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martes, 2 de julio de 2024

Escribir es ESPERANZA

Escribir es Soledad; pero también Alegría y sobre todo Esperanza.

Las musas son muchas y, por suerte, son desiguales, de ahí que no sean monótonas. Hay días en que vienen todas; en otros no visita ninguna. Esperanza es la luz del sol que hace que mi corazón no tenga edad al escribir.

Los humanos somos diferentes. Eso convierte en un estímulo el conocer a cada persona. Los humanos no somos bits en una pantalla de ordenador, somos latidos en una playa de sentimientos. La vida está allí fuera, sobre el asfalto. Aquí evocamos o ensoñamos lo vivido, tú y yo lo sabemos bien, amable leyente.

No debemos sacrificar nuestra realidad para consolidar nuestros sueños, el equilibrio entre Realidad y Deseo debe protegernos del vértigo de la caída.

La soledad es adictiva, el aislamiento da una falsa sensación de autocotrol y seguridad que, como mínimo, se traduce en torpeza emocional en ciertos contactos sociales. Soy una persona individualista, no asocial; ése es el referente de equilibrio que debo mantener presente.

La soledad –entendida como aislamiento– es mala compañía a la hora de escribir narrativa. Impregna a mis fabulaciones de una melancolía en su fondo, y su forma acaba embebida de esta evocación. El resultado son textos con altibajos en su ritmo narrativo, al presentar fragmentos donde no busco comunicarme, sino exorcizar esa melancolía.

Gracias por la esperanza que me proporciona tu compañía, afable leyente.



miércoles, 12 de septiembre de 2018

Otros, que nunca soy yo

     Otros, que nunca soy yo, me preguntan qué hago para no olvidarte, para tenerte cerca cuando debería retenerte en el indiferencia.
Otras, que nunca eres tú, evitan nombrarte cuando se entregan al vértigo de hacer que los días parezcan minutos, se burlan de ti a la par que dejan que el sudor cubra las estrías en su piel.
Ellos, que nunca somos nosotros, pretenden hacer un vacío de tu inexistencia, y construyen un nido con las plumas caídas en tus vuelos fallidos.

Nosotros, inocencia, sentimos que siempre es tiempo para librarnos del olvido al acercarnos a la ternura.
Nosotros, inocencia, evitamos el vértigo de diluir en un minuto lo que se intensifica en un día; limpiamos nuestra piel de recuerdos pasados, ya que sabemos que el sudor reposado se convierte en hedor.
Tú, inocencia, haces que mi vivir maduro no sea caduco y que los pájaros en mi cabeza vuelen con las mariposas en mi estómago.
No me tienes engatusado: me haces feliz como un gato, inocencia.




“Of all God’s creatures, there is only one that cannot be made slave of the leash. That one is the cat”. De todas las criaturas de Dios, sólo hay una que no se puede esclavizar con la correa: el gato. (Mark Twain)

lunes, 30 de octubre de 2017

Tengo planes para mi futuro

Llega el tiempo de difuntos; aunque escribir hace que siempre sea tiempo de tener presentes a los queridos ausentes, pues al empalabrarlos pasan de acompañarme en mis recuerdos a estar vivos en mis fabulaciones.


Creo que mis textos atestiguan mi regusto por escribir evocaciones que mejoro en forma de falsos recuerdos –de ahí que las identifique como enninaciones–; de hecho, rara vez he escrito relatos ambientados en el tiempo que vivo –mis recuentos suelen ocurrir en la época analógica, no en la digital–.
Creo que mis textos están escritos de una forma demasiado viva; redacto más bien de manera inquieta, de ahí que recurra a la inmediatez de inventarme palabras en lugar de pararme a pensar cómo escribir lo que siento. De ser más reposado, sería más comunicativo y mis textos fabulados empezarían a tener valor literario.

En mis prisas cometo despistes, que luego no sé corregir por muchas veces que relea mis textos, pues es como si mi subconsciente hubiera convencido a mi parte consciente de que ya que altero la realidad, es lógico que altere su grafía. Pero sé que esas palabras reales existen, pues las encuentro luego en textos de blogs amigos donde leo lo que a me habría gustado saber trasmitir.
Pese a mis prisas y despistes, a pesar de mi carácter despegado, hay personas que me leéis. De hecho, «Nada ha sido probado» continúa en los primeros puestos de ventas en Amazon.

Ésta valoración ajena me lleva a una constante revisión de mis enninaciones –acabo de subir a Amazon una versión revisada de la antología–. La relectura de mis textos me resulta fascinante, lo hago con la curiosidad con la que un enanito juguetón se asomaría al balcón del escote de Blancanieves. Sin embargo… mi fascinación puede convertirse en una condena que trasforma la curiosidad en inseguridad, ya que una de mis mayores limitaciones creativas es la propensión a la recreación constante.

Tengo planes para mi futuro, y creo saber cómo desarrollar algunos de ellos. En lo creativo voy a intentar frenar mi impulsividad e intentar abrirme a la comunicación, de hecho este jueves voy a retomar la participación en las convocatorias creativas jueveras. Y tengo más planes para mejorar como persona y escritor. Los iré compartiendo aquí, a su tiempo.

Y es que llega el tiempo de difuntos, y escribir es uno de los mejores homenajes que puedo hacer a mis seres queridos ausentes.
Gracias por tu compañía, atentolector.

miércoles, 25 de octubre de 2017

Encuentros afortunados

En estos días de octubre me encuentro de nuevo en situación de desempleado, que no de desocupado pues siempre tengo cosas que hacer y con las que entretenerme.
En esta mañana de miércoles, en lugar de emprender una cíclica búsqueda de empleo, me he preparado para salir a vacacionear por mi ciudad libro en mano, y lo hice aprovechando la luz de un sol que no tardará en hibernar, ya que a las estaciones de entretiempo les ocurre como a mí: ya no son lo que fueron.

Admito que hoy he disfrutado con mi vivir a contracorriente de las prisas y desganas que impregnan, en un miércoles laborable, a “los adaptados”. He pasado la mañana callejeando y curioseando por las inmediaciones del parque gijonés de Isabel la Católica, donde he tomado una serie de fotografías en las que, básicamente, mi foco de intención estaba en sacar instantáneas de la antología «Nada ha sido probado» en lugares del parque asociados a mi memoria.
Entre otros lugares, en el Monumento a Fleming erigido en el parque. Gijón fue la primera ciudad en el mundo en erigir un monumento al descubridor de la penicilina, lo que motivó que su viuda acudiera a la ciudad en 1955 con motivo de la inauguración del espacio. Mi madre solía llevarme a visitar el monumento, visita con la que buscaba rendirle homenaje a Alexander Fleming, quien para ella era casi un santo: mi abuelo materno murió de neumonía, ella se alegraba de que gracias a la penicilina muertes como la de su padre fueran evitables.


Mientras tomaba varias fotos de mi libro junto al monumento, reparé en que un desheredado me observaba. Al pasar junto a él me dijo “Buenos días”, yo no tenía pensado saludarlo al tomar camino en su dirección, su educación me descolocó, pues demostró una humanidad que me es ajena. Le correspondí a su saludo, lo que pareció sorprenderlo; luego de haberle pedido permiso me senté en su banco.
El sol de la mañana transmitía una sensación muy reconfortante allí, refugiados de la brisa húmeda del noroeste. El hombre estaba muy aseado y lucía una barba tan frondosa como cuidada. Tenía encendida una radio, que sintonizaba la misma emisora que yo suelo escuchar: “Radio 5”, emisora especializada en transmitir información, función que alterna con la emisión de espacios socio-culturales y píldoras musicales.

Empezamos a hablar, el señor estaba muy preocupado por la situación a la que puede llevar a España el nacionalismo xenófobo catalán. Estuvimos un rato muy largo conversando, hasta que me preguntó por qué le había estado sacando fotos al libro que tenía en mis manos, le aclaré que lo acababa de publicar, ante lo que el señor me comentó que a él le habría gustado escribir un libro, pero la vida no se lo había permitido.
Tras ello guardó silencio y yo permanecí un rato sentado junto él, al sol de la mañana. Se disculpó y me dijo que tenía que irse. Como despedida le ofrecí el ejemplar de mi libro, el cual el aceptó encantado.

Mientras lo veía marchar no pude evitar pensar que él y yo éramos muy parecidos, aunque yo he tenido la suerte de que la vida me ha permitido vivir sin apuros, y me regala placeres como la compañía de aquél desconocido.



Esta tarde me incorporo a un taller de creación literaria, tras mi aislamiento ha llegado el momento en que vuelvo a necesitar conocer a nuevas personas. Confío en encajar en el grupo.

viernes, 18 de diciembre de 2015

ROBERT PALMER - She makes my day


Buenas tardes:
Como acabo de escribirle a la cosquilleable Teresa Oteo: ¡¡Me encanta Robert Palmer!! Su voz, sus canciones, su estilo, sus videos… era todo un dandi decadentista. Es una pena que haya borrado mi blog “Ven y enloquece: ¡Pop!”, tenía enlaces y comentarios sobre la mayoría de sus clips.

Por suerte, al igual que mi corazón tiene freno y marcha atrás, también mis actos impulninos tienen arreglo –siempre es buen momento para el placer–; y además, más vale hacer las cosas por impulso que por inercia.

Más allá del guiño técnico a la teórica única toma que constituye el videoclip, esta canción es de lo más ronroneante.
¡Feliz fin de semana!


lunes, 27 de abril de 2015

Advice for the Young at Heart, by Tears for Fears




"Advice for the Young at Heart" is a song by the British band Tears for Fears, taken from their 1989 album The Seeds of Love. It was released as the third single from the album in February 1990.
The song was written by Roland Orzabal and keyboardist/singer Nicky Holland. The lead vocal was sung by Curt Smith (the only track on the whole The Seeds of Love album that he sang lead vocals on).


From Wikipedia, the free encyclopedia
 

Advice for the young at heart


soon we will be older
when we gonna make it work ?
Too many people living in a secret world
while they play mothers and fathers
we play little boys and girls
when we gonna make it work ?
i could be happy
i could be quite naive
it's only me and my shadows
happy in our make believe
soon...
And with the hounds at bay
i'll call your bluff
cos it would be okay
to walk on tiptoes everyday
And when i think of you and all the love that's due
i'll make a promise, i'll make a stand
cos to these big brown eyes, this comes as no surprise
we've got the whole wide world in our hands

Advice for the young at heart
soon we will be older
when we gonna make it work ?

Love is promise
love is a souvenir
once given
never forgotten, never let it disappear
this could be our last chance
when we gonna make it work ?
working hour is over
And how it makes me weep
cos someone sent my soul to sleep
And when i think of you and all the love that's due
i'll make a promise, i'll make a stand
cos to these big brown eyes, this comes as no surprise
we've got the whole wide world in our hands
Advice for the young at heart
soon we will be older
when we gonna make it work ?
Working hour is over
we can do anyhting that we want
anything that we feel like doing
advice...
             
Fuente: musica.com

viernes, 6 de febrero de 2015

La encuesta del CIS no hablaba de ti



El CIS publicó este miércoles una encuesta de intenciones de votación pública.
Aunque mi incuestionable intención devota hacia ti es pública, sus estadísticas no hablaban de ti, ni se acordaban de mí, al igual que se ignoraba el nosotros que formamos en este blog; por lo que mi desinterés hacia sus datos es parejo al suyo sobre nuestros sentimientos. Quizá el nuestro sea un apego loco por no reflejarse en gráficos, sino en emociones, pero es muy nuestro. ¡Allí se queden ellos con su Podemos!; aquí, nos basta con nuestro queremos.

 Fuera de toda estadística –incluso de aquella que recoge las musas más comunes de todo aprendiz a escritor–, viene a inspirarme esa frase que sostiene que la condición de loco o cuerdo es dictaminada por la dictadura de la mayoría. Y es que, de darse un cambio porcentual a favor de los ahora judicializados como desquiciados, serían los hasta ese momento considerados cuerdos quienes se verían medicados como trastornados. La conclusión a la que llego es que, al final, el ser diferente condena a una minoría heterogénea que es proscrita por la intransigencia homogénea de la mayoría.

En nuestra sociedad, la batalla entre la vida y la muerte, entre lo legal y lo justo, o entre tu ánimo al comentarme y mi desidia al contestarte, queda reducida a una lucha de porcentajes en la que, en pro del bien común, aceptamos dejar de ser personas para convertirnos en números, renegamos de ser individuos y nos convertimos en “segmentos poblacionales”. 
La unión hace la fuerza; y, lo mismo que las alimañas se unen en manada para atacar a un león herido, al grito de “¡Es hermoso sentirse poderoso!” ejercemos la fuerza de nuestra unión sobre el débil, el indefenso o el diferente.

Hay una excepción a esta marginación de quien se mueve por los márgenes de lo aceptado, como no puede ser de otra manera en nuestra sociedad (in)humana: la bula con la que cuentan los poderosos para moverse a su libre albedrío por ambos mundos, o más bien para hacerlos converger en un cosmos a tamaño de su bolsillo donde logran que la tierra de la realidad orbite al capricho de su deseo.

Soy caprichoso y rico, pero no poderoso. Mi riqueza no está en lo material, sino en lo anímico: creo en mí, me quiero y me cuido. Desde pequeño me educaron para valorar mi condición de diferente: no soy menos que nadie por valorar lo que muchos desprecian, no soy más que nadie por desdeñar lo que otros aprecian. Para lo bueno o lo malo, me fijo poco o nada en los demás. No recuerdo haber deseado estar en otra piel más allá de lo que dura el deseo de una noche, ni creo haber intentado dejar de ser como soy por más de lo que dura el laconismo de un día.

Nieva a 150 metros de mi casa, ¿estadística o casuística?

Al igual que los productos bursátiles de la deuda griega, la cotización de mis bienes anímicos oscila en mi autovaloración. En la apreciación ajena sé que se me depreciación como un fracasado o un vago es un valor seguro. No voy a negar que me gustaría gustar “urbi et orbe”, al igual que estoy a favor de la paz mundial y en contra del hambre en el mundo. Pero, centrándome en lo que depende de mí, procuro estar en paz conmigo mismo y saciar en ti mi hambre de estímulos.
Este egocentrismo en lo vital, se impone también en lo ensoñado: escribo para que me lean, pero ante todo para leerme. Mis fantasías tienen mucho de planes vitales y también de estímulos emocionales: disfruto escribiéndote y hasta me sorprendo con lo que me releo, al igual que me maravilla el que tú me estés leyendo ahora y reescribiendo mis palabras con tus sentimientos.

La encuesta del CIS no hablaba de mí ni de ti, lector; ¿pero acaso nos importa? ¿Acaso la nieve deja de caer pese a que sabe que el sol la acabará derritiendo?
Creo que ambos preferimos existir en la loca realidad de los sentimientos y no en la fría estadística numérica. Al menos a mí, me representa lo que aquí compartimos y no lo que allí se reparten.

Una vez más: gracias por venir y enloquecer. 49´36



P.D.: Justo cuando acabo de escribirte, también acaba de sonar en la radio la canción Desde que no nos vemos, de Enrique Urquijo.

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