Ven y enloquece

Ven y enloquece
Fotocomposición a partir de una imagen de Eva Green en la película “The Dreamers”

lunes, 8 de diciembre de 2008

BaUt

Solía dejar su casa a esas horas en que las calles son inhóspitas, y las sábanas acogedoras. En más de una ocasión se había sentido tentado por dar la vuelta y volver a encamarse con ella. Pero en esos momentos no olvidaba que si estaba solo en la calle, era por su facilidad para dejarse llevar por la tentación de encamarse con ella.
La de ahora, no era una situación novedosa. Habitualmente optaba por prender un cigarrillo, y maldecir sus muelas de la que volvía para su casa; o por quedarse un rato mirando a la luna, mientras fumaba el pitillo que le gustaría haber compartido con ella.
Aquel amanecer no tenía tabaco, y la lluvia ahogaba todo intento de embeleso lunático; así que tiró a escondidas hacia su casa, protegiéndose del aguacero y guareciéndose de sus falsos recuerdos.
Antes de llegar a su portal, vio que El Cefer ya estaba abierto, así que se dirigió al bar para comprar tabaco.
—¡Hola! ¿Me activas la máquina?
Con pinta de seguir dormido en la desgana, el camarero se giró en busca del activador.
—Ya’stá… ¿Te pongo algo? —le preguntó por inercia.
No, gracias. Voy de retirada —contestó tino sin mirarlo.
—¡Ten cuidado cuando te agaches, no te vayan a empitonar!
Dada su postura, y el tomo socarrón del bramido, se giró y vio el rostro cocido de… de… no recordaba el nombre.
¡Coño, fiera! —le contestó a modo de saludo—. ¡Que aproveche ese desayuno! —mientras guardaba el cambio, intentaba recordar su nombre, pero nada.
—¿Qué faes levantau a’stes hores? —le preguntó su ignoto conocido.
—Pues, ya ves, acabando la noche —le indicó un Tino a punto de despedirse— Bueno…
No, si yo ya te veo muches veces de retirada, pero hoy nun tas enfilau —le comentó mientras con un gesto lo invitaba a sentarse— ¡Qué bien vives, castrón! ¡Faes bien! ¿Qué tomes? ¿Un café o una copina? —le inquirió sonriente.
Tino, sorprendido de que alguien sobrio pudiera farfullar tan alto y rápido, se quedó parado unos segundos. Luego, le devolvió la sonrisa y le dijo:
—No, gracias, voy pa casa. Estoy cansado… o raro —añadió mientras se alejaba.
—¡Venga, oh, yes raru desde que t’conozco! ¡Y de eso fai ya más de 40 años…! ¡Cagon sos, cómo pasa el tiempo! —le dijo con un vozarrón que le recordó al bramido hiperhuracanado de Pepe Pótamo— ¡Anda, guaje, siéntate! Yo invito.
Tino abandonó todo intento de fuga. Por un lado tenía miedo de que aquel “tenor” derribara con sus baladros la fachada de su casa, como si fueran los muros de Jericó; pero ante todo no le apetecía estar solo.
—¿Me pones un descafeinado cuando puedas? —le pidió al camarero desganado.
—¿Un descafeinau? ¡Cómo t’cuides, pincel! ¿No kies nada pa forrar? —le sugirió el “tenor” mientras se acomodaba en la silla—. Ties cara fame.
—No, de verdad. Como te dije, no tengo buen cuerpo —le agradeció mientras posaba el paquete de tabaco— ¿Te importa si fumo?
—Sólo si no invites, chaval —le contestó mientras le abría la cajetilla—. Pillesme sin tabaco y sin ninguna gana compralo, pa no escuchar a la parienta.
—Tranki, pilla —le contestó sin fijar su mirada en nada—.
Para su sorpresa, el camarero ya le había puesto el descafeinado sobre la barra. En ese momento, metió la mano en un bolso del pantalón para sacar su móvil, gesto que “Pótamo” interpretó como un intento de sacar la cartera.
—¡Ni se te ocurra, Tino! ¡Ta too pago! —soltó en un tono cercano a la amenaza.
—Con eso cuento —lo calmó sonriendo mientras sacaba su teléfono para apagarlo.
El “tenor” siguió cantando, y por sus arias supo que era abogado (de los de verdad), padre (de los que hay pocos), marido (de los fieles) y sportinguista (de los de siempre). Por su aspecto, dedujo que le llevaba unos diez años y que era presumido, pero con un doloroso mal gusto para vestir.
De su conversación conjeturó un interés sincero por saber de él.
—… pues sí, Tino, en cuanto me jubile ¡pa Benidorm de cabeza! ¿Tú sabes lo bien que tá aquello? Y si la otra no quier venir… ¡Qué-i-dén! ¡Ties que ir a Benidorm! ¡Ye la leche! ¡Tú que hables inglés, y pareceste a esi calvu que sal por la tele…! ¡Puff, híncheste a mojar! —culminó su monólogo con una carcajada.
—Ya… sí… bueno… eee… te voy a dejar —le cortó mientras comenzaba a levantarse.
—Pero oye, oh, ¿dónde vas con esi caretu? ¿parez que tas empachau? —le disparó—. Venga, toma otru café de esos.
—Naaah. Ya llevo dos descafeinados y estoy hasta el culo —como era habitual en él, hablaba sin centrar la mirada en su interlocutor—. Mejor voy pa casa.
—Pues toma algo pa paisanos, oveya. Yo por que tengo que trabayar, que si no… ¡ya taba armada! —le insistió con expresión cómplice—. Pero eso sí, ties que contame lo que te pasa pa tar tan afogau.
Cerca de las nueve de la mañana, el camarero se acercó apresurado a cambiar el cenicero, y servirles una copa de brandy y un bitter-kas.
Créeme, Tino. Me fastidia tener que dejarte en cinco minutos, pero a las diez presido una junta de vocales.
Me duele verte así. Mira… la verdad pura no existe, y eso te lo dice un abogado, si no los hechos y su interpretación. Tu “verdad” está ahí. Puedes estar equivocado, pero tus sentimientos hablan más de ti que la culpan a ella, y, créeme, en una relación sentimental, lo que cuentan son los sentimientos —se detuvo y lo miró fijamente— Escúchate, sé sincero con lo que sientes. No sé… me has comentado que te gusta escribir. Escribe sobre ello. Redacta un atestado sobre lo que has vivido con ella. Juzga cómo te sientes. Y toma tu decisión. No busques la verdad, eso en una relación no existe, si no tu verdad.
¿Quién sabe? Quizás decidas que tu felicidad es ser infeliz junto a ella. En mi trabajo he visto cosas más raras.
(C)Nino Ortea Gijón, 7-XII-08

7 comentarios:

  1. Me gustan las conversaciones-confidencias con gente casi anonima. En este caso, a Tino le conocian, pero el, apenas recordaba al otro tio...Me pregunto si la catarsis post encuentro con una mujer se produce mientras esta con ella en la casa, o en ese bar tomando un cafe y recordando lo que pudo haber sido, o lo que fue, o lo que no sera...sera que nada de eso existe, la realidad era mas simple y solo ocurria en la cabeza de Tino?
    un saludote

    ResponderEliminar
  2. Hola, Ninin

    No sabes cómo nos gusta ver que mantienes el ánimo y las ganas pese a las penumbras hoteleras. Ahora estoy en casa de mi cuñada y le ha parecido interesante lo que escribes aunque he tenido que traducirle ciertas partes
    Creo que ya tienes a otra lectora!
    El borrador del capitulo es dificil de juzgar sin leer la obra. Conociéndote no se si lo has colgado al pronto o por alguna razon especial
    ¿baut? Curioso ¿acronimo o sigla?
    En nochevieja estaremos por ahí unos dias. ¡Viene con nosotros una sorpresa!

    Sigue viviendo, sigue escribiendo

    ResponderEliminar
  3. Besable Medea:
    ¿Qué juego te encanta? ¿Acaso te has comprado un juego de sábanas? ¿o es el del baile de máscaras que tan bien luces?
    Obviamente, el texto necesita repaso y correcciones; además, en caso de que mi encadenamiento de recuerdos subjetivos llegue a buen puerto, la hará falta la edición / orientación de otras personas. Espero que su lectura no sea dificultosa.
    No sé si te has dado cuenta, Nedea, pero hoy has dado información sobre ti:
    No eres asturiana.
    Trabajas en el sector sanitario / asistencial
    Trabajas a turnos.
    Te pareces a una actriz famosa

    Te deseo un turno tranquilo

    ResponderEliminar
  4. ¡Hola, Laurez!
    Lo de las penumbras es lo mío, ahora mi mayor anhelo es ver la luz del medio día. Si vieras cómo me temblaba el pulso hoy a la tarde en el Bambara sentado frente a ella. No sé hasta que punto este es el mejor momento para ver el sol en otros ojos.

    ¿Tu cuñada? ¡¿Pero yo pensé que estabas amontonada?¡ Lo de “traducirle ciertas partes” me suena, a estas horas y en mi estadp de desmelene, muy sexy.
    ¡Recuérdale que acepto giros y cheques!

    ¿Quieres que te diga que colgué el capítulo por que empieza por una palabra que siempre te quise decir?
    En mi cerebro baut es una sigla, escrito asemeja un acrónimo y en tu voz suena a promesa ensoñadora.

    Pues felicidades por la sorpresa. ¿Trae pan bajo el brazo?

    Abrigaros

    ResponderEliminar
  5. Saludos diurnos, Juncal:
    La verdad, como todo lo valioso, es algo intangible, personal y mutable.
    Muchas veces usanos la verdad para herir y la mentira para proteger.
    Hay personas que son felices viviendo en una mentira.
    Y la vida es, en cierto modo, un proceso de memoria selectiva en el que la verdad es un crisol al trasluz de las percepciones.
    Cuando uno cuenta su historia, omite cosas y silencia otras.
    Además la realidad suele ser un malinterpretada por quienes no la han vivido, pues toda experiencia es única.
    No sé lo que les dijo Pilatos a ellos, al final se lavó las manos. Pero curiosamente, creo recordar que es considerado santo por un grupo ortodoxo, y nefando por otros muchos.
    Al final, las personas, las verdades, los recuerdos… todo está sujeto al arbitrio ajeno.

    Dos saludos

    ResponderEliminar
  6. Juas, esti Pótamo vaya grande, jajaja poco me he reído yo. y el final...sorprendente. Leerlo todo tiene que ser la caña.

    ResponderEliminar
  7. ¡Muchíiiiiisimas gracias, Alberto!

    Todo un detallazo.
    Sabes lo que me encanta despeñarme a los abismos de la pasión desde esa azotea.
    son muchos años, y me he vuelto fetichista.

    ¡La madre que lo parió!
    Alberto, me has alegrado la noche.
    ahora voy a bailar desnudo por la recepción

    Jar

    ResponderEliminar

Hola, gracias por tu tiempo de lectura.