Mostrando entradas con la etiqueta A Ariadna. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta A Ariadna. Mostrar todas las entradas

miércoles, 29 de marzo de 2017

Claudia Cardinale, imagen promocional del Festival de Cannes 2017



EFE París 29 mar. 2017.
Una imagen de la actriz italiana Claudia Cardinale bailando en un tejado de Roma en 1959 ha sido escogida para el cartel de la edición del Festival de Cannes que se celebrará entre los próximos 17 y 28 de mayo.
"¿Qué mejor símbolo para el próximo festival que esta actriz aventurera, esta mujer independiente, esta ciudadana comprometida?", destacaron hoy los organizadores del certamen en un comunicado dedicado a la presentación del cartel.



El texto anterior es un corta/pega de esta noticia

Claudia Cardinale es una de mis mayores debilidades estéticas. En ella me inspiré para el personaje de Soledad que aparece en mi novela «Condenado a revivir», con la que cierro la trilogía «Donde habita el recuerdo».



viernes, 13 de febrero de 2015

Mariposas en el estómago

Deja que te cuente algo:
Hubo un tiempo, cuando empecé a aceptar que dentro de mí había otras voces, en que una de ellas escribía poemillas firmados por “Ícaro”. Deseché pronto el pseudónimo, me parecía apropiado para un copista de la poesía amatoria de Catulo y no para este enamorado de la moda juvenil. Además, con mi vuelo no buscaba bañarme en rayos de sol, sino enredarme en el cabello de Ana, humedecerme en los labios de Isabel o transpirarme por los poros de Chiqui.


Guardo bastante del adolescente que aborrecía ir al instituto, pero madrugaba para quedarse a la puerta y ver a las chicas pasar. Las acompañaba escaleras arriba y me sentaba a su lado en clase, mientras mi cuerpo permanecía inmóvil en la cafetería.
Mi imaginación ha perfeccionado su vuelo y cada vez se pasa más tiempo en las alturas, ausente de lo que no me interesa, que cada vez es más si no estás a mi lado.
Tengo mariposas en el estómago, pero sólo despliegan sus alas cuando vuelo hacia ti.

domingo, 25 de enero de 2015

Pájaros en la cabeza



Ayer quise contestarte que de tener un superpoder me gustaría que fuera el de volar.




No es que me ensueñe caminando por La Luna, como cantó Gordon Matthew Thomas Sumner; pero sí que me gustaría experimentar la libertad de movimiento que asocio a volar, sí que me gustaría poder ver las cosas desde otra perspectiva.

De hecho, una de mis prácticas irrefrenables en casa ajena, como has comprobado, es la de asomarme a cualquier ventana y aprovechar esa oportunidad de observar mi ciudad, mi realidad, desde una vista diferente. Este arrimarme a las alturas os sorprende a quienes sabéis de mis problemas de vértigo; encuentro difícil aclararos que mi fobia no la activa la distancia al suelo, sino la probabilidad de caerme a él. No todo el mundo sonríe como tú haces al escuchar mis caprichos; y hay veces en las que temo que tu sonrisa tenga más de compasión que de comprensión.


Me cuesta explicar lo que encuentro evidente, ya que la pasión es un sentimiento impulsivo y no un acto reflexivo. Además, por la forma en que se me plantean ciertas preguntas siento que los inquisidores no se interesan por lo que digo, sino que lo ponen en duda. Eso sentí tras disfrutar, más allá del placer de tu compañía, de Birdman. No hago secreto de que mi debilidad por Naomi Watts es tan instintiva como la de esta bestia frente a tu belleza, ni de que me encapricha el actuar de Michael Keaton. 
Tu pregunta, remarcada en extrañeza, sobre qué podía haber visto en la película para que me gustara tanto, cuando a ti te había parecido pretenciosa, no es que no mereciera mi respuesta, es que preferí frenarla y en lugar de ello me sinceré sobre lo mucho que había disfrutado de nuestro primer cine juntos.

Ante ese tipo de requerimientos con demandas explicativas sobre lo que no tiene explicación, mi tono vehemente en la contestación amenaza la razón de mi juicio. Pedirme que razone lo espontáneo, que explique lo que hace que me guste lo que me gusta, me es tan forzado como el evitar sonrojarme cuando me miras con ganas. Por eso me cuesta hablar de ciertas cosas y opto por escribirlas: es una forma de compartirlas sin temer a la respuesta.


Respuesta que ahora te doy, contando con que llegue a ti desde este blog que, aparentemente, desconoces. Lo escribo con la ilusión con la que un náufrago confía en que sea leído su mensaje en una botella: la necesidad nos hace creyentes en lo improbable y agnósticos de lo imposible. Me gusta Birdman porque me habla de ti y de mí: tú tienes el atractivo de Naomi Watts y la honestidad de su personaje; y yo soy ese Michael Keaton egoísta con todo menos con su deseo.




Más allá de tu piel, mi deseo está en volar, aunque sólo sea una vez, aunque sea la última. Allí sentados en el cine, había volado y lo había hecho a tu lado. Intenté decírtelo, pero temí que tu sonrisa cómplice se convirtiera en risa burlona.


Tengo pájaros en la cabeza; no ensueño retar a la ley de la gravedad, sino ver la realidad desde otra perspectiva.

martes, 4 de noviembre de 2014

Sin un adiós



Como mis lágrimas en tu lluvia 02



Pese a lo enviciado de mi presbicia, he releído un artículo sobre las razones del Suicidio en España: Los hombres se suicidan, las mujeres lo intentan



 Me llamó —y mucho— la atención el hecho de que un suicida no lo es tanto si se inmola en una gran ciudad. Es este caso, según asegura la psiquiatra Carmen Tejedor, la acción adquiriría otras connotaciones sociales; y el adiós definitivo podría incluso ser certificado por un forense como un accidente fortuito.

Y es que acaso nuestro verdadero suicidio social sea la presencia en la Función Pública de tanto turista accidental; fortuitamente atraído por sueldos y horarios, pero carente de disposición a prestar un servicio público.



Lo triste es que, sin necesidad de entrar en detalles porcentuales, los datos del Instituto Nacional de Estadística reflejan que durante el año 2010 continuaron registrándose menos suicidios en la comunidad de Madrid que en regiones con menor población como Galicia o Canarias.

Probablemente, a la Muerte —al igual que a los corruptos y los exabruptos— no le gusta la plebeyez de habitar en un cubículo urbano y prefiere pasarse largas temporadas en sus casas de campo.

 Lo turbador es que hay ciertos adioses, largos o cortos, que están orquestados para pasar desapercibidos mientras se formulan; y programados para pervivir en el recuerdo como duda de si no fue el abandonado quien provocó su abandono. 
Me desconciertan nuestras despedidas, que me enredan en sábanas que ya calienta otro cuerpo; y tus silencios telefónicos que me dejan colgado del auricular, como un cuadro a la pared de un edificio a medio demoler.

Te estás yendo sin un adiós.

sábado, 1 de noviembre de 2014

De Halloween a Holywins



Como mis lágrimas en tu lluvia 01
El calendario marca que estamos en época de rendibú a los difuntos; aunque casi parece más de exaltación a payasos ridículos, por eso del “ja-ja Jallogüín”.





Quizá la explicación para esta broma asesina del otrora sacrosanto tiempo de Adviento, que para algunos es Halloween, se encuentre en que lo que está cadavérico es nuestro sentido del humor.

Aunque nadie lo diría tras leer que la Conferencia Episcopal Española lleva desde el año 2010 apoyando la celebración de un truco-o-trato alternativo, bautizado como Holywins, para cuyo disfrute exhorta a los padres a que no disfracen a sus hijos como garabatos y sí de santos, a la hora de lucirlos en sus romerías a cementerios y limpiezas de nichos.

Aquí dejo el vínculo a la noticia en la página Web Católico de Javier para aquellos que, fieles émulos de Santo Tomás, si no lo ven no lo creen http://webcatolicodejavier.org/todossantosfiesta.html



Del devocionario al bestiario en un breviario. Uno recupera la carcajada al imaginarse, en esta tardenoche del 1 de noviembre, las calles llenas de niños empanados como San Jacobos y huyendo de unos encoralizados Bob Esponjas que los persiguen para freírlos en las planchas de sus cangreburgers.



Mientras añoro volver a bañarme en el azul de tus ojos o descender al fondo de tu bikini, nada me hace temer que me des calabazas, pero sí que me des un plantón que regaría con mis lágrimas en tu lluvia.

Entradas populares

LibrElena - Blog de Nino y Nino Ortea.

El contenido literario de este blog está registrado en Safe Creative