El otro día, una compañera de un taller literario indicó que la única posibilidad de que un texto creativo presentara una redacción perfecta era que hubiese sido tamizado por el lenguaje máquina de una Inteligencia Artificial. De así que ella usara los documentos creatos por una IA como plantilla para sus creaciones literarias.
Mi comentario vino a ser que probablemente el texto tendría el primor de una naranja mecánica; y causaría en su lector un “efecto Ludovico” similar al que hizo que el homicida ‘Alex’, ideado por Anthony Burgess, se convirtiera en prohombre. Un texto creado por IA puede ser juzgado como perfecto según cánones académicos; y su realismo ajustarse a la perfección a las utopías técnicas que son los géneros artísticos. Pero la creatividad es caos, es distopía, es imperfección.
Inagen tomada de la portada del ensayo: Psicología del aprendizaje: “LA NARANJA MECÁNICA”
Al ver la expresión de hastío que mostraban mis compañeras, concluí mi digresión. Me disculpé por mi vehemencia y propuse que continuáramos con nuestra feria de vanidades y artificios.
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