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viernes, 20 de marzo de 2026

La recibo con ánimo


 Para decir adiós” – José Feliciano & Andrea Tessa

 

He aceptado ser visto como el bohemio, el diferente o el raro para disimular mi miedo a que se me identificara con un monstruo. Llegué a entender el rechazo ajeno como una nuestra de envidia; por lo que lo azucé con pretendida indiferencia.

He disfrutado viendo cómo quien no me respetó, me temió.

Al igual que acumulo libros o películas a las que nunca me acercaré, he amontonado relaciones. Traté a las personas como novelas que posas en un estante y crees que siempre estarán allí, donde las dejaste, esperando a que las bendigas con tu atención.

Mi eterna huida adelante y mi pretendida angustia vital, se sustentaban en un constante tener planes que mejoraban a lo perdido: gente por conocer, libros por leer, excesos por descubrir… Si algo me hacía daño, me quejaba hasta la náusea, y avivado por el rencor retomaba mis vicios pequeños. Las decisiones de los demás eran ataques del invierno contra la primavera de mi ánimo.

Hoy y ahora ha vuelto la primavera. La recibo con ánimo.

miércoles, 22 de mayo de 2024

Maneras de sobrevivir

Rosendo - Maneras de vivir (Directo Wizink Center, Madrid)


Amable leyente:

No pienses que estoy muy triste, si no me lees escribir; no es solamente despiste, son mis maneras de sobrevivir.

Me sacío de la rutina y me quiero divertir, para ello me basta con cambiar las cosas de sitio. Maneras de sobrevivir.

Paso de escribir al teclado a hacerlo recostado, sobre la arena o donde la inspiración suena. Un bloc me resulta ad hoc para para dar rienda al rock, al arrebato de fabular una historia que novele un asesinato del que es testigo un gato o unas falsas memorias de un suicida homicida. Este blog es perfecto para compartir afecto, curiosear en lo ajeno o mitigar el veneno de temerme sereno. Maneras de sobrevivir.

Sí, ya sé que definí este blog como “bloc” y que concluí que lo de autoeditarme era algo baladí. Mis actos no son coherentes, pero mis instintos son congruentes: desdecirme es esencial en mi definirme. Maneras de sobrevivir.

En estos días bloguiausente he estado papelpresente, rocanroleando una trama donde la inspiración llega en la cama, cuando el sueño se hace dueño de nuestra mente y los sentimientos son el cimiento de nuestros discernimientos.

Adultos que sólo conversan dormidos, adolescentes que siempre escuchan tímidos, el monólogo del olvido, el diálogo de lo vivido… Una chica con mente lectora, un anciano con alma soñadora, George Steiner, Carlos Ruiz Zafón, “Guillermo Brown”, “Pippi Calzaslargas”… Todos han venido para acompañarme en un nuevo viaje recreativo sin otro destino que el de mantenerme activo.

Así que, amable leyente, que mis lamentos ni ausencias no te saquen de quicio. Me quejo sólo de vicio. Ya que, parafraseando al poeta Robert Frost: en algún momento del pasado, a décadas de distancia, dos caminos divergían en el bosque de elecciones vitales; tomé el menos transitado y eso ha marcado la diferencia. Maneras de sobrevivir.

¡Viva la diferencia!


miércoles, 30 de enero de 2019

The Old Man & The Gun


«The Old Man & The Gun» es una película fascinante sobre un hombre incapaz de dejar de ser fiel a sí mismo. También es una reflexión sentida sobre la capacidad que tiene el amor para que nos planteemos empezar a ser fieles a alguien más que nosotros mismos. Pero ante todo, «The Old Man & The Gun» es un canto a vivir una vida rebelde frente al paso del tiempo. Aunque por rebelarte te llamen inadaptado, aunque al rebelarte te condenes a la soledad o te condenen a la cárcel.



“The Old Man & The Gun” es una adaptación cinematográfica de algunas vivencias de un inadaptado: Forrest Tucker. El señor Tucker se pasó más de la mitad de su vida encerrado en la cárcel por ser un trabajador excelso en una profesión denigrada en lo social: la de ladrón de bancos. Su éxito profesional habla por sí solo: según la página que le dedica Wikipedia, ganó cuatro millones de dólares atracando bancos con elegancia. Elegancia que aplicaba a todos los aspectos de su vida, incluido el de la convivencia marital: estuvo casado tres veces, y la primera noticia que tuvieron sus esposas de que su marido era un atracador fue al ver su domicilio conyugal asaltado por la policía.



El escritor y periodista David Grann a entrevistó a Tucker para la revista “The New Yorker”. El primer resultado de esos encuentros fue el artículo “The Old Man and the Gun” –“El viejo y la pistola”– publicado en enero de 2003. Dieciséis años después nos llega una sugerente traslación fílmica dirigida por David Lowery –quien firma el guión junto a Grann–.

 




La dirección de Lowery es rápida y elegante, todo un atraco a inteligencia armada contra el banco de los bostezos. Sus armas son unos planos ágiles y unos encuadres efectivos. Basta la primera escena –en la que la cámara abandona la persecución policial al atracador para acompañar a una niña en su caminar y cuando ésta alcanza a un amigo, el encuadre retoma al ladrón– para hacernos una idea del botín que nos espera: hora y media de realismo mágico, donde lo que parece ficticio es real.


Como ficticio parece que Robert Redford –protagonista y productor de la película– cierre con este film su carrera como actor. Todo indica que, mientras el cuerpo aguante, mantendrá su condición multitarea de director, productor y fundador del Festival de Sundance. Al igual que Tucker, Redford es un hombre incapaz de dejar de ser fiel a sí mismo. Lo mismo que el Narciso, mitológico, el Robert fílmico es un hombre incapaz de dejar de admirar su reflejo. Su personaje tiene el apodo de su persona “Bob”. Y en el paralelismo entre la vida rodada del actor y la robada del delincuente, Tucker es presentado como Redford en escenas de películas como «Brubaker», «Tal como éramos» o «Propiedad condenada».

Llamadme “venyenloquecido”, pero no me creo el adiós de “Bob”: Redford aún no ha interpretado su último acto interpretativo.


Último acto que confío en que aún esté muy lejos para Sissy Spacek, una actriz que convierte en oro todo lo que interpreta y que, al igual que el rey Midas mitológico, sufre las consecuencias de aislamiento que conlleva su poder mágico –no le veo otra explicación a la inanición de buenos papeles que sufre esta actriz sublime–. Su encarnación de una mujer que vive en la vida lo bueno con una sonrisa y lo malo con una mueca, es de naturaleza mágica. Realmente mágica.



«The Old Man & The Gun» es una película fascinante. Te animo a que la disfrutes en cuanto tengas ocasión. Al igual que te animo a que leas –si el idioma inglés no es tu anatema– el artículo que David Grann escribió para “The New Yorker”.






Gracias por armarme con tu compañía, amable leyente.

#MiércolesDePelícula

domingo, 3 de junio de 2018

A ti que me tienes tiña…


A ti que me tienes tiña

te noto muy desmejorado,

poco bronceado

y bastante chamuscado.



A ti que me tienes tiña

te veo desdibujado,

como un cartón desanimado

con tu trazo “desentintado”.


A ti que me tienes tiña

no dejes que eso te conduzca a la diña.

Para que veas que no tengo ánimo de riña,

¡te regalo una lata de piña!




Y te canto esta canción confiando en que te recuperes, me olvides y te “destrostelices”.


La Canción de Bob Esponja



¿Están listos chicos?

¡Sí, Capitán, estamos listos!

¡No los escucho!

¡Sí, Capitán, estamos listos!

Uuuuuuuuuuuuu...

Vive en una piña debajo del mar

¡BOB ESPONJA!

Su cuerpo absorbe y sin estallar

¡BOB ESPONJA!

El mejor amigo que podrías desear

¡BOB ESPONJA!

Y como aun pez le es fácil flotar

¡BOB ESPONJA!

¡Todos!

¡BOB ESPONJA!

¡BOB ESPONJA!

¡BOB ESPONJA!

Él es Bob....¡Esponja!

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