Ven y enloquece

Ven y enloquece
Nada ha sido probado

martes, 9 de febrero de 2016

Mi imaginación ya no vuela



En lo creativo me ocurre lo mismo que en lo vivido: encuentro difícil mantener el equilibrio entre la Realidad y el Deseo.



Siento fascinación por esos directores que, en el fondo, siempre ruedan la misma película. O por los novelistas que reescriben constantemente un texto. Quizá sea John Fowles el escritor al que más me gustaría parecerme. Pese a mi admiración por su narrativa, temo convertirme en su émulo. No es que me asuste la posibilidad de pasarme la vida reinterpretando su novela El Mago; sino la de verme constantemente reescribiendo una mía.

Mi imaginación ya no vuela, está atrapada en mi propio laberinto creativo en el que soy a la vez Teso y el Minotauro.



Cuando me encontraba en pleno desarrollo de un nuevo entretenimiento literario, he decidido retomar el texto de mi obra Buscando el olvido. Pese a que había dicho y escrito que el de Beo era un texto acabado, de nuevo lo estoy recomenzando. Con mi incongruencia vuelvo a demostrarme que la realidad de mis actos es diferente al deseo de mis palabras.



Esta condición de desdicho me ocasiona cierta desdicha, traducida en un bloqueo creativo. No quiero ser por siempre como soy ahora: obsesivo en el perfeccionamiento y obstinado con lo superfluo.



Creo que mi anhelo de cambio dejaría de ser un deseo y se convertiría en una realidad si pudiera recordar lo que sueño mientras duermo. Creo que el poderme contar las historias con las que el subconsciente me acuna en mi descanso me ayudaría a calmar mi impetuosidad consciente. Cuando estoy despierto me desvivo en un “continuará”, cuando estoy dormido vivo la tranquilidad de ponerle final a mis historias.

Me gustaría que mis recuerdos obsesivos murieran cada anochecer y que mi curiosidad renaciera cada amanecer, que el olvido me trajera la paz de la desmemoria de todo salvo de lo que me ha aburrido, para así nunca jamás repetirlo.



He salido de los pasillos de mi laberinto para escribirte que estoy bien de todo menos de imaginación. No quiero que mi silencio en este blog te preocupe fuera de él.

Te deseo lo mejor.