Ven y enloquece

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Felicitación navideña obra de Mónica http://neogeminis.blogspot.com.es/2017/12/y-llego-el-dia.html .

martes, 16 de diciembre de 2008

TdAp: Movieland 05




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Jerome Charyn // Movieland, chapter 10.

Two-Headed Man.
El hombre de dos cabezas.
10.5.
¿Qué hay en la vida y muerte de Chandler que me afecta tan poderosamente?. Él no tenía la poesía enaltecida ni la visión de Faulkner, Scott Fitzgerald o Nathanael West. No podía escribir una historia la mitad de buena que Ernest Hemingway. Con todo me descubro leyendo, una y otra vez, la biografía sobre Chandler escrita por Frank MacShane. No investiga en realidad los tonos de la ficción creada por Chandler, lo particular en su sintaxis, las melodías que produce, la originalidad del “alfabeto” de Chandler, su habilidad para adentrarse en el clima psíquico de California, y transmitirnos la atmósfera profunda de un lugar y momento concretos.
Hammett había sido un hombre de Pikerton. Él entendía el argot y la gravedad específica de detectives y ladrones.
Chandler, el ejecutivo petrolífero, nunca se había acercado a la oficina de un sheriff. Era un desconocedor de las entrañas del crimen. A pesar de la misoginia de Marlowe, hay gran cantidad de romanticismo en los escritos de Chandler, el ritmo de una moderna California sin raíces. Hammett atesoraba una geometría de la intencionalidad que fija sus personajes claramente en nuestras mentes. Su prosa es cristalina y casi brutal en su sencillez.
“La mandíbula de Samuel Spade era larga y huesuda, su mentón era una v sobresaliente, bajo la v más flexible de su boca”, así comienza El halcón maltés. “Sus fosas nasales se curvaban hacia atrás formando otra v, más pequeña. Sus ojos gris-amarillo estaban horizontales... Parecía un agradable Satán rubio”. Esto es mucho más de lo que nunca llegaríamos a saber sobre Marlowe, que se oculta tras los espejos de su propia voz. De hecho, nunca habríamos llegado a saber el aspecto físico de Marlowe, si un admirador inglés no le hubiera escrito, intentando construir un retrato de Marlowe partiendo de los libros de Chandler.

Chandler respondió a su carta.
Supera ligeramente los seis pies de altura. Tiene los ojos marrones y el pelo marrón obscuro. Fuma cigarrillos Camel, los cuales prende con cerillas de cocina. “Bebe prácticamente cualquier cosa que no sea dulce.” Al contrario que Sam Spade, Marlowe nunca tuvo secretaria. No se la podía permitir. “El dato de su fecha de nacimiento es incierto”, según Chandler. Marlowe podría haber tenido unos 38 años, “pero eso fue hace tiempo y él no ha envejecido”. Nacido en California, proviene de una ciudad al norte de San Francisco. Se asemeja a Cary Grant. ¿Tal vez porque Ray se imaginaba a Grant como otro chico de Dulwich, al igual que él?. ¿Sabía que Grant, cuya madre estaba bastante trastornada, había nacido en Bristol como Archie Leach? ¿Qué Cary Grant era tan “ficticio” como Philip Marlowe?.
Cuando Robert Montgomery interpretó a Marlowe en La dama del lago (1946), una cámara actuaba como la cara de Marlowe: su rostro es invisible la mayor parte del tiempo, salvo cuando lo vemos reflejado en el espejo.
El mismo Chandler era invisible la mayor parte del tiempo. Tal vez ésta es la razón por la que me vi tan atraído por su historia vital, tal y como la contó Frank MacShane. El muchacho sin padre ni país, que fue educado para ser un pequeño caballero, un poeta de versos lúgubres que se convirtió en una especie de nómada en la California del Sur... y un escritor de novelas pulp con su peculiar sentido del arte, como si Chandler no sólo estuviera inventando una máscara para Philip Marlowe, sino una mascara que todos nos podemos poner, en un siglo de máscaras.
Y las vicisitudes en la vida de Chandler, sus constantes traslados, su maravilloso matrimonio con una mujer mayor que él, la extraña supervivencia en Francia, su ingreso en la R.A.F., los estériles caballeros de sus primerizos poemas infantiles, transformados en un detective con el código de caballería de Chandler. El alcoholismo, la persecución de faldas, los guantes blancos que vestía para proteger sus dedos, sus intentos suicidas; se asemejan a una película muy larga, un viaje que comenzó y acabó en la obscuridad, una pauta de todas nuestras vidas, una biografía compartida.




©Nino Ortea










5 comentarios:

  1. Chandler y Hammett fueron lecturas de mi adolescencia, gracias a mi padre. Lo que más me gustaba en aquel entonces era que podía existir una versión cinematográfica de alguna de sus novelas, así yo podía comparar unas con otras y saber cuán ajustadas a los libros estaban. Era un ejercicio que me encantaba hacer, que me encanta aún.
    Recuerdo pero mucho la versión de Adiós para siempre preciosidad, con Robert Mitchum.
    Muy buen post, Nino. Gracias.

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  2. ¡Hola, ZoePé!

    Yo también los descubrí en mi adolescencia. En mi caso por unas novelas que tenía mi madre por casa. Recuerdo en especial "La maldición de los Dain", de Hammett, en una edición de rtve.
    Imagino que contrastar novela con guión cinematográfico es algo inevitable. Aunque doloroso. Recuerdo la tremenda decepción que me llevé cuando un verano logré ver en el cine Robledo de Gijón, la reposición de "Lo que el viento se llevó".
    Procuro buscar que la película me guste, independientemente de su origen, aunque en algunos casos no puedo evitar preguntarme para qué compran derechos de obras que no respetan.
    La adaptación más fiel que recuerdo es la reciente Sin City, donde los diálogos están sacados directamente de las viñetas.
    ¿Adiós para siempre preciosidad?, me parece una traducción muy apasionada de Farewell, my lovely. Aquí en España se la conoce como “Adiós, muñeca”. Curioso el tema de las traducciones y los títulos.
    Una pregunta con mucho de favor, ZoePé, ¿en qué país estaba impresa la novela? Ando preparando un estudio (en realidad lo comencé en el año 82) sobre el cine negro, y me interesaría mucho el dato personal.
    Gracias

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  3. ¡Muchas gracias, ZoePé

    Llevo desde los 18 años preparando un estudio sobre el cine policíaco; por desgracia es un auténtico trabajo en continuo desarrollo pues a estas alturas necesitaría un año para coordinar los datos, artículos, revistas en varios idiomas, etc… que archivo.
    Te agradezco la información, lo acabo de apuntar para buscar algo al respecto y, si acaso conseguir material.
    Mi componente acumulador me lleva a tener 23 ediciones diferentes en español e inglés de El largo adiós.

    Lo dicho, muchas gracias.
    Nino

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  4. Hola Nino:

    Tal vez te pueda valer este enlace Raymond Chandler

    Un saludo.

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  5. Nino, me voy de fiestuki a Venecia a pasar la nochevieja. ¿Quieres que te traiga algo de allí sobre cine o novela negra?
    Si me das tu dirección te lo envío en compensación a los buenos ratos que paso leyéndote. ¡Y para que veas que no todas somos unas pellejudas!!
    Chao

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Hola, gracias por tu tiempo de lectura.