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martes, 9 de mayo de 2023

Microrreto: La paleta de las emociones


 Imagen David Rubio para el blog blog «El tintero de oro».
 

El chipirifláutico David Rubio inspira y coordina un nuevo encuentro creativo desde su siempre emocionante blog «El tintero de oro». El reto de este mes consiste en “escribir un micro inspirado en una emoción como mínimo”.

Mi fábula de 250 palabras es hija de la ira (sin duda, la emoción que más me pecamina). La he dramatizado en esta práctica de locución que quizá te apetezca escuchar mientras lees el relato.


El demonio de la carne

 

Finalmente Dale cayó dormido. Me levanté y llevé su copa a la cocina.

Arrojé el alcohol que quedaba sobre la madera que había en el enorme horno de leña.

Recordé nuestros años de colegio y cómo Dale lograba sentarse con las niñas que me gustaban.

En el instituto, compartió con Laura el viaje de estudios al que no me apunté para no dejarlo solo. Estaba castigado. Descubrí, ya tarde, que finalmente le habían permitido inscribirse; pero… se le olvidó decírmelo.

Laura, Maddy o mi todavía esposa Audrey, todas fueron activadoras sucesivas de la “maldición”, palabra en la que Dale abstraía su gusto por la mujer ajena.

Lo había oído innumerables veces lamentarse de esa maldición que lo convertía en desleal con sus seres queridos. Pero esta tarde, escucharlo hablar con ese desapego de la adoración que Audrey le profesa fue demasiado.

Me invadió el arrebato “Bob”.

De repente, como en una toma involuntaria de cámara, vi a Bob reflejado en mi copa de burbon. Bob lleva siendo mi amigo imaginario desde que Dale empezó a hacerme sufrir lo inimaginable.

Siempre me animaba a volcar mi ira en romper los regalos que Dale me daba tras sus maldiciones. Pero esta vez me incitó a romper a Dale.

Cerré los ojos, oí su carcajada y olí su aliento fétido susurrándome: Fuego, camina conmigo.

Como buen amigo de Dale, me alegro de haberlo liberado de su “maldición”.

En cuanto lo haya metido en el horno lo habré redimido del demonio de la carne.

 


Gracias por tu atención al videorrelato «El demonio de la carne». Intenté que mi personaje no resultara plano y dotarlo de un arco emocional que explicara su tensión disparada; pero creo que presentarlo justo cuando acaba de asesinar a su “mejor amigo” no ha sido un buen punto de partida. ¿verdad?.

Te invito a que visites el blog «El tintero de oro», donde –además de un listado con los aportes cautivadores de mis compañeros entintados– encontrarás un brillante artículo de David Rubio sobre las emociones y cómo usarlas en la creación literaria:

https://concursoeltinterodeoro.blogspot.com/2023/05/microrreto-la-paleta-de-las-emociones.html

El espectro “Bob” ya me había arrebatado en otro relato que compartí en una convocatoria de “El tintero”. Quizá te apetezca leerlo.

https://venyenloquece.blogspot.com/2022/09/microrreto-cita-la-vista.html

Gracias por venir y enloquecer, amable leyente.

@NinoOrtea

https://www.youtube.com/@NinoOrtea

jueves, 4 de mayo de 2023

¡Será por pastillas!

Ahora, amable leyente, que pega tanto hablar de la “inteligencia artificial” y del "ChatGPT", creo que lo inteligente es apegarnos a lo natural de estar al tanto de conversar en persona y chatear unos vinos que embriaguen los caminos para bailar chachachá. O compartir un café, mientras tanteas a un igual sintiente sobre la posibilidad latente de acabar la velada sin artificios y a tientas de entenderse por los orificios naturales de la tentación.


 Enninación de imagen: El sueño de la razón produce monstruos, grabado n.º 43 Los Caprichos (1797-1799) Francisco José de Goya y Lucientes

 

Lo de permitir que lo artificial sea el artífice de nuestro bienestar me suena a matriz inversa del bienvivir: a subsistir cual ladilla en una pesadilla como la desvelada en la saga cinematográfica “Matrix”. Temo que con la “inteligencia artificial” buscan inducirte el daño de tragar otra píldora del autoengaño de creerte más libre al consumir más. Y la pastilla de creerte más seguro al estar más controlado. O la tableta para mantenerte a dieta de lo que a ellos los inquieta: que alimentes tu personalidad.

Aunque en una sociedad hipermedicada como la nuestra –en la que los supuestamente encargados de cuidar por nuestro bienestar son los primeros en recetarnos píldoras para afrontar la realidad–el diagnóstico doctorado sea el de empastillar nuestra desazón vital, te propongo –afable leyente– la matización de rechazar las pastillas que dan la razón a los monstruos y naturalizan lo artificial.

Disfrutar la vida conlleva vivir sus momentos amargos, afrontar problemas, fallar al intentar acertar, votar por ilusión, no por miedo….

Entramos en periodo electoral, es hora de elecciones. Los dueños de la sinrazón invocan monstruos.

No los leas a diario ni escuches su telediario. Aléjate de su bestiario y acércate a tu devocionario: quiérete y quiere a quienes te quieren. No ingieras forzado la pastilla azul o la roja, infiere lo que se te antoja: aunque sea digerir una panoja.

No dejes pasar la tentación atreverte a ser humanamente ignorante. Ten la inteligencia de soñar.

@NinoOrtea

https://www.youtube.com/@NinoOrtea

 


Pastillas para no soñar (J. Sabina / A. García de Diego / P. Varona) BMG / Ariola. España. 1992

 

viernes, 28 de abril de 2023

Colorín colorado a tu lado


 Dicen, los que se sienten dichosos en el uso de sus dichos, que es de tontos –o de malos bichos– encontrar consuelo en el mal de muchos. Pero, sin buscar ser un ducho desdicho, mi consuelo es tu bien.

Puede que esto se deba a que —aunque parezca tonto cuando estoy a tu lado— lo que estoy es loco por ti.

O por que el consuelo no lo encuentro en el mal compartido, sino en el bien acompañado; o quizás sea debido a que mi niñez sigue jugando en tu playa

El caso es que el saber que a los demás los traspasa lo que a mi me pasa –o transvasa— es algo que me sobrepasa. Lo del sobrepeso sabido es que me sobresale, e intento sobrellevarlo con las sobras de mi soberbia. Lo que me importa eres tú, mi bien.

Decíamos ayer, mientras tú vestías con presteza lo que yo había desvestido con torpeza, que mañana sería otro día. Hoy fue mañana ayer. Y hoy, ayer, o mañana, como siempre, el único presente diario es el regalo de vivir este hoy por hoy y la dicha de compartirlo contigo –o con tu recuerdo cuando, como ahora, no estás a mi lado–.

¡Con la de ropa que me espera para colgar en el tendal, aprovechando este marzo agosteño, y yo a gusto aquí, desentendiéndome de lo tendido mientras tiendo a mi natural por ti embebido!

Luego, que con suerte será pronto, nos atendemos, turquesa Frambuesa.

Sin ser la nuestra una historia de Corín Tellado, a mi vida le das colorín y mi deseo vistes de colorado en nuestro cuento que no ha acabado.


 Fotografía tomada del escaparate de la Farmacia del Muelle (Gijón).

 

Gracias por tu amable escucha de «Colorín colorado a tu lado».

Te invito a que te hagas seguidor de este canal y le des a “me gusta” si esta locución ha sido de tu agrado. Con ello harás que mi ánimo coja colorín y que mi agradecimiento se ponga colorado.

Salud y suerte, afable escuchante.

Gracias por venir y enloquecer.

 

@NinoOrtea

https://www.youtube.com/@NinoOrtea


domingo, 9 de abril de 2023

Super Mario Bros.: La película (y el posterior peliculón)

Ayer sábado vi «Super Mario Bros.: La película» (Aaron Horvath y Michael Jelenic, 2023). Y me pareció muy entretenida.


La casualidad había hecho que me regalaran dos entradas para asistir –a una sala y hora concretas– a la proyección de la película.

Acudimos con reticencias: tanto la obraa, como sobre todo su público (previsiblemente) en su mayoría infantil y ruidoso nos desanimaban a asistir. Pero hacía mucho tiempo que no acudíamos a un cine y las localidades eran gratuitas. Decidimos ir; y, en caso de sentirnos incómodos por la compañía ruidosa cual “gremlins desatados”, siempre podíamos salir de la sala.

Ni Frambuesa ni yo somos/fuimos aficionados a los videojuegos de “Super Mario”; pero a mí me encantan las películas de animación y ella es de natural animado.


Al llegar a la sala parecía que habíamos entrado en otra dimensión, o acometido un viaje hacia atrás en el tiempo: el espacio estaba a rebosar de niños ruidosamente festivos –hacía décadas que no veía/sufría una compañía tan festejante–.

Las entradas eran sin numerar, por lo que nos sentamos donde pudimos dentro de donde queríamos. 

El ruido festivo de fondo, a intensidad leve o moderada, no cesó durante toda la
proyección. Factor sonoro que intensificó la fantasía que le propuse a Frambuesa de que abordáramos la experiencia fílmica como participar en una
partida inmersiva de una videojuego.

Disfrutamos de la peli y –quizá más– del novedoso entorno de visionado –lleno de personitas inquietas que se asemejaban a los personajillos hiperactivos de la peli–.


De vuelta a casa, la princesa Frambuesa le propuso a este fontanero agilizar el
paso para jugar a “Cañerías y desatascos”.


Sin dudas, el de ayer no fue un sábado muy santo, pero sí de gloria.

"Mamma mia!" "Here we go!



lunes, 20 de marzo de 2023

María Antonieta y el ninocentrismo

 


Hola, amable leyente:

Lo siguiente viene a cuento a raíz de un desencuentro surgido tras revisionar —recostado en los brazos de mi mujer inmadura— «María Antonieta», película dirigida en 2006 por Sofía Coppola. Acabada la peli, le propuse que picáramos algo, cuando mi mente estaba en pecar bastante. Y de ahí vino el problema… de lo dicho, no de lo callado.

Mientras apuraba el tente en pie, para tumbarme a sus pies, empezamos a hablar de lo vacía que nos había parecido la obra. En un principio, no quise entrar mucho en el tema, pues la proyección había sido en su patio de butacas y me temía que el filme figurara entre los 10 que se llevaría a una isla desierta en lugar de empaquetarme a mí.

Pero mi Wendy abrió el ventanal de la opinión crítica… y este Peter Pan entró alborozado por él, pese a no haberle prestado atención a la película: “Nada, suelto cuatro generalidades pretenciosas, y pasamos de las palabras a los lechos”.

Puedo aducir que sólo a un obtuso se la habría ocurrido ver la peli en la pantalla pudiendo admirarla reflejada en los ojos de ella. Vamos, que si en vez de «MaríaAntonieta», hubiera reproducido «María Estuardo», ¡como que no me habría enterado!

Embebido por el deseo, critiqué denodadamente el filme que no había visto: narrativa caótica, abuso de planificación forzada, diálogos incoherentes… en fin, toda una serie de generalidades que disimularan mi embriague con el bebedizo de su aroma.

Ella, en su reflexión, criticaba detalles estéticos: que si una reina de la época no haría tal cosa, que si el uso de música pop era anacrónico, que si los movimientos de cámara le restaban realismo…

¿Realismo?, podría haber dicho cualquier palabra —incluso esternocleidomastoideo— que yo habría seguido absorto escuchándola, pero… ¿realismo? A mí, que sostengo que la Vida es algo sórdido que hay que embellecer, no me vengáis con autenticidad, ¡que me pongo atómico!

Le propuse veladamente que en lugar de realista, nuestro enfoque para el resto de la velada fuera costumbrista con retazos naturalistas. Vamos, que retozáramos con la naturalidad acostumbrada.

Ella, soberana de sus palabras, guardó silencio y me miró con la picardía con la que una reina, afrancesada o gijonesa, mira a un bufón del que no sabe si reir su gracia o decretar su desgracia.

Respecto a si mi María Antonieta me guillotinó, sólo deciros que esa noche no.

Ya hace meses, por no escribir años, que sabe que he perdido la cabeza por ella y que mi corazón sólo encuentra sazón a su lado.

 

Gracias por tu escucha/lectura atenta de este divertimento afrancesado, amable leyente/escuchante.

Tanto el texto como su locución han sido realizados sin ánimo de lucro. Te estaré agradecido si te haces seguidor de mi canal audiovisual en YouTube y le das a "me gusta" en el video. La música que suena de fondo es la canción «Hong Kong Garden» de Siouxsie and TheBanshees.

 

 

Gracias.

 

youtube.com/@NinoOrtea

@NinoOrtea

jueves, 9 de marzo de 2023

Práctica 09: Tras la caída (King Kong’s chinchón)

 

En esta novena práctica de locución me he centrado en aprender a usar dos tonos de voz marcadamente diferentes. Para ello he dramatizado el primer capítulo de mi cuento «King Kong (re)vive», recurriendo al uso de un tono grave y de una dicción lenta, para diferenciar la voz de un Kong aún conmocionado tras su caída del edificio Empire State.

Necesito perfeccionar la diferenciación tonal, por lo que la trabajaré en prácticas sucesivas.

«King Kong (re)vive» es un divertimento que puedes encontrar en la antología «Nada ha sido probado». Obra que se encuentra a la venta en Amazon.

https://www.amazon.es/Nada-sido-probado-Antolog%C3%ADa-relatos/dp/1978099851/ref=tmm_pap_swatch_0?_encoding=UTF8&qid=&sr=

Esta locución ha sido realizada con ánimo lúdico, no de lucro. Te estaré agradecido si te haces seguidor de mi canal y le das a "me gusta" en el video.

 

Gracias.

youtube.com/@NinoOrtea

@NinoOrtea

La que has leído es una reelaboración de una entrada de septiembre de 2008, que dio pie a una serialización de divertimentos apropiacionistas por parte de este cuentista. Por las limitaciones de extensión que presenta la convocatoria, he suprimido partes del capítulo. Si te curiosea leerlo en su totalidad, aquí te dejo el enlace, amable leyente/escuchante.

https://venyenloquece.blogspot.com/2008/09/kong-vive.html

sábado, 28 de enero de 2023

Contando películas, una evocación de Nino Ortea

 

 

Cada uno habla de la feria según le va en ella. Más allá de nuestras vanidades, lo que feriamos y luego contamos es nuestra percepción de lo que vivimos, y no una tabla de mandamientos esculpida en piedra por el rayo de la verdad.

Desde siempre me ha gustado contar películas. Es una pasión heredada de mi madre.

Recuerdo cuando le pedía que me narrara las películas que había ido a ver al cine con mi padre. Ella las adaptaba a los oídos y al gusto de un niño, buscando atraparme en su relato. A la vez que no podía evitar transmitir sus sentimientos respecto a lo que había visto.

Recuerdo lo mucho que la impresionaron producciones como «La profecía» o «El exorcista». La encarnación del Mal en la infancia era un recurso narrativo que la sobrecogía. De hecho, cuando le pedía que  me concretara escenas en las que se violentaba a niños, su mente no podía tan siquiera falsearlas y reconocía que había apartado la mirada de la pantalla.

Recuerdo la fascinación que ejerció en ella la película «El padrino», la cual me contó mientras tarareaba por momentos el tema de amor de la película.

–“Compuesto por un señor que se llama como tú: ¡Nino!”

 

A la entrada del cine les habían dado un programa de mano sencillo, recuerdo que era de color rojo, donde se recogía la letra en español de la melodía convertida en canción. Me aprendí de memoria aquellas estrofas, y durante años se las canté. Era tal la intensidad con la que me miraba mi madre al hacerlo, que hasta bien entrada mi adolescencia, cuando me preguntaban qué quería ser de mayor, contestaba que “cantante de orquesta”.

Es más, con mi madre ya moribunda, una de sus primas le comentó lo mucho que se acordaba de mis canturreos y que, por algún lugar, tenía una cinta donde me había grabado cantando.

 

Me gusta cantar, al igual que me gusta contar películas. También me gusta contar mi vida, fantasear con mis recuerdos e intensificar mis ilusiones. El resultado de esta amalgama suele resultar en una plasmación de la realidad distorsionada al capricho de mis deseos, por lo que no es nada raro que gran parte de lo que cuento sea un refugio embellecido de la memoria frente al olvido.

Dicen que la Historia la escriben los vencedores. Yo me digo que mis historias las escriben mis emociones.

 

 

 

La que has leído/escuchado es una práctica de locución realizada sin ánimo de lucro.

Gracias por tu tiempo de escucha. Te estaré agradecido si te haces seguidor de mi canal en YouTube y le das a "me gusta" en el video.

 

youtube.com/@NinoOrtea

@NinoOrtea


viernes, 18 de noviembre de 2022

Cuando ensoñar no es bastante (2022)

 

Cuando ensoñar no es bastante (2022)

 

Cuando ensoñar no es bastante,

de nada te vale escuchar que tu escribir aviva sueños,

ni que con tus textos y acciones evitas en otros

que los titubeos se hagan sus dueños.


Cuando ensoñar no es bastante,

la clara risa que otros escuchan en tus palabras de ánimo

a ti te parece eco distante de una alegría

que temes se haya convertido en voz de un mimo.


Cuando ensoñar no es bastante,

llega para ti el momento de descansar,

de escucharte en la sonoridad del silencio,

de permitirte volver a soñar.

 


Y el silencio de la espera, se acompasará con la quietud de la esperanza. Pues la vida tiene sonidos, aún en su eco de silencios. ¿O acaso el aire sólo es vida cuando sopla como viento?

Cuando el viento no silba, seguimos respirando.

Cuando la escritora no escribe, sigue viviendo.

Respetemos la paz de su sigilo, deseémosle tranquilidad en su sueño. El que no escuchemos su voz, no significa que ésta no esté sonando, melódica y “libre, sobre corales de ojos dormidos…

A Clarisa Tomás Campa.

https://clarisatomascampa.blogspot.com.es/


 

Hola, amable leyente:

Tú, que eres fiel lector de este fabulador infiel, sabes bien de mi aprecio personal y literario hacia Clarisa Tomás Campa. Sin desmerecer a nadie, sin desvalorar ningún gesto, me siento muy unido a ella.

Nuestra amistad nació del trato fortuito que se adentró en el aprecio. Aprecio que sigue vivo once años después de nuestro primer encuentro.

Hace un tiempo le escribí a Clarisa esta pieza de prosa poética. Ahora la recupero. Al igual que entonces, ahora vivimos tiempos difíciles. Y es en los tiempos difíciles cuando más valoras la amistad. Me planteé escribir algo nuevo. Pero mis sentimientos son los mismos, así que he optado por reafirmarme en mis palabras sentidas.

Gracias por tu compañía en estos tiempos difíciles, afable leyente.

Nino Ortea. Gijón. 2022.

jueves, 10 de noviembre de 2022

Muero cada amanecer

Hola, amable leyente:

M.A. Álvarez, desde el blog El tintero de oro, impulsa y coordina un nuevo encuentro creativo.

En la convocatoria “Microrretos: Personajes antagonistas” se nos invita a fabular un microrrelato de hasta 250 palabras con un villano como protagonista.



Mi aportación se titula «Muero cada amanecer», una fabulación de 248 palabras que confío en que te guste, afable leyente. Gracias por tu tiempo de lectura.

Y gracias en especial a M.A. Álvarez por su generosidad.

 

Te sugiero que reproduzcas esta pieza musical de Franz Waxman mientras lees el relato. En una nota a pie de página te explico el porqué de esta selección musical que nada tiene que ver con la película «Rebeca» ni con la novela que ésta adapta libremente.

Gracias.


Muero cada amanecer

 

Larry deambula nervioso por el camarote. Hoy le pedirá matrimonio a Carmila. Confía en que acepte; aunque teme su reacción tras confiarle su secreto.

Carmila cuenta con que Larry se le declare esta noche. Conoce bien a los hombres y sabe que a éste lo tiene embelesado. No soporta la vulgaridad de los nuevos ricos americanos que frecuentan su país tras la guerra, huyendo de la ”ley seca” que impera en Norteamérica; pero él es su billete de fuga.

No puede esperar más. Necesita huir cuanto antes. La portera le ha dicho que hoy han vuelto a preguntar por ella. La policía pudo finalmente ponerle nombre y rostro a la “vampiresa” que había enviudado en seis ocasiones durante estos cuatro años. Han bloqueado sus cuentas bancarias, ¡todos sus sacrificios aguantando a esos viejos para nada!

Antes de salir, relee el recorte de prensa que recogía la llegada a Lugoj del multimillonario Larry Talbot en su yate “Destiny”. Apenas dos semanas le habían bastado para embrujarlo. Tímido y reservado, no hay nada en él del hombre salvaje que a ella podría enamorarla. El incauto ignora que, una vez en América, será su siguiente víctima.

 

Es madrugada, Larry llora semidesnudo. El capitán del yate había olvidado avisarlo de que anoche habría luna llena. Poco queda del cadáver de Carmila, cuyo recuerdo pasará a alimentar su corazón hambriento de cariño. Lo peor de su maldición de hombre-lobo es la condena a soledad: su pulsión animal es antagonista de su pasión humana.

 

Nino Ortea. Gijón. 2022.

 

Si pulsas en este enlace accederás a la enumeración de participantes en el encuentro creativo coordinado por M.A. Álvarez:

https://concursoeltinterodeoro.blogspot.com/2022/11/microrreto-antagonistas.html

 

domingo, 22 de diciembre de 2019

Agradecido a Clarisa Tomás Campa

https://clarisatomascampa.blogspot.com/2019/12/el-verso-y-yo.html

Desde aquí  también felicito y le envío un saludo muy especial a mi estimado amigo Nino Ortea, con todo mi cariño y respeto por su persona y cuanto escribe. Por un tiempo él dejó de escribir en su blog. Te echamos de menos, amigo...Su último libro “Donde vive el recuerdo” https://www.amazon.es/Donde-vive-recuerdo-Nino-Ortea/dp/1086743520 lo tengo estos días en mi cabecera.

Lo que más me gusta del Nino escritor es su “dulzura” realista al escribir. Las cosas del vivir cotidiano las convierte en fantasías, y en ellas, el lector puede entender que hay palabras escritas con la sonrisa, para que no se parta el corazón. Ellas sostienen las escenas de la narrativa, y hacen que la obra luzca bella, quizá imborrable. Y entonces llega esa parte del libro donde la alegría del aire se siente fresca sobre la piel... Y sé que a otros lectores, al leer sus pasajes, le invaden sensaciones especiales, igual que siento yo.

“La mayoría de las personas son otras personas”, dijo Oscar Wilde, y pienso que con razón. Y ahí, en el lado propio, es donde encuentro a Nino, porque él sí es EL.

Y ahí, en el pasaje 42, que lleva por título: “No te asustes, mi niño, pero...” Las palabras cuentan lo que la narrativa de Nino no esconde...

“Con el paso del tiempo he comprendido que todos somos personajes y que nuestros actos responden al dictado de un destino tan cruel como lo es un escritor con sus creaciones una vez que no sabe qué hacer con ellas. Con el tiempo he comprendido que no hay mayor acto de libertad que el de decidir cuándo morir, y que no hay mayor piedad que la de ayudar a tus seres queridos a alcanzar esa libertad”.

Gracias, compañero.Un million de soleils pour toi!



Mi querida Clarisa:
Me he emocionado al leerte, emoción que me ha llevada a las lágrimas. Temía que mi corazón se había vuelto insensible, gracias por haberme demostrado que aún late ante el afecto.
Mi situación personal no es tan extraordinaria; pero reacciono ante ella con torpeza e inseguridad. Mis miedos e inseguridades me aíslan, me refugio en la soledad, gracias por sacarme de ella e invitarme a cruzar junto a ti el puente de la amistad.
No sé a qué se debe la suerte de contar contigo en mis vidas (en la personal y en la creativa), pero me reconforta el saber que estás a mi lado. Gracias por tenerme presente en tu ánimo y por haber comprado “Donde vive…”. La novela tiene poco de novedosa para una lectora tan atenta como tú; y no tengo novedades que compartir con una persona tan generosa como tú. He dejado que la realidad seque la fantasía. Tus palabras son lluvia fértil para mi vigor baldío.
Me comporto como ese “poema exiliado en el cajón”, sobre el que escribes. Confío en iniciar “otro comienzo alzado de la ruina que ahora invade”. Tu afecto palía mi aflicción. GRACIAS, compañera de vuelos.
Os deseo lo mejor a ti y a los tuyos, Clarisa. Ahora y siempre.
Tienes un amigo en mí.
Nino.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

Otros, que nunca soy yo

     Otros, que nunca soy yo, me preguntan qué hago para no olvidarte, para tenerte cerca cuando debería retenerte en el indiferencia.
Otras, que nunca eres tú, evitan nombrarte cuando se entregan al vértigo de hacer que los días parezcan minutos, se burlan de ti a la par que dejan que el sudor cubra las estrías en su piel.
Ellos, que nunca somos nosotros, pretenden hacer un vacío de tu inexistencia, y construyen un nido con las plumas caídas en tus vuelos fallidos.

Nosotros, inocencia, sentimos que siempre es tiempo para librarnos del olvido al acercarnos a la ternura.
Nosotros, inocencia, evitamos el vértigo de diluir en un minuto lo que se intensifica en un día; limpiamos nuestra piel de recuerdos pasados, ya que sabemos que el sudor reposado se convierte en hedor.
Tú, inocencia, haces que mi vivir maduro no sea caduco y que los pájaros en mi cabeza vuelen con las mariposas en mi estómago.
No me tienes engatusado: me haces feliz como un gato, inocencia.




“Of all God’s creatures, there is only one that cannot be made slave of the leash. That one is the cat”. De todas las criaturas de Dios, sólo hay una que no se puede esclavizar con la correa: el gato. (Mark Twain)

jueves, 16 de noviembre de 2017

Este jueves, un relato: "Con los ojos vueltos"

Este jueves es nuestro compañero Pepe quien nos sugiere “asomarnos al interior de nosotros mismos” en su convocatoria: "Con los ojos vueltos"


 El humo cegó mis ojos

Quizá el humo sea metáfora borrosa de una vida que a la par que nos consume, se impregna en la piel, el cabello, los recuerdos… Apuramos su sabor o lo disfrutamos perezosamente. El humo, como la vida, nos acompaña en todo momento, sea triste o alegre. Al sentirnos (de)pendientes cambiamos de marca de tabaco, como lo hacemos de parejas o amigos; pero al igual que siempre recordamos ese primer beso que aceleró nuestro corazón, nunca olvidamos ese primer cigarrillo que nos revolvió las tripas.

Los ciclos del placer compartido seguido por la espera insegura, me llevaban a exhalar humo y expeler sentimientos. Después de todo, guardaba su tabaco cerca de mi corazón. Hubo veces en que tener un cigarrillo en la boca era lo más parecido a relamer su lengua. ¡Qué hombre me sentía cuando mimaba la comisura de mis labios!

Al igual que mi corazón subsistía con besos robados, mis pulmones se alquitranaban con cigarrillos mendigados. Acabé limosneando amor y comprando cigarrillos: un hombre debe pagar sus vicios y adeudar sus sentimientos. Los hombres no lloran, fuman en silencio.
Quizá nunca fui tan hombre como cuando superé los dos paquetes diarios y las cuatro palpitaciones nocturnas. Lejos quedaba el tiempo, enterrado más allá del arcoíris, en que exhalaba fuerza de ánimo. Cambiar de marcas no me ayudó a dejarlo, al igual que cambiar de camas no hizo que la olvidara. Mi vida era un carnaval de espejos y humo. Toda excusa me llevaba a colgarme de ella, lo mismo que cada impulso hacía que un cigarrillo colgara de mi boca.

Tras un despertar, entre arcadas de lo fumado, el fuego dejó de caminar conmigo: sólo su saliva me revolvía más que la nicotina.
Si yo he podido dejar alguna adicción y pocos de mis muchos vicios, tú también podrás, atentoLector. Créeme que lo tóxico que transpiro en este relato juevero no es fabulado: lo inhalé a diario hasta que comprendí que aquello no era vida, era humo.
Aunque debo admitir que hay noches de ardor en que salgo con mechero, confiando en que quien me pida fuego, camine conmigo. (350)




Pulsando en este enlace encontrarás más vueltas de ojos.


Gracias por tu compañía, atentoLector.

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