Ven y enloquece

Ven y enloquece
Aunque este blog lo firme Nino Ortea, pertenece a quienes lo sentimos nuestro al leerlo.

sábado, 18 de octubre de 2008

Kong 003



El golpe contra la arena fue lo mejor de un viaje nauseabundo a través de los intestinos del cetáceo.
Sin tiempo para lamentarme de que Ahab no hubiera tenido mejor puntería, me dispuse a intentar despegar de mi cuerpo las babas pegajosas y los restos del flujo gástrico del animalito.

El sol naciente me daba de frente, y eso me impedía ver con claridad. Cómo no escuchaba cerca de mí ninguna voz femenina, no me apetecía andar a palpo, así que esperé a que mis ojos se acostumbraran a la claridad.

Frente a mí oía un millar de voces, y, casi a ciegas, me acerqué a esos sonidos, con ganas de hablar sobre mí y mi blog.
No tenía ni idea de dónde me encontraba, pero imaginé que en una fiesta playera de monstruitos. Algunos estaban muy logrados, pero nada que ver con el verismo que alcanzaban sus imitaciones en el Cine.

Una chati con dos cabezas se me quedó mirando fijamente, y no pude evitar bajar la vista para comprobar si tenía cerrada la cremallera. ¡No problemo!
Más adelante, un yoni capuchón, enfundado en un hábito raído, me hizo señales con su guadaña. "¡Sí, justamente en ese momento estaba yo pensando en ponerme a segar!"
Obviamente, querido lector, en ese momento me invadían las mismas dudas que a cualquier otro en mi situación:

“Si tiene dos cabezas… ¿cómo andará del resto?”
“¿Cuándo se come aquí?”
“¿Habrá entre estos alegres alguien subscrito a mi blog?”

Llevaba caminados unos 20 metros de litoral cuando pude distinguir la música: sonaban Chic y su “Le Freak” esos isleños tenían buen gusto pero estaban un poco desfasados. “Bueno, ya le preguntaré al diyei si tiene algo de Prince
Justo entonces, cayó a mi lado una lluvia de excrementos que por poco me baña

—¡Oye, Saurón, a ver si subo y te meto la cabeza…!

Ese sí que era un traje logrado. Sus alas parecían tan falsas como las de los monstruos de serie Z.
Empecé a subir una pequeña zona de altas dunas, tras las que se adivinaba que estaba todo el meneo festivo.

A mi lado pasó corriendo una sonriente ninfa, confié en que fuera del clan de las Ómanas. Mientras me deleitaba observando su silueta trasera, oí unas fuertes pisadas, y recé por que no fuera mi futura suegra. Recordé que no estaba en Gijón, así que me tranquilicé.
Fue girarme, y no podía creérmelo: era Kong, con expresión de haberse liberado de un gran peso.
En ese momento el viento cambió de dirección. No sé lo que comería el simio, pero mi pituitaria se negó a identificar el hedor.

Tras superar un ataque de arcadas, me encaminé tras el gran gorila. Me debía una explicación. ¿Quién era él para haberme borrado mi mejor posteo, Rendez-vous avec Betty? Y, además, ¿por qué coño no me había presentado a la atacada Mujer de 50 pies, cuando vino a ayudarlo junto a su novio, ese increíble hombre menguante del que ella tanto hablaba, pero al que yo nunca llegué a ver?
¡Nada, seguro que era otra que se inventaba un novio imaginario para ponerme celoso!
Tropecé y caí.

—¡A ver si miras con tus sentidos y no con tus ojos, chaval!
—¡Anda, hombre invisible, vete por ahí! Mejor te vestías, que a tu edad te tenía que dar vergüenza aprovechar tu invisibilidad para andar desnudo.

Una nube de arena me cegó, y volví a sentir el “olorcillo”. Cuando me quise dar cuenta Kong me aferraba en su puño. Confié en que ésa no fuera la mano con la que se había limpiado el fondillo.
Todos los mitos nos miraban, me vino una idea a la cabeza. Si se conectaran todos a mi blog… ¡tendría una audiencia monstruosa!

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Tras tres tristes traspiés trostélidos, nos detuvimos. Ya en el suelo, me fijé en el mascarón metálico que el simio utilizaba como silla. Pude leer la palabra que figuraba en un lateral: Nautilus.


El nombre me sonaba de algo. Pero eran tantas las contracubiertas de libros y dvds que había ojeado —para citarlas al albur ante mujeres entre cuyas habilidades atronaba la de preguntar “¿Cualo?”— que no me acordaba.
¡Como para pensar estaba yo!

Frente a mí, tenía sentada sobre un cofre a una pellejuda cubierta con un generoso vestido de gasa, que despertó mi curiosidad. A medida que me alejaba del olorcito simiesco, me acercaba al aroma de su sonrisa vertical; hasta que mi arrimo se vio frenado por un titán que, tras salir de la nada, le dijo a la liviana:

— ¡Pero bueno, Pandora! ¿No te puedo dejar sola?
¡Cuando no estás abriendo tu ánfora, lo estás haciendo de piernas!
Si no llega a ser por el visionario de mi hermano Prometeo que me avisó de lo que te traías entre piernas
Y yo que pensaba que cuando por el barrio te llamaban “la que lo da todo”, lo decían por tu carácter dadivoso.

Frené en seco mi avance, no por miedo al titán (los había visto más feos) si no por que lo de arrimarme a una mujer que guarda en su pecho mentiras, palabras seductoras y un carácter voluble siempre me había hecho pupa. Aquí…, aquí… y aquí… Quizás, amable lectora, si me das un besito se me pasaría

Nino, atolondrado, que no estás escribiendo en tu blog, céntrate. ¡ESTÁS EN UNA ISLA IGNOTA, SEMIDESNUDO Y RODEADO DE MONSTRUOS!
—Ei, ¡Pepito Grillo!, ¿cómo estás? Oye, éste no es momento para uno de tus serm…

De repente oí la dulce voz de la alardeadora, mientras me señalaba con su dedo:
—¡¡
-->
—¡¡ φαλακρό άντρα που προσπάθησε να αποπλανεί μου!!

Justo entonces, el audífono con traductor g.p.s que le había robado a un ciego, decidió quedarse mudo.
Aunque para entender las intenciones del titán, no hacía falta tener poderes adivinatorios…


Continuará




©Nino Ortea Gijón, 18-X-08


6 comentarios:

  1. el espìritu que anda19 de octubre de 2008, 11:42

    Nino, es evidente, que tu travesìa por la laguna estigia ha acabado en un lugar muy reconocible para todos. ¡¡¡¡¡Has naufragado en una PEÑA DEL REAL OVIEDO!!!!

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  2. Pues has de tener cuidado, que normalmente todos los criminales,vuelven al escenario de sus fechorias

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  3. Verás, Anónimo/a/e:

    Tener cuidado... ¿significa tener miedo?
    Me explico, tener cuidado ¿con qué? ¿con quién?

    Hombre, si te refieres a los detrirus de Kong, tendré cuidado con no pisarlos.
    ¿No podrías ser más concreto si vuelves a escribir? Quizás me estás visando contra los idus de marzo, o las idas de octubre, y yo, aquí tan tranquilo, sin cambiarme los calzoncillos.
    ¡Séré inconsciente!


    No sé si es verdad eso de que los criminales siempre vuelven, SÍ te puedo decir que los miserables lo hacen.
    Bueno, anónimo/a/e, seas quien seas ¿? te recuerdo que no se puede vivir con miedo, y que la preacución, amigo conductor, es aconsejable ante lo incógnito. De los peligros conocidos, me protege mi condición cobarde.

    Jar!

    Anoninous

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  4. Hola, Fergus

    Sinceramente: gracias por tus palabras de ánimo. Créeme, me llegan en un momento trascendental en el que tengo que tomar toda una serie de decisiones. Como bien sabes, descubrir el efecto que produce lo creado en otros ojos es fundamental para todo aquél que busca comunicar con su obra.
    Acabo de corregir una serie de despistes en mi último posteo, si te apetece lo ojeas.

    Y, que conste, ¡oh, acumulador de camisetas ceñidas!, que opino como tú : Walker Texas Ranger es un auténtico cúmulo de escenas memorables… fuera de cámara.


    Un abrazo memorable

    Nino

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  5. Na....el anònimo era yo, pero ye que lo de les contraseñes va fatal en Borneo.
    Ye queeee......insisto en relacionar esa isla con Oviedo.....
    Voy sacar a mear al llobu....

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  6. el espiritu que anda20 de octubre de 2008, 20:07

    Que soy yo JODEEEERR.......

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Hola, gracias por tu tiempo de lectura.