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lunes, 6 de enero de 2025

Un blog entre la multitud

 

Hola, amable leyente:

Confío en que este año que acaba de comenzar te resulte estimulante en su sencillez –que en la vida, a diferencia de lo que ocurre con los puzles, nadie disfruta ensamblando lo complicado–. Disfrutar de la magia de lo sencillo, de esas pequeñas cosas que engrandecen lo cotidiano, sólo requiere de nosotros mantener viva nuestra capacidad para ilusionarnos ante lo estimulante en la realidad y lo esperanzador del deseo.

En nuestro quijotear diario por las tierras de lo cotidiano, debemos evitar vulgarizarlo como ordinario y autoengañarnos pensando que los molinos que vemos son monstruos gigantescos. Pero sí necesitamos autoentregarnos en confiar en que dentro de cada molino more una experiencia inolvidable, algo que recordaremos y cuya evocación pública nos alejará del olvido al acercarnos a la memoria ajena.

Escribir textos para este blog es para mí una experiencia inolvidable. El que tú los leas, amable leyente, convierte estas fabulaciones sencillas en narraciones extraordinarias. El que tú mores en sus estancias impide que este cobijo creativo se desmorone cual casa de los Usher.

Gracias.

martes, 26 de noviembre de 2024

Pensamientos discordes 03


 Soy una persona excéntrica –no extravagante, estrafalaria o estrambótica–.

Toda mi vida descentrada ha transcurrido ajena a la normalidad –en algunos casos a pocos milímetros de distancia; en otros, a kilómetros–.

Por suerte soy un hombre con rasgos agraciados, un hombre con facilidad de palabra, un hombre con un lenguaje físico seguro, un hombre con ánimo firme… Quizá una de mis mayores suertes sea la de ser un “hombre”, ya que este hecho hace que muchas de mis peculiaridades sean toleradas, aceptadas o incluso resulten atractivas –mi indocilidad hace que se me elija como líder, mi individualismo lleva a que me fantaseen como pareja–. Estas peculiaridades tienen más de penalidades cuando perfilan a una mujer, en la que la indocilidad sería señalada como amargura y el individualismo como ‘zorrerío’.

Todo mi apoyo y admiración a mis compañeras indóciles e individualistas.

martes, 19 de noviembre de 2024

Laberinto sucinto

David Lynch's What Did Jack Do? ~ "True Love's Flame"

 

Hay veces, bastantes, en las que la Realidad acompañada me resulta irreal –como un sueño en el que uno se sueña soñando–. Y eso me tiene al vilo, pues pienso que algo no va bien en mí cuando hilvano la mayoría de las compañías en un hilo de indiferencia. Me impongo quedar con conocidos o socializar. Imposición que habitualmente conlleva la sanción de sentirme incómodo (tal y como acomodo en este blog).

Pero, por otro lado, reparo en que lo que me entretiene es la vida, mi percepción y ensoñación de ella; por lo que me reconforta el pensar que lo que me resulta latoso no es mi sinrazón autómata, sino el corazón de lata de tantos que buscan la magia en otros en lugar de desarrollar la suya propia.

El laberinto del Ninotauro, del que me quejo desde tiempo añejo, me protege y aísla de lo que no quiero ser.

Recorrerlo estimula mi curiosidad y la de mis personajes.

Mi soledad no conlleva abandono. Me entrego a encontrarme, aunque sea en reflejos de actos ajenos o en palabras de otros que resuenan por los pasillos del laberinto.

 

Este blog es una prueba del resonar de tus palabras animosas, amable leyente. Gracias por tu compañía.


 

sábado, 16 de noviembre de 2024

Pensamientos discordes 02

Amable leyente:

Pienso que si éstos son tiempos hostiles para la libertad de pensamiento es porque nos molesta la libertad de pensamiento en otros; y los adjetivamos con descalificativos o epítetos que los califiquen de catetos.

Este ‘hipotenuso’ suele poner a todos de acuerdo en el uso del eufemismo “peculiar” para adjetivar mi sustantivo ‘ninismo’.

Una de mis peculiaridades es la de no tolerar la falta de respeto. Intolerancia que no callo y con la que muchas veces he acallado al irrespetuoso. Pero me hago viejo y los años no me están trayendo prudencia, sino cobardía.

Hace apenas una semana participaba en una actividad cultural. Durante el ejercicio de su turno de palabra, una escritora compartió el efecto de bloqueo que la tragedia que asola a la región valenciana estaba ejerciendo sobre su creatividad literaria. Su exposición fue correspondida por una ¿compañera? que, como valoración a la introspección compartida, ofreció una refutación tan calmada como irrespetuosa y soberbia: “Hay que informarse bien”. La invalidadora, otra escritora, no respetó la reflexión personal ajena –intuí que se alteró por la crítica al desgobierno estatal que la ponente había incluido en su introspección–.

Nadie corrigió la actitud censora de la descalificadora. La mujer que había leído su reflexión articuló, tras recibir la reprobación, unas explicaciones alternadas con disculpas por el fondo y forma de su texto. Nadie le trasmitió apoyo o agradecimiento por haber compartido sus inquietudes personales y la aflicción de su personalidad creativa. Nadie cuestionó la actitud cuestionable de la valoradora que se había erguido como defensora del bien.

Fui todo un “don nadie”. Me convertí, peculiarmente, en uno más de la nada adocenada.

Mi mudez cobarde me ha llevado a una gran crisis, de la que ha sido eco mi silencio en este blog.

Voy mudando mi corteza de prudencia. De este olmo viejo brotan hojas nuevas que a la música del azar entonarán un canto a mí mismo.

Eso será entonces.

Ahora debo alejarme de la gran nada.

Gracias por acercarme a tu todo, amable leyente.

Nino.


jueves, 24 de octubre de 2024

Ignorancia bestial

Ignoro si la vida es un bestiario de cronopios, que nos mantiene en la innopia mientras buscamos ser desvelados por labios de ensueño.



Sé que mi prójimo, Nino Ortea, vive ufano en un devocionario donde se afana por ser personaje fiel, devoto de la Libertad y de la Belleza. Mientras que yo, su anfitrión, soy ocasionalmente impersonal a mi persona y me afeo al atarme a ferreas cadenas de oro.

miércoles, 9 de octubre de 2024

Cuore, batti il cuore, mi è sembrato di sentire un rumore

Frente a la actual pérdida de papeles por parte de la prensa diaria, los semanarios de sociedad han ido alcanzando más poder –que no prestigio– social. Muestra de ello es que los periódicos incluyen noticias del mundo del colorín en sus páginas coloreadas. Y muchos de ellos añaden en su popurrí de fin de semana, alguna publicación centrada en un mundo del corazón sin trasplantes pero con desplantes.

El poder de estas revistas cardiacas es tal que, aunque no quiten ni pongan reyes, ayudan a sus señores. Desde sus portadas desinformantes nos  intentan colar un cuento sin fin, ante el que debemos sentirnos felices al leer cómo otros se comen nuestras perdices. Los programas de embrutecimiento son fieles a su planteamiento; mientras que en los informativos se nos  engaña con desinformación.

Todo el colorín colorado que está coloreando las revistas de sociedad y los diarios de suciedad con trazos de la figura barbarizante del exmonarca tunante y su vetusta amante, no deja de ser una clara muestra de lo mucho que los españoles preferimos las fábulas regias a las informaciones reales.

Curiosa sociedad la nuestra en la que, tras acostarse con el Príncipe Encantado, la Bella Durmiente ya no quiere ser princesa, sino que vivir para siempre del cuento.

Y este plebeyo nada bello está harto de que lo intenten forzar a tragarse sapos chulapos y besar ranas marranas.

Me siento inseguro en este mundo con corazón impuro y donde el rumor noticiado provoca tumor atontado. Inseguridad que me lleva a la nimiedad de refugiarme en evocanciones de mi tierna edad.

Raffaella Carrà- Rumore

lunes, 23 de septiembre de 2024

El malvado ‘Ninoff’

Sufría, me acaloraba, sonrojaba y sudaba…

¿Me había contagiado, finalmente, de COVID?

¡No, me estaba enamorando!

 

Antes de "Kong" ya hacía sentir a todo hombre un 'king'.


¡Ah, el amor! Esa pequeña tontería que, en la vida real, quien bien te quiere siempre te aconseja evitar para así no acabar volviendo a morder el polvo.

El romanticismo suena bien en las canciones de los Queen y queda bien en las camisetas de Zara. Pero en la vida real está tan en desuso como tararear una canción de los Pecos o vestir una camisa IKE. El amor es un complemento que aún tiene su momento en la Ficción; pero en la Realidad, aseguran que está de más al llegar a cierta edad: al igual que lo están el heroísmo o la puntualidad.

Encuentro mucho heroísmo en quien se atreve a enamorarse a contratiempo y confía sus sístoles sexagenarias a las diástoles ajenas. El sencillo acto de enamorarse lleva siendo el origen de muchas complicaciones desde que ‘Adán’ y ‘Eva’ desataron la ira de un dios intransigente ante el amor libre. Y es que a prejuicio de los cerebros más destacados —y de sus corazones enlatados— ¡el amor es el juego más peligroso!

No soy jugador, sí soy juguetón. Espero no resultar tontón al aconsejarte que un sentimiento tan excelso no te lleve al exceso del turdimiento, amable leyente; pues si la emoción deviene en obsesión, puede hacer de ti una pieza de caza.

 



Ha sido volver a ver la película «The Most Dangerous Game» ––El malvado Zaroff (1932)–– y enamorarme de nuevo del buen cine. Era tal mi efusividad que sin pensármelo, llamé a la que caza en su coto a mi corazón roto: me creí el amo de un juego que, aunque aún no ha recomenzado, ya sé cómo habrá terminado.

Te recomiendo que abordes mi primera acción; respecto a la segunda, antes de que te desbordes escucha a tu corazón. No pierdas tu cabeza, prudente leyente.

 


Para ver la película en su versión original sólo tienes que pulsar aquí.

https://archive.org/details/TheMostDangerousGame

 

Éste es el enlace a la página en Wikipedia

https://es.wikipedia.org/wiki/The_Most_Dangerous_Game_(pel%C3%ADcula)

 

lunes, 16 de septiembre de 2024

Soy dado


 

Imagen tomada de https://www.emocionalymente.com/

 

No reniego de mi pasado. En general acepto como propios los aciertos y errores que me afectan, aunque no me corresponda su autoría.

Soy dado a hacer, no a intentar; de ahí que acumule tantas pruebas de vida. Pruebas que demuestran que las vidas de este ensoñador no han sido una sucesión de espejismos, sino un encadenamiento de realidades, de ahí que mis vivencias tengan mucho de variaciones.

Prueba simple de esto es este blog simplón, donde mi repetitivo canto a mismo lo disimulo como “ninismo”.

Básicamente soy el que era cuando abrí «Ven y enloquece».

Mi manera de escribir se mantiene diletante.

Cada dos por tres escribo sobre las seis mismas caras que conforman el dado vital con el que pongo a juego mi destino y envido con desatino: yo, mi, me, conmigo, de y sobre .

El mío no es un caso de esquizofrenia venyenloquecida, sino un ejercicio de vanidad bienacompañada.

Gracias por el bien de tu compañía, amable leyente.

lunes, 9 de septiembre de 2024

Recuerdos discordes: desdentadas / descubiertas

En mi infancia el mundo era pequeño, del tamaño de mi barrio.

Aunque la imaginación me permitía ir donde quisiera, no imaginaba otro mundo mejor para vivir que aquél donde vivía: el barrio de “El Carmen”, en Gijón –antiguo enclave de servicios navales que había devenido en arrabal de servicios sexuales, prestados por prostitutas tan ruidosas como vulgares y contratados por “puteros” tan vulgares como ruidosos–. En mi calle, de apenas doce portales, había tres “puticlubs” y varios pisos que oficiaban de burdeles. Las rameras caídas en desgracia –muy desgarbadas, desdentadas e imagino que heroinómanas en su mayoría– tras ser expulsadas de los prostíbulos trabajaban colándose en las carboneras de los portales o acomodándose en los recovecos de los muelles cercanos.

Estas mujeres erosionadas frecuentaban los bares a los que íbamos los vecinos del barrio, donde no sólo buscaban negocio, también calor humano y cierto sentido de pertenencia. Allí, cuando estaban sobrias, se les permitía permanecer –normalmente arrinconadas junto a las máquinas tragaperras– siempre y cuando no molestaran al resto de la clientela. Algunas, las menos deterioradas, incluso obtenían ingresos extra al realizar trabajos de limpieza en los mismos portales  en los que trabajaban de noche.

Incluso hubo entre ellas quienes encontraron algún “benefactor” que las retiró de la vida en la calle. La señal más evidente de su incorporación a la condición de “vecina” era que dejaban de saludar a sus antiguas colegas y clientes, por lo que pasaban de presencia ruidosa a silenciosa, a menos que el espíritu del vino hiciera presente su pasado.

Foto tomada de Internet. Autoría no acreditada.

Recuerdo en especial las tardes-noches de los domingos. Iba con mi familia al bar “El Nalón” o al restaurante “Riscal”. Allí, mi padre y hermana veían el partido de futbol en la tele en color. Mi madre alternaba la lectura de la prensa con la atención a las jugadas destacadas y la conversación con nuestros convecinos, incluidas las meretrices reconvertidas.

Las tardes en que tenía suerte yo llevaba tebeos al bar y, una vez releídos, calcaba algunas de las viñetas usando servilletas de papel. Pero era más habitual que cargase con libros y cuadernos de ejercicios, para acabar de hacer los deberes o castigos escolares a entregar el lunes. Cuando los finalizaba, no era raro que una de aquellas mujeres perfumadas en pachuli me regalara alguno de los tebeos que ellas leían, cómics a los que solía faltarles la cubierta o las páginas centrales, al igual que a sus propietarias les faltaba algún diente. Aquellas mujeres me ofrecían con tanta ternura los cuentos que mi madre nunca rechazaba el regalo, pese a que mi padre soliera carraspear su desacuerdo.

Aún guardo alguno de aquellos tebeos.


 

viernes, 30 de agosto de 2024

Mis fotos viejas mienten

Parece que fue ayer, y fue hace dos meses, que he empezado lo que ahora me resisto a acabar, ya que seguir su curso me altera el pulso. Quizá esta alteración se deba a la pulsión que me domina al acercarme al final de la escritura de un compendio de memorias mejoradas, recuerdos falseados y ensoñaciones nineadas.

Me llama la atención, e incluso me entristece, la fidelidad con la que recuerdo los momentos difíciles y la inexactitud con la que recreo los periodos felices –pese a que éstos son más frecuentes y prolongados–. Mi propósito inicial era el de “escribir algo a boli" durante estos meses de verano.

La muerte de una amiga, Carmen P*ñ*d*, me había impulsado a evocar vivencias que habíamos compartido y que tras mi muerte –tan segura como, deseo, futura– se diluirían en el flujo del tiempo cual “lágrimas en la lluvia”.

–¡Es momento de escribir! –me exhorté en actitud replicante ante la melancolía anquilosante. Y a ello me puse.

Por suerte, mi vida ha transcurrido habitualmente sin más problemas que aquellos que me he buscado. Y las únicas tragedias que he vivido siempre han matado a otros. He sobrevivido mucho, no creía que llegase a cumplir la edad que tengo; y he sufrido poco. Eso es verdad.

También es verdad, como ya te he anticipado al principio de esta enninación, amable leyente, que no soy fiel escribano de mis actos vitales. Hecho que he vuelto a comprobar al redactar esta recolección de vivencias compartidas, cuyo borrador estoy a punto de finalizar. Sin que fuera mi intención, he fabulado con lo que he recordado. Mis memorias voluntarias resultan en fantasías espontáneas. Escribir deviene en un ejercicio de reminiscencia en el que a la par que ejercito recuerdos se liberan emociones que esos repasos despiertan. Me distancio del sufrimiento; por lo que cuando lo recuerdo lo hago de manera sintética. Me froto con el disfrute, detallo su talle e incluyo ecos de la fruición presente que me produce revivir un pasado placentero: trareo canciones no de ese momento, pero sí de aquella época; la brisa fría de aquél invierno la adjetivo ahora como refrescante; los colores chillones, como resultones.

Sé que el deseo se impondrá aún más a la realidad en las futuras correcciones de estas evocaciones, que los textos tendrán más de mi heterónimo que de mi persona, que los amigos a los que quiero recordar los habré convertido en personajes literarios. Corregiré los recuerdos a la par que corrija los textos. Y quizá incluso haga mía la voz de Manolo García:

Tan lejos los recuerdos

De días felices y extraños

Mis viejas fotos mienten

Tu pelo es más liso y claro


El último de la fila - No me acostumbro (1987)

 

martes, 2 de julio de 2024

Escribir es ESPERANZA

Escribir es Soledad; pero también Alegría y sobre todo Esperanza.

Las musas son muchas y, por suerte, son desiguales, de ahí que no sean monótonas. Hay días en que vienen todas; en otros no visita ninguna. Esperanza es la luz del sol que hace que mi corazón no tenga edad al escribir.

Los humanos somos diferentes. Eso convierte en un estímulo el conocer a cada persona. Los humanos no somos bits en una pantalla de ordenador, somos latidos en una playa de sentimientos. La vida está allí fuera, sobre el asfalto. Aquí evocamos o ensoñamos lo vivido, tú y yo lo sabemos bien, amable leyente.

No debemos sacrificar nuestra realidad para consolidar nuestros sueños, el equilibrio entre Realidad y Deseo debe protegernos del vértigo de la caída.

La soledad es adictiva, el aislamiento da una falsa sensación de autocotrol y seguridad que, como mínimo, se traduce en torpeza emocional en ciertos contactos sociales. Soy una persona individualista, no asocial; ése es el referente de equilibrio que debo mantener presente.

La soledad –entendida como aislamiento– es mala compañía a la hora de escribir narrativa. Impregna a mis fabulaciones de una melancolía en su fondo, y su forma acaba embebida de esta evocación. El resultado son textos con altibajos en su ritmo narrativo, al presentar fragmentos donde no busco comunicarme, sino exorcizar esa melancolía.

Gracias por la esperanza que me proporciona tu compañía, afable leyente.



lunes, 24 de junio de 2024

“Übermensch” ist ein Konzept, das mich, lieber Leser, übertrifft

Naranjito quita el hipo

En la vida real, suele ocurrir que lo que nos atrae de una persona termine convirtiéndose en lo que nos aleja de ella. La kriptonita de la convivencia puede suponer un recorrido por el calvario que separa el devocionario de la expectación al bestiario de la decepción, cuando comprobamos cotidianidades como que a nuestra princesa de la boca de fresa se le olvida enjaguarse las encías los días que acaban en “s” y las noches de los que terminan en “o”.

También, en esa sensación de ser “nuevos dioses” que acompaña al sentirte nuevamente enamorado, puede pasarnos que en caso de mantener el endiosamiento distante que en su momento nos funcionó como palpitante del corazón ajeno –alguien debería explicarme porqué el hacerte el difícil te lo pone fácil en la seducción–, acabemos convirtiendo en apóstata de nuestro cariño a la que profetizábamos como nuestra eterna apóstol; la cual se declara atea del titánico sacrificio que supone idolatrar a un feo con ínfulas de Prometeo (y que, en su desilusión, lo del fuego en la pasión lo deja siempre para luego).

En la vida ficcionada, suele ocurrir que lo que nos atrae de un personaje termine convirtiéndose en lo que nos aleja de él. Todos hemos acabado hartos de las camisas de Chiquito de la Calzada, de la gabardina de ‘Colombo’ y del bañador de Pamela Anderson. Excepción llamativa es la pervivencia de las camisetas de ‘Naranjito’, quizá por su valencia a ser entendidas como una exteriorización de la disposición del camisetero a ser partido a la mitad y exprimido por cualquier licuadora enloquecedora.

Al igual que los antiguos dioses del Olimpo murieron al dejar el pueblo de creer en ellos, estos nuevos dioses –los iconos efímeros de la cultura popular– suelen tener una vida fugaz como consecuencia de su sobreexplotación mediática; y en cuestión de una temporada pasan de lucir en los frontales de nuestras camisetas a arrugarse en el fondo de nuestros armarios.

Una de las contadas excepciones a esta volátil condición de héroe por un día –ya decantada por David Bowie– es ‘Superman’. Héroe de cómic entre cuyas innumerables proezas destaca la de haber convertido su nombre singular en sustantivo común en nuestra lengua. Heroicidad que se convierte en gesta si tenemos en cuenta que su incorporación se produjo en plena héjira cultural de una dictadura analfabeta y anglófoba, que hacía que en España el güisqui se bebiera sin soda y a John Wayne se le apellidara “vaine”.

Gracias a nuestros padres, todos crecemos queriendo ser buenos y justos. Gracias a ‘Superman’, algunos aprendimos que es más poderosa una sonrisa que unos músculos.

Miguel Bosé - "Super Superman" (1979) HD

Aunque tú no lo creas, amable leyente, esta deliranza se originó tras la lectura de un relato escrito por David Rubio en su superblog: y es que lo de mercar la compra en el súper tiene mucho de castigo divino, cual subir y bajar una roca del monte Olimpo:

https://balasyestrellas.blogspot.com/2024/06/por-culpa-de-la-cola-del-supermercado.html


lunes, 10 de junio de 2024

“¿Te acuerdas cuándo?” es la peor manera de comenzar una conversación



Me levanté esta mañana y descubrí que el sol que nos estaba siendo tan esquivo había venido a visitarnos. Me puse contento y empcé a cantar olvidando mi mal aliento:
"I'm gonna take you down, deep down to the frontline... (Deep down)"
Como buena mañana norteña, el cielo presentaba sus claroscuros, lo que me permitió salir con una chaqueta por alforja en la que guardar dos pares de gafas –prolectura y antisol–, un botellín con agua, un lápiz y una libreta –por eso de si mi divagar me acercaba a algún parnaso creativo–. Ahora que, pese a mi inmadurez, me encamino a hacerme viejo, suelo salir de casa tan equipado que en vez de irme de paseo parece que me voy a Borneo.
"Woke up this mornin', got yourself a gun. Your mama always said you'd be the chosen one." 
Estaba sentado, absorto en mis ensoñaciones, cuando alguien pronunció el nombre por el que figuro asentado en el registro civil. A la tercera citación, me di por aludido y miré al invocador, temiendo que fuera alguno de aquellos señores vestidos de chándal que merodeaban por el parque; y que me estuviera retando a echarle una carrera, por eso de quedar bien ante sus nietos.
Quien me habló era un antiguo compañero de instituto, que se había convertido en turista accidental de su antigua ciudad. La celebración este domingo de un atractivo partido de fútbol lo había atraído a Gijón antes de lo previsto.
Tras haberme recordado quién era (él), se olvidó de preguntarme cómo estaba (yo). 
"When you woke up this mornin' and all that love had gone."
Mis tripas empezaron a avisarme de que llegaba el momento de irme a casa, para no tardar en saborear la comida de desenlatada que debía recalentar. Así que rechacé la invitación del aparecido a ir a compartir unas sidras; y, tras desearle un buen día y un mejor regreso a su casa, me despedí sin mostrar intención de saber más de él y de sus treinta años de gloria que aún le quedaban por glosarme.
El desconocido se ofreció a acompañarme un rato, así que opté por tomar el camino de vuelta más corto. Me habló de forma apurada sobre su vida exitosa y de su glamurosa esposa, a la que me presentaría la próxima vez que nos volviéramos a ver. Llegados a mi portal, intentó seguir aireando éxitos, entre los que no estaba el de lograr atrapar mi atención.
"Your papa never told you about right and wrong."
A mi hambre de fiambre se unió la urgencia por ir hogaño al baño –que como ya no soy aquel alumno hirsuto de instituto al que mencionaba el desconocido, mi cuerpo cincuentón encuentra difícil frenar la micción–, así que tras una brusca despedida me fui sin tiempo para aceptar su sugerencia de intercambiar nuestros números de teléfono, que el muy alegre tenía toda la pinta de ser uno de esos hombres felizmente casados que no se cansan de mandarte por WhatsApp, a escondidas de sus esposas, videos de jovencitas gozosas de no estar unidas a él.

No sé por qué me acordé del fallecido James Gandolfini. Más bien de la psiquiatra que oía sin escuchar sus confesiones en la teleserie «Los Soprano». Quizá, al final, la vida sea un sueño; pero hay momentos en los que escuchar la de otros se convierte en pesadilla.

"Yeah, I know you, you just can't help yourself, yeah."

Gracias por escucharme/leerme, amable leyente.




martes, 4 de junio de 2024

Será por pastillas II (Insurrección)


 

Titular e imágenes tomados de este artículo de la edición digital del diario “El País”. https://elpais.com/sociedad/2024-05-09/sanidad-quiere-poner-cerco-a-los-tranquilizantes-se-toman-en-exceso-y-se-cronifican.html

Encuentro preocupante la manera en que hemos dejado que nuestro vivir en sociedad se asocie a aceptar vivir bajo control. Nada más próximo a una pesadilla orwelliana que el aceptar que cancelen nuestro pasado –nuestras vivencias–, bajo la excusa de protegernos del daño que nos produce el recordar esas experiencias, ¿verdad, amable leyente?

En «1984», George Orwell fabulaba sobre la posibilidad de que se establecieran “ministerios de la Verdad, de la Paz, de la Abundancia y del Amor”. En 2024, esa distopía es real. “If liberty means anything at all, it means the right to tell people what they do not want to hear” –escribió George Orwell en su prefacio a «Anninal Farm (Rebelión en la granja)» –primera novela que leí en inglés en edición no escolar–. Nada más cercano a una realidad orwelliana que un sistema sanitario público en el que ante cualquier síntoma de flaqueza ante el tiempo presente te recetan pastillas para no soñar, como si fuéramos personajes decantados por una canción de Joaquín Sabina.

Nos quieren tontos.

Eso queda claro desde que entramos en el sistema –la educación nos deforma para formarnos en el aprendizaje del “prietas las filas”–. Y, para rematar su control, nos atontan con pastillas, con ansiolíticos para tenernos quietos ante cualquier inquietud. ¿Cómo puede haber en España un problema de adicción a una droga medicamentada bajo receta?

Muy sencillo: cuando te la dan para paliar cualquier mal –incluso una migraña crónica, como es mi caso–.

Grave peligro corre quien cuenta lo que tiene en la cabeza a su doctor de cabecera. Intentará adormecer tu ánimo, no paliar tu dolor. Y si rechazas esa medicación, te echan del sistema de protección sanitaria. Y lo hacen por tu bien, para ver si de una puñetera vez aprendes a dejar tu insolencia en casa y haces lo que la buena doctora te ordena –en mi caso, kafkiano más que orwelliano, la doctorada respondió a mi actitud reacia a la ingesta diaria de anisolíticos, que el nuestro no es un país de chichinabo y no debía preocuparme por una adicción a una medicación pautada, nunca me faltaría la dosis prescrita.

Por suerte, el aprecio no se administra con pastillas sino que con actos, con gestos como el que has tenido al leer esta enninación. Podrán quitarnos una hora por vivir, pero no una hora de vivencias. Nos recetarán pastillas para el colesterol, pero no para no soñar.

¿Insurrección, aúuuu!

 

Anteriormente en: ¡Será por pastillas!



lunes, 27 de mayo de 2024

La voz humana (a Flor)

Amaral - Estrella de Mar


Hola, amable leyente.

Ojalá coincidas conmigo y pienses que “La voz humana” es femenina. Ojalá que si hemos coincidido no haya sido porque has interpretado que me refería al protagonismo en la pieza dramática escrita por Jean Cocteau. Si ha sido así, te pido a la par disculpas y que concedas parte de tu tiempo a la lectura de esta introspección con la que confío aclarar el “deámbulo" en mi preámbulo.

La mayoría poblacional es femenina. Luego, en esta época de primacía estadística y primor democrático, lo apropiado es dar sin primicias la voz principal a la mayoría.

Fuera de los datos y dentro de lo personal, suele ser una voz de mujer la que nos acuna con sus fabulaciones en la infancia, nos educa con sus dicciones en la juventud y nos vela con sus historias en la vejez. En el ámbito laboral, a las mujeres se les confían funciones asociadas con la comunicación oral; confianza que deviene en determinismo al relegarlas a trabajos feminizados precarios.

Aunque… ¿Acaso hay mejor ejercicio de narrativa breve que el que componen las teleoperadoras en un puñado de minutos y con el que logran hacer de lo vulgar un objeto de deseo?

Voz, mujer, teléfono, deseo… Todo lo que escribo parece llevarme a Cocteau y a su personaje con pronombre por nombre: “Ella”. ¿Qué gran ficción de mujer, verdad?

Lo aparentemente ficticio, aunque absurdamente real, es que la casi totalidad de arquetipos y estereotipos literarios femeninos estén escritos por hombres. La “Eva” bíblica, “Lady Macbeth”, Bernarda Alba… son puntos referenciales en nuestra cartografía literaria; en un atlas creativo trazado por hombres y que consultamos escritores y lectores de ambos sexos, sin cuestionarnos por qué se presenta plano un mundo intelectual que es esférico, sin preguntarnos qué ocurre con el hemisferio elidido.

El ser padres de heroínas y villanas no conlleva para los literatos la pérdida de su renombre, algo que sí ocurre cuando la autoría no es de un hombre. Si la obra de una autora deriva en transcendental, se obscurece su valía y se ilumina lo anecdótico. Se destacan rasgos biográficos, normalmente los desgraciados –por eso de desanimar a las posibles tentadas por el demonio de la escritura–; se resalta lo crucial del factor suerte en la repercusión, que no valía, de su obra –que suele ser única, ya que la suerte, como el rayo, rara vez golpea dos veces–. Se presenta a las literatas como mujeres de papel, personas frágiles y de poca consistencia, a las que por su bien conviene no darles juego para evitar que se rompan –como ocurre con las muñecas impresas que se usan para decorar, no para el recreo–.

Escritoras como Carmen Laforet, Françoise Sagan o Elsa Morante son ejemplos de esa condena al olvido de la nada literaria que sufren una legión de autoras de las que se alega que no las inspiró una musa, sino que les sonrío la suerte –como si la sonrisa de la suerte fuera como la mirada del bizco y debiéramos evitarla–.

Te sugiero, afable leyente, que leas sin prejuicios y con curiosidad no sólo la obra publicada de cualquier escritora –sino la autopublicada por cualquier conocida– o acercarte al blog o espacio literario de una desconocida, como en el que mi admirada amiga y admirable escritora Flor nos regala su voz humana. No te sentirás en tierra extraña, sino en costas sugerentes donde sopla el viento de la voz humana.

Allí nos encontraremos. Gracias por tu compañía.



miércoles, 22 de mayo de 2024

Maneras de sobrevivir

Rosendo - Maneras de vivir (Directo Wizink Center, Madrid)


Amable leyente:

No pienses que estoy muy triste, si no me lees escribir; no es solamente despiste, son mis maneras de sobrevivir.

Me sacío de la rutina y me quiero divertir, para ello me basta con cambiar las cosas de sitio. Maneras de sobrevivir.

Paso de escribir al teclado a hacerlo recostado, sobre la arena o donde la inspiración suena. Un bloc me resulta ad hoc para para dar rienda al rock, al arrebato de fabular una historia que novele un asesinato del que es testigo un gato o unas falsas memorias de un suicida homicida. Este blog es perfecto para compartir afecto, curiosear en lo ajeno o mitigar el veneno de temerme sereno. Maneras de sobrevivir.

Sí, ya sé que definí este blog como “bloc” y que concluí que lo de autoeditarme era algo baladí. Mis actos no son coherentes, pero mis instintos son congruentes: desdecirme es esencial en mi definirme. Maneras de sobrevivir.

En estos días bloguiausente he estado papelpresente, rocanroleando una trama donde la inspiración llega en la cama, cuando el sueño se hace dueño de nuestra mente y los sentimientos son el cimiento de nuestros discernimientos.

Adultos que sólo conversan dormidos, adolescentes que siempre escuchan tímidos, el monólogo del olvido, el diálogo de lo vivido… Una chica con mente lectora, un anciano con alma soñadora, George Steiner, Carlos Ruiz Zafón, “Guillermo Brown”, “Pippi Calzaslargas”… Todos han venido para acompañarme en un nuevo viaje recreativo sin otro destino que el de mantenerme activo.

Así que, amable leyente, que mis lamentos ni ausencias no te saquen de quicio. Me quejo sólo de vicio. Ya que, parafraseando al poeta Robert Frost: en algún momento del pasado, a décadas de distancia, dos caminos divergían en el bosque de elecciones vitales; tomé el menos transitado y eso ha marcado la diferencia. Maneras de sobrevivir.

¡Viva la diferencia!


miércoles, 10 de abril de 2024

Abracemos toda esperanza

Tras tanto mareo provocado, llega el momento avocado de bailar abrazados.

Sin entrar en muchos detalles —que luego me desoriento y convierto mis reflexiones en laberintos— debo reconocer que mi más preciada creación, lo más cercano que nunca he tenido a un hijo, es mi personaje de Nino Escritor.

Cual Gepetto, me gusta tallar figuras con mis palabras e insuflarles vida con mis ilusiones. A falta de madera —que aunque haya sido un pirata malo, no tengo ninguna pata de palo— me baso en experiencias ajenas y propias para repujar escenarios ficticios recubiertos del barniz de la realidad. Un poco de esto, un algo de eso, sombra aquí, sombra allá, unos polvos mágicos y, en lugar de un conejo, saco un personaje de mi chistera.

En el caso del asombrosamente menguante Nino Ortea, su nombre es resultado de la nada original conjunción de mote por el que me llamaba mi madre –ni cuando me reñía me llamaba por mi patronímico– con mi apellido paterno. La idiosincrasia de mi heterónimo, su vita operandi y su modus vivendi son un mero juego de espejos y humo, articulado sobre las fallidas percepciones de quienes creen conocerme bien, y como mucho me prejuzgan por mis apariencias o sus carencias. Habitualmente es él quien viene al rescate de mi persona en desiertos de misantropía. Ocasionalmente, soy yo quien acudo al rescate del personaje en naufragios en tierras extrañas al afecto.

Gustaf Adolf Tenggren - Pinocchio & Geppetto

Del King Kong virulento con que me animalizan quienes me violentan, al Peter Pan irredento con el que fantasean las Wendys que me niegan. Del pendón irredento –enamorador de damas de alta cuna– al romántico irredento –enamorado de lozanas de cama accesible–, hay una diferencia basada en que el latido de quien me atienda de corazón lo haga al compás de una sístole o al destiempo de una diástole.

Pinocho es el mismo, lo que varía es la percepción ajena. En ti, afable leyente, está ese toque vital –como el de un hada azulada– que le confiere su vida anhelada.

Lo que debe pasar, pasa. Y un día, ya no estamos

Cuidado al reproducir este clip, contiene la escena final de «Pinocho» Guillermo del Toro (2022)–.

¡Gracias por venir y enloquecer!

Nino. Gijón. 10-IV-2024.


martes, 9 de abril de 2024

Sobre la vida desmedida de los huraños y los excéntricos (two)

Prosigo aquí mi estudio sobre el desestudiado endiosado que este blog durante diciseís años ha monopolizado. Mi nombre es Dr. Vitus Werdegast – especialista en defectos ajenos y excelencia propia–.

Taly como pronostiqué en mi diagnóstico anterior, lo de bloguiNino va por mal camino.

Antes de que usted también retuitee el hastag #LoDeNinoEraUnTimo me va a permitir que me explique, a fin de evitar que su alegría tras leer mi confirmación lo lleve a unirse a los ataques de histeria colectiva que imperan entre la legión de detractores de este pésimo blog y de su pesimista recreador: Tino Portea –pues éste es el nombre que debería tener y no con el que lo la han bautizado o con el que desde la creación de este blog nos ha atizado–.

¡”Nino Ortea” no existe! De su incosistencia es prueba este blog y de su inexistencia lo es  su propia admisión:

https://venyenloquece.blogspot.com/2009/05/ni-siquiera-un-beso-1-d-2.html

Permítame que haga historia de su histeria èrsistente:

Hace más de 15 años, en la noche del 20 de julio de 2008, un por entonces desconocido rompió la tranquilidad de mi centro de reposo para todo aquel que cree ser un oso, siendo sólo un soso, o un yogui, sin hacer yoga. Y lo hizo preguntándose el porqué de las cosas –menuda aprensión más sosa–.

Extremadamente delgado, ligeramente desaliñado e incapaz de centrar la mirada, se dirigió canturreando “Bailemos el bimbó” al recepcionista de noche de mi fenomenal centro recuperacional para preguntarle si podía fotocopiarle el último número de la revista «Super Pop» y así poder recortar el original.

Fui avisado por el conserje a fin de que le diera mi consentimiento para telefonear a las fuerzas del orden. Al apreciar el desorden mental del neandertal, inmediatamente adiviné que me encontraba ante el aliciente crematístico de un cliente permanente. Me llamaron la atención su mal olor, su soberbia y su capacidad para simular estar cuerdo, recurriendo a una verborrea rimbombante de petulante.

Fumador compulsivo, bebedor impulsivo, insomne e indecente. Esos rasgos enseguida me resultaron evidentes con sólo verlo frente a mí desnudo, con un gorro de dormir en la cabeza, una colilla en la boca y una botella de brandi en la mano derecha, en la izquierda estrujaba una revista con portada de “Los Pecos”.

Si Robinsón Crusoe llamó “Viernes” al amigable salvaje, dado su desagradable pelaje a este dominguero lo llamé “Tino Portea” (vocablo que en cualquier establo significa: “el que siempre lo estropea”)·

–¡Háblame de ti, Tinín! –le propuse.

Tras dejarlo hablar de sí mismo –aquél fue mi primer contacto con el concepto inepto del “ninismo”, aquí convertido en onanismo– fui descubriendo el porqué de sus cosas. (…)

Para saber más sobre este caso ,usted –generoso lector– sólo necesita matricularse en mi máster & commander: “Creerse Napoleón es demasiado peleón, créase Bonaparte para tener más arte”.

Másinformación en esta colación.

lunes, 8 de abril de 2024

Sobre la vida desmedida de los huraños y los excéntricos

 Buenos días, descifrador de este blog:

Le escribe Dr. Vitus Werdegast –doctorado en Egomanía por la universidad de YoMimé Con-Migo–. Doy por sentado que me conocerá por mi participación ausente en la programación televidente de espectáculos tan turgentes como “¡Gran Hermano: Puagh!” o “¡Manda bemoles, Sonsoles!”.  

Dr. Vitus Werdegast

 Imagino que, sin traerlo en ascua, se habrá preguntado la   causa de las multiplicadas ausencias de Nino durante esta   Pascua. Si usted es de los que se tragó lo de su condición   “fantasmal” –o lo de sus alejamientos para acercarse a sus   “musas creativas”–, permítame asegurarle que su inocencia   no es bendita, sino preocupante: seguro que usted también   creerá que una ammistía privada conlleva beneficios   públicos o que la Tierra es plana –al igual que ciertos   célebres cerebros–.

En este lunes tan frío, confío en no dejarlo helado, ardiente lector; pero me veo obligado a comunicarle un par de realidades sobre veleidades comunes en esta comuna literaria. Triquiñuelas que resultaba locuelo intentar hacerlas colar por más tiempo:

1)NinOrtea, Ninoskito, Danonino o bloguiNino no existen.

2)“Venyenloquecido” no es tan siquiera un palabro lingüístico, más bien nos encontramos ante un descalabro “ninístico”. No aparece en ningún diccionario ni manual de uso, ni siquiera en el del luso.

Como supongo que se encontrará usted alterado tras haberle desvelado este primer misterio, dejo para un segundo informe la gloria a mi magisterio. Por cierto… ¿ha visto usted pasar un gato negro mientras leía este texto sobre fondo blanco? Bueno, mejor le pregunto a Nino que el siempre anda a gatas.

Y tenga siempre presente, amable leyente: Con un grano de sal, un hombre valiente puede caer, pero no puede ceder. Errar es humano. El lobo puede cambiar su piel, pero no su naturaleza. La verdad es poderosa y prevalecerá.


sábado, 30 de marzo de 2024

Sé que nunca podré recuperarte

 

«Porque te vas», Jeanette –escena de la película «Cría cuervos»–.

Una mañana más, te echaré de menos.

Mis ojos te buscarán, aturdidos por tu ausencia.

Ya levantado, volveré a preguntarme por qué te has ido, por qué me has dejado.

No sabré qué hacer: si desayunar, almorzar o comer.

Volveré a tumbarme en el sofá, mientras me fuerzo a adelantar todo lo que me habla de tu vacío.

Tu ausencia alterará mi pulso, y mi cuerpo no se acostumbrará a vivir sin ti.

No lograré olvidarte.

Mañana estarás en todos los labios, en todo lo que vea o lea e intente explicarme tu ausencia.

Aún así no entenderé el motivo, ni veré el sentido a tu desaparición:

Sé que nunca podré recuperarte.

Faltarás en mi tiempo; y tu ausencia acelerará el paso de las horas.

Sin ti el día se hará más corto, aunque haga que la noche llegue más tarde.

En la oscuridad me adormeceré en tu recuerdo y maldeciré 60 veces tu ausencia.

Procuraré madrugar, para pedirle al alba que me eche una manilla.

Pero su silencio de cuarzo dará cuerda a mi desamparo.

Mañana te habrás ido a donde anida el olvido.

Y yo, perezoso, seguiré sin entender porqué te vas.

 


Salvador Dalí "La persistencia de la memoria", 1913 Óleo sobre lienzo, 24 x 33 cm

Queridos enloquecidos, os recuerdo que esta madrugada, a las 2 de la noche serán las 3. Y no es que nos hayamos teletransportado a la isla de Perdidos (al río), o que Cronos haya castigado a Morfeo… No seguirás aquí, perdido en esta isla llamada Tierra, víctima del capricho de los nuevos dioses del olimpo político, que acostumbrados a quitarnos lo que es nuestro, nos privarán de una hora de descanso.

Te invito a que mañana, pasado o cuando quieras, a cualquier hora, sonrías.

Vendrán tiempos malos, quizás peores, pero de momento, si estás leyendo esto, tu vida no es tan oscura, y menos lo será si la iluminas con una sonrisa.

Los apagones informativos y las horas muertas, que se las queden ellos.

Para nosotros la luz de la alegría y las horas vivaces compartidas.

¿Bailas?


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