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martes, 9 de abril de 2024

Sobre la vida desmedida de los huraños y los excéntricos (two)

Prosigo aquí mi estudio sobre el desestudiado endiosado que este blog durante diciseís años ha monopolizado. Mi nombre es Dr. Vitus Werdegast – especialista en defectos ajenos y excelencia propia–.

Taly como pronostiqué en mi diagnóstico anterior, lo de bloguiNino va por mal camino.

Antes de que usted también retuitee el hastag #LoDeNinoEraUnTimo me va a permitir que me explique, a fin de evitar que su alegría tras leer mi confirmación lo lleve a unirse a los ataques de histeria colectiva que imperan entre la legión de detractores de este pésimo blog y de su pesimista recreador: Tino Portea –pues éste es el nombre que debería tener y no con el que lo la han bautizado o con el que desde la creación de este blog nos ha atizado–.

¡”Nino Ortea” no existe! De su incosistencia es prueba este blog y de su inexistencia lo es  su propia admisión:

https://venyenloquece.blogspot.com/2009/05/ni-siquiera-un-beso-1-d-2.html

Permítame que haga historia de su histeria èrsistente:

Hace más de 15 años, en la noche del 20 de julio de 2008, un por entonces desconocido rompió la tranquilidad de mi centro de reposo para todo aquel que cree ser un oso, siendo sólo un soso, o un yogui, sin hacer yoga. Y lo hizo preguntándose el porqué de las cosas –menuda aprensión más sosa–.

Extremadamente delgado, ligeramente desaliñado e incapaz de centrar la mirada, se dirigió canturreando “Bailemos el bimbó” al recepcionista de noche de mi fenomenal centro recuperacional para preguntarle si podía fotocopiarle el último número de la revista «Super Pop» y así poder recortar el original.

Fui avisado por el conserje a fin de que le diera mi consentimiento para telefonear a las fuerzas del orden. Al apreciar el desorden mental del neandertal, inmediatamente adiviné que me encontraba ante el aliciente crematístico de un cliente permanente. Me llamaron la atención su mal olor, su soberbia y su capacidad para simular estar cuerdo, recurriendo a una verborrea rimbombante de petulante.

Fumador compulsivo, bebedor impulsivo, insomne e indecente. Esos rasgos enseguida me resultaron evidentes con sólo verlo frente a mí desnudo, con un gorro de dormir en la cabeza, una colilla en la boca y una botella de brandi en la mano derecha, en la izquierda estrujaba una revista con portada de “Los Pecos”.

Si Robinsón Crusoe llamó “Viernes” al amigable salvaje, dado su desagradable pelaje a este dominguero lo llamé “Tino Portea” (vocablo que en cualquier establo significa: “el que siempre lo estropea”)·

–¡Háblame de ti, Tinín! –le propuse.

Tras dejarlo hablar de sí mismo –aquél fue mi primer contacto con el concepto inepto del “ninismo”, aquí convertido en onanismo– fui descubriendo el porqué de sus cosas. (…)

Para saber más sobre este caso ,usted –generoso lector– sólo necesita matricularse en mi máster & commander: “Creerse Napoleón es demasiado peleón, créase Bonaparte para tener más arte”.

Másinformación en esta colación.

lunes, 8 de abril de 2024

Sobre la vida desmedida de los huraños y los excéntricos

 Buenos días, descifrador de este blog:

Le escribe Dr. Vitus Werdegast –doctorado en Egomanía por la universidad de YoMimé Con-Migo–. Doy por sentado que me conocerá por mi participación ausente en la programación televidente de espectáculos tan turgentes como “¡Gran Hermano: Puagh!” o “¡Manda bemoles, Sonsoles!”.  

Dr. Vitus Werdegast

 Imagino que, sin traerlo en ascua, se habrá preguntado la   causa de las multiplicadas ausencias de Nino durante esta   Pascua. Si usted es de los que se tragó lo de su condición   “fantasmal” –o lo de sus alejamientos para acercarse a sus   “musas creativas”–, permítame asegurarle que su inocencia   no es bendita, sino preocupante: seguro que usted también   creerá que una ammistía privada conlleva beneficios   públicos o que la Tierra es plana –al igual que ciertos   célebres cerebros–.

En este lunes tan frío, confío en no dejarlo helado, ardiente lector; pero me veo obligado a comunicarle un par de realidades sobre veleidades comunes en esta comuna literaria. Triquiñuelas que resultaba locuelo intentar hacerlas colar por más tiempo:

1)NinOrtea, Ninoskito, Danonino o bloguiNino no existen.

2)“Venyenloquecido” no es tan siquiera un palabro lingüístico, más bien nos encontramos ante un descalabro “ninístico”. No aparece en ningún diccionario ni manual de uso, ni siquiera en el del luso.

Como supongo que se encontrará usted alterado tras haberle desvelado este primer misterio, dejo para un segundo informe la gloria a mi magisterio. Por cierto… ¿ha visto usted pasar un gato negro mientras leía este texto sobre fondo blanco? Bueno, mejor le pregunto a Nino que el siempre anda a gatas.

Y tenga siempre presente, amable leyente: Con un grano de sal, un hombre valiente puede caer, pero no puede ceder. Errar es humano. El lobo puede cambiar su piel, pero no su naturaleza. La verdad es poderosa y prevalecerá.


sábado, 30 de marzo de 2024

Sé que nunca podré recuperarte

 

«Porque te vas», Jeanette –escena de la película «Cría cuervos»–.

Una mañana más, te echaré de menos.

Mis ojos te buscarán, aturdidos por tu ausencia.

Ya levantado, volveré a preguntarme por qué te has ido, por qué me has dejado.

No sabré qué hacer: si desayunar, almorzar o comer.

Volveré a tumbarme en el sofá, mientras me fuerzo a adelantar todo lo que me habla de tu vacío.

Tu ausencia alterará mi pulso, y mi cuerpo no se acostumbrará a vivir sin ti.

No lograré olvidarte.

Mañana estarás en todos los labios, en todo lo que vea o lea e intente explicarme tu ausencia.

Aún así no entenderé el motivo, ni veré el sentido a tu desaparición:

Sé que nunca podré recuperarte.

Faltarás en mi tiempo; y tu ausencia acelerará el paso de las horas.

Sin ti el día se hará más corto, aunque haga que la noche llegue más tarde.

En la oscuridad me adormeceré en tu recuerdo y maldeciré 60 veces tu ausencia.

Procuraré madrugar, para pedirle al alba que me eche una manilla.

Pero su silencio de cuarzo dará cuerda a mi desamparo.

Mañana te habrás ido a donde anida el olvido.

Y yo, perezoso, seguiré sin entender porqué te vas.

 


Salvador Dalí "La persistencia de la memoria", 1913 Óleo sobre lienzo, 24 x 33 cm

Queridos enloquecidos, os recuerdo que esta madrugada, a las 2 de la noche serán las 3. Y no es que nos hayamos teletransportado a la isla de Perdidos (al río), o que Cronos haya castigado a Morfeo… No seguirás aquí, perdido en esta isla llamada Tierra, víctima del capricho de los nuevos dioses del olimpo político, que acostumbrados a quitarnos lo que es nuestro, nos privarán de una hora de descanso.

Te invito a que mañana, pasado o cuando quieras, a cualquier hora, sonrías.

Vendrán tiempos malos, quizás peores, pero de momento, si estás leyendo esto, tu vida no es tan oscura, y menos lo será si la iluminas con una sonrisa.

Los apagones informativos y las horas muertas, que se las queden ellos.

Para nosotros la luz de la alegría y las horas vivaces compartidas.

¿Bailas?


martes, 20 de enero de 2015

Sobre los recuerdos encubridores



Y con este tercer escrito doy por concluido mi informe sobre la inexistencia de  Nino Ortea y la inconsistencia de Tino Portea.

Por un tiempo las cosas marcharon bien.

Lo animé a que introdujera varias voces es su discurso–a las que él llamó heterónimos— a fin de aliviar su esquizofrenia. Su mejoría lo llevó a vencer su alergia al trabajo físico, que él esconde bajo el dicho: “Sudar es muy vulgar”. Tino llegó a venir muchas noches a ayudarnos con las tareas de mantenimiento, repintado y adecuación de nuestras instalaciones. Para el desempeño de tales funciones, se inventó la excusa pública de que trabajaba de recepcionista en un hotel, pues siempre ha negado su vinculación con esta institución.

YO permitía todas sus extravagancias al notar rasgos evidentes de su evolución:




I) Ya no lloraba al ver su reflejo en cualquier espejo.

II) Había dejado de fumar.

III) Apenas mentía sobre su pasado a sus lectores en el blog.

IV) No compraba todo crecepelo que se anunciaba en la teletienda.



Pensé que había dado el paso definitivo en su curación cuando el 3 de julio de 2011 se despidió de este blog en una entrada con el significativo título de "La soledad era esto”.


Me equivoqué.

Al poco de cerrar Ven y enloquece, abrió otros blogs donde no se encontró cómodo alejado del personaje de Nino Ortea. Cayó en un período de apatía, traducido en un desencanto con todo y todos.

El 18 de septiembre de 2013 Tino regresó como Nino Ortea a este blog. Y lo hizo al más puro estilo excesivo de su personaje: lo primero que hizo fue borrar todos los comentarios y algunas entradas delatoras de su pasado, tras lo que colgó un texto delirante titulado “Yo pagué sus culpas”. Engrandeció la figura de su alter ego, al que presentó como autor de una novela finalizada, colaborador en libros antológicos y participante en actos culturales institucionales.


Tras casi año y medio de supervisar su progresivo enninamiento, el pasado martes 6 de enero YO ordené su ingreso en el centro que regento, ante el miedo a que Nino volviera a dominar a Tino.

Por desgracia, ayer lo sometí al test de Rorschach de enfrentarse a este blog, y los resultados fueron preocupantes: ¡Se mandó besos a si mismo al ver la foto del oso Yogui sujetando el cartel de Los Pecos!


De momento, la dirección de este manicomio pasa a ocuparse de la dirección, redacción y maquetación de los contenidos de esta bitácora. Hasta nuevos avances, las colaboraciones de Tino en Ven y enloquece serán esporádicas, ocupando su lugar algunos de nuestros más saneados huéspedes, al igual que los miembros más cualificados de nuestro personal.



Ya sabe, cuando lea aquí o allí, algo firmado por Nino Ortea, no dude de su carácter apócrifo. Todo lo que aparezca así rubricado, no será más que una sarta de mentiras falseadas por un ser tan falsario como el Presidente del Gobierno o Paquirrín.

Confío en que sepa entender y disculpar la actitud de Tino. Es un narciso de su falso reflejo.



Antes de dejarlo, permítame un consejo:

No meta la cabeza en un microondas encendido. No sólo evitará quedarse calvo, también se ahorrará subir —cual un Tino Portea cualquiera— las montañas de la locura. ¿No saben de qué cimas les hablo? Sólo su sufridor puede contarle lo que empezó como una historia de pasión y finalizó como una histeria de degradación. YO no puedo traicionar la confidencialidad doctor-paciente, a menos que se me ofrezca un dinero que me vuelva hipócrita frente al juramento hipocrático.



Distinguido autor de este informe:

Dr. Alex Zorka.


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LibrElena - Blog de Nino y Nino Ortea.

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