Hola:
Hoy se ha conmemorado en París el centenario de la firma del armisticio
que puso fin a la Primera Guerra Mundial.
Como probablemente ya sabéis, he publicado hace un mes una novela: «La gata vio al asesino». El citado
conflicto bélico sirve de trasfondo ocasional a la trama de este melodrama
minino, de ahí que me haya animado a compartir la parte final del segundo capítulo
de mi novela.
Gracias por tu atención, amable leyente.
La Primera Guerra Mundial
tratada en «La gata vio al asesino»
(…)
Corría el 11 de noviembre de 1918; y si bien en la intención de los
generales aliados sólo estaba el aprovechar la debilidad del enemigo e invadir
Alemania, los gobiernos de las potencias vencedoras decidieron poner una correa
a sus perros de la guerra.
Los políticos en el poder se mostraban temerosos de que el actual
descontento social se tradujera en una revolución similar a la orquestada por
los bolcheviques en Rusia. Revuelta que ya había contado con ecos sofocados,
tanto en Bélgica como en Portugal.
Una vez más, Raymond Tournier demostró atesorar esa suerte
de mil demonios que sus compañeros de billar le envidiaban cada vez que lograba
una carambola imposible gracias a un golpe diestro con su mano izquierda, “la
mano del Diablo”.
El decreto de amnistía que acompañó al final de la guerra conllevó para
él la expulsión con deshonor del ejército. Su acto de cobardía no llegó a ser
juzgado en la región de Verdún durante el tiempo del conflicto, sino que la
vista tuvo lugar una semana después de la declaración del armisticio. La causa
del retraso en la celebración del juicio se debió a los días que los médicos
especialistas necesitaron para desechar toda posibilidad de que el reo pudiera
contagiar a cualquiera presente en la sala, como podría ocurrir en caso de que
estuviera incubando un “tifus epidémico”.
Para cuando Raymond fue
autorizado a ocupar el estrado frente a un tribunal militar, en las calles de
Francia se sucedían las manifestaciones que solicitaban la desmovilización del
ejército —cuyas tropas estaban sumamente desmoralizadas pese a la victoria
bélica—, dado que los hombres eran necesarios en sus hogares y demandados en
puestos de trabajo de cara a afrontar la reconstrucción nacional.
Casi un millón y medio de vidas de ciudadanos franceses se vieron
truncadas durante un conflicto bélico resuelto en falso con una victoria marga.
Gran parte del norte y este del país había sido devastado.
A pesar de lo reciente de su gloria militar, era tal el antimilitarismo
que se respiraba en Francia, que incluso las cerriles autoridades castrenses
comprendieron que la sociedad civil no toleraría que a sus conciudadanos, aún
atrapados en las filas del ejército, se les administraran unas medidas
represivas mucho más duras que las que se estaban aplicando a los combatientes
enemigos capturados, los cuales estaban siendo liberados de los campos de
detenidos y volvían a casa atravesando los caminos de Francia.
De ahí que la alta nomenclatura militar francesa se viera obligada a
tragarse su bilis de venganza sobre la soldadesca díscola; y los procedimientos
judiciales de carácter sumario fueron delimitados a los delitos de alta
traición cometidos por la tropa en la primera línea del frente.
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GRACIAS.








