Ven y enloquece

Ven y enloquece
Fotocomposición a partir de una imagen de Eva Green en la película “The Dreamers”

jueves, 18 de diciembre de 2008

BaUt: necsito vert

necsito vert. Se q t dije q no sabrias + d mi pero t menti. X favor kdmos para 1 café y charlar. Perdoname
Tino posó el móvil sobre la mesa camilla. Dirigió la vista a la zona porticada bajo su mirador. Se quedó oteando la nada. Ausente.
Treinta segundos, quizás 30 minutos, pasaron antes de que se volviera hacia el teléfono. Accionó la opción de menú y guardó el texto en borradores.
Frunció el ceño. Quizás debería haberse acostado en lugar de pasarse la noche empantallado frente al ordenador. Todo para apenas sacarle diez líneas al teclado.
Se dirigió al baño. Tras remojarse la cara se acercó a la cocina. El gurgutido de la cafetera eléctrica le recordó a la melita negra en la que Sara preparaba su café ligero. Retiró del escurridor la taza que había comprado ayer. La llenó hasta el borde, sin leche ni azúcar. Así era cómo ella lo tomaba. Así era como él se estaba acostumbrando a beberlo.
Tras un primer sorbo, posó la taza. Estaba demasiado caliente. Regresó al salón. Ningún mensaje. Guardó el móvil en un bolsillo.
Miró el sillón donde ella nunca se había sentado. Acarició el respaldo.
El café ya estaba templado. Beber de la taza era como besar sus labios. Le había costado encontrar un establecimiento donde vendieran su marca de café. Obviamente no podía comprarlo en la tienda de Flor. Así que decidió hacerlo por Internet. La caja con los veinte paquetes le había llegado ayer. La fecha de caducidad era inferior a un año. La próxima vez se aseguraría de especificarlo en el pedido.
El sabor del café se asemejaba al que recordaba de su boca, y tenía el estómago revuelto, como cuando le sonreía al ofrecerle una tostada con aceite.
La echaba de menos.
Prendió un cigarrillo. Al poco de conocerla, había vuelto a fumar para estar cerca de ella. Ahora, cada vez que fumaba se sentía cerca de Sara. Nunca dejaría de fumar.
Acabó el café y no pudo evitar fijarse en el poso que había dejado en el fondo. Aclarar la taza no tenía sentido. Pronto llegaría el segundo.
Las 07:45. Ya estaría levantada. Ya le habría sonreído a la mañana gris, y ya estaría apurando el desayuno.
Permaneció sentado un buen rato junto a la ventana de la cocina. Pese al agua que había diluviado sobre ella, la madera había resistido sin hincharse. Tenía que pedirle un “comosellame” a su padre. Se lo pediría un día de estos.
Hoy no.
Ahora no.
El día se presentaba otoñal.
Tras volver a desperezarse, su mano alcanzó el bolsillo donde había guardado el móvil. Ningún mensaje. Releyó el texto y posó la terminal. Se quedó mirando cómo se desvanecía la luz de la pantalla.
Prendió otro cigarrillo.
Quizás Sara estaría ahora también fumando. Solía hacerlo poco antes de salir de casa.
Se fue hasta el balcón. Abrió el ventanal y salió al exterior. Pensó que ella podría pasar por la calle en cualquier momento. No quería que lo viera con ese aspecto. Entró acelerado.
Sobre la mesa de trabajo tenía una bolsa de doritos. La cogió mientras volvía al salón a abrir las ventanas para que ventilara la habitación. Colocó el teléfono sobre el aparador. Miró de refilón la pantalla. Ningún mensaje.
Otro café. Otros cinco minutos sentado inerte. Encendió el calentador y preparó la bañera para darse un baño. Sintonizó una emisora de radiofórmula mientras ordenaba la casa. Todas las canciones le hablaban de ella. Especialmente el tema de ese nuevo grupo… ¿Los Jarfirds?
Llevó el móvil al baño. Comenzó a desvestirse con desgana. El pijama se pegaba a su cuerpo como intentando recordarle que no había cumplido su misión de enfundarlo en el sueño. Con una manga aún por sacar, alzó el teléfono. Activó el menú y envió el mensaje. Miró su reflejo en el espejo. Se vio ridículo.
Habían pasado cinco canciones desde el primer chapuzón. Se sentía relajado. Prendió un cigarrillo y recostó la nuca sobre una toalla. En la radio sonaban Everything but the Girl y su Missing. Subió el volumen.
Could you be dead?
You always were two steps ahead
Of ev'ryone
We'd walk behind while you would run
I look up at your house
And I can almost hear you shout, down to me
Where I always used to be
Era el tercer mensaje que le enviaba en lo que iba de semana. Sabía que no le contestaría, pero no le importaba. Al enviarlos buscaba liberarse de la ansiedad que le producía su incomunicación. Era la mejor manera de hablarle respetando su silencio.
Recordó que mañana miércoles había quedado con Fermín para ayudarlo con el ordenador.
Se secó la mano antes de coger la terminal para releer el mensaje. Hizo bien en guardar el número antiguo de Sara. Ella ya sólo lo activaba cuando iba, en agosto, a Cádiz, al pueblo de sus abuelos, donde su operador actual no tenía cobertura.
Tenía que averiguar cuánto tiempo guardan las compañías los mensajes sin abrir.
Tenía que…
¿ADELANTE?
¿ATRÁS?
©Nino Ortea, Gijón 18-XII-08

10 comentarios:

  1. Nino, Nino, Nino… Veo que compartes con nosotros mas capitulos de tu novela. Me gusta el capítulo, usas una narraciones que me hace sentir que he vivido lo que cuentas pero, como muy bien te dice Alberto, la dependencia, el enganche, esa adicción al tabaco, puede que sigan ahí ¿no?
    La traducción de Chayrin esta resultando muy agradable de leer y confio en que la cuentes en su totalidad, y el articulo de Batman para una vez que escribes algo curioso sobre tebeinos, vas y lo cuelgas fuera…
    No tienes arreglo! Siempre pendiente de lo que tienes lejos y descuidando lo que tienes cerca
    Besos
    Laura

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  2. Inútil pero inevitable, ¿no te parece, Alberto? Quien no se haya visto subsistiendo a base de migajas de falsas esperanzas ¡que traiga la primera cazuela de felicidad!
    Otra cosa es que el desequilibrio que se produce entre me carácter obsesivo y mi pronto impulsivo me lleva a actos de pasión sonrojantes.
    Obviamente, lo que cuento es una mezcla de situaciones vividas y otras fantaseadas. Pero, esa “Sara” (tan decepcionante como persona como seductora como mujer) anida a metros de donde vivo. Y, ya que hablábamos de David Lynch, la muy alegre lo confundía con David Lean.
    Da vero

    Te adivino con fuerzas, me alegro del resultado positivo de tu viaje.

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  3. Lady Laura
    Cuando uno es alcohólico lo es para siempre. Quizás si un día me invade el virus de la apatía, vuelva a desear ser un títere en su cama. Quizás vuelva a inventar para ella mil mundos mientras no me deja entrar en el suyo. Quizás aprenderé a tolerar el desprecio.
    Hasta entonces, “Farewell, my lovely”

    ¡Coño! La niña se me queja ahora sobre artículos de tebeinos…
    Pue si te gustó, ya te regalo el Halloween que lo tengo en español.
    Abrígate, my beloved.

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  4. Muy lindo cuento, pero que pasa con nuestro amigo king kong aun esta de vacaciones?
    quien como el y uno trabaja, haceme una historia a mi para salir de vacaciones jajajaja
    Dario

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  5. el espiritu que anda18 de diciembre de 2008, 19:57

    El cafè, ya no puede borrar los restos del alcohol con la misma efectividad que lo hacìa antes ?eh?

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  6. ......Tenía que....
    Pero no, no quería.
    Se había acomodado en su fantasía, en su soledad, en su necesidad de adivinarla, en sus recuerdos....
    Se había acostumbrado a su olvido , se estaba haciendo adicto al sufrimiento y se obstinaba cada vez más en no vivir la realidad...
    Quizás el miedo a un nuevo fracaso le hacía seguir inmerso día tras día en ese sueño interminable.

    Saludos
    Juncal.

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  7. oye excelente trabajo muchacho te felicito, eres muy bueno en verdad, continua asi :) saludos soy sary de la traila jaja

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  8. Salve Darío¿el grande?
    No es que quiera hacerme el persa, pero ahora mismo retomar el blog tal y como lo tenía antes de mi periplo hotelero me supera.
    Sinceramente, no doy para más. Eso sí, cuando en febrero vuelva la calma, cuenta con que aparecerás en La isla de Kong como “Darío El Grande”
    Ojala fuera ese escapista que fantaseo con ser, fantasearía con lo imposible para hacerlo real.
    Gracias por el comentario.
    Un saludo

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  9. Hola, Sary
    Perdona, pero con lo de "La traila" me has dejado !akondemor!.
    No sé que cosa puede ser, y ando justo de neuronas. Quizás un bar (espero no haber dejado nada a deber en mi beber) o una pastelería... por otro tipo de negocios, como que no para mucho. ¿una raza de perros?
    Por cierto, menos mal que no soy suspicaz. Como bien sabrás, leida lectora, la protagonista del relato moralizante que tenemos en nuestras pantallas ¿una marca de ropa interior? se llama Sara, curioso ¿eh? Sary.
    Bueno, intrigado me dejas.
    Salud

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  10. Ciao, Medea
    Buon giorno a la doménica!
    Lo de mandas sms a un número operativo es un consuelo tan trsite como hablarle una foto robada o guardar una entrada de cine.
    Lo curioso es que vemos romanticismo en los actos de pasión obsesiva ajenos, pero cuando los sufrimos el enamorado pasa a pesado, y cuando los hacemos nos sentimos los mayores imbéciles del mundo.
    El capítulo no sé donde iría, la protagonista femenina es la misma, y el final que no he publicado enlaza con un episodio bastante fuerte a la vez que ha sido el que más me gusta hoy por hoy.
    Lo próximo que cuelgue será un salto atrás. Básicamente he decidido centrarme en dos relaciones que no fueron consecutivas en el tiempo pero que muestran mi dualismo: en una fui el cazador, en otra el cazado.
    Cuídate

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Hola, gracias por tu tiempo de lectura.