Hace
tiempo he empezado a escribir una serie
de entretenimientos sobre una futura
invasión marciana que partía de este supuesto:
Los Servicios
Secretos Plurinacionales se han encargado de dar la imagen de “buenismo y pacifismo”
que infecta Internet.
Confían
en que este bulo sea tragado cual bola por los extraterrestres que saben que se
encuentran viviendo entre nosotros.
Cartel de la
película “El monstruo camina entre
nosotros” (1956) 😨😨😨
Los
SSP buscan que los espías alienígenas animen a sus jefazos a invadirnos, dada
nuestra condición pusilánime.
Entonces
los humanos y las individuas nos mostraremos tal y como somos: violentos e
inmisericordes.
Aniquilaremos
a los marcianitos, nos apoderaremos de sus naves y conquistaremos sus planetas
a sangre y fuego (El personaje que oficia como mi trasunto formará parte de los
enviados a la conquista de las rotundas venusianas).
Cartel de la peli “La reina del espacio exterior” (1958) 😍😍😍
Voy por el
séptimo entretenimiento: una flota interestelar está a punto de comenzar su
ataque.
No soy lector de Arturo Pérez-Reverte,
al igual que él no lo es mío –en su caso, por ignorancia de mi existencia; en el mío por desagrado ante su
petulancia–.
Al escritor Arturo Pérez-Reverte, no lo
leo ni regalado –conservo imaculadas algunas de sus obras no por aprecio a su
contenido, sino que por agradecimiento a quienes me las regalaron–. La lectura
de ‘La tabla de Flandes’ me dejó
planchado; y. desde entonces me arrugo ante la idea de estirarme a por una de sus
novelas.
Aunque casi todas las semanas me regalan
el semanal donde se publica su columna, tampoco leo sus artículos semanales. Sí
que lo hice de forma ocasional en el pasado –pero me resultaba iterativo,
vulgar y aburrido–.
A la personalidad social del señor Arturo
Pérez-Reverte la evito. Me resulta molesta su actitud de resabidillo; y su
matonismo me recuerda a los abusones en el colegio o a los trumposos en el
Gobierno.
Confío en que lo arriba expuesto sirva
para desmentir el inexistente rumor sobre el interés de mi modesta
autoeditorial Librelena por
molestarse en publicar textos (libres de derechos de autor) del lustroso
académico. Lo que quiero es librarme de sus obras, malvendiéndolas en Güalapop.
¡Rocanrol!
Esta
ninería ha sido inspirada por la lectura de este artículo de Jorge Molinero López, publicado en el
digital ‘El independiente’:
Confío en que el periodo vacacional os haya resultado ameno.
Ameno ha sido el leerte. No sé si tu relato cumple todas las bases de la convocatoria, pero sí que da base cumplida para que su escritura convoque la atención lectora e invoque la inspiración relectora.
Reconforta leer lo que sabes y lo que tienes; ya que lo compartes, y con ello haces también nuestras tus seguridades y pertenencias.
Tus penas e inquietudes te las guardas, pero no las silencias. Ya que tu escribir sincero habla de ti, de lo que te alegra y de lo que te duele. Y si hay algo que te duele creo que es la inhumanidad cotidiana, esa manera en que contemporizamos los abusos y convertimos las tragedias ajenas en noticias pasadas.
“Pesada”. Me temo que no faltará quien te denoste con esa palabra que intentará convertir en piedra y lanzarla contra el reflejo de tu percepción de la realidad.
Gracias por permitirnos cruzar a este lado del espejo; y permitirnos corretear por él sin la prisa de un conejo apurado. El tuyo es un país sin tierra y apátrida de toda maravilla que no sea la fascinación ante la reina de los corazones humanos: la ternura.
Gracias por permitir que nuestro corazón lata en esta tierra donde “la vida no llora” aunque cartografíe “montañas de un gran dolor”.
Gracias por tu entrada divulgativa. No conocía la publicación de “Sinsonte”. Mañana intentaré sacarla en préstamo bibliotecario. Hace mucho tiempo que no compro libros ni películas, pero soy ratón de bibliotecas.
He leído poco a Walter Tevis. Siempre ha sido en antologías de VV.AA. editadas con más vocación que profesionalidad. De hecho, gracias a tu entrada lo he recordado. Tengo la imagen de que es un narrador áspero en su uso del lenguaje, no trasmitía emoción hacia personajes ni ambientes, sólo brío narrativo. Pero esa aspereza puede deberse a que las antologías estaban impresas en libros que amenazaban con deshojarse en tus manos y la lectura resultaba incómoda.
Confío en que esta semana que se cierra hoy haya transcurrido tranquila.
Por suerte supiste reaccionar ante esas situaciones.
Nuestra sociedad, de alguna manera, aprecia a esos “listos” que se aprovechan de los “tontos”. Dejando a un lado lo inaceptable de valorar a quien se aprovecha de la humanidad de otros, es preocupante el efecto que tiene el reconocerte como víctima de un “timador”: siembra en ti la desconfianza y hace que apoyes iniciativas que limitan el ejercicio de libertades.
Respecto a la incidencia con el horno, por suerte quedó en un susto.
Tus gracias me convierten en agraciado, tu compañía en acompañado.
“Ya sabemos que nada cambiará por escribir cuatro poemas...”, me has escrito. Pero sí que cambiará por leerlos.
Mi vida ha cambiado, en una parte pequeña pero reconfortante, gracias a leerte. Gracias a que tú escribes. Y no soy una persona que haya atravesado grandes momentos de desolación y tus palabras me reconfortasen. Y no soy alguien que se haya sentido “algo” y tus palabras me humanizasen.
Por suerte siempre he tenido clara mi personalidad e identidad. Por suerte siempre he contado con un número reducido de personas que habéis ampliado mi curiosidad por la vida.
Leerte, no ha cambiado mi vida, pero la ha estimulado, admirada Clarisa Tomás Campa. Conocerte, no ha cambiado mi vida, pero la ha mejorado, amiga Clarisa.
Las injusticias nunca han contado con mi silencio; pero sí con el de personas juiciosas, sí con el de iguales al abusado que se aliviaban de no ser los “injusticiados”. Tu manera de reflejar las injusticias me parece firme. Firmeza a la que se une la belleza de tu escribir.
Te agradezco tu mención a mis palabras y tu cita de Máximo Décimo, con el que mi madre estableció un paralelismo entre el personaje y mi personalidad.
Tengo que salir a pasear, mi cuerpo y ánimo lo necesitan. Pasearé en compañía del buen recuerdo que siempre me deja el leerte, amiga.
He locutado en un tono más alto del habitual en mí y me he alejado lo máximo posible buscando dar una sensación distante, como de que alguien a tu espalda te está hablando.
«Por una cabeza» es el título de un tango compuesto en 1935 por Carlos Gardel, con letra de AlfredoLePera. La versión que suena de fondo a mi lectura del relato homónimo está orquestada por Astor Piazzolla.
Te invito a que te hagas seguidor del canal y le des a “me gusta” si este libertango resulta de tu agrado.
Puedes accedee a la locución con pulsar en este enlace
«The Suspect» –Sospechoso–
de gran novela a teleserie prometedora
The Suspect -
Series - New Drama on ITV
«The
Suspect» es una producción con la que la cadena televisiva ITV adapta
en cinco capítulos la fascinante novela homónima de Michael Robotam –publicada en España como «Sospechoso»–.
Allá por julio
de 2008 escribí una reseña fallida sobre esta novelaza, en la que vaticinaba
que el actor que interpretaría a su protagonista sería Edwan McGregor. Vaticinio errado que ratifica mis nulas dotes de
adivino, ya que es encarnado solventemente por un barbudo Aidan Turner –el protagonista hirsuto de la segunda adaptación
televisiva del drama romántico-decimonónico «Poldark» escrito por Winston Graham–.
Te recomiendo,
amable leyente, que disfrutes de la lectura de ésta o cualquier otra novela de Michael Robotam, a la espera de que la
adaptación televisiva de «The Suspect» esté disponible en España.
No oso aconsejarte que recurras a truculencias técnicas como las que este
bucanero practica para abordar producciones que hacen puerto en costas lejanas,
ya que eso podría ser considerado incitación a la filibustería y tal acusación
sería una bellaquería.
—Vale, bucanero: la teleserie te
está gustando más que zamparte un “tigretón”. Pero… ¿podrías desvelarnos de qué
va la novela?
— ¡A toda vela, amable grumete-leyente! Aunque antes,
permite que me aprovisione para tan singular singladura-
El doctor Joe
O'Loughlin es un psicólogo forense, un trabajador concienzudo que está
comenzando a aceptar un diagnóstico reciente de padecer Parkinson. Tiene una
familia cariñosa, buenos amigos y colegas, un contrato editorial para un libro
sobre trabajadoras sexuales y –después de haber salvado la vida de un joven
paciente que se disponía a saltar desde el décimo piso del hospital donde él trabaja–
los medios de comunicación lo consideran un héroe.
Por lo tanto,
cuando la policía encuentra en un cementerio el cuerpo de una mujer que puede
haber sido una trabajadora sexual, pide al doctor que preste su experiencia
profesional. El oficial veterano Vince Ruiz y la pizpireta novata Riya Devi
creen que la mujer se vio obligada a apuñalarse 20 veces antes de que el
asesino le administrara un golpe fatal. Una serie de sucesos ambiguos, llevarán
a ambos investigadores a dudar sobre la intencionalidad con la que el psicólogo
los está… ¿ayudando?: ¿es O'Loughlin un terapeuta gentil con los criminales o
los estudia para sus propios propósitos nefastos?
Éste es el
planteamiento de su trama, al que confío que será fiel la miniserie británica,
de la que llevo vistos dos episodios. Espero que su retrasmisión no se vea
afectada por la cobertura televisiva del relevo en la Corona británica.
Gracias
por tu tiempo de lectura.
Nino
Ortea. Gijón. 2022.
Y no te libras de que te invite a una lectura libre de mi enninación
sobre el libro «The Suspect» –Sospechoso–.
The latest '90s themed Hellfire Gala had one last shocking twist - that the late, great artist formerly known as Prince was likely a mutant all along.
Marvel has always strived to present the "world outside your window" - the cities, landmarks, pop culture and major figures tend to be very similar to the readers' world. Despite incongruities, Marvel is unlikely to change their approach, since fans appreciate being able to share their heroes' cultural touchstones, from classic artists to sci-fi films.
One unexpected but welcome recent example is seen in by X-Men '92: House of XCII #4 by Steve Foxe and Salva Espin. Readers are treated to a '90s version of the Hellfire Gala, replete with era-accurate celebrity cameos, like Arnold Schwarzenegger and Macaulay Caulkin. In a letter by US Ambassador to Krakoa Valerie Cooper to the President, it is revealed that the United States intelligence agencies have been keeping track of celebrities and public figures entering Krakoa - and that they suspect Prince is a mutant himself.
He intentado, por tres veces,ver «Val» –documental que recorrela vida del actor estadounidense Val Kilmer–. El dolor ante las escenas en las que el Kilmer actual aparece ante la cámara me ha impedido completar el visionado de este film autobiográfico.
Val Kilmer padece un cáncer de garganta, que a pesar de estar en remisión, le ha obligado a someterse a una traqueotomía que ha afectado a su capacidad de hablar. Me resulta punzante escucharle esa voz despersonalizada, ver apenas brillo en su mirada, encontrar su sonrisa desdibujada y observar cómo la que yo creía que era una trayectoria de éxito profesional y vital era en realidad una lenta caída a los infiernos.
El documental recorre la vida de Val Kilmer, estrella del Cine gracias a películas como “Top Secret”, "Top Gun", "Willow", "Batman Forever" o "Heat”. El principal atractivo de “Val” es que presenta un material único: cientos de horas de filmaciones domésticas que el propio Kilmer ha grabado a lo largo de su vida, en las que podemos ver sus esfuerzos artísticos, su relación con sus familiares, la trágica muerte de su hermano pequeño… Y ante todo la sensación de fracaso que siempre acompañó a alguien que parecía tenerlo todo (como actor y como persona). Un joven atractivo y rico, que alcanza su sueño de convertirse en estrella de cine y lo hace a edad temprana, se graba siempre autocorrigiéndose, lamentando sus decisiones, quejándose de los caprichos de un destino aún más caprichoso que él.
Kilmer alcanzó la gloria de un olimpo fílmico en el que nunca llegó a ser Zeus, ese endiosamiento se convirtió en una perenne sensación de fracaso e hizo de su vida una lenta caída a los infiernos.
No hay mayor infierno que el de una vida insatisfecha, caldeada por el fuego de la envidia y alimentada por la sensación de fracaso al no ser aquél que quieres ser. Val nos avisa de ello y pone su vida autodesvalorada como ejemplo.
He disfrutado viendo “Everything Everywhere All at Once” –su título en España es ‘Todo a la vez en todas partes’– como hacía tiempo que no la hacía (disfrutar, que “lo otro” hace tanto que no lo hago que me daría un ataque de lumbago si a este arturito se le apareciera una dama del lago que tuviera el halago de invitarlo a dejar de hacer el vago y a ponerse a disfrutar con su falago).
Bueno, a lo que iba, me lo he pasado de lo más saltimbanqui con la última peli de los Daniels –heterónimo creativo de los directores Daniel Kwan y Daniel Scheinert– protagonizada por la inconmensurable Michelle Yeoh (sí, aciertas, la actriz de “Tigre y dragón”), que a sus casi 60 primaveras demuestra que el invierno somos quienes nos quejamos de la vida en vez de disfrutarla. Sin olvidar su embelesante arte para darle estopa a todo lo aberrante, la interpretación de Michelle es tan multiversante –en sus crisis existenciales y problemas mundanos– como es fascinante su declamación –su uso de diferentes acentos y tonos de voz “ all at once” me ha alucinado–.
La peli va, según sus dos creadores, de "una mujer que intenta pagar sus impuestos". Y la declaración de la renta que presenta la parienta es una apabullante mezcla psicotrópica de costumbrismo, ciencia ficción y KunFúFaitin. Date por avisado, alelado: hay un gran mal que se expande por el multiverso y puede que Michelle sea nuestra única esperanza para detenerlo.
Para finalizar, amable leyente, sólo puedo suscribir una afirmación lacrimógena de nuestra pagadora de impuestos: “De todos los lugares en los que podría estar, sólo quiero estar aquí contigo”.