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Mis mejores deseos para ti y los tuyos, amable leyente, ahora y siempre

miércoles, 19 de abril de 2023

En Internet nadie sabe que eres un perro (pueder ser el gato que siempre quisiste ser)

 

"On the Internet, nobody knows you're a dog" - Peter Steiner- The New Yorker, 1993

Es llamativo el que en esta época inflacionista en la que nos falta dinero para pan, lo tengamos para un “iPad”. Los mismos que nos rechazan como trabajadores, nos buscan como consumidores de lo superfluo; y en Internet han visto un paripé para mantener su negocio.

A tal fin, nos han creado la necesidad de estar siempre conectados a La Red, presentada como una nueva tierra de promisión, donde hasta el más tonto tiene un blog al que va y enloquece cuando le desapetece.

Con la excusa de mantenernos comunicados –y escudándonos en el engaño de tener un acceso instantáneo a una información desinformante–, le quitamos dinero al hambre para dárselo a la vanidad de poseer un blog bien situado o un perfil en TikTok muy visitado.

El inexistente Nino Ortea –el vanidoso que esto escribe– es titular de un blog, tiene cuenta en Facebook y en Twitter. El existencialista Marcelino –el dadivoso con los fastos del bloguero, tuitero y feisbukero inexistente– frecuenta los escaparates de bares y cafeterías para consultar su correo electrónico y WhatsApp, dado que la conexión por él pagada se encuentra habitualmente apagada (por no escribir “caída”, pero ese calificativo adjetiva una parte del cuerpo “marcelinense” otrora muy querida por su compañera, enfurruñada desde que la he convertido en referente afrutado de éste blog).

Ya cuando contrató una línea de Internet a precio de tantán, le dije a Marcelinín que había tomado una decisión tan patán como lo habría sido el vestirse de bailarina de cancán: y mi temor resultó en acierto en lo del can…

Pese a que él, que es un gato cegato y pazguato, cada vez que logra acceder a Internet acaba ladrándole a la luna al verse saturado por una avalancha de anuncios consumistas para perros.

Con lo que ese gato que está triste y azul, desde que ella no lo invita a su paella, se pregunta si se ha vuelto tan inexistente que ya no le importa ni su enunciada copulativa ni a los anunciantes predicativos en el desierto de su aGobio. De ahí que mi alter ego terrenal, expulsado del placer carnal, se sienta marginal cada vez que Internet lo trata como un perro infernal.

Mientras prosigue su viaje a ninguna parte, a ella le dirige indirectas como hablarle a su ausencia y mí me manda directamente a donde Fernando Fernán Gómez mandó a un admirador molesto cual piedra pómez.


Esto no está terminator. ¡Volveré!

¡Remiaú! 



19 comentarios:

  1. From Wikipedia, the free encyclopedia
    https://en.wikipedia.org/wiki/On_the_Internet,_nobody_knows_you%27re_a_dog

    "On the Internet, nobody knows you're a dog" is an adage and Internet meme about Internet anonymity which began as a caption to a cartoon drawn by Peter Steiner, published by The New Yorker on July 5, 1993.[1][2] The words are those of a large dog sitting on a chair at a desk, with his paw on the keyboard of the computer before him, speaking to a smaller dog sitting on the floor beside him.[3] Steiner had earned between $200,000 and $250,000 by 2013 from its reprinting, by which time it had become the cartoon most reproduced from The New Yorker.

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  2. Comoooor , Nino Minino que te a dado mucho el sol en la sesera , jajaja a este le pasó cómo francisco umbral que los mando a paseo por no hablar de su libro, maullidos gatunos de 🌺 Remiaú!!!! Cada día te superas eres la leche.

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    1. Remiaú, Flor Aristogata:
      Tú sí que me entiendes, amiga: sabes que mi sesera es tan limitada que se calienta cuando la fuerzo, como le ocurre a los motores de los 600 cuando los pones a 120.
      Sí, soy la leche, me has pillado. En realidad no soy un gato: soy una vaca lechera, no soy una vaca cualquiera, doy leche condensada para toda la semana.
      Tolón-tolón, Flor.

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  3. Como te dicen arriba, cada día estás más loco. Por eso me encanta leerte!!!

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    1. Hola, Ángela:
      Ya lo dijo Flor y lo cantó Raphael: “La gente quiere paz y se enamora; y adora lo que es bello, nada más… Digan lo que digan, los demás”.
      Un abrazo, Ángela.

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  4. Interesante lo que planteás.
    Es un gran error no tener en cuenta a los trabajadores, alguien adinerado, con necesidades primarias satisfechas, puede convertirse en un consumidor de lo que no es primera necesidad. Hasta es muestra de astucia como vendedores, que haya gente con dinero para gastar.

    En los blogs puede haber gente tonta, sea humano, parecido a lo humano o felino. Pero no es caso de este espacio, que promueve la creatividad, presenta muestras de elevada inspiración, cuenta historias. Y promueve el pensamiento.

    Espero que mejore esa situación emocional.
    Saludos a este colectivos de personas coexistentes.

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    1. Hola, Demiurgo:
      Gracias por tus palabras de ensueño, en estos comentarios y sobre todo en tus narraciones oníricas.
      Gracias por estar allí, desde hace tanto tiempo, con tu buen talante y tu mejor inspiración.
      "Gracias a la vida, que me ha dado tanto: Me ha dado la risa y me ha dado el llanto. Así yo distingo dicha de quebranto, los dos materiales que forman mi canto. Y el canto de ustedes que es el mismo canto; Y el canto de todos que es mi propio canto."
      Gracias por tu canto de vida y esperanza, Demiurgo.

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  5. Me parece que eres un perro que sabe bien lo que quiere. Me encanta tu humor, Niño. 😘

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    1. Gracias, Ángela:
      Y es que como canta Juanes “Las marcas en mi piel no son en vano, todo lo que me dolió ayer, hoy me hace más humano”.

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  6. ¡Je, je....! Bestial como de costumbre.

    Salud maestro.

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    1. Hola, Erik:
      ¡Bailemos a lo bestial!
      “Standing alive, we're the King Kong Five, Doing the King Kong jive on the Gabony boogie.
      What's the matter with me? What's the matter with me? I'm playing like a-shaking under the coconut tree!”

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  7. Hola Nino, simplemente me gustó mucho tu texto, interesante, divertido y muy analítico de este mundo actual en el que vivimos inmersos.
    Pues déjame decirte que yo soy uno de los pocos bichos raros que aún dan vueltas por el mundo pues en mis viajes en colectivo siempre voy leyendo un libro y me olvido del celular, soy de las que prefieren libros de papel y no tablet, en fin reconozco que la tecnología es importante, pero no es imprescindible.
    Un abrazo.
    PATRICIA F.

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    1. Hola, Patricia:
      Gracias por tu comentario, en el que haces sentirse menos “raruno” a este “gatuno” que ladra cuando es oportuno.
      Al igual que tú, mi uso de la tecnología es sólo cuando me es imprescindible. Y, dadas mis limitaciones económicas, accedo mediante dispositivos casi caducos, cuando no obsoletos por imposición comercial (que eso de que un “celular” que has cuidado desde que lo compraste no te funcione por imposiciones de programación me parece un abuso).
      Aquí al trasporte “colectivo” lo llamamos “público”, los autobuses municipales llevan un cargador por si la gente se queda sin batería en sus dispositivos (vivo en una ciudad pequeña, de apenas 250.000 habitantes, por lo que los trayectos no son largos). Nuestra dependencia de lo superfluo es preocupante.
      Por suerte, tu compañía es alegrante, Patricia.

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    2. Interesante lo del transporte público con cargadores para los dispositivos, aquí eso todavía no existe.
      Realmente la gente muy dependiente de la tecnología al punto que en pocos meses un aparato ya es viejo, aunque no quieras cambiarlo te puede suceder como a mí, celular de tres años, cuidado, porque realmente soy muy cuidadosa con todo, y de repente la pantalla dejó de funcionar y nada tuve que cambiarlo aunque no quisiera, porque aquí ahora todo pasa por el móvil hasta la credencial del seguro médico.
      En fin, somos esclavos de la tecnología.
      Un abrazo.
      PATRICIA F.

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    3. Hola, Patricia:
      Aquí en España las administraciones públicas evitan tener contacto directo con sus administrados. Pese a que el acceso a Internet no es universal ni gratuito, sí que es obligatorio de cara a cumplir ciertas imposiciones administrativas. El pago de ciertos impuestos o la inscripción en ciertos procesos sólo es viable de forma telemática.
      Instalar cargadores de dispositivos en autobuses de corto recorrido es una mera excusa de cara a justificar que desde el ayuntamiento se apoya la digitalización ciudadana.
      Me temo que el proceso de imposición digital es común en todas las naciones del “primer mundo”.
      Sí, la necesidad de tener dispositivos móviles (caros) para acometer gestiones diarias es preocupante; pero lo venden como lo “útil, ecológico y cómodo”. Y nadie quiere ser tachado de inútil, contaminante o incómodo, ¿verdad?
      Un abrazo, compañera.

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  8. ¡Hola, Nino! Je, je, je... Internet tiene un potencial adictivo tan potente como cualquier juego de recompensas. Y con el móvil "inteligente" ya es el summum, es como la petaca de los tiempos modernos donde parece que si pasas cinco segundos sin mirar la pantallita te estás perdiendo la llegada a la luna o el descubrimiento de vida marciana. Cada móvil debe ser un mundo por mor de esos algoritmos que te van aconsejando productos y más productos. Soy de la opinión que es el siguiente paso del capitalismo. El mundo real está cercano a su límite de explotación física y ello es contrario al progreso y al beneficio creciente cada año. Así que pensaron que si el mundo real ya no podía hacerles crecer más, pues se inventan un mundo virtual ilimitado en el que al final la gente pague una pasta por darle comida virtual a sus mascotas virtuales.
    Pese a que toda la maquinaria del poder pone todas las trabas para que todos tengamos un móvil, yo todavía me resisto a no tenerlo y tan feliz. Un abrazo!

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    1. Hola, David:
      Ni me imagino la de memeces inamovibles que dirán de ti por no tener un móvil. Yo, que lo tengo, ya las oigo por el poco uso que hago de él. Por suerte no escuchamos todo lo que oímos, ni valoramos lo superfluo. Aunque esa suerte sea tachada socialmente como trastorno.
      Quizá el mayor logro del consumismo haya sido el de convertir en imprescindible lo que era/es superfluo. La dependencia que nuestra sociedad muestra del móvil para realizar lo cotidiano es preocupante. Al igual que Roy Batty “he visto cosas que no creerías”: a trabajadores arriesgándose a ser despedidos por usar su móvil en entornos de trabajo (teleoperadoras), a personas que aseguran “tener su vida en el móvil” usarlo para pagar compras de 2 € (en qué poco valoran su vida)…
      Gracias por tu comentario, David.

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  9. Buena crítica reflexiva- constructiva, también pienso que hemos perdido el norte por darle al capitalismo- consumismo, todos nuestros minutos y segundos y hasta la sangre en favor (más bien para ellos, por supuesto) de esos paradigmas ideales de la felicidad colectiva y que en verdad sólo nos produce desgracias individuales.
    Ya no tengo reses sociales, sí mantengo el móvil y porque en estos tiempo no podemos ni trabajar sino tenemos un móvil de contacto ( en mi caso, hasta el planning semanal tengo que aceptarlo a través de estos "entes") Y no hay forma de escapar... Ya está claro, o te retiras a una aldea rural y vives con plenitud en lo natural y te olvidas o poco se puede hacer si cuando quieres coger un autobús, por ejemplo, hay lugares en que la única forma de pago es a través de una aplicación con el móvil... Uffff Y si lo pensamos es aberrante, viendo como hay personas que no tienen acceso a comida y agua diarios y otros, mirando una "pantallita" derrochamos todos los recursos. Estoy con lo que dice David Rubio y le aplaudo su resistencia al móvil. (No debe ser fácil, pero demuestra que si uno se empeña logra ser algo libre) Y eso es como nos sentimos algunos, sin libertad o mejor dicho con "libertad condicionada permanente".
    Un estupendo artículo, Nino. Gracias por las claves y las formas. El problema está en reconocer cada uno hasta donde somos libres incondicionales...
    Abrazos. Feliz fin de semana en plena libertad entre alegrías! 🌞🍀

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    1. Buenas tardes, Clarisa:
      Es común perder el norte al echarse al monte: incluso el orégano tiene precio de órdago en esta sociedad capitalista.
      ¡Y eso que no tengo nada de comunista! Pues basta con ser del común, sin ser persona lista, para saber que lo totalitario es ordinario y nada solidario.
      Como sabes soy norteño, vivo al norte del norte. Aquí no hay pingüinos, pero sí pazguatos que van por la calle turulatos mirando la pantalla de su teléfono. Sé que darte un tropezón con ellos no es una de las “desgracias individuales” que mencionas, pero es incómodo a todo modo.
      Esa "libertad condicionada permanente" que mencionas es un hecho. Acepto esa realidad: me tiré una larga temporada en un trabajo de contratación semanal, en el que la renovación contractual se producía los lunes de tarde mediante mensaje enviado en horario laboral; y si no aceptabas renovar cuanto antes, podías encontrarte cancelada la posibilidad de renovar. Pero, en ese mismo trabajo he visto a compañeras arriesgarse a ser despedidas por usar el móvil para estar al día de los cotilleos del “Sálvame”; o a personas con sueldo inferior a los 800 € cambiar constantemente de terminal móvil.
      La “Libertad”, tanto su concepción como su ejercicio, es un tema muy condicionado. Soy de corazón surrealista y de mente determinista, por lo que pienso que la Libertad es un espejismo.
      Un abrazo, mi libre amiga.
      ¡Gloria a Ucrania libre!

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Gracias por tu lectura comentada.

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