Ven y enloquece

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Felicitación navideña obra de Mónica http://neogeminis.blogspot.com.es/2017/12/y-llego-el-dia.html .

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Quantum of Solace por Tino Portea




El pasado 22 de noviembre, se estrenó en nuestro país la entrega número 22 de la saga de James Bond: Quantum of Solace. Película dirigida por Marc Forster, sobre un guión de Paul Haggis, Robert Wade y Neal Purvis inspirado en el relato corto homónimo de Ian Fleming contenido en su libro Solo para sus ojos (1960).


La superproducción cuenta en su reparto con los nombres de Daniel Craig, Olga Kurylenko, Mathieu Amalric, Judi Dench y Gemma Arterton.

La película, en apenas tres semanas de explotación a escala mundial, se ha convertido en la más taquillera de la franquicia, ayudada por el hecho de que su breve metraje (106 minutos) permite aumentar el número de pases de copia por sala. El film partía con el colchón de estar amortizado en gran parte, gracias a la táctica del “product placement” que ha llevado, entre otras cosas, a que veamos a un 007 bebiendo cola sin azúcar.




El oscarizado Paul Haggis (Million Dollar Baby, Crash o Banderas de nuestros padres) sitúa el arranque de la acción a una hora de los hechos narrados en Casino Royale (Martin Campbell, 2006) lo que da una clara idea de la vocación continuista del proyecto. De hecho, los productores acarician la idea de convencer a Craig para filmar cuanto antes una nueva entrega que compondría un tríptico para el renacimiento del héroe.




Ahondando en lo ya planteado en Casino Royal, la humanización de Bond continúa, siendo ahora presentado como un hombre impulsivo y visceral, llevado por la venganza. El Ecologismo, su uso como excusa para fines poco éticos, funciona como uno de los ejes argumentales de la película; al igual que el nuevo colonialismo o la manipulación que hacen los poderes fácticos de un país para defender preceptos supranacionales.



Con todo, el guión de Quantun… presenta unas subtramas muy humanísticas, pudiendo ser interpretada toda la agitación externa que rodea a 007, como una exteriorización de su lucha por encontrar un lugar solaz en su interior tras la traición y muerte de Vesper Lynd. En su combate con sus demonios, Bond tendrá que enfrentarse a la incomprensión y persecución de sus teóricos “amigos” que decretan su búsqueda y captura vivo o muerto.



La elección de un cineasta tan intimista como Marc Forster (Monster's Ball, Descubriendo Nunca Jamás…) habla a las claras de la intencionalidad de los productores por ahondar en el “dramatis personae” de la producción. No conviene olvidar que, estamos ante una franquicia impersonal marcada en lo creativo por los despliegues técnicos, y por la obtención de beneficios como incentivo. Si una saga ha demostrado que nadie (ni personajes, ni actores, ni creadores) es imprescindible, ésta es la basada en la creación de Ian Fleming.





Aunque se mantiene cierto aire mundano y de sofisticación en el diseño de producción (Austria, Italia o Haití figuran en su pasaporte visual), y pese a su melancolía, James Bond sigue seduciendo sin querer a féminas aguerridas. Camille (Olga Kurylenko), mujer cuyas interminables piernas le permiten caminar con paso firme por el sendero de la venganza, es una nueva estrella efímera que se incorpora a la constelación de “chicas bond”. Y ya van 83 desde que Ursula Andress salió de las aguas.





En el apartado técnico, se ha confiado la dirección a Don Bradley (encargado de segunda unidad en las dos últimas entregas de la saga Bourne) lo que aumenta el mestizaje entre ambas franquicias ya iniciado por Campbell en 2006. Nuevamente asistiremos a una narración muy física de la acción, y a una plasmación fría, a la vez que sucia, de la violencia. Cabe recordar que el personaje de Q aun no se ha incorporado a esta revampirización del mito de 007, con lo que no esperen el uso de cachivaches ingeniosos que salven in extremis al héroe.



Pese a su uso de exteriores naturales, gran parte de las escenas de acción se han rodado en el Stage 007 de los estudios Pinewood, al igual que todas sus precedentes salvo Licencia para matar y Goldeneye.




El marcado contraste entre las dos técnicas narrativas de Forster y Bradley es quizás el rasgo que más entorpece el disfrute de Quantum… pues siempre nos invade la sensación de estar viendo dos películas remontadas. La figura de héroe falible, que se enfrenta al capricho de los dioses y el destino, se resiente con los altibajos narrativos que un guión marcado por el regusto de Haggis por reflejar la incomunicación como el mayor de los males, y el componente de víctima que subyace bajo la fachada de un paladín de cuya boca no oiremos la frase “Bond, James Bond”...


Por mucho que se nos quiera vender que esta nueva orientación conlleva un acercamiento a los orígenes del personaje, no es así. El 007 literario de Fleming tiene un componente amoral y hedonista, más cercano al Flint que encarnó James Coburn que a cualquiera de las traslaciones fílmicas del agente británico.



Otra cosa es que el mercado sea receptivo a esta nueva encarnación, y que, sin dudas, Daniel Craig es un actor dotado y versátil.





Estamos ante una película que merece la pena ser vista por todo aquél que busque evadirse de su monotonía, pero que no logra avanzar en su propósito de humanizar al personaje.




©Tino Portea Gijón, 2-XII-08

5 comentarios:

  1. Verás, Tinín:

    Para leerte a ti me leo el Babelia que es igual de pedante, y al menos el papel me sirve para un apuro.
    Sí, ya queda menos para el posteo 200... ¡Así que vete haciendo las maletas!

    Consejo, por consejo. ¿No te has preguntado por qué tu novia sabía TODO lo que iba a pasar en la peli? Ser, es muy lista, pero no adivina...
    Por cierto, le queda muy bien esa lingerie que le regalaste.

    A dormir

    Nino

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  2. Sr. Portea:

    Muy interesante su reseña fílmica del último Bond.
    El problema es que estamos acostumbrados a los desvaríos de Nino, en los que la peli en cuestión es sólo una lanzadera para dar rienda suelta a sus delirios y demás chifladuras.
    Con el tiempo nos hemos ido acostumbrando y hemos enloquecido también un poco nosotros.

    Vale que no sea tan buen crítico como usted, ni se sepa el nombre del ayudante de diseño del vestuario, pero su locura es contagiosa y creo que ya es tarde para nosotros.

    Me voy a leer la crítica de Nino con su permiso.
    Sí, ya sé que hablará más de mujeres que de Bond, pero tiene su punto.

    Cuídese y hasta otra

    Jose

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  3. Ninooooollllll? No vi la película aun. Me gusta un James Bond cínico,seductor,con alguna dosis de amoralidad y hasta algunas veces cruel. Es , sin dudas, sean Connery. Este Daniel Craig me parece un aldeanu con buen físico. Carece de la elegancia , dotes de seducción y sarcasmo de sus predecesores.

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  4. Muy nuenas, Sergio

    No comentas si has visto la película, imagino que un gran aficionado a 007 como tú, no habrá dejado de hacerlo.

    El incendio del que hablas, creo que es el que destruyó por segunda vez el 007 Stage en 2006, plena época Casino Royale. Como bien sabes, las instalaciones se pueden reconstruir, y varias escenas de Quantum of Solace se han rodado en él (la de la galería de arte en Siena o las de las catacumbas de la misma ciudad)

    Esta es la segunda vez que se produce un incendio en el set de rodaje de Bond. La primera fue en 1984, durante la produción de Legend (Ridley Scott). Este incendio no impidió que se filmara allí parte de Panorama para matar en 1985, pues el mogul bondiano, Albert R. Broccoli, reconstruyó el plató en pocos meses. De hecho, creo que el nombre exacto de la equipación es Albert R. Broccoli's 007 Stage.

    Y ahora, dí: ¿Viste la peli? ¿Te gustó?.
    Abrígate, vecino
    Nino

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  5. Muy buenas, Gusigus:
    Oye te ha quedado muy ditirámbico tu entremés. ¡Buen trabajo, dramaturgo!
    “Cínico, seductor, con alguna dosis de amoralidad y hasta algunas veces cruel”… Cualquiera diría que estabas pensando en un calvo pero atractivo con el que se te ve ocasionalmente.
    La verdad es que Daniel Craig fue muy contestado en su elección, pero luego el éxito de crítica y público confirmó su elcción.

    Un abrazo

    Nino

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Hola, gracias por tu tiempo de lectura.