Ven y enloquece

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Felicitación navideña obra de Mónica http://neogeminis.blogspot.com.es/2017/12/y-llego-el-dia.html .

miércoles, 17 de diciembre de 2008

TdAp: Movieland 06




Jerome Charyn // Movieland, chapter 10.

Two-Headed Man.
El hombre de dos cabezas.


10.6
Hubo un Chandler guionista al servicio de la Paramount, trabajó con Billy Wilder en Perdición, escribió La dalia azul mientras estaba en la mitad de un desorden alcohólico, y luchó con Alfred Hitchcock a causa de unos Extraños en un tren.
Chandler se alejó de Hollywood, dejó todo lo relacionado con el cine, denunció a los productores, directores, cámaras, actores y actrices, incluyendo a “Miss Moronica Lake,” con todo tenía más que decir sobre las películas que casi ningún otro escritor.

Comprendió que el cine no era “un arte literario o dramático transplantado... está más cercano a la música; en el sentido de que sus mejores efectos pueden carecer de una intencionalidad precisa; sus transiciones pueden ser más elocuentes que sus escenas destacadas; sus fundidos y movimientos de cámara, que no pueden ser censurados, son a menudo mucho más efectivos emocionalmente que los argumentos, que sí pueden ser censurados.
También sabía que el escritor en Hollywood nunca podría ser más que un pistolero a sueldo. Los Estudios “destruyen el vínculo entre el escritor y su subconsciente. Después todo lo que hace es una actuación. Su corazón está en otro lugar.”

Para Chandler, el negocio del cine era un “coloso magnífico pero infantil” que arrojaba a la pantalla “una especie de ídolo masculino” con “la constitución de un vigilante de piscina, y la mentalidad de un estrangulador de pollos.” Consideraba los Premios de la Academia como “el baile tribal de las estrellas y los poderosos productores” de Hollywood. Ni tan siquiera todos los polis de L.A. podrían proteger “a los peces gordos” del grito entumecedor de la multitud, el cual se asemejaba al “destino silbando a través de un proyectil ahuecado”.
Y ese grito también revelaba la futilidad del guionista. “Lo que Hollywood parece querer, es un escritor listo para suicidarse en cada reunión para tratar la historia. Lo que realmente obtiene es un tipo que grita como un semental ardiente y luego se corta la garganta con un plátano. El grito demuestra la pureza artística de su alma, y puede comer el plátano mientras otra persona está respondiendo a una llamada relacionada con otra película”.


Así que Chandler se retiró de la tierra de las películas. “No me importa cuanto me paguen, a menos que también me proporcionen placer en el trabajo. No pueden”.
Por supuesto, parte de esto era producto del resentimiento de Chandler. No pudo llevarse bien con Alfred Hitchcock ni Billy Wilder. Pero también comprendió que, aunque hubiera podido “bailar” con Wilder y Hitch, sus escritos no habrían satisfecho el sentido de trabajo soñado que un escritor necesita para sobrevivir. En los pesebres de Hollywood, Chandler sentía una “sensación de exilio del pensamiento, una nostalgia de la habitación tranquila y el equilibrio mental. Soy un escritor, y llega un momento en que eso que escribo tiene que pertenecerme, necesita ser escrito en silencio, no con alguien supervisándome sobre mi hombro, ni nadie diciéndome una manera mejor de escribirlo. No tiene que ser un texto magnífico, ni tan siquiera tremendamente bueno. Tan sólo tiene que ser mío”. (1)
El creador de Philip Marlowe no pudo existir como un hombre de dos cabezas.



(1) El subrayado obedece a mi plena identificación con las palabras de Chandler.
©Nino Ortea Gijón, 17-XII-08


4 comentarios:

  1. Te quedo super bien, bueno los demas tambien estan muy muy chidos pero este esta excelente se ve muy chido. la verdad sin palabras quedo con madre..

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  2. Hola, anónimo.
    Gracias por el comentario.
    ¿Chido? Ni conocía este adjetivo, pero me lo tomo prestado para La isla de Kong.


    Bueno, confió en que todo te marche chido

    Salud

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  3. Echo de menos la atmosfera que se lograba en las peliculas de serie negra de los 40 y los 50. Aun asi, creo que algunas mas reciendes logran algo de esa atmosfera 8ahora politicamente correcta y sin apenas cigarrillos en pantalla). Algunas como Mulholland Drive o incluso L Confidencial lo logran...Por supuesto ya no hay guionistas como Chandler

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  4. Comparto tu reflexión, Alberto:
    En los años 40 y 50, en pleno Maccartysmo y con una política asfixiante por parte de unos estudios que despreciaban a los guionistas, Hollywood realiza no sólo algunas de sus mejores películas, si no que las que pueden ser consideradas sus mejores historias.
    Amo el cine de David Lynch, me pierdo en su mundo, pero regreso a él una y otra vez. Mulholland Drive es un vergel de ideas y sugerencias. Me encanta ver a Naomi dormir.
    L.a. Confidencial le salió redonda a Hanson, pero La dalia negra le quedó de lo más endeble a De Palma.
    Un abrazo.

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Hola, gracias por tu tiempo de lectura.