitir. Lo que sí que es un placer permitirme, amigo
lector, es el darte las gracias por leer tu interés en «¡Bloguea o revienta!», selección
–realizada al albur de mi antojo– de catorce textos que blogueé en la que
considero mi etapa más creativa en el blog: la que finalizó el domingo 3 de
julio de 2011, fecha en la que –por primera vez– me rendí al autoengaño de que
la soledad era esto de escribir y ensoñar; y en la que –por segunda vez–
intenté llevar una vida ¿normal?
Aunque sigo teniendo ocasionales
pesadillas de Realidad –cuya manifestación física quizá sean mis migrañas
recurrentes–, he vuelto a despertar al ensueño de una vida apasionada; eso sí:
he aprendido que es mejor que ese ensueño lo viva en soledad y con
tranquilidad.
Los textos que aparecen en esta
antología caprichosa, son un vivo retrato de mi desvivir blogueístico. No he
seguido ningún criterio para su selección, no habría sabido elegir entre ellos,
aunque sí que había dos entradas en el blog que por su repercusión quería
incluir: «Ayer la vi» es una
fabulación que me hizo creer en mi capacidad creativa, y «Mi amigo Antón» es mi
GRACIAS a la vida por hacerme sentir querido.
Todos los venyenloquecimientos aquí recogidos presentan correcciones
–originadas por las numerosas faltas de ortografía y las contadas de respeto–,
y algunas variaciones –para librarlos de ataduras a su origen como entradas en este
blog– respecto a su edición original. Los podéis encontrar con el mismo título «Ven
y enloquece».
Pese a este propósito “corrector”,
he optado por no revisar en exceso los textos que reproduzco, pues creo que
sería privarlos de la naturalidad que les trasfiere la escritura directa, y que
encuentro esencial en unos textos redactados de manera caprichosa para un blog
de contenido personal.
Las entradas aparecen en su mayoría acompañadas
por fotografías tomadas durante este otoño/invierno; y por comentarios lectores
que he escrito al calor de cada relectura correctiva.
Gracias por venir y enloquecer,
compañero lector.
Nino.