El
chipirifláutico David Rubio inspira
y coordina un nuevo encuentro creativo desde su siempre emocionante blog «El tintero de oro». El reto de este mes
consiste en “escribir un micro inspirado
en una emoción como mínimo”.
Mi
fábula de 250 palabras es hija de la ira (sin duda, la emoción que más me
pecamina). La he dramatizado en esta práctica de locución que quizá te apetezca
escuchar mientras lees el relato.
El demonio de la carne
Finalmente Dale
cayó dormido. Me levanté y llevé su copa a la cocina.
Arrojé el alcohol que quedaba sobre la madera que
había en el enorme horno de leña.
Recordé nuestros años de colegio y cómo Dale lograba sentarse con las niñas que
me gustaban.
En el instituto, compartió con Laura el viaje de estudios al que no me apunté para no dejarlo solo.
Estaba castigado. Descubrí, ya tarde, que finalmente le habían permitido
inscribirse; pero… se le olvidó decírmelo.
Laura, Maddy
o mi todavía esposa Audrey, todas
fueron activadoras sucesivas de la “maldición”, palabra en la que Dale abstraía su gusto por la mujer
ajena.
Lo había oído innumerables veces lamentarse de esa
maldición que lo convertía en desleal con sus seres queridos. Pero esta tarde,
escucharlo hablar con ese desapego de la adoración que Audrey le profesa fue demasiado.
Me invadió el arrebato “Bob”.
De repente, como en una toma involuntaria de
cámara, vi a Bob
reflejado en mi copa de burbon. Bob lleva siendo mi amigo imaginario desde que Dale empezó a hacerme sufrir lo
inimaginable.
Siempre me animaba a volcar mi ira en romper los
regalos que Dale me daba tras sus
maldiciones. Pero esta vez me incitó a romper a Dale.
Cerré los ojos, oí su carcajada y olí su aliento
fétido susurrándome: Fuego,
camina conmigo.
Como buen amigo de Dale, me alegro de haberlo liberado de su “maldición”.
En cuanto lo haya metido en el horno lo habré
redimido del demonio de la carne.
Gracias
por tu atención al videorrelato «El demonio de la carne». Intenté
que mi personaje no resultara plano y dotarlo de un arco emocional que
explicara su tensión disparada; pero creo que presentarlo justo cuando acaba de
asesinar a su “mejor amigo” no ha sido un buen punto de partida. ¿verdad?.
Te invito a que visites
el blog «El tintero de oro», donde
–además de un listado con los aportes cautivadores de mis compañeros
entintados– encontrarás un brillante artículo de David Rubio sobre las emociones y cómo usarlas en la creación
literaria:
https://concursoeltinterodeoro.blogspot.com/2023/05/microrreto-la-paleta-de-las-emociones.html
El
espectro “Bob”
ya me había arrebatado en otro relato que compartí en una convocatoria de “El
tintero”. Quizá te apetezca leerlo.
https://venyenloquece.blogspot.com/2022/09/microrreto-cita-la-vista.html
Gracias
por venir y enloquecer, amable leyente.
@NinoOrtea


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