Ven y enloquece

Ven y enloquece
Fotocomposición a partir de una imagen de Eva Green en la película “The Dreamers”

martes, 14 de octubre de 2008

A lo loco...



Hola a todos:

En la última semana he recibido más de un emilio recriminándome mi teórica pereza creativa:
“¡Qué morro tienes, que utilizas los correos personales que te envían para colgarlos y así no tener que escribir¡”
“¡Tú sí qué sabes, tienes a otros que escriben por ti!”
“Yo me conecto al blog para leerte a ti”…


Estos extractos de mensajes son sólo una muestra de vuestra encomiable preocupación por mi salud y bienestar. Aquí nadie se intranquiliza por si me enfrento al temible miedo a la pantalla en blanco, si padezco un ataque paralizante de artritis, o si iNino y Mar-ce-li-no-Jo-sé han capitaneado una rebelión a bordo de mi Bounty particular.


“Este Nino es un bohemio, por no decir un vago”
, piensa mi legión de indocumentados allegados. Pues bien, al igual que la mayoría de ellos desconoce que mi pitufo favorito es el negro, prefieren ignorar que la primera afección de “trabajar” que recoge el diccionario de la RAE. es: “Ocuparse en cualquier actividad física o intelectual.”. Y en eso, queridos droogos, dudo que la mayoría de los que entendéis trabajar como desempeñar una ocupación remunerada mientras anheláis la jubilación, me podáis dar lecciones.



Fijaros si estoy ido, que yo al necesario trueque de habilidades y tiempo por dinero, no lo llamo trabajar, lo llamo mercenariear.

¿Sabíais que uno de los requisitos para que te declaren “loco” legalmente es la imposibilidad para transformar nuestros kilopondios vitales en unidades de fuerza laboral?
Y yo cojo y afirmo ahora que a lo loco, que no a lo inconsciente, se vive mejor
¡No, si al final esta crisis o recesión económica va a ser culpa de cuatro descerebrados como yo, que en nuestro estiaje de neuronas no le vemos mucho sentido a eso de hipotecar el presente en pro de una jubilación de Benidorm rodeado de viejunos!


Veréis, yo soy tan corto que prefiero vivir mi ahora rodeado por pellejudas crujientes, labiando hasta que se me ablanda la embocadura, y videando pelis o bookitos. Mientras que los cuerdos trabajan por dinero, yo laboro por mis sueños —por ejemplo, una de las cosas que me ocupa ahora, es una traducción para mi editorial imaginaria de A Clockwork Orange, la novela mecánica de Anthony Burguess— es decir estoy dedicándole horas intensas a algo que nunca me producirá beneficios económicos.



¡Pero bueno…! ¿No habíamos llegado a la conclusión de que la Economía está en crisis? ¿Por qué lo hacemos todo por dinero?

Por ejemplo, no sé si habréis reparado en que el lateral izquierdo que recorre la banda siniestra de este blog, está ahora más despejado. Y no es que se esté quedando calvo en solidaridad conNino.

Venga, echad un vistazo mientras voy a por un algo, que mi pereza no me impide moverme para alimentarme.



ADELANTE

2 comentarios:

  1. Buenas!
    Voy a estrenarte los comentarios. Lo peor del trabajo, no es el carácter mercenario de la gente (toods), sino, el instinto asesino, o sea, joder a lso demás para conseguir un ascenso de mierda en una empresa de mierda. Después, estas en otra, y te hace gracia recordar a aquella gente.
    Tengo que pasarte una cantidad de gandalla bajada de internet, que vamos...uf!

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  2. ¡Hola, Blade!

    Ya sé que como buen exvampiro, te gusta la sangre virginal… así que me imagino tu emoción al inaugurar este espacio.

    Pues sí, es triste pero muchas veces en un trabajo los jaris no se tienen con el jefe, si no con los compi. Y lo más triste es ver que independiente de dónde estés mercenarieando, siempre hay algún duodenal que debió de ir a Roma, y hace lo que hacen los romanos.
    O alguna soberbia mema que se cree la loba que amamantó a Rómulo y Remo.

    ¿Así que bajaste mondongadas? Sé de una vinatera que estaría encantada de que se las enseñaras.

    No te creas tan gandallero. Yo ando leyendo tbos de Tomb Raider. ¡Cómo me hace añorar su lectura las publicaciones en 3D!

    Nos vemos

    iNino

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Hola, gracias por tu tiempo de lectura.