The
Blogosphere is full of spaces where Ignorance has followers and vulgarity sets
the trend. Of blogs written in a pitiful way, presenting texts cobbled together
without feeling, rhythm, or expressiveness as "poems." Of blogs
crowded with "stories" written to bore us to tears. Of blogs where
personal reflections are copy-pasted from others’ personal liberties. Of blogs
for which the unsettling existence of Artificial Intelligence poses no threat,
since in them intelligence is depicted in the distance and artifice appears on
its frontispiece.
Neither this blog is artificial, nor does this writer practice artifice. This
blog—under any of the titles it has had in its almost 18 years of continuous
creative activity—is a work of resistance, not an exercise in resilience: I am
stubborn, so I don't adapt, I persist. And the persistence of this space is due
to the fact that you give it space in your life, kind reader.
La Blogosfera está repleta de espacios
donde la ignorancia tiene seguidores y la vulgaridad marca tendencia. De blogs
escritos que dan pena y en los que se presentan como “poemas” textos pergeñados
sin sentimiento, ritmo o expresividad. De blogs en los que se escriben
“relatos” con los que su escriba nos aburre un rato. De blogs en los que se
pegan reflexiones “personales” copiadas con desapego a otros. De blogs para los
que la existencia inquietante de la Inteligencia Artificial no conlleva ninguna
amenaza, ya que en ellos la inteligencia se pinta en lontananza y el artificio,
en el frontispicio.
Ni este blog es artificial ni este escriba
practica el artificio. Este blog —bajo cualquiera de los títulos que ha
conocido en sus casi 18 años de continuidad creativa— es un trabajo de
resistencia, no un ejercicio de resiliencia: soy tozudo, por lo que no me
adapto, sino que persisto. Y la
persistencia de este espacio se debe a que tú le das espacio en tu vida, amable
libreleyente.
‘Carnavalada’; lápiz y
acuarela sobre papel pintada por Evaristo
Valle (1924)
Es curioso, o al menos casual, que justo ahora que me
planteo qué hacer con los comentarios que acompañan a los textos que llevo
publicados en este blog y he importado a otro espacio, me esté enfrentando a
ver cómo mis glosas desaparecen como lágrimas en lluvia ajena. Mientras que en
unos aspectos de la vida ejerzo mi voluntad, en otros sufro los caprichos de un destino amargo con otros que no soy yo pero me hicieron sentir parte de ellos.
Lamento la desaparición de sitios web donde se me acogió
y trató con afecto y respeto.
Esos cierres me impulsan a mantenerme activo, cual Don
Carnal en su resistencia frente a Doña Cuaresma, en este febrero carnavalero.
¡Gracias por tu tiempo de lectura, amable leyente.
Confío en
que este año que acaba de comenzar te resulte estimulante en su sencillez –que
en la vida, a diferencia de lo que ocurre con los puzles, nadie disfruta ensamblando lo complicado–. Disfrutar de la magia de lo sencillo, de esas pequeñas cosas
que engrandecen lo cotidiano, sólo requiere de nosotros mantener viva nuestra
capacidad para ilusionarnos ante lo estimulante en la realidad y lo
esperanzador del deseo.
En nuestro
quijotear diario por las tierras de lo cotidiano, debemos evitar vulgarizarlo
como ordinario y autoengañarnos pensando que los molinos que vemos son
monstruos gigantescos. Pero sí necesitamos autoentregarnos en confiar en que dentro
de cada molino more una experiencia inolvidable, algo que recordaremos y cuya
evocación pública nos alejará del olvido al acercarnos a la memoria ajena.
Escribir
textos para este blog es para mí una experiencia inolvidable. El que tú los
leas, amable leyente, convierte estas fabulaciones sencillas en narraciones extraordinarias.
El que tú mores en sus estancias impide que este cobijo creativo se desmorone
cual casa de los Usher.
Ante todo, te envío un abrazo cálido: la ausencia de tu madre quizá se
haga más presente durante estas fechas, pero sin duda ella está en todo lo
bueno que te/os ocurre a diario y su recuerdo hace festivo cualquier día
ordinario.
Por lo demás, indicarte que no entiendo la fascinación con la nieve,
cuya pureza o blancura son tan falsas como mi sobrada altura (en mi pubertad,
tooodo el mundo auguraba que de grande sería muuy alto; no llego al 1,80). A mí
el frío y la nieve, el calor y la arena, me gustan tanto como encontrarme una
mosca en un plato o a mi exsuegra en la calle.
La Navidad la asocio a un periodo cálido –por los sentimientos, no por
la calefacción–; a salir a la calle –que con nieve sucia, patinosa y asquerosa
mejor me quedo en casa–; con regalos –recibirlos, no darlos, que soy escocés en
el güisqui y en los gastos–. Y etc, etc, etc…
Me voy a comer, junto al horno, que ya está hecha la pizza.
Confío en leernos antes, si no es así:
¡Feliz Navidad, MARÍA¡
Hola, MARÍA:
No me gusta pasar frío, ni calor. Tampoco pasar hambre. Por eso soy de
buen comer y mejor descansar al abrigo de una sombra o de una estufa.
La nieve, para los que la esquían; dado mi natural resbaladizo si la
piso me vuelvo flojizo.
Respecto a quienes pregonan lo inocuo en el uso y abuso de la energía
eléctrica, no puedo evitar preguntarme si además de ser adinerados –el precio
del kWh es elevado– son ignorantes –su producción genera esa combustión que
denigran–.
Gracias porpresentarme a Alexander
Scriabin. No sé si habré escuchado de forma accidental algún fragmente de sus composiciones,
pero no lo conocía.
Tras haber leído este texto tan sugerente, me lo he apuntadoy estoy escuchando sin desagrado su “Fantasy
in B minor, Op. 28” mientras te escucho.
Es siempre un estímulo intelectual leerte; y también conlleva una
sensación de sosiego, dada la afabilidad que usas para reflexionar incluso
sobre lo que no te es afable,
Al igual que tú intento separar el personaje y la persona en un creador.
Máxime cuando han nacido en otra época o han creado en entornos sociales
distantes. Pero… si he llegado a tratar personalmente con ese creador, me
cuesta disociar a la persona y al personaje.
No creo en la trascendencia. Quizá por ello me preocupa el fin de mis
días, no el final de nuestro mundo. A mi apego a la intrascendencia, se une mi
desapego hacia la Naturaleza –salvo cuando afecta a mis malestares o
limitaciones–.
Te leo y admiro en tus palabras la capacidad para amenizar lo
costumbrista y avivar lo imaginario, hasta el punto en que estoy visualizando
dragones en esta costa que acostumbro a mirar para alejar la vista de la
pantalla del pc.
Dentro de tu habitual excelencia, este poema ha sido excelente a la hora
de recordarme mi tendencia a los excesos y mi desmemoria al recordarlos.
No ha habido tierras extrañas más tentadoras que las caderas femeninas
novedosas. Tierras que nunca busqué convertir en amigas, en mi miedo a
convertirme en marinero en tierra.
Copio y pego un comentario
que recibí ayer y reproduzco mi respuesta.
Creo necesario darle
más realce público a una situación notoria de agresión, que algunos ven como un
espectáculo.
Te pido que tras
leerlo tomes una decisión aplicable fuera de los blogs: si hay espacios donde se
insulta o agrede a otras personas, deja de visitarlos; y no consueles tu
remordimiento con venir a contarle al abusado que por ahí se le abusa. Ante todo,
plántate ante quien abusa. Luego, si te parece oportuno, trasmítele tu
solidaridad a la víctima.
Actúa con hechos, no sólo
con palabras anónimas.
Nino. Gijón.
14-V-2023.
Hola, Anónimo:
Disculpa mi tono distante y
firme; pero no sería ésta la primera vez que la despreciable Mucha me escribe
con fingido aprecio bajo anónimo, seudónimo o cualquier meme memo. De ahí que esta
respuesta te la escriba mi persona, no mi personalidad literaria.
Durante años congenié con
Mucha: me mostró su apoyo en lo personal, fuera de lo literario. Ella tenía sus
peculiaridades, como yo las mías; pero se interesaba por mí y me animaba en mis
etapas recurrentes de desánimo vital. Algo que se puede apreciar en los
comentarios que intercambiamos durante años.
Pero ese algo cambió hace
unos 9 meses. Mucha comenzó a dejarme desplantes despectivos que, bajo otros
motes, se convierten en insultantes. No sé a qué se debió ese cambio. Sí sé que
no se lo toleré desde el principio, ni me interesé por su causa. Mi respuesta a
su acoso en Internet es la misma que aplico en la vida real a las personas
abusivas: ignorar al ignorante. No entro en su juego (o eso creo, ya que como
no soy acosador, no sé cómo piensa una mentalidad acosadora).
No borro sus agresiones
escritas, las marco como “spam” para conservarlas como prueba de cara a medidas
futuras. Y, de cara a esos futuribles, he optado por reubicar tu comentario y
desvincularlo del exabrupto de la acosadora de Mucha.
La he denunciado
públicamente y ante Google, sin respuesta alguna tras ambas medidas. Google no
protege sus blogs (sí que lo hace con los canales de YouTube, donde la pude
bloquear tras su primer insulto); y personas que leyeron aquí mi denuncia
pública y detallada –o que saben de sus injurias y vejaciones a otros– la
siguen visitando. Quizá tú lo sigas haciendo.
¿Por qué seguís alimentando
su ego? ¿Qué hacéis leyéndola? Desde luego, o mucho ha cambiado el contenido de
sus aportes, o no lo hacéis por su calidad creativa o reflexiva. Quizá lo
hagáis por morbo: por una sensación equiparable a la de quien aparenta cubrirse
la vista ante una visión sangrienta que lamente en voz alta, pero entreabre los
dedos de la manos para vislumbrar el espectáculo dantesco; o quizá estáis
reproduciendo la misma actitud insolidaria que ya aplicabais en el patio de
colegio, cuando observabais inertes cómo otro compañero era violentado por los
matones del centro. ¿Después de todo, ver cómo otros sufren violencia es un
espectáculo fascinante, verdad?
Yo soy ahora ese “otro”.
El agredido.
Os
pido que no la leáis. Que borréis los enlaces a su blog. Y le mostréis la
repulsa que afirmáis sentir hacia ella por su violencia. O ella, o yo. No le
generéis tráfico de datos a sus blogs. Ignorad a la ignorante, que le escriba a
su nada.
Te agradezco tu apoyo. Pero
tu uso del anonimato me impide mostrarme más agradecido. Además, sé que ella
leerá este texto; por lo que he querido volver a dejarle claro que en mí no
encontrará perdón ni olvido.
Como inspiración para nuestras fabulaciones nos propone al escritor estadounidense Francis Scott Fitzgerald y su obra «El gran Gatsby». Mi intención es la de aportar un relato que, pese a estar inacabado, ya tiene título: «La hermosa y el maldito». Confío en acabarlo antes del fin de la semana próxima. Mi aporte se sustenta en un truco que es a la vez un guiño a Fitzgerald. Lograr que me salga ese acto de ilusionismo –de dificultad similar a la de cortar en trocitos a un espectador y luego recomponerlo– es la clave para mi participación en el espectáculo creativo.
Ayer, mientras pensaba en Fitzgerald y Houdini, recordé un acto previo de ilusionismo: mi traducción de varios capítulos de la novela «Movieland: Hollywood and the Great American Dream Culture», de JeromeCharyn. Obra pasional donde FrancisScottFitzgerald aparece diluido en sus pasiones.
He encontrado mi texto con la traducción del año 2000. Confío en irlo serializando en el blog; y en empezar a hacerlo a partir de mañana.
Os agradezco, amables leyentes y a mis compañeros de tinta, el ánimo y la cordialidad que me trasmitís. Agradezco en especial a DavidRubio el que me haga sentir en mi tinta cuando estoy en su tintero. Y agradezco a mi amiga Flor el que, sabedora de que mi pluma literaria estaba necesitada de tinta, insistiera en el beneficio que me supondría acercarme al tintero.
Te animo a que visites el blog «El tintero de oro». A que participes en alguna de sus convocatorias creativas y a que leas los aportes que realizan mis compañeros.
Yo que de pequeño odiaba mancharme de tinta... ahora no puedo vivir sin impregnarme en ella.
¡Larga vida al gran Tintero!
Nino Ortea. Gijón. 2022.
Ya
he realizado el acto de ilusionismo en el que simulo ser uno más en la
entintada “mesa redonda del Algonquin”;
y –al igual que William Faulkner o Dorothy Parker– adapto mis textos o
reescribo los de algún otro. En mi ilusión literaria reescribo un par de veces a
Francis Scott Fitzgerald. En mi
recreación literaria adapto un par de capítulos de mi novela «Donde
vive el recuerdo»; y los ajusto para ilusionarlos como un relato acorde
con la convocatoria inspiradora de la “algonquiniana” Marta Navarro.
He
publicado mi relato. Un acto de ilusión que dura más que un suspiro (alcanza
las 900 palabras) y que plasma sin prejuicios un amor con barreras y verjas.
Y
ahora, sin más dilación, se levanta el telón y comienza –si es de tu interés–
la narración. He presentado el relato como fotografías de un diario. Si encuentras
dificultosa su lectura, por favor: dímelo.
Coincido plenamente con tu reflexión: los seres vivos somos caos, ése es nuestro estado natural. Habitualmente somos piezas isósceles en un puzle escaleno, no acabamos de encajar en ese espacio que se nos adjudica. Por suerte, en otras ocasiones somos sístoles que se acompasan a diástoles. Por suerte, en el mundo caótico de los sentidos es donde nos acompasamos con el latir ajeno.
He empezado el día con la alegría de recibir una gran noticia: Flor, una afable compañera en la blogosfera, se está recuperando de un trasplante de pulmón.
Tuvo el detalle de pasarse ayer a dejarme un comentario “saludante” por "Ven y enloquece". Con ello, además de alegrarme, Flor me ha ayudado a darme cuenta de que estaba equivocaba al intentar quitar la opción de comentarios cuando retome el blog. Es una manera de contactar con personas a las que le importo.
Éste es el comentario que le dejé a la felina Floren su blog:
Vivificante Flor:
Me alegra el saber que estás bien y tan animosa como siempre, compañera. Te deseo todo lo mejor. Aprovecho para enviar un abrazo cálido a cada uno de tus seres queridos, con el que les agradezco todo el cariño que te están dando.
El resultado recuperador de la medicación es lo primario. Sus efectos secundarios son una consecuencia , más o menos fastidiosa, de la mejoría que experimenta nuestro organismo. En procesos tan serios como el que tú estás superando, Flor, los tratamientos médicos son férreos; y como el hierro nos hacen resistentes y asientan nuestra recuperación.
Bueno, ronroneante compañera, me encanta escuchar tus maullidos vitales.