Ven y enloquece

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jueves, 28 de enero de 2016

BREVES APUNTES SOBRE LUIS GASCA 2 DE 8



Luis María Francisco Gasca Burges nació en San Sebastián el 19 de septiembre de 1939. Es doctor en Derecho por la Universidad de Zaragoza, su alta especialización en Derecho Internacional lo ha llevado a ser candidato de la ONU para ayuda técnica a los países subdesarrollados.






Conforma  junto a Antonio Martín y Antonio Lara la avanzadilla de la considerada como “Primera generación española de teóricos de la Historieta”. Su lectura inicial de narrativa en viñetas se produjo entre las páginas del semanario francés “La Semaine de Suzette”, publicación de la que era lectora su madre y de la que Luis Gasca recuerda las aventuras de una pizpireta criada bretona: “Becassine”. Su afición a la cultura popular y a atesorar sus obras viene de su infancia, tal y como declara en la citada entrevista para Euskonews:

Me preocupa mucho la memoria oral, el que la gente vaya desapareciendo y que con ellos se pierda lo que nos podrían haber dicho, por ejemplo, el creador de El Ángel Azul, Boticcelli o Stravinsky. Esos detalles de la génesis de las obras me preocupan, me apasionan. En realidad es una preocupación apasionante, divertida, pero que en cierto sentido se vuelve un poco trágica cuando veo que se está perdiendo. En el futuro se podrán transmitir todos los conocimientos que atesora el ser humano y que se van perdiendo con el paso del tiempo, que se olvidan porque no hay tiempo material de escribir todas las anécdotas. Y eso es una obsesión, aunque placentera”.1

Esta “obsesión” marca los sucesivos trabajos creativos de Gasca con los que busca que un medio, artista u obra sea conocido, para que así pueda llegar a ser “amado”. Por ejemplo, tanto en su primera etapa de director del Festival de Cine de San Sebastián como en su posterior cargo de secretario del mismo —su participación en la organización del festival se prolongó, de manera casi continuada, del año 1970 a 1983—, propuso la organización de exposiciones temáticas, cuando ese concepto era ajeno al circuito de festivales. Impulsaba retrospectivas y mesas redondas no condicionadas por la actualidad de la Industria; aunque sus cometidos también estuvieron bañados de hedonismo ya que conllevaban así mismo: “(…) sacar a bailar a las actrices que venían; y también pasarlo muy bien y ver cantidad de películas”.1