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lunes, 3 de agosto de 2026

!Soy yo, no el otro!

Es mi lado deficiente lo que me vuelve diferente. Así que necesito seguir aprendiendo todo lo que pueda, pues quizás me ayude a mejorar.

De momento:

Sé lo que no quiero.

Sé lo que no puedo.

Sé lo que no debo.

 

No me basta saber, ante todo debo recordar que me conviene alejarme de bebedizos fríos en vasos largos y de momentos calientes en pasiones cortas.

Debo acordame de que embeberme con los prejuicios de los demás es perjudicial para mi salud.

Vértigos a parte, sé que fue la BELLA, y no la caída, lo que mató a la bestia. Y es que es lo más hermoso lo que hace más daño. Pero no debo dejar que me encoja el miedo, si no que me entalle el respeto a mí mismo.

Tras la caida, me levanto. No me voy a quedar en el suelo para pasar desapercibido.

Bueno, y ahora me toca reinventarme.

¡Seré un perro verde!

¡Miau, miau!

¿Por qué coño voy a ladrar si no me apetece?

 


Imagen tomada de istockphoto

lunes, 27 de julio de 2026

Quizás si hago lo que todos esperan

Quizás si hago lo que todos esperan, seré como dicen que debería haber sido.

… Verte así, ¡qué estés así!

 

Debería empezar por cercenar mi curiosidad o quizas por lapidar mi impetuosidad. ¡No, mejor las cuelgo, para que sirvan de escarnio público!

¡¡Niños, no hagáis esto en casa, o acabaréis como Nino¡¡

 

No volveré a soñar despierto y cuando duerma contaré ovejas eléctricas (lo juro por aquello en lo que no creo).

Contendré mi ira frente a lo que me disgusta y transformaré mi agresividad en violencia verbal e indolencia social.

 

¡Cambia de banda!

¡A estas horas no hay dónde aparcar!

¡Eso pregúntaselo a la lista de tu madre!

Renol. Fubol. Pesoé. De 9 a 5. Cocacola lait. VISA. Matrimonio. Noche de los fuegos. Infidelidad. Pañales. Teledeporte. Grisssssssssssssssss.

 

Sin ningún quizás. Lo he decidido: ¡Dejaré de ser el raro, el vago, el excéntrico… Ya no seré yo, seré el otro!

 


Imagen tomada de istockphoto

martes, 12 de septiembre de 2023

Historia de dos mitades (histeria dickesiana)

Nico juraba palabras sentidas; sin presentir que al disentirlas lo apalabrarían como perjuro. El tiempo convirtió promesas en renegaciones.


“Fue el mejor de los tiempos... Fue la era de la sabiduría... Fue la época de la fe... Fue la estación de la luz... Fue la primavera de la esperanza...” (1)

“It was the best of times… It was the age of wisdom… It was the epoch of belief… It was the season of light… It was the spring of hope…” (1)

Nubia aseguraba su presentir futuro; sin tener presente que el mañana olvidaría un hoy que se convierte en ayer con la fragilidad de un suspiro. El tiempo trocó lo vivido en olvido. 

 “… (no)Fue el peor de los tiempos… (no)Fue la era de la necedad… (no)Fue la época de la incredulidad… (no) Fue la estación de la oscuridad… (no)Fue el invierno de la desesperación”. (1)

“…It was the worst of times … It was the age of foolishness …It was the epoch of incredulity …It was the season of darkness … it was the winter of despair.” (1)

Nubia y Nico buscaron la manera de alejar la sensación de fracaso cuando su tiempo llegó al ocaso.

"Lo que hacemos es mucho, mucho mejor que lo que hemos hecho nunca; es un descanso mucho, mucho mejor al que vamos de lo que jamás hemos conocido"

"It is a far, far better thing that I do, than I have ever done; it is a far, far better rest that I go to, than I have ever known."


Nubia y Nico jamás se reconocieron.

Nico dejó de sentir persona a Nubia.

Nubia empezó a definir como personaje a Nico.

Fue tal la distancia que se asentó entre ellos que cuando la casualidad los acercaba no hacían caso a sus sentidos y sí a sus sentimientos: en caso de verse, no se reconocían; de oírse, no se percibían.

En su corazón amurallaron dos ciudades.

De su historia compartida elucubraron una histeria inducida.

Y se exteriorizan felices de haberse dejado con un palmo de narices.

 

(1) Fragmentos de la novela «A Tale of Two Cities / Historia de dos ciudades» de Charles Dickens.

Portada para "Historia de dos ciudades" -novela de Charles Dickens- en su edición por Debolsillo

Dedicado al artista gijonés Danny Daniel.

Recuerdo las innumerables veces en que tarareé su canción «Por el amor de una mujer» junto a mi madre.

Hoy un juzgado le ha desestimado su demanda de autoría sobre una canción que es suya y que hemos sentido nuestra todos los que la hemos oído.

Tienes todo mi apoyo y agradecimiento, Danny.

La legalidad no vive en la misma ciudad que la justicia.


Danny Daniel es el compositor de «Por el amor de una mujer»


miércoles, 19 de abril de 2023

En Internet nadie sabe que eres un perro (pueder ser el gato que siempre quisiste ser)

 

"On the Internet, nobody knows you're a dog" - Peter Steiner- The New Yorker, 1993

Es llamativo el que en esta época inflacionista en la que nos falta dinero para pan, lo tengamos para un “iPad”. Los mismos que nos rechazan como trabajadores, nos buscan como consumidores de lo superfluo; y en Internet han visto un paripé para mantener su negocio.

A tal fin, nos han creado la necesidad de estar siempre conectados a La Red, presentada como una nueva tierra de promisión, donde hasta el más tonto tiene un blog al que va y enloquece cuando le desapetece.

Con la excusa de mantenernos comunicados –y escudándonos en el engaño de tener un acceso instantáneo a una información desinformante–, le quitamos dinero al hambre para dárselo a la vanidad de poseer un blog bien situado o un perfil en TikTok muy visitado.

El inexistente Nino Ortea –el vanidoso que esto escribe– es titular de un blog, tiene cuenta en Facebook y en Twitter. El existencialista Marcelino –el dadivoso con los fastos del bloguero, tuitero y feisbukero inexistente– frecuenta los escaparates de bares y cafeterías para consultar su correo electrónico y WhatsApp, dado que la conexión por él pagada se encuentra habitualmente apagada (por no escribir “caída”, pero ese calificativo adjetiva una parte del cuerpo “marcelinense” otrora muy querida por su compañera, enfurruñada desde que la he convertido en referente afrutado de éste blog).

Ya cuando contrató una línea de Internet a precio de tantán, le dije a Marcelinín que había tomado una decisión tan patán como lo habría sido el vestirse de bailarina de cancán: y mi temor resultó en acierto en lo del can…

Pese a que él, que es un gato cegato y pazguato, cada vez que logra acceder a Internet acaba ladrándole a la luna al verse saturado por una avalancha de anuncios consumistas para perros.

Con lo que ese gato que está triste y azul, desde que ella no lo invita a su paella, se pregunta si se ha vuelto tan inexistente que ya no le importa ni su enunciada copulativa ni a los anunciantes predicativos en el desierto de su aGobio. De ahí que mi alter ego terrenal, expulsado del placer carnal, se sienta marginal cada vez que Internet lo trata como un perro infernal.

Mientras prosigue su viaje a ninguna parte, a ella le dirige indirectas como hablarle a su ausencia y mí me manda directamente a donde Fernando Fernán Gómez mandó a un admirador molesto cual piedra pómez.


Esto no está terminator. ¡Volveré!

¡Remiaú! 



domingo, 9 de abril de 2023

Super Mario Bros.: La película (y el posterior peliculón)

Ayer sábado vi «Super Mario Bros.: La película» (Aaron Horvath y Michael Jelenic, 2023). Y me pareció muy entretenida.


La casualidad había hecho que me regalaran dos entradas para asistir –a una sala y hora concretas– a la proyección de la película.

Acudimos con reticencias: tanto la obraa, como sobre todo su público (previsiblemente) en su mayoría infantil y ruidoso nos desanimaban a asistir. Pero hacía mucho tiempo que no acudíamos a un cine y las localidades eran gratuitas. Decidimos ir; y, en caso de sentirnos incómodos por la compañía ruidosa cual “gremlins desatados”, siempre podíamos salir de la sala.

Ni Frambuesa ni yo somos/fuimos aficionados a los videojuegos de “Super Mario”; pero a mí me encantan las películas de animación y ella es de natural animado.


Al llegar a la sala parecía que habíamos entrado en otra dimensión, o acometido un viaje hacia atrás en el tiempo: el espacio estaba a rebosar de niños ruidosamente festivos –hacía décadas que no veía/sufría una compañía tan festejante–.

Las entradas eran sin numerar, por lo que nos sentamos donde pudimos dentro de donde queríamos. 

El ruido festivo de fondo, a intensidad leve o moderada, no cesó durante toda la
proyección. Factor sonoro que intensificó la fantasía que le propuse a Frambuesa de que abordáramos la experiencia fílmica como participar en una
partida inmersiva de una videojuego.

Disfrutamos de la peli y –quizá más– del novedoso entorno de visionado –lleno de personitas inquietas que se asemejaban a los personajillos hiperactivos de la peli–.


De vuelta a casa, la princesa Frambuesa le propuso a este fontanero agilizar el
paso para jugar a “Cañerías y desatascos”.


Sin dudas, el de ayer no fue un sábado muy santo, pero sí de gloria.

"Mamma mia!" "Here we go!



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