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miércoles, 9 de octubre de 2024

Cuore, batti il cuore, mi è sembrato di sentire un rumore

Frente a la actual pérdida de papeles por parte de la prensa diaria, los semanarios de sociedad han ido alcanzando más poder –que no prestigio– social. Muestra de ello es que los periódicos incluyen noticias del mundo del colorín en sus páginas coloreadas. Y muchos de ellos añaden en su popurrí de fin de semana, alguna publicación centrada en un mundo del corazón sin trasplantes pero con desplantes.

El poder de estas revistas cardiacas es tal que, aunque no quiten ni pongan reyes, ayudan a sus señores. Desde sus portadas desinformantes nos  intentan colar un cuento sin fin, ante el que debemos sentirnos felices al leer cómo otros se comen nuestras perdices. Los programas de embrutecimiento son fieles a su planteamiento; mientras que en los informativos se nos  engaña con desinformación.

Todo el colorín colorado que está coloreando las revistas de sociedad y los diarios de suciedad con trazos de la figura barbarizante del exmonarca tunante y su vetusta amante, no deja de ser una clara muestra de lo mucho que los españoles preferimos las fábulas regias a las informaciones reales.

Curiosa sociedad la nuestra en la que, tras acostarse con el Príncipe Encantado, la Bella Durmiente ya no quiere ser princesa, sino que vivir para siempre del cuento.

Y este plebeyo nada bello está harto de que lo intenten forzar a tragarse sapos chulapos y besar ranas marranas.

Me siento inseguro en este mundo con corazón impuro y donde el rumor noticiado provoca tumor atontado. Inseguridad que me lleva a la nimiedad de refugiarme en evocanciones de mi tierna edad.

Raffaella Carrà- Rumore

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Voraz




 Voraz


Ni quiero ni busco engañarte,
mi mero deseo es el de devorarte,
hacer que nos saboreemos con intensidad efímera.

Lo único eterno es mí es la curiosidad,
este hambre que no sacia la ingesta de edad,
pero que podemos aplacar aquí sobre la encimera.

Viví durante un tiempo a dieta de normalidad,
pero me devoraban las ansias de voracidad,
así que mi vida volvió a ser la que era.

No busco ser normal, sino feliz.
Apuremos una avidez que tú calificarás de desliz
cuando le expliques a tu amiga tu cansancio y tu ojera.

Y así, mañana tras nuestro adiós,
cuando él te pregunte por esa sonrisa en tus labios
podrás tranquilizarlo con que su intensidad será perecedera.

Y le silenciarás que, por eso, vuestro matrimonio será eterno,
pues habéis triunfado al hacer de la pasión un averno,
y tu cuerpo de ángel sólo se endiabla al caer en una fugaz hoguera.



Y esto es lo que canturreo cuando evoco nuestro jaleo.


sábado, 11 de noviembre de 2017

Elisión



Elisión

Nunca quise ser aquel otro,
sólo deseaba ser estos nosotros,
por eso me escuchaba
en cada nombre que pronunciabas
y que siempre era el del otro.

No me importaba no estar en tu boca,
ni el no volver tu mirada loca;
sólo quería encontrarme en tu corazón,
así que acepté la sinrazón
de ser silencio en tu boca.

Eso fue entonces; ahora que me he vuelto cuerdo
de tu boca casi no me acuerdo,
salvo si me muerdo los labios
de frustración, al sentir esto que los sabios

diagnostican como estar cuerdo.





Consejo de uso para esta evocanción:

Evocanción a entonar por quien presente una gran naturalidad para elidir pronunciar la “s” del plural, en metáfora de la boca que se olvida decir “nosotros” cuando habla en primera persona y en sueños.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Extraños en el paraíso

No codicio ser el Nobel Dylan ni el plebeyo Sabina: si escribo es por necesidad, no por ambición. Aunque admito que tengo de poeta lo mismo que Bob y Joaquín atesoran de novelistas: a los tres nos gusta contar historias. Si ellos componen canciones, yo escribiré evocanciones.
  


Mi contar historias tiene mucho de cantar mis ilusiones y de trinar mis decepciones, a las que pongo ritmo de experiencias o compongo al son de falsos recuerdos.
La necesidad que me lleva a escribir no resulta de un tema único. Aunque sí que tiendo a repetir estribillos en su cadencia, por eso de fantasearme como un decadente; de ahí que recomponga como cantares de gesta lo que fueron gorjeos cotidianos: mis recuerdos son más bellos que las vivencias que los originan.

En mis evocanciones el pasado sonará orquestado a mi capricho; el presente resonará como soleares improvisadas; y el futuro se anticipará en sonidos de lo que no llegaré a escuchar.
Escribo por necesidad y con curiosidad. Publico por ganas de comunicarme contigo, atentoLector; gracias anticipadas por hacer tuyas estas evocanciones y cantarlas a tu manera: pese a que seamos extraños en el paraíso, coreamos con la misma ilusión.

Desde siempre, lo mío es el rock consistente; aunque resulta evidente mi debilidad por el pop efervescente.
Desde ahora, voy a compartir evocanciones sencillas, a las que dará letra mi enninación y pondrá música el azar de tu atención lectora.

Pronto lanzaré el primer sencillo. Gracias por mantenerte a la escucha, atentoLector.

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