Ven y enloquece

Ven y enloquece
Hola, este año 2018 me voy a centrar en incorporarme al mundo “profesional” de la creación literaria. Eso se traducirá en que mi presencia en la blogosfera no será tan asidua como debería ser. No malinterpretes mi ausencia como desatención, atentoLector. GRACIAS

martes, 22 de mayo de 2018

De cabeza


Hola:

He acabado el borrador de mi próxima novela.
Planeo autopublicarla en unos meses; así que —si no se me va la cabeza a pájaros— tengo tiempo de sobra para pulir el texto. Quizá la fiscalización de un nuevo borrador, cuando tengo pendiente afianzar uno previo, pueda parecer una nueva prueba de que soy un cabeza loca. De hecho, no recuerdo que nadie me haya definido alguna vez como un tipo cuerdo.

Sí que me han definido como tenaz, terco o “cabezota”.
Y lo soy. Por ejemplo: esta “nueva novela” es en realidad una cabezonería con un proyecto viejo. En ella rescato los pecios de un naufragio creativo que me resisto a dejar que se hunda en el océano del olvido. Por alguna razón, se me metió a la cabeza, hace casi tres años, escribir una “trilogía francesa”. Un proyecto apasionante que me sirvió para descubrir  un buen puñado de películas, novelas y tebeos franceses. Proyecto que mi cabeza no supo llevar a buen puerto. Pero me resistí a dejarlo varado, y retomé una de sus tramas para convertirla en la “brevela” «La piel del diablo» –publicada en la antología «Mirador»–. Los 5 capítulos de esa “brevela” forman parte de los 23 que, por ahora, conforman mi novela destitulada.

Mi novela tendría título de tener yo cabeza.
Normalmente mis proyectos no llevan título hasta que finalizo su borrador. Entonces es cuando los encabeza un nombre, cuya disponibilidad compruebo en Internet. Me conformo con que no sea semejante al título de otro libro publicado recientemente —disfrutando como disfruto de un blog titulado «Ven y enloquece» (referencia española para una obra antológica de Frederic Brown), encuentro redundante reconocer mi falta de reparos a la hora de apropiarme de encabezamientos ajenos—. El caso es que se me despistó el comprobar la disponibilidad del título que había pensado para este borrador recién acabado, y después de haberlo registrado voy y me doy de cabeza con una novela romántica con un nombre casi similar.
Así que ahora ando rascándome la cabeza a la búsqueda de un nuevo título.

Y esta búsqueda me trae de cabeza, atentoLector. Disculpa mi testarudez a la hora de no sacármela de la cabezota.
Gracias por tu compañía.