Ven y enloquece

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Felicitación navideña obra de Mónica http://neogeminis.blogspot.com.es/2017/12/y-llego-el-dia.html .

martes, 9 de diciembre de 2008

TdAp: Movieland 02



Jerome Charyn // Movieland, chapter 10.
Two-Headed Man.

El hombre de dos cabezas.

10.2
Era Scott Fitzgerald uno de los miembros de El Jardín de Alá, alcohólico, repentinamente arruinado, con su esposa ingresada en un manicomio; encontrándose Scott en mitad de su propia medianoche triste, tras haberse desvanecido su atractivo perfil. Sus novelas no le reportaban beneficios y los nuevos relatos eran invendibles: se convirtió en un hombre de dos cabezas más, trabajando con otros equipos de escritores, siéndole asignados guiones que se desvanecían en él, engullendo coca-cola para evitar el temblor de sus manos.
Al igual que un oso amaestrado de cualquier magnate, era Scott el que daba vueltas alrededor de aquél, sorbiendo toda la coca-cola y revelando el sin sentido y la angustia del escritor de Hollywood como ningún otro había podido mostrar. Al igual que Gatsby, él creía en el galanteo y en el sonido dorado del dinero. Las películas significaban éxito, y no había sitio en las “alturas” de Hollywood
-->1 para zapateros remendones y hombres de dos cabezas.
“Crecí pensando que escritor y secretaria significaban lo mismo”, dice Cecilia Brady en El último magnate. “Se hablaba de ellos de la misma manera cuando no estaban cerca, salvo una especie llamada dramaturgos que venían del este. A estos se les trataba con respeto si no se quedaban por mucho tiempo, de lo contrario se hundían con los otros en la clase de oficinistas”.
Cecilia mostraba el mismo respeto que los magnates hacia los escritores. “Los escritores no son exactamente personas. O, si tienen algún valor, son un grupo de gente intentando convertirse en una persona”.
Su padre, Bill Brady, tenía sus oficinas en un edificio que rememoraba la mansión de Louis B. Mayer en los estudios MGM. El edificio de Brady tenía “enormes galerías y barandillas de hierro que sugerían una perpetua cuerda floja.” Y su propia colección de hombres de dos cabezas que caminaban por esa cuerda floja seis días a la semana.
Pero era su socio, Monroe Stahr, alias Irving Thalberg, el que se las veía con los guionistas, “ponlos por pares a trabajar en una idea”, y luego pon otras parejas a trabajar tras sus pasos; con lo que los escritores en sus pocilgas del tamaño de un armario se convertían en una sucesión de cajas chinas, y formaban parte de un laberinto del que no podían salir.
“Con los años”, dijo Borges, “un hombre puebla el espacio con imágenes de lugares, reinos, montañas, bahías, barcos, islas, peces, habitaciones, herramientas, estrellas, caballos y gente. Poco antes de su muerte, descubre que el paciente laberinto de líneas esboza la imagen de su propia cara”.

-->1 Aquí, Charyn juega con el topónimo "Hollywood heights" , y el significado de "heights"-
©Nino Ortea Gijón 9-XII-08


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