Ven y enloquece

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martes, 1 de julio de 2014

El diario no hablaba de mí.



Hola, Esperanza:
Este sábado el periódico no hablaba de mí (ni de ti).
Creí que, tras haber blogueado y red-socializado el viernes la finalización de mi novela Buscando el olvido, los periódicos detendrían las rotativas para cambiar sus titulares. Pero me mantienen en la reserva.


Después de todo, la mía era una noticia de ilusión compartida; pero está claro que lo que a la prensa le interesa son crónicas de inocencias perdidas.
Y es que, frente al relato de la caída en desgracia de una princesa —la cual alega que enamorarse más de la cuenta fue una mala inversión—, nada interesa hacerse eco de mi canto a tu boca de fresa, Esperanza.

Ayer lunes, por el patio de luces oí cómo las del octavo derecha se carcajeaban al grito de “!Otra que le sale rana!”, mientras comprobaban que, en su noticiario, Piqueras no hablaba de mí (ni de ti).
Poco me conocen esas vecinas de lo ajeno, al creer que soy uno de esos amantes que tiran la toalla antes de que empiece su noche de bodas.

Salí a la calle, para acabar por enterarme en los bares de que entre mis conocidos se masticaba que “Si el iluso de Nino tuviera un buen padrino, los editores que saben de entelequias le publicarían sus papeles”.

Desde entonces me he encerrado en casa y sólo escucho canciones de Joaquín Sabina que hablan de ti y de mí. También me mantengo frente al ordenador, a la espera de mis veinte minutos de fama.

Y es que ¡qué falta de respeto!, ¡qué atropello a la razón!, por Twitter aún nadie me ha etiquetado como #NinoElDelNovelón.

Por lo que aquí sigo aguardándote, Esperanza. Sé que te gusta llegar con retraso; confío en que no llegues tarde.
Quizá mañana el periódico sí hable de mí (y de ti).

4 comentarios:

  1. Esa señora siempre se hace de oídos sordos, tiene muy malos modos.
    La dama que escucha siempre es la perseverancia hasta el final, la lucha aunque sea sin padrinos, los cabezotas solemos ganar a veces, los esperanzados en el sofá no. Así que ponte a escuchar a Marisol y su "La vida es una tómbola" porque igual te toca, sal a la calle y entona a Masiel con su "La, la, la" y verás como se te mueve el pandero de alegría, y remata en la puerta de las editoriales mirando la novela de cara a portada y cántale la de Salomé:

    Cuántas noches vagando
    Por mil caminos sin fin?
    ¿Cuántas noches callando?
    Cuánto te quise decir
    Una profunda esperanza
    Y un eco lejano mi hablaba de ti

    Desde que llegaste ya no vivo llorando
    Vivo cantando, vivo soñando
    Sólo quiero que me digas qué está pasando
    Que estoy temblando de estar junto a tiiiiiiiii.....

    Ya está. Le pongo un cirio pascual a Apolo y listo. Novela publicada.

    Un beso y tu cafelito.

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    Respuestas
    1. ¡Buenos días, Verónica!
      Gracias por tu visita.
      Sentémonos a compartir un café mientras nos reímos de las personas que nos hacen oídos sordos y nos tratan con malos modos. Ellos se lo pierden, nosotros nos encontramos.

      De hombre cabezota a mujer tenaz: creo tercamente que nuestra victoria es la resistencia.
      Además eso es lo que más les fastidia, a quienes nos tienen manía: el comprobar que nuestra vida sigue sin ellos y nuestra alegría es inmune a sus malos quereres.
      Soy más de montar cirios que de ponerlos. Y es que son muchas las cosas que me enloquecen, Verónica; una de ellas es que estoy loco por incordiar a los miserables. No a los musicados, sino a los pedorretados.
      Permíteme que pose la taza de café y me ponga a cantar a pleno pulmón por Rosendo:
      Voy de aspirante a debutante y no doy más
      llegará mi oportunidad.
      Paso un mal rato haciendo el pato y sin hablar
      llegará mi oportunidad.
      Y estoy aquí loco por incordiar, loco por incordiar.

      Y ahora, sigamos con nuestra conversación:
      Marisol me resulta fascinante por su coherencia, dignidad y belleza, la cito varias veces en “Buscando el olvido”. Mis personajes van a ver sus películas; y su desnudo para Interviú turba al principal protagonista masculino.
      A mi madre le gustaba mucho Salomé, la encontraba moderna y vital. ¡Mi madre era muy pop!
      A Masiel… bueno, ojalá todos mostráramos en el momento debido la vitalidad y efervescencia que ella lució al defender su canción en Eurovisión.

      Y ahora a por una segunda taza de café, Verónica. Lo compartiremos sin censuras, si te apetece, en tu mantel creativo.
      ¡Abrazos y cosquillas!

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    2. Ya ves, hablando del tema... te cuento lo que ha pasado esta mañana.
      resulta que el puerco de mi exjefe, el envidioso mentiroso patológico que te conté, daba hoy una charla dedicada a los vinos en mi pueblo, temía encontrarle porque sé que me haría perder la cordura y sin querer la educación.
      Bueno, la charla ha sido la que yo escribí para un certamen de vinos antiguos en la costa comparando las uvas pequeñas negras y de mucho hueso con las que en Grecia hacían la malvasía, con unas de la costa española exactamente iguales y que se hana cargado al completo para plantar naranjos. Pues eso...
      Nos hemos encontrado de medio lado, nos hemos evitado, pero he disfrutado como una burra porque acababa de trabajar y estaba con una cervecita (sin) y la gaseosa correspondiente, ni señor Love leyendo la prensa con un cafelito y los dos peques comiendose un helado felices y contentos; la rabia que ha aparecido en su rostro ha sido una de mis mejores venganzas hacia un miserable como ese. Si hubiera preparado la escena no me hubiera salido mejor. Porque cuando el muy puerco no consiguió su propósito, debió creer que me había hundido, que los dos niños no vendrían de China por no tener recursos y que mi vida no era posible sin él...

      Ay, NIno qué felicidad... debe llegar mi sonrisa hasta Gijón, jajajaaja!

      Solamente nombre a las cantantes porque me iba bien la letra de sus canciones, yo creo que a todos nos han marcado un poco de forma digna; hoy día, los modelos que siguen los niños con esas basuras de canciones yankis no sé de momento que efectos tendrán...

      Los abrazos siempre me vienen bien, pero con las cosquillas muerdo, jajajaj!

      Un beso, compañero.

      Ah, bueno, yo si he de reconocer un vaticano me voy a Delfos, y si hay una divinidad por ahí danzando debe ser Apolo, menudo loco veleta!!! jajajjaa.

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    3. Buenos días, Verónica:
      ¡Bien!, ¡¡Bien!!, ¡¡¡Bien!!!,
      Gracias por hacerme partícipe de esta noticia de una batalla ganada sin haber buscado la guerra. Sé que no te gusta mucho la palabra “Esperanza”, pero este tipo de placeres me hablan de ella.

      La verdad es que es reconfortante ver cómo la conjunción entre la casualidad instintiva, la tenacidad relajada y la felicidad vital lleva a que el mero hecho de vivir nuestra vida sea la mejor reacción frente a los endiosados que nos consideraban meros títeres a su capricho.
      Ver vuestra felicidad en una escena cotidiana a medio día, debió de ser tan doloroso para ese vampiro como la luz del día lo era para su primo el “Conde Drácula”. En su mente, revivirá una y otra vez esa escena de tranquilidad y complicidad que te rodeaba; ya que sabe que se repetirá una y otra vez: tú rodeaba de tus seres queridos y él fuera de esa escena, reducido a la condición de mero espectador desde la valla de su porqueriza.
      Por suerte, las personas que sólo tenemos apego al cariño necesitamos poco para ser felices; mientras que los miserables desean todo aquello que no tienen y ven brillar en los demás, sin darse cuenta de que quienes brillamos somos las personas, no los abalorios que puedan cubrirnos. Allí sentada, con tu pareja y tus niñas, imagino que vestidos de diario y conversando de lo cotidiano, encarnabais esa Felicidad que él finge representar.
      Para su eterna condena, está el hecho de que es consciente de tu valía intelectual. Sabe que ese prestigio académico es mero boato. Necesita robar tus palabras para que se le escuche. Me lo imagino al llegar a casa, desmaquillándose frente al espejo y sintiendo el mismo asco ante lo que ve, que sentía el personaje de Glenn Close en “Las amistades peligrosas”.

      ¡Felicidades, Verónica! Te felicito a ti, a tu pareja y a tus niñas, por encontrar la felicidad. Ese infierno que conllevó el convertirte en el antojo abusivo de un miserable, afectó a todos tus seres queridos. Lo habéis superado juntos como familia.

      Eso sí, creo que si en vez de verte tomado una clara, te ve saboreando un café… ¡Ya no volvería a salir de su porqueriza!

      El trío de cantantes que citaste imagino que son comunes a muchas generaciones. La música es quizá el arte más popular (personalmente creo que es el más sublime) Pepa Flores es una mujer fascinante. Te comento un sucedido de ayer:
      Estaba en un parque cerca de un grupo de toxicómanos. Normalmente la gente evita estar cerca de ellos, por lo que siempre hay sitio en los bancos cercanos a su grupo. Suelo sentarme a ensoñar escuchando música por mis auriculares, por lo que no oigo sus voces. De la que estaba levantándome, vi que una chica estaba cantándole al resto del grupo. Detuve la reproducción de mi dispositivo para escucharla. Estaba cantando la canción “Tómbola”.
      Creo que el efecto más sorprendente de esta rendición a la cultura anglosajona de consumo rápido, es que nuestros hijos no la aprecian, sólo la consumen. Los adultos hemos vulgarizado La cultura, convirtiéndola en algo que se descarga y se acumula. Algo indigno incluso de la consideración de “producto comercial”, ya que no la pagamos.
      Lo más sorprendente s que nuestros hijos, siguen viendo el “Inglés” como una asignatura, no como un idioma, por lo que no se interesan por saber qué significa esa canción que escuchan o ese lema que lucen en sus camisetas.
      Larga ha sito esta carta, Verónica, lo sé. Pero enorme es mi alegría ante vuestra felicidad.
      ¡Un abrazo caníbal con cosquillas ñam-ñam!
      Nino

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