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domingo, 19 de enero de 2025

Descanse en paz, señor David Keith Lynch

Este 15 de enero ha fallecido el creador estadounidense David Keith Lynch.
Kyle MacLachlan, Laura Dern y David Lynch en el rodaje de "Terciopelo Azul"

Para muchos, David Lynch era un “tío raro”.
Para otros, era un “tío raro que hacía pelis muy raras”.
Para algunos, era un “tío raro, que hacía pelis muy raras para salir con tías que estaban muy buenas”.
Quizás porque soy el tío más raro que jamás ha dormido en mi cama, no puedo evitar maravillarme ante todas y cada una de sus “rarezas”. Este ¿cómo me la maravillaría yo? no deja de ser llamativo al provenir tal admiración de alguien tan poco dado a admitir que algo me embelesa si en ese momento no me estoy admirando en el espejo.
Debo reconocer que la mayor parte de la obra de David Lynch me resulta difícil de entender, al igual que no entiendo LA BELLEZA y no por eso deja de maravillarme.
Que su narrativa me aturde, al igual que lo hace tu caminar sobre tacones, aterciopelada ‘Dorothy’. Y que sus trabajos, reflexiones y sugerencias me hacen desear ser mejor, más inteligente y más perceptivo; al igual que tu recuerdo, me hace desear haber sido mejor, menos necio y menos absorto.
Este 15 de enero ha fallecido el creador estadounidense David Keith Lynch. Su obra seguirá volviendo salvajes nuestros corazones frente al desánimo. Su fuego seguirá caminando junto a nosotros.

martes, 12 de agosto de 2008

Vanidad

“¡Yo soy grande! ¡Son las películas las que se han vuelto pequeñas!
Frase tomada de la película: El crepúsculo de los dioses.

No es lo mismo ser soberbio que estar soberbio.
No se debe utilizar el pronombre “YO” delante del verbo.
Es redundante. Es de engreídos. Es signo de Soberbia

Lo reconozco, ¡hay veces en que me gustaría ser inglés!
Y ésta es una de ellas.
Los angloparlantes no diferencian entre “Ser” y “Estar”.
Con coger una calavera y cuestionarse el “To Be” tienen bastante.
A ellos no les preocupa que los llamen “Prepotentes” por enfatizar el sujeto agente. Si no ponen la forma pronominal ante el predicado, los llaman “tarzanes” y eso no ser muy mono, Jane.
Me queda un consuelo: no soy un inglés flemático pero sí un asturiano enfático.

Nosotros, quizás por ser católicos, seguramente por ser fariseos, aparentamos llevar muy mal lo del “Yo” y lo barnizamos con el freudiano “Super Yo”. Que no sólo es más culto, si no que es la antesala de la Educación para la ciudadanía.
Después a opositar, o a militar en ONG’s, y… ¡Ya está!
¡Nuestra vocación de servicio social alcanzada! ¡Todos iguales! ¡Todos al servicio de la Sociedad!

El gran hermano de George Orwell, la Alemania de Hitler, o los Hare Krishna de los aeropuertos son prototipos de este estereotipo. Yo, pese a mi calvicie, no me veo danzando al son que me tocan, al servicio de un estado, ni dejándome bigote…
¡Mi madre no me crió para eso!

Siempre he sido el raro, el diferente, el mutante… No voy a negar que me haya aprovechado de ello. Puedo parecer tonto, pero estoy muy lejos de serlo. Con mi proverbial torpeza tengo bastante. Pero debo reconocer que, en más de una ocasión, el que me consideraran un loco me ha servido para lograr lo que quería, o al menos para que me dejaran tranquilo.

Cuando nacemos nos mostramos como somos. Nos gusta ser el centro de atención. Exteriorizamos nuestros sentimientos. Comemos cuando queremos. Y dormir no tiene límites.
Entonces llega el “Colegio”.

Una de las ventajas de haber sido un mal alumno, es que el proceso formativo reglado no me deformó en exceso.
En la “Escuela” se nos somete a un arbitrio de socialización y aprendizaje. En ese destete emocional, nos despojan del YO, y nos invisten en el nosotros. Todo buscando que en el futuro seamos personas de provecho para la Sociedad.

“El burro delante para que no se espante”. “Su hijo no comparte el material con sus compañeros”. “¡MJOS!... ¡Una semana expulsado por pegar a María del Puí!”. “¿Cómo que no quieres hacer un trabajo en equipo?... ¡Suspenso!”. “Su hijo presenta serios problemas de aceptación de la autoridad. ¿Han pensado en llevarlo a un psiquiatra, o en matricularlo en otro centro?”. “No llegará a nada en la vida”. “Acabará muy mal”…

Por fortuna, frente a la erosión practicada por el Sistema Educativo y los prejuicios sociales (“¡Uy, qué raro es! ¡No le gusta jugar al fútbol!” “¡Debe de ser marica, prefiere leer un libro a jugar con nosotros al Scalextric!”) mi autoestima encontró cobijo en mi madre.
Siempre me escuchó, apoyó y cuando hizo falta me pegó con la zapatilla. Con su “Hijo, no es así” logró más que todos los educadores con sus castigos. Su “Hijo, ¡Cuánto vales!” me armaba frente a los desprecios belicosos.



No me supravaloro, pero odio la falsa modestia. Sé que no soy más que nadie, ni menos que nada. Tengo mucho que aprender y por disfrutar. Llegado el momento sé compartir. Cuando hace falta sé perder. Pero, ante todo sé cual es mi sitio, y lo que quiero. 
En mi vida me he puesto un uniforme. No he necesitado disfrazarme para que me aceptaran. La necesidad de pertenecer a alguien o a algo me ha sido ajena. La hipocresía de lo políticamente correcto me es impropia. Aunque ya no soy joven, sigo siendo airado. Soy agresivo con los miserables. 
Cuando hago las cosas, las hago pensando en . Si escribo estas líneas no es buscando convenceros, si no reafirmarme en mi valía. Si estoy enamorado no es por que busque hacerla feliz, si no que los dos lo seamos. Cuando doy primero, no es por generosidad, es por evitar recibir.

Pese a todos estos rasgos asociales, egoístas o hedonistas, si de algo puedo presumir es de la amistad de mis amigos. De hecho, más de una vez me habéis comentado en este blog que debía de estar contento por las muestras de aprecio. Lo estoy. Ellos sacan lo mejor de mí, y soportan lo peor.
Al igual que el agua, algo tendré para que me bendigan con su compañía.

¿Soy soberbio? SÍ. Y no sabéis lo que me ahorro en libros de autoestima.

viernes, 8 de agosto de 2008

Interludio002

Sigue este plomizo agosto, poblado de bochorno, hedores, ruidos, malos modales y un repugnante exhibicionismo de cuerpos repulsivos… Y lo peor está por llegar. Comienza La Semana Grande, y yo no sé dónde esconderme. De hecho, mis planes para La Noche de los Fuegos se reducen a escuchar a Prince mientras subo archivos a este blog en la Ninosfera.
Puede sonar a patético, pero creedme: lo prefiero a andar por la calle en momentos en los que las personas trashumamos por ellas como ganado.
Seré un sociópata, pero en noches como ésa (y viendo el percal) no puedo evitar pensar que finalmente en la “caverna” de la que nos habló Platón ya no queda ningún “mico”. En noches como ésa, me vuelvo desagradable y rechazo las invitaciones de mis amigos a compartir su compañía. En noches como ésa, me vuelvo apóstata de la ciudad que adoro. Noches como esa, sólo las hace llevaderas tu compañía.
¡Falta una semana, y ya rezo para que haya pasado un día de la noche fatua!

Bueno, cambiando de tema, ¡GRACIAS! No sólo por venir y enloquecer juntos, si no que, ante todo, por el cariño real que me habéis mostrado en el mundo real.
Una vez más, me ha superado vuestra respuesta. Una vez más, habéis hecho que me sienta soberbio por contar con vuestra amistad.
Durante los últimos días he tenido encuentros, más o menos accidentados, con algunos de vosotros. Escuchar vuestras opiniones, indicaciones y sugerencias de viva voz ha sido muy útil. Oír el mismo barrunto en voces distintas, avivó mi curiosidad. Recibir vuestros consejos u ofrecimientos, me ha arrebatado.
Antes de nada, debo recordaros que el mundo de los blogs es un misterio para mí, y el abrir uno no ha despertado mi curiosidad por lo que hacen los demás. Me interesa aprender a crear, no a robar ideas ajenas. Cuando sea grande, ya leeré la letra de otros blogs.

Poco a poco, voy enmendando mi torpeza:
He incluido datos en el perfil. Ni imaginaba que la gente lo leería.
He puesto una dirección de correo electrónico de contacto, por si un enloquecido necesita contactar.
He incluido opciones para subscribirse a Ven y enloquece mediante feeds. Es decir, si alguien quiere estar al día de lo que se publica, o de vuestros comentarios, ahí tiene la solución. El primero es para posteos. El segundo, para comentarios. Así se facilita la comunicación entre vosotros.
Por ejemplo, Zukki me ha glosado que debe cancelar su viaje a Zaragoza para ver la Expo. Se come dos entradas válidas para tres días. Si alguien quiere evitar que se le atraganten… Contactad. Además, no deja de ser una excusa perfecta para desvelar esa misteriosa identidad que tanto os ha preocupado.

Mi idea es que la página de presentación esté lo más limpia posible, así que, de momento, no pienso añadir más cosas salvo sugerencias.
En un principio, el diseño me gusta. En cuanto tenga tiempo voy a intentar aprender HTML para agrandar los márgenes de la plantilla, y así ampliar el espacio para el texto. Con el tiempo ya llegará lo de establecer un nuevo orden mundial.
Ya tengo ofrecimiento para diseñarme la página web; y a su vez he recibido ofertas gratuitas para albergarla. Prefiero ir despacio. Aunque ya he mirado lo del dominio, y la cosa promete.

El tema de los artículos sobre tebeos me gustaría dejarlo claro: Los seguiré subiendo. Quien no los quiera leer, que no lo haga. Pero, NO voy a dejar de colgarlos.
Está claro que añoráis el Tomate. No le veo otra explicación al éxito de un posteo tan peculiar como Ayer la vi. Eso sí, de saberlo, ¡la habría visto antes! Abrumado me habéis.
De hecho, todavía recibo comentarios en el post. Cosa curiosa. Ayer, entra una anónima que firma como Dana (confío en que no sea la eurovisiva), según ella era su primera vez (¡ayyyy, las mujeres!) y deja su gracia en sacrosanto lugar. ¿Casualidad? Casualmente fue una mujer la que me enseñó a desconfiar de la casualidad.

Obviamente, no tengo ningún problema con visitantes anónim@s. El problema viene cuando confiáis en que adivine quién sois. Veréis, no soy deductivo si no inductivo, y cuando intento hacer de Sherlock Holmes, siempre acabo viendo la huella de Moriarty. Como mi vértigo me impide acercarme a desfiladeros suizos, confío en que comprendáis que me tome ciertas reservas al respecto. Cobarde que es uno.

Me estoy planteando colgar salmos de una biblia pellejil que llevo años redactando. La culpa la tiene Bridget Jones. Me apeteció escribir una especie de versión del mundo erótico-festivo desde el otro lado del espejo. El seguir sin entender a las mujeres cuando uno está en edad de plantearse el uso de viagra, es preocupante. El colgar fragmentos de mi vida, también me preocupa. Cualquier "anaros@" se los puede apropiar, y presentarlos con sabor a sí.
¡Y eso sí que haría que iKong se enfadase!
Llega el fin de semana. Ojala te vea este domingo.
Aunque sé que el Sol calentará más fuerte en cuanto aparezcas.

Cuidaros
Nino Ortea Gijón, 8-VIII-08

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