Ven y enloquece

Ven y enloquece
Fotocomposición a partir de una imagen de Eva Green en la película “The Dreamers”

miércoles, 24 de marzo de 2010

Y luego dicen que el pescado está caro a



Buenos días, Lola.

Pues sí, uno de los efectos colaterales de ser el Capitán Cagica —además de mi sudoración extrema y mi aerofagia incontenible— es el de que al transmitir mis temores doy miedo. Vamos que Carrefour dejó de dar bolsas y empezó a venderlas para evitar que yo me asfixiara involuntariamente en una de ellas (una de mis pesadillas más reales es la de morir ahogado).

Como bien señalas, sin usar el dedo, Internet está lleno de oportunidades cual tienda de saldos —ahí están Bill Gates o el que inventó Facebook para ratificarlo—. Pero yo, quizás por mi proverbial torpeza, le tengo más miedo a esto de navegar por Internet que a mirarme al espejo.

Aunque, me temo que la culpa de mi prevención a embarcarme la tiene mi alergia al agua.

Verás, en mi casa se calentaba el agua con la bombona de una cocina de carbón, así que para sobrevivir a los fríos y a las corrientes —a mí me gustaís las ardientes y las especiales— decidí no bañarme. Como ves, lo acepto: ¡soy mugriento!. Pero con razón, a parte de con roña.

Además, a diferencia de tu condición de sirena, yo soy pesado hasta en el agua, de ahí las innumerables veces en que mi padre me sacó por los pies del mar, para evitar que me llevara la resaca. De haber podido, mi padre me habría tenido sujeto con correa hasta mis 60 años, por eso de no perderme y evitar que me echara a perder

Te voy a contar una historia tan real como que hoy es miércoles y mañana jueves:

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