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jueves, 29 de agosto de 2024

Todos merecemos una segunda oportunidad. Ésta es la nuestra.

The Terminator • Main Theme • Brad Fiedel

 ¿Qué es lo que nos hace humanos? No es algo que se pueda programar. No se puede introducir en un chip. La diferencia entre nosotros y las máquinas es la fortaleza del corazón humano.

¡Nunca dejes de luchar, amable leyente!

Confía en tu Inteligencia Afectiva, no en la artificial.


viernes, 23 de septiembre de 2016

Sobre tu ombligo



Tú y tu silencio me recordáis a la esfinge del cuento de Oscar Wilde. Y no, Sidonie, no lo han convertido en una película protagonizada por duendecillos cantantes, así que si te interesa saber de qué va la historia, tendrás que leer el relato.

 
 ¿Acaso crees, vanidosa mía, que por feisbukear una foto de tu ocasional desayuno con diamantes vas a dejar de almorzar a diario galletas marca “DIA”? Allá tú y tus pantomimas, pero no esperes que retuitee lo que nos aleja del tuteo.

Eso sí: aun no entiendo el que tú, que racionas los segundos que compartimos, derroches tu tiempo en airear tu enclaustrada vida social en las redes sociales; ¿no será que no quieres quedar conmigo por eso de que dejarías de feisbukear sobre tu ombligo? (Y eso que debo admitir, Sidonie,  que tenerlo, lo tienes precioso)

domingo, 31 de agosto de 2014

Uno ya no es el que fue



¡Qué tiempos aquellos en los que estrené mi primer chándal! Me creía Roqui. No, el marciano no, el estaloniano.
Yo le había insistido y persistido a mi paciente madre para que me comprara un conjunto amarillo. Pero no del color del tractor, sino como el pijama que lucía Brusli en la peli Juego con la muerte. A tal fin había hecho campaña junto a mi geiperman enmonado en ocre, a cuyo uniforme le había pegado unas tiras de cinta aislante negra, para convencer a mi reticente madrescente de aquello de que el amarillo era mi color.

Una vez más fui un pionero, un vanguardista, un dadaista… Luego vendrían Los Simpson, Raichu y Umazurman; pero entonces sólo mi geipermán y yo revindicábamos la elegancia de la discrepancia del lucir en un amarillo tan chillón como mis gritos caprichosos.

Aunque con mi madre no había tu tía que valiera cuando decidía algo por el bien de sus bienqueridos. Y –quizás porque se acordaba de aquella vez en que yo había rotulado con un carioca negro un anorak azul, para que así se pareciera más al del capitán Martinlandau de la teleserie Espacio 1999– en su precaución optó por comprarme un chándal de algodón gris. Imagino que sería pensando que el negro de mi rotulador iba mejor con el gris del tejido.

sábado, 23 de noviembre de 2013

El porqué de este paripé.



El porqué de este paripé.

Las cámaras parlamentarias se parecen mucho al campo de los sueños del patio de un colegio. En ellas también hay quienes se enrabietan y –al ver que no se los selecciona para ser capitanes del equipo– amenazan con llevarse el balón para formar otra pandilla. De ser compañero a contrincante dista una simple contrariedad: no recibir los galones de mando.
Tras mandar a paseo los colores que siempre pasearon con orgullo, algunos de esos enrabietados deciden forman un partido cuyo objetivo es pescar votos en el río revuelto que han creado los berrinches tras su marcha. Los ejemplos recientes más preclaros, en eso de cargar contra quienes no quisieron cargar con ellos, son las formaciones UPYD y FORO. Sus dos próceres –Rosa Díez y Francisco Álvarez-Cascos– habían ocupado altos cargos en la administración pública, gracias a su ordena y mando en unos partidos cuya organización no cuestionaron mientras los vientos de su funcionamiento hinchaban sus velas.


Pero, tras verse varadas en tierra sus ambiciones mandatarias, juraron que su navegación había sido lo más parecido a penar en galeras, por mucho que los viéramos sentados en poltronas. Y al convencerse de que sus otrora compañeros persistían en llevar la nación por tierras extrañas, fue –con su voluntad de sacrificio– que decidieron fletar otra nave que les permita pilotar a unidad en el destino universal que es España.
Parece que fue hace un siglo y fue sólo hace dos años, que FORO logró la jefatura del gobierno asturiano, tras una victoria electoral que no le dejaba más elecciones que pactar un presupuesto o prorrogar el existente. A falta de presupuesto, el Sr. Cascos esgrimió el pretexto de culpar a los demás de ser el infierno de la oposición y convocó nuevas elecciones, en las que esperaba que sus administrados le diéramos la razón. En lugar de ello, los asturianos le dimos un disgusto: el resultado no fue el que esperaba y tres partidos se unieron para que quien mande en el patio no fuera él, sino otro más seriote e igual de feote.

El Destino, que a veces más que caprichoso es malicioso, quiso que fuera el partido de la Sra. Díez el que diera la puntilla al bravío Sr. Cascos. Y ella, tan discreta como coqueta, no tardó en venir a bombo y platillo a supervisar lo que los dirigentes de su partido en Asturias habían acordado.
¿Se imagina que su señora madre lo acompañara –a usted, ya cuarentón– a la tienda para asegurarse de que el lechero les da leche de verdad? ¿Ve sentido a que su progenitora se plante en su casa cada vez que usted no mezcla la ropa blanca con la de color?
Pues igual de inaceptable me resultó que la omnipresente señora se presentara como madrina en el bautizo del recién nacido asturiano. Su actitud me recordó a la de esas madres opresoras que se acercaban –no al patio del colegio, sino al de la universidad– a preguntar a su hijo cómo le había salido el examen. Si ése es el grado de confianza que Rosa Díez demuestra en sus compañeros de partido, ya me la imagino haciendo inspecciones sorpresa a sus convecinos cuando ejerce de presidenta de comunidad.

Pasado el tiempo, esa “entente cordiale” se ha mostrado más bien como un “tente mientras cobro”. Con más ruido que nueces, Izquierda Unida y UPyD dieron por roto el pacto de legislatura. Sus razones me parecieron excusas, al igual que ciertas palabras me suenan a rebuznos. Llevado por mi natural desconfianza hacia los desprendidos que cobran por todo, no pudo evitar el sorprenderme que el anuncio de la fractura coincidiera con un congreso de la formación política comandada por la Sra. Diez.


Y ahora, a los asturianos se nos vuelve a amenazar con la paralización presupuestaria. Y mucho me temo que los causantes del embrollo se presenten como sus solventadores. El porqué de este paripé me suena a comedieta, de esas malas que algunos nos montamos para justificar nuestra presencia en lugares donde hace tiempo que lo unico que se espera de nosotros es que nos vayamos.

Gijón, 19-XI-2013.

viernes, 11 de octubre de 2013

La voz de su amo (a.k.a. His Master’s Voice)

Hay cosas que uno no quiere ni regaladas. ¿O acaso la vida es una sección de saldos donde estás condenado a comprar lo que te sirve y no lo que te queda bien?
Puede que mantener la casa real española cueste menos de lo que supone cualquier otra monarquía o república €uropea. Pero, ¿qué valida a un sistema de gobierno, el que sea barato o el que se muestre eficaz?
Además, si nuestro sistema métrico se basa en el €uro, nos quedamos largos al medir las remuneraciones al ahora convaleciente. Ya que si el salario medio en España es un 20% inferior a la media de la UE, es lógico que el sueldo del jefe del estado español sea más bajo que el de sus émulos continentales.



Seremos pobres en dinero pero no en ilusiones. Sin necesidad de comparaciones con nuestros convecinos, hay aspectos en los que el conformismo no es aceptable. 
¿Se imaginan que, en la Noche de Reyes, les regalen una colonia de bazar chino en vez del perfume que habían pedido? ¿O tener que envolver sus regalos con ese celo que no pega y venden de pega en las tiendas asiáticas? ¿No sería una tortura china?

Todo indica que La República Popular de China –y no €uropa– está llamada a ser la economía reinante en los años por venir. Pero eso no implica que no nos quede otro porvenir de cargar con la china de ser súbditos de un linaje hereditario. Ya que eso de las elecciones presidenciales resulta tan caro, propongo jugarnos a los chinos quién ostenta la jefatura del estado cada año bisiesto, sin que ello conlleve privilegios para sus biznietos.

Si no hay candidatos, me sacrifico y ocupo el puesto un rato.
¿Me coronas, reina?

viernes, 6 de septiembre de 2013

Feliz en mi ignorancia.



Tal y como cantaron Las Grecas: “Prefiero no pensar, prefiero no sufrir”. 


Me explico:

Desde niños hemos oído que lo malo es bueno, por eso de que lo que no nos mata nos hace más fuerte. Pero a mí, que sólo me fortalecía jugar con mi fuerte de Comansi, eso de pasarlo mal ahora para disfrutar después siempre me sonó poco cristiano. Por mucho que los devotos sostengan que éste es un valle de lágrimas, prefiero que su verde se deba a mis esperanzas y no a mis llantos.


Cuando crecemos, vemos que los malos molan. Y que son ellos los que, tras saciarse de la mayonesa que guardaba la que era tu musa, intentan convertir tus sueños de pupitre en pesadillas de pasillo. Pero, en cuanto comprendes que el amarillo no es tu color, la vida te ofrece muchas más salsas para saborearla.

Ya de adultos, son las malas (noticias) las que molan; y hacen buenos a los pésimos informativos desde que empiezan hasta que te terminan. Por no quedar, no nos queda el recurso de refugiarnos en la Ficción industrial. Antes, en eras precedentes de ira, podías abrir un libro de Stevenson y fugarte a Los mares del sur o sentarte bajo techo para cantar bajo la lluvia. Pero ahora la Ficción muerde tanto como la Realidad con tanto zombi, no muerto o político que anda suelto.



Así que, ¿para qué pagar por pasar miedo en el cine cuando ya nos lo dan gratis por la tele? Y más sabiendo que a quienes intentamos ignorar a las malas (noticias), nos estigmatizan señalándonos con el dedo como si lleváramos la camisa manchada o la bragueta abierta.

El caso es que uno se pone a escuchar el parte y el ánimo se le parte: todo son malas noticias y peores perspectivas. Aunque peor te va si ignoras los modismos de sus aforismos; pues basta que te vean con un sobre, para que te señalen cual aforado que se volvió forrado. Desde siempre se han aplicado castigos ejemplarizantes a los ignorantes de los malos augurios. Ahí está el gran Julio César, quien cruzó rubicones hasta el Sena, pero no subió los escalones del senado por despreciar las advertencias sobre un idus de marzo. O pensemos en la flor de Olmedo, al que así le lució el pelo una noche en la que desoyó todas las coplas y cuartetos que le cantaron en su cabalgada alocada. Así que más nos vale oír sin escuchar los informativos y ver sin mirar los telediarios; para así formar parte de las masas ciudadanas que señalan para no ser señaladas.




Pero… ¿a quién le pedimos explicaciones cuando esos vaticinios no se cumplen?

Mucho quejarnos de que los políticos se aferran al cargo, pero no sé de ningún reputado analista que haya entonado el “mea culpa” tras ver cómo sus vaticinios no se cumplen. A estas alturas, según muchos expertos economistas, ya deberíamos llevar un año con la economía nacional intervenida en vez de estar, como está, encogida. Me pregunto cuántas personas tras escuchar sus negros augurios, se les puso el corazón en un puño y las esperanzas en huesos, por lo que tomaron decisiones desesperadas que han resultado erróneas. ¿Dónde está el maestro armero para pedirle explicaciones?


Recuerdo cómo se me atragantaba el desayuno cada vez que Ernesto Ekaizer aseguraba en el matinal radiofónico En días como hoy que nos esperaba un futuro similar a la Sicilia de El Padrino. Y como el mediodía se convertía en moche oscura tras oírlo asegurar en Al rojo vivo que el euro tenía tanto futuro como lo tuvieron el laser-disc o el video beta.


En mi ignorancia, confié en periodistas como Ernesto Ekaizer para guiarme; ahora sé que prefiero mantenerme ignorante a mal informado. Y me es indiferente si me señalan con el dedo por pensar diferente. Se acabó el aceptar manipulación presentada como información; para desinformar ya tenemos al Gobierno y a sus heraldos del averno. A partir de ahora –cual adolescente efervescente– sólo escucharé radiofórmulas musicales, leeré tebeos de superhéroes y veré pelis escapistas.


Se que con ello no volveré a los diecisiete; pero no dejaré que otros hagan un siete en el tapiz de mis ilusiones.


Nino. Gijón. 6-IX-2013.

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